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  • WHO's NEXT (1971) | lacavernadecorvan

    WHO'S NEXT (The Who, 1971) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: Abr-Jun ‘71 Fecha de Lanzamiento: 14 de Agosto de 1971 Discográfica: Track/Decca Productor: The Who, Glynn Johns Calificación: 10 (MUST HAVE) Era: Hard Rock (1968-???) Subgénero: Hardrock Mejor Canción: Baba O’RIley, o Won’t Get Fooled Again, o Behind Blue Eyes… Canciones: 1) Baba O'Riley ; 2) Bargain ; 3) Love Ain't For Keeping; 4) My Wife ; 5) Song Is Over; 6) Getting In Tune ; 7) Going Mobile; 8) Behind Blue Eyes ; 9) Won't Get Fooled Again ; Bonus Tracks: 10) Pure And Easy ; 11) Baby Don't You Do It; 12) Naked Eye ; 13) Water; 14) Too Much Of Anything; 15) I Don't Even Know Myself ; 16) Behind Blue Eyes (alternate version). Cuando toda la euforia del Tommy comenzó a difuminarse, dejando a The Who ahora sí como una de las bandas más poderosas del planeta, vino la gran interrogante para Pete Townshend: Qué sigue? La opción más obvia hubiera sido otra Rock Ópera, no? La única manera de superar un álbum conceptual doble era con otro álbum conceptual doble. Esperen, qué tal un álbum conceptual doble Y EN VIVO??? Eureka! De hecho, no todo mundo lo sabe, pero esa fue la lógica de Pete, y en el Otoño de 1970 comenzaría a fraguar un disco llamado Lifehouse que sería el sucesor de Tommy. La cuestión es que no siempre la opción más “lógica” es la mejor, como ya se verá. Pero antes de ahondar en lo que hubiera sido el Lifehouse, quiero detenerme en las diferencias entre el Next y el Tommy. Aún hay discusiones que generan cráneos rotos sobre cuál es el mejor disco de The Who, agregando a la terna el Quadrophenia, y aunque ustedes no lo crean, el Sell Out, que tiene su pequeña legión de fans. Cada quien tendrá sus gustos personales y no me detendré en este punto, pero lo que salta a la vista es que el Next es el más diferente de todos ellos. En primer lugar, no es un disco doble, son dos caras y ya. En segundo, no es un disco conceptual (Como sí lo es el Sell Out, con la hilación de temas y la idea de la estación de radio con jingles y todo qué ver), ya no digamos una Ópera Rock con una historia de trasfondo y un orden específico en las rolas que van conduciendo por dicha historia. No, el Next es un disco de temas sueltos, sin la presión de unirlos a una idea central, un álbum de Rock puro, en el que cada track se debe valer por sí mismo y no en función al disco. No me malentiendan, no por ello quiero decir que sea simple, sino que su propósito es muy distinto. El Tommy, con todo y su status monumental, funciona como un todo. Claro que se pueden escuchar sus temas sueltos, pero los mismos se potencian como parte de la Ópera Rock, cobran mayor relevancia. Poniendo un burdo ejemplo, es como escuchar “Carry That Weight” sin “Golden Slumbers” y “The End” flanqueando. Pierde mucho de su sentido. El Tommy es un disco de culto, pero como un todo. A pesar de sus grandes temas, difícilmente habrá más de 3 rolas en el top ten del grupo de la mayoría de melómanos. Con el Next, en cambio, cada canción funciona por sí misma, y pareciera ser más un compilado de Greatest Hits (o soundtrack de CSI), habiendo casi consenso universal de que tiene quizá las 3 mejores rolas de la banda! Por ello creo que el título del disco no es casualidad. Qué es lo que sigue a la mejor Ópera Rock de la historia??? (Bueno, era apenas la primera o segunda, pero me entienden…) “Next” no es pues un mero juego de palabras con el nombre del grupo, o para combinar con la ingeniosa portada, Next es literalmente, “hemos superado la etapa Tommy, vamos a Lo Que Sigue”. La pregunta que pone Townshend, sobre la mesa (o tornamesa) no es pues cualquier cosa, aunque pareciera fácil a primera instancia. Qué es más importante??? El disco como unidad con temas en función a él, o las canciones como piezas fuertes e independientes haciendo un disco poderoso???? Ya lo habían planteado tímidamente los Beatles (Sgt. Peppers vs Revolver), o los Beach Boys (Pet Sounds vs todos sus singles), pero creo que el con el Next, siendo precisamente el siguiente disco del Tommy, queda la pregunta formulada de manera categórica. Alguien se atreve a contestarla? Para dejarlo más claro, haré una alegoría literaria. Soy fan de Julio Cortázar, no sé si ustedes estén familiarizados con su obra. Rayuela fue una de las novelas cumbres, no sólo del boom latinoamericano, sino de la historia. Es una obra de arte en el que cada capítulo (aunque sea de 3 líneas) va aportando a una historia enorme. Pero también escribió cuentos, escritos más breves que funcionan por sí mismos y que tienen el reto de ser mucho más contundentes y cuidados, porque no hay nada que les corrija el camino después. Cortázar tiene la rara cualidad de ser un extraordinario novelista, pero también un gigantesco cuentista. Qué tiene más valor? Una monumental novela o un compilado de cuentos de primer nivel, en el que cada uno es un mazazo? Igual que con el dilema de disco vs canciones, no hay respuesta. Será una cuestión personal, pero creo que el mérito de Townshend fue lanzar la interrogante, demostrar el poder de la canción por sí misma y demostrarle al mundo (o acaso a sí mismo) que no se le podía encasillar únicamente como “buen novelista”. La idea de un nuevo álbum comenzó a germinar en Townshend en Agosto de 1970, tras la titánica y agotadora gira de más de un año del Tommy. Pete dio algunas entrevistas en las que se dio cuenta que había que explicar demasiado el concepto detrás de Tommy y de cada tema para que pudiera ser entendido. A pesar del éxito del disco, el mensaje no había sido claro, y debía ser explicado en detalle. Por ello empezó a pensar en otra Ópera Rock, más directa, grabada en vivo, o falso en vivo, en el que el mismo público participara (imagino que algo similar a lo que haría AC/DC en “Thunderstruck”). Bueno, la idea de Lifehouse comenzó a crecer en la cabeza de Pete como un mundo futurístico, por lo cual incluía uso de los innovadores sintetizadores. El gobierno controla y vigila todo, la gente se dedica a trabajar y básicamente vive y trabaja sin salir de sus pequeños habitáculos. La música está prohibida por dicho gobierno, y la gente está sometida a una especie de realidad virtual que los tiene convertidos en zombies twitteros autómatas sin apenas sentimientos. La gente trabaja, vive, convive y se divierte sin salir de su casa, sin comunicación directa. Les suena? Un rebelde llamado Bobby (para que no fuera tan obvia la semejanza con Tommy, duh!), se las ingenia para transmitir rock a los habitáculos para despertar a la gente idiotizada y que así empieza a tener conciencia de sí misma, hasta que Tommy, digo, Bobby, logra encontrar el acorde trascendental con lo cual supongo que la gente se termina levantando contra el sistema. Salvo la idea futurista del internet idotizante, que en sí es asombrosa, lo demás es una especie de refrito del mismo Tommy, pero hay que añadirle las potenciales demandas de George Orwell y de Ray Bradbury por hacer una especie de Farenheit 1984. Por esas fechas la banda tuvo un montón de reveses. Kit Lambert, manager y eterno productor de la banda, estaba hundido en drogas duras y su aportación a la banda era nula. Pete y Keith comenzaba con sus problemas de alcohol, Townshend agarrando particular gusto al brandy ante la presión de hacer algo que superara al Tommy. Entwistle comenzaba con problemas maritales… En enero de 1971, se compraron un complejo equipo cuadrafónico para ser usado en concierto, lo cual haría que el público viviera y se involucrara más en el proyecto. El aparato les costó unas 30,000 libras. Por esas fechas, Jim Walsh le regaló a Pete una Gretsch 1957, que usaría para la gira y la grabación en estudio, dando un sonido más crudo y crujiente. En Febrero, dieron su primera presentación en el Young Vic theatre, donde grabarían también a la audiencia. La gira fue un fracaso. La gente no quería que le dijeran en qué parte cantar letras de una canción que no conocía. Querían Tommy, querían “My Generation” y querían ver volar instrumentos hechos pedazos. En Abril harían un último intento, llevando el estudio móvil de los Rolling Stones, que justo acababan de grabar el Sticky Fingers en él. Pete salió hecho una furia porque sentía que los demás no lo apoyaban en el proyecto, hasta que finalmente se dio cuenta que el problema era… el proyecto. Pete estuvo al borde de un colapso nervioso y más tarde Daltrey aceptaría que nunca estuvieron tan cerca de separarse como entonces Así, la desilusión de Lifehouse derivó en el olvido. Había que pasar a lo Siguiente. Después de la cancelación de Lifehouse, Pete se recuperó rápido y decidió aprovechar el jalón creativo que traía. En lugar de cancelar la renta del estudio móvil de los Stones, reunió al grupo y fueron a Stargrooves, la mansión de Jagger, que preparaba maletas rumbo a Francia. Kit Lambert estaba en estado catatónico-comatoso, por lo que su usual ingeniero de sonido, Glyn Johns, tomó el rol de productor. Esto es importantísimo en el sonido, ya que con un oído mucho más entrenado, Glyn se enfocó en lograr sonidos perfectamente claros y definidos, algo que Lambert cuidaba poco. En Stargrooves grabaron casi de un tirón “Won’t Get Fooled Again”, y Johns se dio cuenta de que iba a surgir algo grande, por lo que sugirió moverse a los Olympic Studios. Ahí, Pete pudo retomar los sintetizadores, con los que había estado jugando para el Lifehouse, y los incorporó a los nuevos temas, no como adornos, sino como instrumentos estructurales y dominantes en los temas. El no tener un libreto que seguir le dio absoluta libertad creativa a Townshend, que sintiéndose liberado, se despachó con un montón de temas. Para Baba O’Riley, invitaron a Nicky Hopkins al piano, y a Keith Moon se le ocurrió invitar a Dave Arbus, un amigo violinista, a que agregara algo. Milagrosamente, el arreglo de violín gitano encaja a la perfección y realza la coda. John había tenido una pelea monumental con su esposa, lo que lo inspiró a llevar la canción “My Wife”, una de sus mejores composiciones con la banda. El hecho de que Glyn fuera ingeniero de sonido se nota en la calidad del disco y en el acabado de cada rola. Kit Lambert, anteriormente, se preocupaba poco por la definición del sonido y se centraba más en que sus muchachos sonaran salvajes y potentes. El oído más entrenado de Johns se enfocó en sacar lo mejor de cada músico, lo cual no significaba que se volvieran locos lanzando la mayor cantidad de notas que pudieran. Si se fijan, es hasta ese momento el disco con la participación más discreta de guitarra y bajo. Townshend estaba encantado con sus nuevos juguetes, y se enfocó en sacarles el máximo provecho posible. Esto hace que la presencia de guitarra sea mucho menor que cualquier disco anterior. Entonces porqué está catalogado como uno de los mejores discos de Hard Rock ever? Porque lo es! La poca presencia de guitarras apenas se nota porque están muy bien usadas. Se habían dado cuenta que en “Baba O’Riley” la guitarra entra hasta el 2:30? No? yo tampoco? El bajo de John está con un volumen altísimo, y esto le da una potencia inusitada y crea la ilusión de Power Chord. Entwistle cambia su manera de tocar para este disco… en realidad toda la banda. Con las modificacionse de Glyn y la incorporación de sintetizadores cambian los roles en The Who y por ello este disco suena tan espectacular. John tiene una velocidad increíble, usando una especie de tapping en el bajo que le permite hacer metrallas de notas, incluso en distintas cuerdas, al no pulsarlas con la mano derecha, sino “golpearlas” con la yema de los dedos. En la mayoría de los discos esto le permite hacer líneas melódicas, por ejemplo, en las versiones en de “My Generation” o “Summertime Blues” de fines de los 60’s, en que básicamente está haciendo un solo. Pero el “golpeo” de las cuerdas crea también una función rítmica que hace el trabajo de la batería. Esto permitía a Pete trabajar en adornos más densos a través de los Power Chords y sus famosos molinos de viento, y que Keith se volviera un pulpo con los tambores y platillos, más a manera de adorno que con función rítmica, tomando un rol de tecladista. Entwistle diría en una entrevista que The Who nunca tuvo propiamente un bajista. Yo difiero, en el Next si lo tuvieron! Con este disco eso se altera, ya que hay teclados. John vuelve a ser un bajista, y por esos sus líneas no son tan espectaculares en la primera mitad, pero son endemoniadamente creativas y efectivas. Y Keith, a petición de Glyn, es más recatado, sonando tremendo cuando debe, pero cuidando de generar las explosiones y no manteniéndolas en todo momento. The Who actúa aquí como una banda tradicional, cada quien con su rol, y siendo tres virtuosos, eso hace que el disco suena pirotécnico, sin que aparentemente se estén esforzando. Ahora, el disco no carece de guitarra ni bajo, en absoluto, sino que es una especie de crescendo donde en cada canción lentamente estos instrumentos van creciendo, hasta cerrar con sendas joyas de guitarra, una acústica y otra eléctrica y donde el bajo se vuelve fundamental nuevamente como figura melódica. Por su parte, Roger está en su mejor momento. No sé si tuvo que ver la dirección de Glyn, pero aquí alcanza por fin ese rugido que lo coloca casi siempre en las listas de los mejores vocalistas de la historia, con un registro altísimo y gran manejo de tonos medios, sonando salvaje y emotivo a la vez. Daltrey hace un despliegue vocal impresionante, usando su voz como un instrumento más, generando melodías de gran manufactura y lanzando ganchos a diestra y siniestra. El disco abre con “Baba O’Riley” . Si nunca la han oído con audífonos, háganlo. Ahora! La intro con el órgano Lowrey procesado con sintetizador es increíble, revoloteando de un lado a otro y creando la ilusión de un caleidoscopio sónico. Pete diría que toda la parte sintetizada tuvo unas 3 mil ediciones. Al :45 entran las notas de piano, una secuencia de 3 tonos, simple, poderosa, que se ha vuelto parte del inconsciente colectivo. Quien dude de la capacidad de Pete para crear riffs, este es un gran ejemplo de la facilidad que tenía. Pete la escribió como parte del Lifehouse. El título era por sui gurú Meher Baba, y Terri Riley, un compositor minimalista que lo inspiró a trabajar en la secuencia inicial. La rola es una joya, una especie de mini Ópera Rock por sí misma, con multiples partes en apenas poco más de 7 minutos, mucho más compleja de lo que aparenta a simple oída. Al 1:20 entra un espectacular redoble de Moon e inicia con esa fiesta de fills. Al 1:35 entran John y Roger al mismo tiempo. Notan que el bajo trae volumen muy alto, y mientras el piano se difumina, este toma su rol, simplemente siguiendo la secuencia de 3 notas? Daltrey inicia con esa letra épica. Qué cambio en apenas 2 años? Que lo hace cantar tan distinto, tan seguro, tan salvaje? Luego vienen los Power Chords a toda distorsión al 2:35. Hacia el minuto 3, queda solo el secuenciador y Peter cantando con una gran emotividad ese mítico “Don't cry, Don't raise your eye, It's only teenage wasteland”, casi al borde del llanto. Y es que canta desde la perspectiva de un granjero, alguien de vida simple, alguien que “No necesita pelear para probar que está en lo cierto”, y que un buen día tiene que agarrar a su familia y unas cuentas pertenencias porque se vino una marejada de gente a invadir su propiedad porque a alguien se le ocurrió hacer un festival de Rock a un lado. Sería la venganza de Townshend a Woodstock, del que quedó enormemente decepcionado. Al 4 hay un breve y chisporroteante requinto, para después irnos a ese puente histórico que subtitula la rola “Tenage wastelaaand, tenage wastelaaaAAAAND! THEY’RE ALL WASTED!”, ligándose a un puente instrumental con los platillazos de Keith, otra especie de requinto de Pete, y esa transición al solo de violín, a cargo de Dave Arbus, de la banda Prog East of Eden, que milagrosamente encaja de maravilla como coda, y se va acelerando hasta el paroxismo para un cierre galopante en el que se avienta un mano a mano con Moon. En vivo, Roger reemplazaría ese solo con armónica. “Baba O’Riley”, también conocida como “Teenage Wasteland” por el estribillo, es a decir de muchos (me incluyo), la mejor canción de The Who. Distinta a todo cuanto habían hecho y harían, con un sintetizador cuidado al detalle, que desde la misma entrada te eriza la piel por lo que está por venir, y un riff sencillo, de apenas tres tonos, pero pegajoso y poderoso a la vez. La banda no se vuelve loca (quizá Keith por momentos), sino que luce más madura, dando más pausa, armando meticulosamente este rompecabezas musical que nos deja con la sensación de haber oído 7 de los más majestuosos minutos del Rock. Con “Bargain” , Pete retoma el misticismo, usando frases de su maestro Meher Baba “I'd gladly lose me to find you, I'd gladly give up all I had, To find you I'd suffer anything and be glad”, es la especie de “My Sweet Lord” de The Who, hablando de renuncia de todo lo que tienen por amor, no a una mujer, sino a Dios o a una iluminación, y por ello lo considera “una ganga”. La rola inicia con un cálido guitarreo acústico y juegos armónicos que dan la falta impresión de una balada. El espejismo lo revienta Keith al :12 con un brutal redoble para la entrada de la verdadera canción, más violenta y salvaje. La Gretsch de Townshend ruge, en un exquisito diálogo con Roger, compitiendo por ver quien suena más potente. Al 1:45 viene un connato de requinto, pero en lugar de ello la canción baja de intensidad para un puente minimalista, con arpegio y un buen adorno de bajo, mientras Roger canta casi con devoción: “I look at my face inm the mirror, I know I'm worth nothing without you, And like one and one don't make two”. Luego la banda regresa al ataque con los versos y la compleja instrumentación. Keith suena de nuevo sin freno de mano, lanzando baquetazos por todos lados, pero ciertamente hay algo que cambió, suena más depurado y sensato, o es su ecualización? Hacia el final tenemos otro sintetizador, y esos lengüetazos de fuego de la guitarra, con la banda entera destrampándose para la coda antes del cierre acústico y calmo. Otro temazo de la banda. Sigue “Love Ain't For Keeping” , un tema más corto, de apenas poco más de 2 minutos, mucho más bluesera, y de las pocas sin sintetizador. Es un tema ligero y luminoso, con unos coros muy beatlescos con John y Pete haciendo maravillosas armonías. Los arreglos de Pete con la acústica son muy buenos, requinteando y haciendo buenos riffs. Este es de los temas donde podemos notar a Keith más mesurado y controlado, usando una batería Ludwig más básica que la Premier que toca usualmente. El tema era parte del proyecto de Liefohouse, y quizá por ello es tan corta. A pesar de que es buena, da la sensación de que pudieron trabajarla más para hacer un tema épico. En el Odds and Sods lanzarían una versión eléctrica más larga. Llega luego el tema de John, cantado por él mismo, “My Wife” . Entwistle, no solo la escribió, cantó y tocó el bajo, sino que tocó el piano y la sección de vientos. John la escribió después de una discusión con su mujer, y en la rola caricaturiza la situación hablando de un tipo que se pone una borrachera descomunal y es arrestado, por lo que pasa varios días fuera de casa y ahora tiene pánico de volver porque su esposa seguramente creerá que se fue con otra mujer, de forma que narra de forma divertida todo lo que se le ocurre para poder largarse y estar a salvo. La canción me encanta, con aire desenfadado, las letras con un humor inteligente, Pete con libertad de hacer crujir su guitarra, Keith restringido aún pero dando intensidad con los redobles y platillazos, el simple bajeo y la juguetona figura de piano. Pero lo que hace que todo funcione son los vientos, que tienen un lejano y majestuoso aire marroquí y psicodélico que le hubiera fascinado a Brian Jones. Me encanta ese final con John gritando el “She’s coming” mientras todo se difumina. De las mejores aportaciones de Entwistle. Viene un cambio drástico con “Song is Over” , que al principio la odiaba. No es que ahora sea mi rola favorita de The Who, pero ha ido creciendo. Inicia con un hermoso arreglo de piano a cargo de Nicky Hopkins, con Townshend cantando los versos con su voz agridulce, y reventando con furia con el salvaje rugido de Daltrey y los sintetizadores espaciales de fondo. En estas partes, Entwistle regresa a hacer esa cosa que hace con sus dedos ametrallando notas y haciendo el papel del requinto, mientras Moon se vuelve loco unos instantes. El sintetizador en este caso creo que es lo que le da un mal acabado y sale sobrando. La rola es simple, en realidad son apenas dos tonos repetidos con distintas intensidades, y hay cierto aire glam en las secciones cantadas por Roger… Continuamos con “Getting in Tune” , que mantiene la estructura de la anterior en el sentido de que inicia con un encantador piano (también de Hopkins) con aire de balada, y luego prende fuego y explota con un poderoso rocker pateataraseros. Pero esta vez funciona mucho mejor, con Daltrey llevando todo el lead vocal y Pete haciendo armonías. Originalmente sería parte del Lifehouse, como parte de la búsqueda del acorde universal, y habla de alguna forma desde el punto de vista del Rockstar, que no tienen mucho qué decir, está sin inspiración, pero está afinado y hace una canción aunque no tenga letra. Hay muchos a los que les quedaría el saco. La estructura y secuencia de tonos es muy simple, pero lo que la hace magnifiscente es el complejo cambio de ritmos que lleva, desde un comienzo minimalista a puro piano, haciendo cambios de tempo cada cuando, no necesariamente en crescendo, sino a veces bajando de nuevo, o subiendo de golpe, hasta terminar con una explosión volcánica. Daltrey hace un descomunal despliegue vocal, siendo capaza de mantener ese rugido de forma casi constante. Termina casi como u jam, pero de gran manufactura. Aquí la banda comienza a tomar sus funciones usuales, con Pete enfocado a la guitarra de forma casi rítmica, mientras que se debe seguir a Entwistle y la cátedra de líneas que da en este tema, retomando un papel melódico. Esta tampoco tiene sintetizador. Con “Going Mobile” llegamos a otro de los puntos ligeros y desenfadados del disco. El tema tiene en un inicio una base acústica, entre bluesera y country, con Keith atacando fuertemente su tarola y los crashes. Pete lleva de nuevo el lead vocal, con una melodía juguetona. Sabemos que es él porque a estas alturas Roger tiene un color de voz rasposo y salvaje, mientras que Pete, a pesar que usa casi el mismo tono e inflexiones, tiene una voz muy limpia. La rola es simple, alegre, con ese riff acústico repitiéndose una y otra vez, pero alrededor del minuto 2 comienza el requinto, que suena como wah burbujeante. Este efecto lo alcanza al procesarlo a través de sintetizador. John suena fluído y rápido con el riff principal como base estructural de la canción, efectivo las pocas veces que se sale del mismo. Esta iba a ser otra del Lifehouse, cuando el protagonista decide vivir en una casa rodante y tomar el camino, al parecerle imposible continuar en la ciudad por la contaminación. Viene ahora la parte climática del disco. “Behind Blue Eyes” es una delas canciones más hermosas de la historia, mostrando que no necesitan decibeles para tener poder y sonar majestuosa, al menos en la primera parte. Originalmente era parte del Lifehouse, y cantada desde la perspectiva del malo de la película, Jumbo. Luego Pete pensó en usarla como sencillo, ya que no quedaba demasiado en el contexto del Next, pero finalmente se decidieron a incluírla en el álbum. Está grabada con una triple armonía de voces a cargo de Daltrey, Townshend y Entwistle. Un arpegio precioso inicia la canción, uniéndose el bajo hasta el :35, para el estribillo, logrando grandes líneas melódicas, dirigiendo y dando más profundidad a la música. Al 1:15, para el segundo verso, hacen overdubs que logran un coro celestial, que no le pide nada al “Because” de los Beatles. El estribillo es pegajoso, y a la vez demoledor. La canción revienta hasta el 2:20, cuando Pete lanza un fiero lick muy rockanrolero y entra también Keith, con un beat galopante, rematando cada tiempo con veloces remates en los tums. Su biógrafo, Dave Marsh, diría que este es el máximo tiempo que Moon podía quedarse quieto. Al 3:05 vienen los Power Chords característicos, cargados de distorsión y tremo, que quedan como en suspenso para regresar a los arpegios y hacer una última vuelta y dejar el título de la canción en el aire… Es increíble que sean apenas 3:35. La letra es fuera de este mundo, quizá la mejor letra de villanos del mundo mundial. Y es que refleja un estado interior de Pete muy peculiar. La rola la escribió en el ’70, después de un concierto, cuando una groupie intentó irse con él a su cuarto y él resistió estoicamente, por las ideas hindús que traía entonces. Al llegar a su cuarto, el primer verso que escribió fue “When my fist clenches, crack it open...”, la línea que abre la parte eléctrica y climática de la canción. La letra refleja ese estado confuso, de estar orgulloso, pero sabiendo que hizo daño a alguien al rechazarla: “No one knows what it's like, To be the bad man, To be the sad man, Behind blue eyes”. Refleja también el estado de soledad en que se sentía, dando matices de esperanza al combinarla con una búsqueda interior: “But my dreams, They aren't as empty, As my conscience seems to be”. Daltrey logra apropiarse del sentim,iento y canta como si sintiera cada emoción, cada palabra, logrando erizar la piel. Es de esas rolas cumbres del Rock, que puedes escuchar un trillón de veces sin cansarte, y que se volvería uno de los temas más emblemáticos de la banda. Shame on you Limp Biskit! El disco original cierra con “Won’t Get Fooled Again” , otra de las grandes rolas favoritas de The Who. No puedo escucharla sin ver en mi mente a Roger con su camisa pegada a rayas horizontales, su larga melena y el curioso bailecita al cantarla, mientras Pete brinca con su camisa café y su Gretsch por todo el escenario durante 8 orgásmicos minutos. Sería el cierre de Lifehouse para representar el triunfo de la revolución y cómo ésta generalmente se corrompe de inmediato: “And the world looks just the same, And history ain't changed, 'Cause the banners, they are flown in the next war”. La rola inicia con la misma formula que “Baba”, con un sintetizador no tan complejo, pero que de inmediato sabemos lo que viene. La intro es más corta, al :30 tenemos los Power Chords que arman ese monumental riff de apenas 2 tonos. Entramos en ritmo, con Keith haciendo nuevamente funciones pirotécnicas más que rítmicas, y Entwistle haciendo gigantescas líneas, sobre todo en el estribillo, en que recorre todo el brazo con escalas. Daltre suena enorme, con tonos medios que suben por momentos, no parecen exigirle demasiado, pero no deja de sonar imponente y furioso, y luego llega esa parte en que baja “Then I'll get on my knees and pray…” hace una especie de suspenso y ruge “We won't get fooled again, No, no! Después del estribillo tenemos un puente instrumental donde vuelve a resonar el sintetizador, y casi al 4 inicia el requinto, con la guitarra echando chispas y Keith masacrando su batería. La banda suena definitivamente más salvaje que nunca, coronando uno de los más increíbles momentos del Rock con el rugido que lanza Roger al 4:30. Pete aprovecha para lanzar incisivas críticas al gobierno y a los partidos, que al final de cuenta son los mismos: “And the slogans are replaced, by-the-bye, And the parting on the left, Are now parting on the right, And the beards have all grown longer overnight…”. La coda es un orgasmo continuo, con todos hacienda solos, y difuminándose lentamente, hasta que los Power Chords dejan de nuevo la secuencia etérea del sintetizador bailando de un audífono a otro, para rematar con un solo increíble de Keith, que vuelve a empujar la rola, un grito de Roger, “YEAAAAAAH!” y Pete que tiene la última palabra en la canción: “PA BAAAAAAAAMMMMM!”. Vaya cierre, vaya canción, vaya disco. Las reediciones a partir de 1995 traen bonus tracks de descartes que no alcanzaron a entrar. “Pure And Easy” es un tema alegre, con sintetizador de fondo y bellas melodías y armonías vocales. Era uno de los temas claves del Lifehouse y ya estaba grabado, pero Pete consideró que no encajaba en el mood general del Next y quedó fuera. Una pena, porque es de gran calidad, y quizá tenía para volverse otro clásico, con un gran trabajo de guitarra y vocal. “Baby Don’t You Do It” es un rocker que recuerda más la época Mod de la banda, sonando casi de mediados de los 60’s, salvo por la voz más sabia de Roger y la guitarra mucho más afilada., pero es algo repetitiva. “Naked Eye” es otro punto fuerte de los descartes y una pena que no quedara. Tienen una larga intro en la que Roger casi recita con un arpegio de fondo, pero al minuto entra la banda con un poderosísimo riff y la rola va subiendo en intensidad. John hace otra de esas líneas de antología, y la banda va armando una montaña rusa a lo largo de 5 minutos y medio, subiendo y bajando la intensidad a placer. “Water” supongo que es otro descarte del Lifehouse, aunque pareciera encajar más en el Tommy. También algo repetitiva, aunque Roger siempre me saca una sonrisa con esa línea “Give me some water, and maybe somebody’s daughter!” Gran trabajo instrumental, por cierto. “Too Much Of Anything” es una bella balada acústica, con cierto aire Country, y bajando los decibeles un poco. Tiene una linda melodía y un piano de Hopkins que roba reflectores, pero tampoco deja sin aliento. “I Don’t Even Know Myself” arranca con una armónica y steel guitar. Un trabajo sobresaliente de Keith (aunque se sigue sintiendo con freno de mano). El estribillo es totalmente Country, con una guitarra acústica y un piano de salón, a triple armonía vocal. Finalmente está una versión alternativa de “Behind Blue Eyes” . Más pausada, con un sintetizador en el estribillo. La versión original es definitivamente mucho mejor que ésta, por lo que no aporta mucho. Estos descartes dan la idea de las restricciones de hacer que todo gire en una idea central, de obligar a que quede cierta hilación, no sólo en las letras, sino incluso en los tonos, o en los moods de las canciones. Es endemoniadamente difícil hacer lo que hicieron en Tommy o harían en el Quadrophenia, pero temas como este, muestran que en obras conceptuales tienes oportunidad de meter la pata. En discos de canciones individuales no, o pocas veces se puede perdonar un error fuerte para alcanzar un status icónico en un gran disco. El Next sin duda lo es, quizá uno de los 10 mejores de los 70’s, con al menos 3 de las mejores rolas de The Who, en el que la banda se enfoca a las canciones, en sus instrumentos, y en sus propios roles, para lograr 9 joyas absolutas. El hecho de que este no fuera una Ópera Rock fue circunstancial, pero a la larga, mejor, y quizá incluso más arriesgado. Con el Next, The Who se consolidarían como una de las banda más poderosas de inicios de los 70’s, peleándole de tu a tu a Led Zeppelin y a los Stones la corona. La pregunta que lanza Townshend con este disco, sigue abierta. Un Must Have absoluto. Por Corvan 1/May/2015

  • QUADROPHENIA (1973) | lacavernadecorvan

    QUADROPHENIA (The Who, 1973) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: Mayo a junio de 1972 y Mayo a septiembre de 1973 Fecha de Lanzamiento: 13 de octubre de 1973 Discográfica: Track / MCA Productor: The Who, Kit Lambert Calificación: 10 (MUST HAVE) (DISCO ICONICO) Era: Hard Rock (1968-???) Subgénero: Hard Rock Mejor Canción: Love Reign O'er Me Disco 1: 1) I Am The Sea; 2) The Real Me ; 3) Quadrophenia 4) Cut My Hair; 5) The Punk And The Godfather ; 6) I'm The One; 7) The Dirty Jobs; 8) Helpless Dancer; 9) Is It In My Head?; 10) I've Had Enough ; Disco 2: 11) 5:15 ; 12) Sea And Sand; 13) Drowned; 14) Bell Boy ; 15) Doctor Jimmy ; 16) The Rock; 17) Love Reign O'er Me El Quadrophenia, nada menos. Un disco enorme, casi espiritual. Un auténtico icono de la música moderna ya desde su magnífica portada obra de Ethan Rusell, una de mis favoritas forever. Uno de los álbumes más influyentes del rock. La mejor de las óperas-rock... o al menos concédanme que es la más comprensiva. En fin, que éste es uno de los grandes títulos de la historia... y sin embargo se lo considera como el gran fiasco de los Who junto al Lifehouse y se dice de él que marca el comienzo de la decadencia de la banda. ¿Cómo se explica esto? Bueno, la explicación en realidad es bastante simple pero primero pongámonos en situación: En este momento de la película The Who contemplaban el mundo desde la cima. Son parte de la élite. Tommy primero y Who's Next?, a continuación, los encumbraron. Siiiii, ya sé que el Sell Out también es muy bueno pero les aseguro que Moon no se compraba Rolls Royces gracias a I Can See For Miles. No solo eran uno de los pocos grupos que supieron transitar de los 60’s a los 70’s, sino que además se convirtieron en un referente del camino a seguir para los demás y lograron que todo cuanto hacían se convirtiese en tendencia. Pero al mismo tiempo que viajaban en limusinas y jets privados y se compraban estudios de grabación, también sufrían una profunda crisis interna que en cierto modo nos recuerda al final de los Beatles. Y es que, al igual que los Lennon/McCartney, los Who tenían unas personalidades tan marcadas y dispares que rozaban lo caricaturesco. Si les gusta el paralelismo con los Beatles, creo que en los Who Keith Moon era Ringo, John Entwistle era George, Pete Townshend era Lennon, McCartney y Yoko a la vez y Roger Daltrey era Robert Plant. Roger era un tipo duro y violent,o de esos que arreglan los asuntos y los televisores a puñetazos. En el pasado llegaron a expulsarle de The Who por zurrarle a Keith aunque fue readmitido unos días después con la promesa de controlar sus ataques de ira. Siempre había sido considerado como el eslabón débil de la banda. Incluso Pete llegó a decir que consideraba que Keith, John y él mismo eran genios, pero que Roger era solo un cantante más. Esto cambió por completo en el '69 con Tommy. En ese momento Roger consiguió el reconocimiento general del público, de la crítica y, lo más importante, de sus propios compañeros. Los Who tenían por fin al cantante que necesitaban para su estilo salvaje pero reflexivo, y resulta que era el que ya tenían y tanto criticaban, aquél que había estado más fuera que dentro. Y con su nuevo estatus y con el ego por las nubes, Daltrey mutó en una diva superstar demasiado obsesionada con su imagen. Lo de Robert Plant de antes no era del todo un chiste: con sus chalecos de flecos abiertos para mostrar torso era cierto que parecía una copia bajita y bailonga de Plant. El imperturbable John Entwistle, por su parte, sentía que el éxito de los Who de alguna manera ponía freno a sus verdaderas aspiraciones creativas. Pete era el compositor y el que marcaba el estilo de la banda. Como líder resultaba bastante dictador (por no decir que era todo un cabronazo) y le costaba aceptar las ideas de los demás. Como única alternativa, John fue el primero de los Who en sacar un disco en solitario. En su momento, el Smash Your Head Against the Wall de Entwistle pasó totalmente desapercibido, pero es un gran disco. Si lo comparan con el Who Came First de Townshend (que tampoco tuvo mucho éxito) verán lo poco que les quedaba en común. Keith Moon era un absoluto desastre, un niño en el cuerpo de un adulto... bueno, qué carajo! estaba como una puta regadera. Ya en el colegio los profesores decían de él lindezas como “Retarded artistically. Idiotic in other respects” (sic). Su presencia era sinónimo de caos. Su obsesión por el fuego y por dinamitar váteres en los hoteles le creó multitud de conflictos y le llevó a la ruina, aunque en esto último también tuvo mucho que ver su extraordinaria afición a comprar (y estrellar) coches caros. Aporrear la batería era una buena terapia para él. Moon consiguió encauzar con las baquetas parte de su hiperactividad gamberra desarrollando ese estilo tan desquiciado y apabullante que lo aúpan al podio de los grandes baterías del rock. Oirán decir que Moon era anárquico y poco ortodoxo y que no mantenía el tempo y mil cosas más. Y puede que haya bastante verdad en todo eso pero no importa: Keith Moon sigue siendo uno de los tres grandes de la historia. Y de los tres grandes era el más inconfundible. Si escuchásemos cientos de bases identificaríamos los beats de Moon sin miedo a equivocarnos. Sin embargo Tommy y Who's Next? precisaron de una versión de Keith Moon mucho más controlada. Si conocen el dicho del elefante y la cacharrería fue algo tan antinatural como si el elefante entrase de puntillas para no molestar. Y todo ese histrionismo que dejó de golpear los tambores se tradujo en un desmadre total fuera de los escenarios. El habitual uso y abuso que Keith hacía de alcohol, drogas y fármacos se transformó en un descontrol continuado y, bueno, ya saben cómo terminó todo esto años más tarde. Todos conocemos docenas de casos de gente que nunca supo encajar el éxito y Keith Moon, sin duda, forma parte de ese triste grupo y es uno de los ejemplos más trágicos y extremos. Y Pete Townshend por su parte..., bueno, el narigón era un puto genio indiscutible y sentía una enorme presión por cumplir con las expectativas que siempre se ponían en sus proyectos. En su mente, el éxito de los Who era el objetivo a superar. Y más o menos lo iba consiguiendo hasta que llegó Tommy. ¿Como %$& se podría superar Tommy? Desde luego no parecía fácil. Para entonces Pete ya no era capaz de considerar la música como una simple colección de canciones. Solo valoraba proyectos conceptuales. Los Who habían pivotado hacia el art rock. Y aquí, hay que decirlo, a Townshend se le fue un poco la cabeza. Sus ideas pasaron de ser demasiado ambiciosas a prácticamente irrealizables para aquella época. De ahí el fiasco del Lifehouse. Y aunque todos le señalaron por el tremendo fracaso, él consideraba que había sido el único que había mostrado verdadero interés en sacar el proyecto adelante. Luego resultó que esa asombrosa colección de canciones recicladas que es el Who's Next? tuvo un éxito más que sorprendente, pero había surgido un profunda grieta que amenazaba con la ruptura del grupo en su mejor momento. ¿Y ahora qué? ¿Cómo afrontar un nuevo disco en un ambiente tan enrarecido? Aquí Pete tuvo la increíble idea de sacar partido de esas diferencias personales y convertirlas en parte del hilo conductor de una nueva ópera-rock que en un principio no se llamaría Quadrophenia si no Rock Is Dead - Long Live Rock!, protagonizada por los propios Who y que vendría a ser como una especie de autobiografía musical de la banda. Rock Is Dead tendría nuevas composiciones pero también volvería a rescatar canciones del Lifehouse que no se habían incluido en Who's Next?. Así que se puso manos la obra. Hay quien considera Quadrophenia como un disco de Pete Townshend en solitario con The Who como banda de acompañamiento, y realmente no es exagerado decir algo así. Él pensó la historia, compuso toda la música, escribió las letras y tocó la mitad de los instrumentos. Es más, incluso grabó todo el disco él solo en una demo (búsquenla por internet, es fácil de conseguir y merece la pena) y se la entregó a sus compañeros para luego regrabarlo otra vez todos juntos. No está mal para un tipo que por entonces apenas acababa de cumplir los 27 y que tenía serios problemas de sordera que iban a más. Si miran los créditos del disco encontrarán: “Quadrophenia” in its entirety by Pete Townshend. Suya sería la gloria y suyo sería el fracaso. Es evidente que todo esto no ayudó precisamente a curar las heridas del grupo. Una clara prueba del distanciamiento interno que había en los Who es que cuando ya llevaban un par de meses grabando hubo que pausarlo todo y el proyecto quedó en stand by durante todo un año. ¿El motivo? Pues que John sacó un disco en solitario (el segundo ya) y que Roger sacó un disco en solitario y que Pete sacó un disco en solitario y que Entwistle aprovechó para grabar otro disco más en solitario y que Moon... bueno, Moon lo que hizo fue desmadrarse aún más y en las pausas del desmadre hizo sus primeros pinitos como actor en That'll Be the Day de J.D. Clover. Se lo pasó en grande. Respecto a los discos en solitario, pensando ahora en lo que cada uno había escrito para los Who, casi resulta surrealista que Daltrey fuese el que tuvo más éxito. Durante este parón, una simple conversación con “Irish” Jack Lyon (uno de los primeros seguidores de la banda en su etapa mod) hizo que Townshend cambiase de idea y decidiese reconstruir por completo toda la base del proyecto. La historia del Lifehouse parecía repetirse: Adiós Long Live Rock! Hola Quadrophenia. Así, la nueva ópera se centraría en Jimmy, un mod del '63, uno de aquellos fanáticos de los Who que se identificaron plenamente con I Can't Explain o My Generation, y que los adoptaron como sus propios himnos generacionales. Jimmy sufre de cuádruple personalidad (“Doblemente esquizofrénico”, me corrige Pete) y cada una de sus múltiples personalidades se corresponde con el carácter de uno de los miembros de la banda. De esta manera, en la mente de Jimmy encontramos al tipo duro y rebelde (Roger), al amable y encantador (John), al alocado y totalmente despreocupado (Keith) y al cínico inquieto (Pete). Además, cada una de estas personalidades se representa con un tema musical que surge en distintos momentos del disco como si de verdad se tratase de una banda sonora. Y es que uno de los objetivos a conseguir era crear una obra más cinematográfica que Tommy a la que por entonces todavía no habían conseguido llevar a la gran pantalla. El título no solo hacía referencia a las cuatro personalidades de Jimmy, sino también a que la banda pretendía dar algún uso al carísimo equipo de sonido que se habían comprado para las complejas grabaciones en directo del dichoso Lifehouse, y quisieron experimentar aquí con el novedoso y prometedor sonido cuadrofónico que pronto quedó en moda pasajera pero que es considerado como precursor de lo que hoy en día es el sonido surround. Quadrophenia, desde luego, no hizo buena publicidad de la tecnología en cuestión. Realmente estaban empeñados en usar el sonido cuadrofónico a toda costa, pero luego, al montar las pistas, el efecto se perdía porque las partes instrumentales estrangulaban a las pistas vocales. Así que el producto final fue un simple y convencional stereo. Pink Floyd, los nuevos ricos, supieron cómo sacarle mucho más partido al recurso usándolo en sus directos con Money y años más tarde publicando una reedición cuadrofónica del The Dark Side Of The Moon completo. Bueno, y ya que hablamos de temas de montaje y producción, fíjense que Kit Lambert, tras el impasse del Who's Next?, vuelve a figurar acreditado como productor, pero la opinión general es que esto no es más que un tema de derechos. Se sabe que Townshend quería que formase parte del proyecto pero resulta muy dudoso que Lambert, en esta etapa de su vida hundiéndose en droga y alcohol, fuese de mucha utilidad en un disco de la inmensidad de Quadrophenia. Es probable que Glyn Johns haya tenido más influencia en el resultado final que el propio Lambert. De hecho, la ya muy deteriorada relación de la banda con su histórico productor (Roger había descubierto algunas irregularidades en las cuentas), terminó definitivamente de romperse aquí. Pete perdió la poca fe que le quedaba en él y ya no volverían a trabajar juntos. Al ser la suya una historia más realista (y menos absurda) que Tommy, muchos creen erróneamente que Quadrophenia requiere una interpretación puramente literal, y hay quien incluso la califica como la biblia de los mods. Y su historia habla de mods, si, pero solo como un homenaje a los primeros fans de la banda... un homenaje un tanto peculiar porque en todo momento se critica la frivolidad del movimiento y la música está claro que está más cerca de los rockers que de los mods, ¿verdad? En realidad los principales temas que trata Quadrophenia son los problemas de identidad y las búsquedas espirituales del propio Pete. Si miramos detenidamente en esta historia, que tiene tantísimo de La Naranja Mecánica de Anthony Burgess, debajo de ese chaval inadaptado, ansioso de ser parte de algo, encontramos al propio Townshend hablándonos de su desarraigo juvenil, de lo que significó para él tocar en una banda de rock y sobre todo de como encontró las respuestas que buscaba en las enseñanzas de su idolatrado Meher Baba. Y es que, efectivamente, en el fondo Quadrophenia no es más que ooootro homenaje de Pete Townshend a su referente espiritual. Y, bueno, no es solo lo que Quadrophenia cuenta, sino además cómo lo cuenta: Liberadas de las grandes dosis de cripticismo y del surrealismo narrativo del Tommy, del que ni sus propios compañeros entendían un carajo, posiblemente éstas sean las mejores letras de Townshend. --Vale, todo esto de la los mods, la juventud, el desarraigo y esas milongas de Meher Baba puede resultar algo pretencioso pero está muy bien. Muy profundo e inspirador, sí. Pero es que acá se habla de rock. ¿Qué tal la música? Pues la verdad es que la música en está a la altura del proyecto. Tiene incluso tantos momentos altísimos como el mismísimo Who's Next? De haber desenfundado mi lado fanboy hubiese teñido todas las canciones de rojo excepto I'm The Sea porque no me van los experimentos sonoros, Is It In My Head? Porque me parece la menos inspirada del disco (que no mala) y porque le falta punch, y The Rock por redundancia con Quadrophenia. Hay cuatro canciones que entran fácil en el top 20 de la banda: Love Reig'n O'er me (por supuesto), 5:15, The Real Me y The Punk Meets The Godfather. El resto son buenas canciones que suben de nivel en el contexto del álbum, porque a Quadrophenia (como a The Wall o a Sgt. Pepper) no se le puede juzgar solo por su música. Instrumentalmente los cuatros Whos están brillantes, yo diría que en su mejor momento. Y además Pete hace otra vez un uso inteligente de las cuerdas y los sintetizadores, tratando de que la banda no deje de sonar tan contundente como siempre... y “casi” lo consigue. Es el trabajo más pretencioso de los Who y logran algo realmente difícil: ser muy pomposos (pero MUUUUY pomposos) y que el disco no se desmorone en ningún momento. Podemos decir que, para tratarse de un álbum doble que se acerca a la hora y media de duración, hay muy poco relleno, si es que lo consideramos como tal. Como ya dije, hay alguna canción que baja un poco el nivel general o que perfectamente se podría prescindir de ella pero no hay ninguna en todo Quadrophenia que realmente sea floja. Algo que no podemos decir de los otros discos importantes del grupo. Por supuesto, pasa lo de siempre con los mejores álbumes dobles: que si los Who hubiesen realizado una selección para dejarlo en un solo disco, el resultado podría ser [ponga aquí usted mismo el calificativo más exagerado que conozca]. El caso es que Townshend dice que tenía listas más de 50 canciones y que perfectamente pudieron haber publicado un álbum cuádruple, lo que les permitiría seguir jugando con el número 4. Aún a pesar del posible relleno, tal vez Quadrophenia sea su título más sólido. Siendo cuestión de gustos, si me preguntan yo lo pondría a la altura del Who's Next? y (creo que Corvan discrepará con esto) medio peldaño por encima del icónico Tommy y del nunca suficientemente valorado Sell Out. NOTA DE CORVAN: Aunque el Quadrophenia ha ido subiendo en mi estima y considero a los 3 álbumes como dieces indiscutibles, me siguen gustando más el Tommy y el Who’s Next? Aquí debo recalcar que en el Quadrophenia ciertamente hay un mayor acabado musical, una historia más madura, y funcionan muchos más temas por sí solos que en el Tommy, pero de alguna forma me sigue atrapando más la frescura de éste. Cuestión de gustos, pero curiosamente, por azares del destino, ésta semana Classic Rock Magazine lanzó la pregunta de cuál es el mejor disco conceptual de la historia, y Quadrophenia tuvo muchas más menciones que el Tommy, y que cualquier otro disco. – Fin de nota de Corvan, regreso el micrófono a Marlaior. --Bueno, pero vamos a ver: y si todo es tan perfecto, ¿dónde está el problema? ¿Por qué cuando se habla de Quadrophenia se habla de obra maestra pero también de uno de los grandes fiascos de la banda? ¿En qué la cagaron??? Pues la clave está en que Townshend enfocaba toda su música pensando en sus conciertos. Sobre el escenario eran la mejor banda del planeta. Por mucho. Desde el legendario momento en que el narigón rompió accidentalmente su Rickenbacker contra el techo del escenario del Railway Hotel en el '64, las actuaciones de los Who se convirtieron en un espectáculo catártico que empequeñecía al resto de bandas. Prueba de ello es que los Jagger y compañía escondieron las cintas del Rock And Roll Circus en un cajón durante tres décadas porque su desganada y patética actuación no podía resistir la comparación con la tremenda performance que los Who se marcaron de su A Quick One While He's Away. Si alguien todavía no la ha visto, ya está tardando. Que se les hiciese sombra a los Who como hizo Hendrix quemando su Fender en Monterrey era todo una tragedia a la que no estaban acostumbrados y no sabían cómo encajar. Y sucedió que con Quadrophenia hubo un error de cálculo que afectó a lo más sagrado: sus conciertos. Con Tommy se había decidido prescindir de orquestaciones y simplemente adaptar y electrificar las canciones. Y aquello fue un gran acierto. Esa decisión es uno de los motivos por los que algunos preferimos el Live At Leeds que el Tommy. Pero para Quadrophenia Pete se empeñó en ser fieles a las versiones en estudio... y resultó que era imposible trasladar el disco al escenario tal cual se había grabado. La idea inicial de Townshend era que un pianista y toda una orquesta hiciese la gira con ellos, pero el resto se negó en redondo y acabaron recurriendo a pistas pregrabadas, lo cual fue otro error. The Who estaban acostumbrados a la anarquía de Keith Moon y eran capaces de amoldarse a las locuras que en cualquier momento pasaban por su perversa y desordenada mente en los directos, siempre dándole una nueva y caótica dimensión a las rolas. Pero al tirar de sonidos pregrabados Keith era el que tenía que amoldarse a un ritmo preestablecido por un metrónomo. Y eso, a estas alturas, era pedirle un imposible. Keith en directo era tan incontrolable como incapaz de llevar con precisión el tempo. Ya desde el primer concierto, la gira de promoción del disco fue un absoluto desastre. Durante esa primera actuación en Stoke la sincronización con las cintas era imposible y se tomó la de decisión de que en adelante prescindirían de las tres canciones que más problemas les daban: Is It In My Head, The Dirty Jobs y I've Had Enough (Keith Moon ya nunca volvería a tocarlas). Pero la cosa no mejoró. El caos alcanzó cotas máximas una semana más tarde cuando la gira llegó a Newcastle. En ese concierto a Pete se le vio totalmente fuera de sí, viendo cómo se avecinaba otro fracaso. Cuando las pregrabaciones de 5:15 entraron 15 segundos tarde y sonando del revés, Townshend dejó de tocar. Agarró por el cuello a Bob Pridden, el histórico técnico de sonido de los Who (45 años en el puesto) que estaba encargado de las cintas y lo llevó al medio del escenario para abroncarlo y abofetearlo delante de todo el aforo mientras los otros Who seguían tocando!! Luego arrancó las cintas del tablero de sonido y las hizo añicos ante el asombro general. Y a continuación destrozó su Les Paul contra el suelo. El concierto se suspendió durante 20 minutos para reanudarse con un setlist corregido que solo incluía viejos hits. En su propio estreno, Quadrophenia desapareció por completo. Dicen de aquel concierto que a Townshend se le escuchó en todo momento maldiciendo e increpando al público por su incapacidad para entender conceptos que no podía simplificar más. Dicen que el habitual ritual de destrozar instrumentos (por segunda ocasión en este concierto), estuvo más cargado de rabia que nunca. Ya ven. ¿Quién era el del carácter agresivo? La prensa olió la sangre y los titulares del día siguiente fueron más que jugosos. Fue algo puntual y extremo, el resultado de toda la presión a la que estaba sometido Townshend, quien por cierto no solo es gran amigo de Pridden, sino que incluso es el padrino de su hijo. Seguro que lamentó el episodio por mucho tiempo y que desde entonces habrá pedido perdón unas cuantas veces. Por supuesto la gira continuó pero el ambiente interno no era nada bueno. En una tensa discusión durante los ensayos Townshend intentó golpear a Daltrey en la cabeza con su guitarra y éste le respondió tumbándolo de un puñetazo que le partió el labio y lo dejó inconsciente. A estas alturas Roger había ganado tanto peso en la banda que nadie pensó en largarle como años atrás cuando pegó a Keith. Incluso Pete echó tierra sobre el asunto diciendo que todo fue culpa suya y que con su actitud se había ganado a pulso aquel puñetazo. Roger, por su parte, diría que la importancia que se le dio a aquel episodio fue exagerada. Tampoco las circunstancias sonreían a los Who: El Quadrophenia se lanzó en plena crisis de la OPEP. --¿EH!!?? ¿Y esto qué tiene que ver!? Pues que la escasez de petróleo se tradujo en escasez de vinilos y, por eso, la primera tirada del disco fue cortísima y muy cara. Para la inmensa mayoría de fanáticos fue imposible conseguir una copia antes de que se terminase la gira por UK por lo que, en general, los espectadores de los conciertos simplemente no conocían las canciones, ni mucho menos su historia conceptual. Y creo que coincidiremos en que ni la música ni el concepto de Quadrophenia son fácilmente digeribles en la primera escucha. A todas estas vicisitudes hay que sumar que el descontrol de Moon empeoró drásticamente cuando Kim Kerrigan, la que era por entonces su mujer, lo abandonó llevándose con ella a su hija Mandy. Durante el primer concierto de la gira por los USA, en el Cow Palace de Daly City, el baterista se pasó con la mezcla de whisky y tranquilizantes y se desmayó mientras tocaban Won't Get Fooled Again. El concierto tuvo que interrumpirse durante una media hora. Tras una ducha fría y una inyección de cortisona, Moon pudo seguir tocando. Pero poco más tarde volvió a desplomarse durante Magic Bus. Y ya no fueron capaces de levantarlo. Hubo que trasladarlo a un hospital mientras los demás buscaban el modo de terminar la actuación. Un dato poco conocido de aquel histórico concierto es que aquella noche los teloneros habían sido unos por entonces jovencísimos Lynrd Skynyrd, y sorprendentemente cuando Keith Moon colapsó, a nadie le pasó por la cabeza el nombre de Bob Burns. Burns estaba viendo la actuación de The Who justo debajo del escenario. Sus propios compañeros intentaron animarle a que subiese a tocar pero a estas alturas ya estaba demasiado borracho y asustado y suspiró de alivio cuando apareció un voluntario. Hay conciertos que dejan escenas que quedan grabadas a fuego en el recuerdo colectivo: La ya mencionada estampa de Hendrix arrodillado ante su guitarra en llamas en Monterrey; Johnny Rotten desolado en el Winterland Ballroom de San Francisco mientras los otros Sex Pistols remataban su particular versión del No Fun de los Stooges; Lennon fuera de si barriendo los teclados con el codo en el Shea Stadium; Dylan abucheado por la milicia hippie por sacar una Stratocaster en el festival de Newport (hippies hipsters?)... Podríamos añadir a esa lista a Townshend preguntando al público del Cow Palace aquello de Can Anybody Play The Drums?... CAN ANYBODY PLAY THE DRUMS?!... I mean someone good! ...Well, anybody? Como sea, el voluntario del público subió para tocar con suficiente solvencia las tres canciones que cerraban el show. Moon se recuperó al día siguiente y la gira pudo continuar, y un par de días después los Who ya estaban tocando en Inglewood. Pero para entonces y para el recuerdo, Thomas Scot Halpin había conseguido escribir su nombre en una historia para la que no estaba predestinado, pasando a la posteridad como el hombre que fue baterista de los Who durante quince minutos. Realmente el coste de aquella entrada le debió parecer el dinero mejor gastado de su vida. Y aún a pesar de todo esto que les cuento (y de lo que me callo para no extenderme todavía más), los Who no perdieron la esencia de sus directos. La única manera que encontraron de reducir fallos de sincronización con las cintas fue suprimir más rolas y meter más material antiguo. En el setlist a estas alturas ya solo quedaban 9 de las 17 títulos del disco que pretendían promocionar. Además, como era probable que el público americano no conociese la cultura mod, se decidió que entre canción y canción Roger y Pete se turnarían para dar explicaciones sobre la historia que pretendían contar lo que evidentemente le restaba mucha continuidad al show. Posiblemente tanto problema y tanta frustración sea el motivo por el que la de Quadrophenia sea la gira menos documentada de The Who desde el Sell Out. Pero ni por éstas dejaron de ser la mejor banda del planeta en directo. Háganse un favor y búsquense el Tales From The Who, el bootleg del concierto en Filadelfia, uno de los pocos testimonios que se conservan de la maldita gira. Hay errores técnicos, sí, pero la actuación es sencillamente brutal. Un escandalazo. Después de escucharlo que alguien me diga que el Live At Leeds es mejor. Y es que perfectamente podemos desenfundar el famoso chiste de Lennon sobre Ringo: ¿Es el Live At Leeds el mejor disco en directo de la historia? Quadrophenia no arranca con una canción propiamente dicha si no con un relajante collage de sonidos sugerentemente bautizado como I Am The Sea . Suenan las olas del mar batiendo contra el embarcadero de Brighton en medio de una tormenta. El mar tendrá un protagonismo metafórico a lo largo de todo el vinilo pues hace referencia a Meher Baba que “decía” (entrecomillado porque Baba permaneció mudo voluntariamente los últimos 44 años de su vida y se expresaba por gestos o señalando letras) cosas como “I am the ocean of love” o "All rivers flow in me. I am the ocean". El sintetizador surge y muy lentamente comienza a extender un manto que amenaza con cubrir el oleaje. Pete juega con el ecualizador y parece sonar un ilusorio y distorsionado Who I am?... Who I am? a la vez que se escucha un susurrante I'm the sea. Este efecto pierde fuerza y termina por apagarse y la serenidad del mar vuelve a imponerse. Entonces, uno tras otro se van superponiendo fragmentos de los cuatro temas centrales que soportan la estructura del álbum: Helpless Dancer, Is It Me?, Bell Boy y Love, Reign O’er Me. Representan las cuatro personalidades de Jimmy pero respectivamente también representan los caracteres de cada uno de Roger, John, Keith y Pete. Por medio se intercalan pequeñísimos retazos de coros aislados, arreglos de trompetas, sintetizadores, violines, sacados de otras canciones del álbum. El track cierra bruscamente con un puente a la siguiente canción con la voz de Daltrey planteando ese Can you see the real me? Can yah!? No soy muy partidario de estos experimentos sonoros pero en este caso al menos tiene bastante sentido y aporta un intencionado carácter cinematográfico al disco cumpliendo a la perfección como introducción. Ahora sí, el rock revienta con la tremenda The Real Me . Los cuatro Who están a un nivel altísimo en esta rola pero, háganme caso, suban el volumen (y, si pueden, súbanlo aún más) y presten especial atención a lo que aquí hacen Keith Moon y John Entwistle, porque los adjetivos se quedan cortos. Keith es un león que llevaba enjaulado dos discos y al que de pronto le han abierto la puerta. Suena abrumador, explosivo y casi descontrolado y, sin embargo, no llega a ahogar la rola como a veces le había sucedido en el pasado. En Quadrophenia volverán a ponerle el corsé en buena parte del disco, pero en momentos de libertad como éste en que le dan un poco de espacio, suena al Keith Moon salvaje del Sell Out y demuestra que no hay otro como él. Por su parte, Entwistle es uno de los bajistas que acumula más momentos memorables a lo largo de toda su carrera. Todo el mundo nombra My Generation pero creo que este fraseo desatado es su mejor trabajo. Lo suyo es una auténtica jam improvisada grabada a la primera, palomeando en una única toma, a veces jugueteando entre los power chords de Townshend y, cuando éste hace una pausa a mitad de la canción, metiendo réplicas afiladísimas a los versos de Daltrey. Impresionante. En serio. Esta vez los guitarrazos hardrockeros de Pete dibujan la atronadora base rítmica y el resultado es una de las rolas más potentes del catálogo de los Who. Es increíble la capacidad que siempre tuvo el tipo éste para exprimir al máximo apenas 3 o 4 acordes. Y Daltrey retoma su perfil más visceral y no empequeñece ante sus compañeros. Aquel tipo que años atrás generaba tantas dudas encontró por fin su voz en forma de un agresivo rugido que es capaz de controlar hasta transformarlo en el más tierno de los susurros. No hay otro cantante que encaje como guante en una banda tan ruda y musculosa como los Who que trata temas profundos y complejos con tanta emotividad. Su sello personal queda perfectamente plasmado en ese rabioso estribillo con trompetas haciéndole los coros en el que entona el Can you see the real me, MOTHER!? La rola habla de un Jimmy trastornado, incapaz de discernir cuál de sus personalidades es la auténtica. Ni la ciencia, ni la familia ni la religión le ayudan a encontrar las respuestas que busca. Pete en realidad nos habla de problemas existenciales y de crisis de identidad adolescente. ¿Qué chaval no se siente un incomprendido? ¿Quién no ha pensado que los demás realmente no le conocen como realmente es? Rolaza! Quadrophenia es el primer instrumental del álbum y podríamos decir que llega un poco pronto y quizás frene el desarrollo del disco. Quizás quisieron ahorrarse las críticas que en su día catalogaron de relleno el Underture del Tommy por considerar que un instrumental de 10 minutos cerrando una cara era un claro ejemplo de relleno grosero. Sea como fuera Quadrophenia es una joyita (y mira que siempre recalco lo reticente que soy con los temas instrumentales). Tiene estructura de suite y la podemos considerar como una ópera-rock completa dentro de otra ópera-rock. Su instrumentación es complicada y retorcida pero básicamente podemos decir que los sintetizadores dominan la escena. Lo interesante sin duda está en cómo a lo largo de sus más de seis minutos se van sucediendo los leitmotivs que representan las distintas personalidades de Jimmy. Ya de inicio nos encontramos con el Keith's Theme, la progresión de acordes inicial de Bell Boy, sonando sobre un rasgueo acústico que, ríanse ustedes si quieren, a mí me recuerda al arranque de Pinball Wizard. Luego al 0:47 escuchamos como el solo de Townshend se transforma en la melodía de It Is Me? que representa la ternura del John's Theme. Poco después nos encontramos a aquel sintetizador imitando el cortante zigzag de una sección de violines que suena también durante la bipolar (¿quadripolar?) Dr. Jimmy. Al 1:37, el fraseo de guitarra es sustituido por la bombástica obertura de corno de Helpess Dancer con toda la banda añadiendo tensión a su alrededor para a continuación, al 2:05, toparnos con los acordes entrecortados del piano (que acá se simplifican en una sola nota) completando el Roger's Theme. Finalmente, para escuchar al Pete's Theme tenemos que esperar al 4:02, cuando se despeja la niebla sonora y surge el ostinato de tres notas de piano anunciando la entrada del hipnótico sintetizador de Love Reign O'er Me. Esta es una de las rolas que la banda tuvo que dejar de tocar nada más empezar la gira de promoción porque Moon era incapaz de sincronizarse con las pistas pregrabadas y ya no volvieron a tocarla en directo hasta el 96. El orden de las canciones de Quadrophenia suele ser tema de debate porque a pesar de que los Who nos cuentan una historia, no parece que ésta sea lineal. El consenso general es que Cut my Hair debería ser la primera rola del disco, pues representa ese momento en que Jimmy decide entrar en los mods. Inicia con un punteo limpio de Townshend sobre un manto de platillos y sintetizadores. El fraseo apenas dura unos segundos pero volverá a lo largo de toda la rola para rellenar los silencios de la pista vocal. Pete también ejerce de vocalista principal. Su voz no tiene el fuerte carácter de Roger lo que, junto con el piano que le acompaña, le da a la canción un aire amable, casi pop. Un simple redoble de Moon hace de puente para la brusca entrada de un estribillo pegadizo y cantado a dos voces, con Daltrey complementando a Pete y con Keith recorriendo toda su batería y marcando un trepidante ritmo casi marcial. Zoot suit, white jacket with side vents five inches long. I’m out on the street again and I’m leaping along. I’m dressed right for a beach fight, But I just can’t explain why that uncertain feeling is still here in my brain. Suena deliciosamente sesentero, y recuerda a los Who de la época del Sell Out. De hecho, como si fuese un huevo de Pascua, este estribillo esconde el título de varios canciones de la etapa preTommy: Out In The Street, I Can't Explain y Zoot Suit (el primer sencillo de la banda en aquella etapa en la que pasaron a llamarse The High Numbers). Al 2:30 la estrofa sube de intensidad y se acelera hasta igualar al estribillo. En esta parte Moon suena algo forzado, pero la melodía es muy fluida. Al 3:06, ya con la banda echando el cierre, empieza a escucharse un informe policial en la radio o en el televisor en el que se habla de una serie de altercados entre mods y rockers en Brighton en los que se supone que participó el propio Jimmy. La canción termina pero la radio sigue sonando mientras una tetera empieza a silbar. Jimmy busca refugio en los mods. Debe cortarse el pelo, vestir bien y participar en las habituales peleas para ganarse el respeto de un montón de gente como él, muchos de los cuales en realidad no conoce. Es eso o ser un marginado. Se esfuerza por encajar pero esa frustración interior sigue ahí. No es que se lleve mal con sus padres pero le encontraron droga escondida y sabe que algo se ha roto entre ellos. Posiblemente le echen de casa. La canción habla de cómo los chavales se refugian en grupos y bandas porque es la única manera que encuentran para encajar, renunciando a su propia identidad para amoldarse a los demás. En el peculiar hardrocker The Punk And The Godfather (en las primeras ediciones americanas aparecía como The Punk Meets the Godfather), Townshend vuelve a ocuparse de hacerle los coros a Roger y de complementar a Moon en la parte rítmica con un riff que recuerda vagamente al de Acid Queen, mientras que Entwistle reaparece con otra línea de bajo trepidante que es como una segunda pista vocal magnífica, en la que da réplica a todos. Tengo la sensación de que Daltrey sobreactúa como si por momentos estuviese cantando en un musical de Broadway, aunque supongo que ese sea el efecto que estaban buscando. El juguetón estribillo va jugando con subidas de tono forzadas y por momentos me recuerda al Bowie con aires de vodevil de los primeros discos. Bueno, tal vez algo más cargado de testosterona. I'm the guy in the sky. Flying high. Flashing eyes. No surprise I told lies I'm the punk in the gutter!! I'm the new president But I grew and I bent Don't you know? don't it show? I'm the punk with the stutte!! El estribillo se cierra con ese extraño falseto distorsionado de Roger tartamudeando un descendente My my my my my ggg-ggg-ggg-ge-ne-ra-tion. Al 2:50 la melodía se vuelve especialmente deliciosa en la voz de Pete. Daltrey se le une un par de estrofas después y el “público” empieza a aplaudir. Luego, tras unos guitarrazos la canción retoma su estructura. En cuanto a su historia, Jimmy asiste a un concierto (se sobreentiende que se trata de los Who). Aquellos músicos habían sido sus ídolos intocables y representaban el espíritu rebelde al que él aspiraba. Pero su música ha evolucionado y se han enriquecido vendiendo su imagen. De alguna manera Jimmy siente traicionado. Cuando se acerca a ellos en el backstage se pone de manifiesto ese muro entre artista y público del que hablará Roger Waters unos años más tarde (es imposible escribir una reseña de Quadrophenia o de Tommy y que el nombre de Waters no aparezca en alguna parte). Aquella música, aquella actitud, aquel tartamudeo de My Generation, todo aquello no era más que una pose y un negocio. Para Pete, la gente idealiza a sus ídolos y quiere parecerse a ellos pero el rock y la música en general son modas demasiado volátiles y mercantilizadas para ser un referente. En fin, otra decepción para Jimmy al que cada vez le quedan menos referentes en su vida. Un clásico que sirve de cierre para la cara A del primer vinilo. Pete vuelve a ser protagonista casi absoluto en la introspectiva I'm One , que inicia en su guitarra acústica arpegiando sobre un melancólico arreglo de cuerdas, mientras canta sobre frustraciones personales y complejos de perdedor. El estribillo es sencillísimo y es pura reivindicación: But I'm one. I am one. And I can see that this is me, and I will be, You'll all see I'm the one. Al 0:53 se unen la guitarra eléctrica, el bajo y la batería y la canción adquiere definitivamente un claro tono country que en la parte acústica apenas se dejaba entrever. Jimmy está deprimido. A punto de derrumbarse. En algún momento que no recuerda, se ha comprado una ropa que no le sienta bien. Tiene una guitarra carísima aunque no sabe tocar y su voz es demasiado chillona. Se siente un auténtico loser y sigue sin saber quién es él. Me gusta ese juego de palabras con el “I'm one”. Pete se refiere a un muchacho con varios Yo y que quiere ser uno solo y a la vez nos habla de gente que quiere ser especial. Porque para Pete todos queremos ser únicos (aunque luego sigamos modas e imitemos aquello que nos gusta de otros). Esa obsesión por destacar sobre los demás es un pozo de frustración. Con la originalidad de The Dirty Jobs regresamos nuevamente a la teatralidad de los musicales de Broadway. Al principio suena el corno francés que identifica el Roger's Theme. Toda la rola se sostiene sobre el bajeo profundo de Entwistle y los obsesivos acordes en staccato del piano de Chris Stainton que también forman parte del Tema De Roger. La melodía es pegadiza de principio a fin y el estribillo es de los mejores del disco. Por la parte final se escucha una multitud jaleando y el gruñido de un cerdo que ejerce de remate bizarro, superponiéndose a una banda tocando una típica marcha americana conocida The Thunderer. Jimmy ha conseguido un empleo como basurero pero se da cuenta de que esto no es lo suyo. Él es un rebelde idealista y critica duramente a los conformistas que se dejan pisotear en sus trabajos de mierda. Él todavía es joven y no tiene experiencia pero no entiende ellos como han podido olvidar sus sueños e ideales. Por lo que leo por ahí, se suele asociar esta canción con la conciencia política y sindical de un Jimmy que supuestamente está reivindicando sus derechos. No creo que esto sea correcto: los mods nunca mostraron ningún tipo de ideología y en general eran chavales que necesitaban trabajar de lo que fuese para comprarse sus motos caras y su ropa elegante (y sus drogas). Yo lo veo más como un acto de prepotencia y autoindulgencia al verse por encima de gente que trabajaba en empleos alienantes y desagradables que él no quiere hacer. Helpless Dancer todavía es más pomposa y operística y aún más subestimada. De hecho, posiblemente sea la rola más subestimada de todo Quadrophenia. En las primeras escuchas realmente cuesta digerirla. Es como un WTF?! pero cuando entiendes el juego te maravilla y te atrapa. Un corno francés (que toca en el estudio toca Daltrey pero que en los directos pasará a manos de John) monta una entrada bombástica con un piano añadiendo gran carga de dramatismo (¿acaso en la adolescencia no es todo exageradamente transcendental?). Una guitarra acústica se une al piano rasgueando con obsesión y prácticamente sin melodía. Luego la instrumentación se para y el piano empieza a soltar acordes secos y entrecortados. La canción adquiere un aroma a esquizofrenia cuando Roger empieza a cantar y cada frase va alternando el altavoz por el que se escucha. Me imagino que con el sonido cuadrofónico sería una locura total. When a man is running from his boss / who hold a gun that fires "cost" And people die from being cold / or left alone because they're old And bombs are dropped on fighting cats / and children's dreams are run with rats If you complain you disappear / just like the lesbians and queers Al 1:03 entra el resto de la banda para subir de intensidad las quejas de un Daltrey que al 1:30 deja inacabados unos versos: And when a man is trying to change / But only causes further pain You realize that all along / Something in us going wrong.. . y la banda ya enfila la coda que no es más que la repetición de la intro inicial de piano, corno francés y guitarra. Y cuando la música se apaga Roger completa la estrofa con uno de sus rugidos: … You stop dancing!! La rola no tiene estribillo, es solo Daltrey despotricando de todo. Es cortísima y apenas dura 2 minutos y medio. Y descuéntenle 30 segundo de intro, otros 30 de la coda y 30 más de un cierre con mucho sonido ambiente en el que se escucha el arranque de The Kids Are All Right y un fragmento del Is It In My Head? que sonará a continuación. En cuanto a su letra, Helpless Dancer habla de lo frustrado que se siente Jimmy con esta sociedad y como esa frustración poco a poco se va transformando en ira. Este es el Roger's Theme. El hecho de que esta personalidad lleve el nombre de Roger no creo que sea un menosprecio ni que Pete esté diciendo que Daltrey sea un cretino. Si fuese así no creo que Quadrophenia hubiese llegado a publicarse, ¿verdad? Más bien Pete está describiendo una parte de su propia personalidad que ve el mundo con soberbia e intransigencia y que hace que por momentos sea tan agresivo como Daltrey. Como ya quedó dicho, el disco avanza con una power ballad mucho más convencional llamada Is It In My Head? en la que bajo y piano ponen una base sólida sobre un campo de sintetizadores de fondo, mientras la guitarra va trazando afilados fraseos a lo largo de toda la rola y de forma un tanto dispersa. Se nota muchísimo la inconfundible mano de Glyn Johns en la producción. La rola no está mal pero acá nos encontramos con un Roger cantando con poca tensión, como si le hubiese tocado grabar esto un lunes a primera hora y que contagia a la canción su desgana. Se hace más evidente en las subidas de tono pero tampoco es algo que lo eche todo a perder. Podría pasar desapercibido de no ser porque podemos compararlo con las versiones en directo y con la demo de Townshend, mucho más emotivas y convincentes, y que mejoran bastante la versión en estudio. Roger siempre se mostró disconforme con la producción del disco respecto a sus pistas vocales. Evidentemente, en ausencia de Lambert, las culpas sobre ello deben recaer sobre Pete... La parte destacada de Is It In My Head? la encontramos en unos estribillos a dos voces (¿no suenan un poco a Yes?) y en el que es Entwistle el que canta junto a Roger. Luego, al 2:30, hay un pequeño puente en que la canción se acelera y rockea agresiva, perdiendo por un momento toda su indolencia. La guitarra es la encargada de echar el cierre con un solo lánguido que se deja arrastrar por la corriente. A veces Jimmy es un pasota irritante. A veces es todo un cascarrabias. A veces es un tipo demasiado sensiblero y otras es un desconfiado casi paranoico. Se da cuenta de que hay algo errático y falto de coherencia en su visión sombría de las cosas. Así que se plantea si realmente es tan desgraciado o es que simplemente es un amargado. El primer disco remata con I've Had Enough que arranca potentísima con un piano arrollador que nos retrotrae a los Who más viscerales. A estas alturas ya los echábamos de menos. Se agradece sobre todo recuperar al Moon agresivo y descontrolado que mete redobles donde no cabe una aguja. La canción parece hecha a medida para que luzca su desquiciado estilo y Keith sabe aprovecharlo. Vaya que sí. Una verdadera lástima que solo la haya tocado en directo una única vez en el estreno de la gira. Entonces entra Roger con ese soberbio y ascendente YOU....! ...were under the impression that when you were walking forwards You'd end up further onward but things ain't quite that simple Es uno de mis momentos favoritos del disco. Y sé qué es cosa mía pero las primeras líneas de Daltrey y los fraseos a final de estrofa que suelta Townshend en torno al minuto, me recuerdan al Don't Get Fooled Again. Al 1:23 la melodía cambia bruscamente empezando a sonar una pequeña variación del estribillo de Love, Reign O'er Me en el que Roger canta directamente sobre el riff del sintetizador. Y aprovecho para decirlo: a pesar del pequeño bache de Is It In My Head, Daltrey está inmenso. Éste es el disco de Pete, sí. Pero, aún teniendo en cuenta eso, Quadrophenia se sostiene en gran medida sobre la increíble fuerza y expresividad de Daltrey. ¡Quién lo hubiese dicho un lustro atrás! El breve extracto de Love, Reign O'er Me desemboca al 2:10 en otro fragmento en el que el instrumento dominante es ¡El banjo! … bueno, en realidad no es algo que deba sorprendernos dado que el banjo ya había hecho acto de presencia en el grotesco Tommy's Holiday Camp del Tommy y volverá a aparecer en el más americanizado Squeeze Box del By The Numbers. ¿Y por dónde iba? ¡Ah, sí! ¡El fragmento de banjo! Pues si: sobre una base al más puro estilo bluegrass, el pobre Jimmy renuncia a todo. Ha encontrado a la chica que le gusta en brazos de su mejor amigo y se da cuenta que los mods le han estado engañando. Ha ido perdiendo una tras otra todas sus referencias en la vida y dice que ya está harto. Harto de su vida, de la sociedad y sus convencionalismos, harto de las drogas y harto de los mods. Toda la canción es un diálogo entre las cuatro personalidades de Jimmy y al final se impone la parte más racional y crítica: quizás la salvación esté en buscarse un trabajo convencional y poner orden en su vida. Simbólicamente, termina estrellando su flamante scooter. I've Had Enough es una canción sobre la transición entre la adolescencia y la madurez, el cambio de una vida totalmente despreocupada a otra cargada de obligaciones y convencionalismos. Una estación de tren. Ambiente de multitud, anuncios por altavoces y el clack de una puerta del tren al cerrarse. Así arranca el segundo vinilo. Es 5:15 , la canción más conocida del todo el álbum, un rock mucho más convencional pero que es todo un clasicazo. No por nada fue el single que sirvió como punta de lanza de Quadrophenia. Tiene un inicio un tanto mentiroso porque de principio parece una balada emotiva con un piano lento y melancólico, y con Pete entonando ese sereno Why should I care? Why should I care? que en realidad es un genial agujero de gusano hasta Cut My Hair, aquel momento en que Jimmy decidía entrar en los mods. Pero entonces la guitarra dibuja un puente sobre una escala descendente y, tras un instante para coger aire, la rola revienta y ya tenemos a Stainton al piano dándolo todo junto a un Keith Moon que vuelve a ser una auténtica bestia, y el corno francés que regresa para aportar carácter espejando el riff de Townshend. Roger toma el relevo con el micro y Pete se queda haciéndole unos coros muy al estilo de la Motown junto a John (Glyn Johns, ¿eres tú?). Si musicalmente, dentro del contexto creativo de Quadrophenia, la canción puede resultar un tanto convencional (o incluso comercial, si lo prefieren) sin duda sus letras no lo son tanto: Girls of fifteen (sexually knowing) The ushers are sniffing (eau-de-coloning) The seats are seductive (celibate sitting) Pretty girls digging (prettier women) Dice Pete que esta estrofa la escribió a propósito de un show de los Beatles en Blackburn tras el cual las butacas de la sala apestaban como si cada una de aquellas quinceañeras se hubiese meado encima de tanta excitación. Sorprendentemente la entrada del estribillo resulta un anticlimax de libro. La canción se ralentiza y se queda colgado de esos deliciosos coros de la vieja escuela entre Pete y John contrastando con el habitual rugido apagado que es la voz de Daltrey: (Inside, outside) leave me alone (Inside outside) nowhere is home (Inside outside) where have I been? Out of my brain on the five fifteen!! En la parte final no se pueden perder los skills de Moon para simular el avance del tren sobre los railes. El deprimido Jimmy ya no sabe a lo que aferrarse. Siente que el único momento que las cosas tenían algún sentido fue en su etapa mod, así que se toma unos alucinógenos y se sube al tren de las 5:15 rumbo a Brighton, escenario de las famosas reyertas entre mods y rockers a mediados de los 60’s. Evidentemente en esta canción de lo que nos habla Pete es de otro tipo de viajes. Sea And Sand es una absoluta dicotomía. A lo largo de sus 5 minutos se van alternando melodías de caracteres totalmente opuestos. Las más tranquilas se sostienen sobre delicados arpegios mientras las otras, mucho más contundentes, golpean con sus cortantes powerchords y con Keith aplastando su batería. El sonido del mar acompaña a lo largo de toda la canción, e incluso hay momentos en que la instrumentación se para por completo y nos quedamos suspendidos de las olas y las gaviotas, incluido en un falso final al 3:27 ¡Y funciona! Atención a la larga coda final: si se fijan bien es una versión acelerada y con un sonido más setentero del I'm The Face, la cara B de Zoot Suit de la temprana etapa como High Numbers. El tema principal de la canción es la excesiva importancia que se le da a la apariencia y al aspecto físico. Cuando Jimmy llega a Brighton se encuentra que de todo aquello que recordaba apenas queda nada. La playa es ahora un lugar tranquilo, muy distinto de aquel lugar atestado de mods y rockers zurrándose que él conocía. Como sus padres finalmente le echaron de casa y no tiene donde ir, Jimmy decide quedarse por Brighton. Intenta impresionar a una chica mostrándose como el líder carismático de los mods que siempre quiso ser. Por un momento olvida su intención de dejar atrás aquella vida superficial y simbólicamente se repite la estrofa que sonaba en I've Had Enough justo antes de su renuncia: My jacket's gonna be cut slim and checked Maybe a touch of seersucker with an open neck I ride a G.S. scooter with my hair cut neat I wear my wartime coat in the wind and sleet. Escoge bien la imagen que quiere mostrar, pero le falta confianza y le sobran complejos y posiblemente ser un mod esté ya un poco pasado de moda. Además se da cuenta que muchas de las chicas más guapas a las que se acerca son en el fondo un poco tontas. Si a Jimmy solo le quedaban recuerdos a los que aferrarse, ya ni eso. Drowned es la canción más antigua del disco. La compuso Pete allá por 1970 como otro homenaje a su idolatrado Meher Baba. La primera parte de la rola es un rocker directísimo en el que todo sucede alrededor de un riff de piano sacado de la versión del Hitchcock Railway de Joe Cocker (con quien Stainton había colaborado como miembro de la Grease Band en todos sus discos hasta la fecha). De hecho, al 0:52 los demás instrumentos llegan a callarse y durante unos segundos la rola queda suspendida de ese riff. Pero lo bueno de la canción llega en los momentos en que Moon y Entwistle toman el mando e imponen un groove aplastante y Drowned se convierte de pronto en un reprise del final de 5:15 que es una absoluta locura. Es fácil entender por qué es una de las canciones favoritas de los propios Who y porqué es la rola de este disco que más veces han interpretado en directo. Incluso Pete la ha incorporado en una conmovedora versión acústica como pieza recurrente en los shows de su carrera solista. Al final de la canción se escucha nuevamente sonidos del mar y pisadas en la arena y a Townshend canturreando un fragmento de Sea And Sand. Contradiciendo la potente instrumentación, Drowned nos habla de la desesperación de un Jimmy que coquetea con el nihilismo y que fantasea con ahogarse en el mar. Es otra referencia al “I am the ocean of love” de Meher Baba. Pete dice que está dispuesto a ahogarse en ese océano. Quizás Bell Boy tenga una de las melodías más memorables del disco, pero si desde el primer momento se convirtió en una de las favoritas del público fue, sobre todo, por la divertidísima interpretación de Keith Moon. Arranca con Keith aporreando la batería sobre un mar de bronces obra de Entwistle. Una apoteósica entrada en el Valhalla que hubiese firmado el mismísimo Wagner de haberse dedicado al Rock en los '70s. Roger entona las estrofas principales que resultan el momento más pegadizo y bailable del álbum: The beach is a place where a man can feel he's the only soul in the world that's real... Paseando por Brighton Jimmy se encuentra con el carísmático Ace Face, personaje que en el '79 le servirá a Sting su debut cinematográfico y que en la gira del '96 -en la triunfal vuelta de Quadrophenia a los escenarios- se encarnará en la piel de Billy Idol. Ace Face era uno de los líderes de los mods al que admiraba Jimmy: Ain't you the guy who used to set the paces riding up in front of a hundred faces? I don't suppose you would remember me but I used to follow you back in sixty-three Y aquí entra la voz de Moon que curiosamente no encarna a Jimmy si no a Ace Face, quien con un exageradísimo y grotesco acento corney, confiesa que ha cambiado y que ahora trabaja de botones en uno de los hoteles que su banda de mods había arrasado un par de años atrás: I've got a good job, and I'm newly born You should see me dressed up in my uniform I work in hotel, all gilt and flash Remember the place where the doors were smashed? Mientras, Moon describe los pormenores de su empleo, John, Roger y Pete señalan al antes rebelde y ahora servil Ace Face con unos fantásticos Bell boy!! que reflejan la profunda decepción de Jimmy al descubrir que todo aquello en lo que creía era mentira. Una burda pose. Al final del estribillo Moon recupera su voz habitual cuando el antiguo lider mod se pone nostálgico recordando los viejos tiempos: Some nights I still sleep on the beach remember when stars were in reach I wander in early to work spend my day licking boots for my perks Townshend le insistió mucho a Keith para que cantase y no actuase porque no quería que Ace Face se convirtiese en un personaje cómico. Pero al final dio igual cuánto insistió el narigón: Keith es Keith. Y lo queremos. Para Jimmy este es el golpe definitivo. Ace Face reconoce que su trabajo es una mierda pero en los ojos de Jimmy percibe que éste es aún más desgraciado que él. Es el llamado Keith's Theme y pretende reflejar el carácter más frívolo de Jimmy. En Doctor Jimmy , nuevamente entre sonidos de oleaje y tormenta, encontramos al pobre Jimmy al borde del colapso, incapaz ya de distinguir si sus pensamientos son realmente suyos. Con sus excesivos 8 minutos y medio es la rola más larga de Quadrophenia. La instrumentación es compleja y bastante sobrecargada, con un sintetizador trepidante y entrecortado subiéndonos la adrenalina flanqueado perfectamente por el bajeo de Entwistle. Las melodías vuelven a ser buenas y Roger vuelve a demostrar su gran momento, en otra de sus grandes performance en la que resulta convincente alternando entre las distintas personalidades de Jimmy. Especialmente me gusta ese diálogo interior de Jimmy que podríamos considerar como estribillo: What is it? I'll take it Who is she? I'll rape it Got a bet there? I'll meet it Getting high? You can't beat it Luego, con la tensión en aumento y a punto de fractura, se llega al Is It Me?, el leitmotiv conocido como John's Theme que representa al lado encantador y romántico de Jimmy y que a estas altura ya ni siquiera es una canción si no apenas un pequeño fragmento de su personalidad. Aquí Roger es tierno y frágil, como queriendo repetir la jugada maestra del inigualable See Me, Feel Me del Tommy Is it me? For a moment the stars are falling, the heat is rising, the past is calling. Pero finalmente la amargura se impone. Dr Jimmy describe el momento en que Jimmy busca refugio en el alcoholismo tocando fondo definitivamente. En la rola se habla de Doctor Jimmy y Mister Jim porque la ginebra (¿Doctor Jimmy & Mister Gin?) le proporciona una total evasión de la realidad y hace aflorar al Mister Hyde oculto que ni siquiera las drogas pueden hacer aflorar. Les seré sincero: tenía la intención de teñir de azul The Rock y si al final no lo he hecho es porque realmente no sólo no es mala, si no que de no existir Quadrophenia en el primer disco del álbum diría que es brillante. Además quedaría bastante raro decir que este disco no tiene relleno, que este disco no tiene canciones malas, que este disco es mejor que Tommy y blablabla y que ustedes en todo momento tuvieran delante una canción teñida de azul, ¿no les parece? ¿Y dónde está aquí el problema? ¡Pues que básicamente ambas, Quadrophenia y The Rock son la misma canción! Por supuesto que hay pequeñas alteraciones en la estructura (con partes de la canción que se alargan y otras que se reducen) y en la instrumentación (teclados que tocan lo que en Quadrophenia sonaba en el bajo de Entwistle, el corno tocando la secuencia de acordes del Keith's Theme, el sintetizador de Love Reign O'er Me transportado a la guitarra eléctrica,... ese tipo de cosas, ya saben) y además aquí los leitmotivs suenan en clave menor para darle un tono más desolado. Y quizás la diferencia más grande entre ambas es que mientras en Quadrophenia los leitmotivs se van sucediendo uno a continuación de otro, en The Rock se van combinando. Pero las melodías son prácticamente las mismas. Así que, como Quadrophenia existe (y cronológicamente suena antes), encuentro que The Rock es, como mínimo, prescindible y podríamos verla como relleno. Notarán que The Rock inicia con el sonido de un motor de embarcación. En el precioso libro de ilustraciones que acompaña al vinilo explican que Jimmy roba un bote y navega hasta una roca que surge en medio del mar. Cuando llega a la roca, la embarcación se suelta y Jimmy se queda atrapado en la roca, reflexionando sobre su vida en medio de una tormenta y de un mar embravecido. A punto de ahogarse, la epifanía le llega a Jimmy con la majestuosa Love Reign O'er Me que, narrativamente hablando, como final de la historia de Jimmy no resulta especialmente brillante. Tampoco lo fue en su día We're Not Gonna Take It como punto final a Tommy... pero ambas son una catarsis extrema, auténticas explosiones que en lo musical si suponen un broche final acorde con la grandeza del disco. Y, señores, aquí el nombre propio es el de Roger Daltrey. Ésta es su cima como artista y no hay adjetivo que haga justicia. La canción es una balada realmente emotiva que está bastante bien pero Daltrey es quien le da a una nueva dimensión y la convierte en una épica y desgarradora epopeya. La rola abre con el sonido de la lluvia y con unos acordes de piano que parecen no conducir a ninguna parte. Unos timbales y un gong entran en escena imitando la tormenta y aportando la pomposidad que parece requerir toda buena canción del Quadrophenia. Entonces el piano inicia un pasaje de transición, primero con unas arañitas y a continuación con acordes completos. Hasta por fin, al 0:56, llega la revelación desvelándose la secuencia de tres notas en ostinato marcando los tiempos de ese ritmo casi de vals en compás de 6/8 que caracteriza la canción. A partir de ahí el sintetizador toma el relevo y se hace dueño de la situación dibujando una y otra vez un riff que juega a ser las olas del mar. Mientras, Roger canta con extrema dulzura: Only love can make it rain the way the beach is kissed by the sea Only love can make it rain like the sweat of lovers, laying in the fields Al 1:29 el sintetizador cambia su riff por una escala descendente que va acentuando el tempo de la rola y que parece no tener fondo y sobre ella revienta uno de esos gritos descomunales de Daltrey que erizan el vello: LOOOOOVE!!!!!… Reign-O'er-ME-EE!! LOOOOOVE!!!!!… Reign-O'er-ME-EE!! ...rain on me... rain on me... Es conocido que Roger no comparte la fe de Pete en las enseñanzas de Meher Baba, pero acá las hace totalmente suyas y suena totalmente convencido de lo que canta. Sus gritos se llevan todos los elogios y toda la atención pero aún así logra que las estrofas no pasen desapercibidas dejando su sello personal en cada una de ellas: Only love can bring the rain that makes you yearn to the sky Only love can bring the rain that falls like tears from on high LOOOOOVE!!!!!… Al 2:57 la guitarra eléctrica inicia un fraseo buscando su cuota de protagonismo como segunda pista vocal y sobre ella entra una estrofa extra que mete una variación en la melodía: On the dry and dusty road the nights we spend apart alone I need to get back home to cool, cool rain I can't sleep and I lay and I think the night is hot and black as ink Oh God! I need a drink of cool, cool rain Parece increíble que según avanza a canción el rugido de oso va ganando más y más dramatismo, empequeñeciendo al anterior hasta llegar al último, al que cierra el disco en el que Roger y toda la banda se vacían en ese Apocalipsis final tan típico de los conciertos de los Who en que Pete destroza otra Les Paul contra los Marshall y Keith hace volar por los aires su batería, dejando tras de sí la desolación de Ozymandias. Sin duda éste el cierre apoteósico que se merecía un disco como Quadrophenia. En cuanto al pobre Jimmy, Pete dejó en manos del oyente si se ahogaba o rehacía su vida. Para él esa cuestión carece de interés: la historia que quería contar ya estaba acabada. No busquen pistas por que no las hay. Simplemente ustedes deciden si quieren que viva o muera. A fin de cuentas el propio Jimmy entendió que solo el amor podría salvarlo. Los Who siempre tuvieron el favor del público y de los expertos, pero además eran una banda que influía enormemente en el trabajo de otros artistas. No es que fueran unos innovadores (la mayoría de cosas por las que se les considera pioneros ya se habían hecho anteriormente) pero todos estaban pendientes de lo que se le ocurría hacer a narigón para incorporarlo al propio repertorio. En su día cambiaron la escenografía del rock con su actitud extrema sobre el escenario, saltos, carreras y brazos en remolino sobre la guitarra frente a la pose estática de las demás bandas. Y luego los discos conceptuales y las operas-rock. Y el uso de sintetizadores. También Quadrophenia sirvió de inspiración para el posterior trabajo de innumerables artistas como Roger Water, Eddie Vedder o Billie Joe Armstrong. Y aún así fue un fracaso. Mayormente por la incapacidad de la banda para defenderlo fielmente sobre un escenario durante la gira de promoción. Pero también porque uno de los objetivos con Quadrophenia era librarse del yugo de Tommy y no se consiguió. Tommy siguió siendo el disco más demandado por el público y el que más peso tenía en sus directos. El Quadrophenia permanecería en el olvido hasta el '96. Entre el esfuerzo creativo que supuso crear Quadrophenia y todo ese ambiente interno enrarecido y distante, Pete acabó realmente agotado. Durante las grabaciones llegó a comentar con su entorno que había tomado la decisión de que aquel sería el último disco de The Who. Luego recapacitó y los Who siguieron tocando juntos pero evidentemente todo ese desgaste les pasó factura a todos y se notó en los trabajos posteriores, mucho más básicos y que trajeron un sonido más convencional y menos creativo. Fue el final de una era. Nunca volverían a alcanzar semejante nivel. Por Marlaior 27/oct/2017

  • TOMMY (1969) | lacavernadecorvan

    TOMMY (The Who, 1969) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: Sep '68 - Mar '69 Fecha de lanzamiento: 23 de Mayo de 1969, UK Discográfica: Polydor Productor: Kit Lambert Calificación: 10 (MUST HAVE, DISCO ICÓNICO) Era: Hard Rock (1968-???) Subgénero: Hard Rock Mejor Canción: Piball Wizard, o We’re Not Gonna take It, o Christmas, o Amazing Journey/Sparks… Canciones: 1) Overture 2) It's A Boy; 3) 1921 ; 4) Amazing Journey ; 5) Sparks ; 6) Eyesight To The Blind; 7) Christmas ; 8) Cousin Kevin; 9) The Acid Queen ; 10) Underture; 11) Do You Think It's Alright 12) Fiddle About; 13) Pinball Wizard ; 14) There's A Doctor I've Found; 15) Go To The Mirror ; 16) Tommy Can You Hear Me; 17) Smash The Mirror; 18) Sensation; 19) Miracle Cure; 20) Sally Simpson; 21) I'm Free ; 22) Welcome ; 23) Tommy's Holiday Camp; 24) We're Not Gonna Take It . Este es un disco mítico. Usualmente es considerado como la primer Rock Ópera de la historia. La verdad es que Los Pretty Things le ganaron a The Who un año antes con la Ópera Rock S.F. Sorrow. Pero la cuestión es que nadie la ha escuchado, o son muy pocos, por lo que tuvo muy poco impacto a diferencia del Tommy, que se convertiría en la semilla para las posteriores Rock Óperas y álbumes conceptuales de la historia. El mismo Townshend diría que se inspiró en S.F. Sorrow para animarse a hacer este proyecto, así que la paternidad del concepto no está en duda, pertenece a los Pretty Things. El detalle es que los mismos, para crear su propio S. F. Sorrow, se inspiraron en “A Quick One (While He’s Away)”, una canción multiparte conceptual de 9 minutos de… adivinen QUIÉN? La cuestión es que este disco es aclamado por trillones de personas y considerado uno de los mejores de la historia del Rock. Inclúyome. Pero también tiene su buena cantidad de detractores, que lo consideran una farsa, más que nada porque la historia es débil, y según ellos patética. Primero que nada, esos tipos posiblemente jamás habrán escrito nada que no sean críticas ácidas, ya no digamos, algo de música. Escribir y desarrollar una idea para dar forma a un cuento o una novela es algo absolutamente complejo, que nos parece sencillo a simple leída, pero realmente requiere bastante esfuerzo para el escritor. Hagan la prueba. Si en prosa es algo terriblemente complicado, ahora traslademos esa dificultad a un álbum conceptual, donde las canciones no sólo se deben enlazar para hacer en conjunto una historia convincente, en donde cada canción sería el equivalente a un “capítulo” de la novela, con introducción, nudo y desenlace, sino que además se le debe de agregar música, de manera que las emociones y el mensaje queden también reflejados en las melodías y la instrumentación. Ahhh! No suena tarea sencilla, verdad? Ahora, sobre que la historia es débil, idiota e infantil, no se los voy a rebatir. La historia empieza con Capitán Walker, oficial británico que desaparece en la Primera GuerraMundial. Su esposa da a luz a su hijo mientras él está en la guerra y termina dando por muerto a su marido desaparecido. Después de 4 años, él regresa en 1921 para encontrar que su esposa tiene un amante, se bate con él, y lo mata. Tommy, su hijo, es testigo del asesinato y queda traumado. Cuando sus padres le dicen que “no vio ni oyó nada”, termina tomándoselo muy literal y queda mudo, sordo y ciego, (y medio tarado) para convertirse en una especie de bulto catatónico que transforma sus emociones en música. Una Navidad sus padres se dan cuenta de que Tommy no sabe rezar ni sabe nada de Jesús y se preocupan de que se vaya a ir derechito al infierno. Posteriormente Tommy sufre abuso de su primo Kevin, quien se divierte torturándolo hasta que se harta de que su primo tenga tan poca reacción. Luego, ya más crecidito, un padrote conocido como “The Hawker” le promete a Tommy y a su madre un “método MUY alternativo” para curarlo, que consiste en que una prostituta llamada Acid Queen lo arregle a través de dosis exorbitantes de sexo y LSD. Tommy no se cura, pero agarra un viajesote de campeonato. Como la cura no sirve, lo dejan con su tío Ernie, que para acabarla de amolar, es un pederasta sádico que sodomiza al pobre Tommy. Después de esto, el muchacho se da cuenta de que tiene una especie de superpoder con el Pinball y le pone una paliza al vigente campeón mundial de Pinball. Lo cual no atino a saber cómo si es ciego, sordo y medio idiota, pero es lo de menos. El caso es que con esto se vuelve una especie de celebridad. Con su fama, el padre encuentra un médico que se ofrece a curarlo, y tras varios estudios, encuentra que el problema de Tommy es psicosomático más que físico, pero no atina a dar con la cura (una lumbrera el doc). Su madre se da cuenta de que Tommy se embebe frente a un espejo, a pesar de que supuestamente no puede ver, así que termina rompiendo dicho espejo y Tommy vuelve a la normalidad milagrosamente. Este “regreso a la vida” lo convierte en una celebridad aún mayor, y Tommy se vuelve una especie de mesías. Durante una de sus presentaciones, una chica llamada Sally, hija de un reverendo, va a escucharlo, y en medio de la turba sale lastimada de la cara por la policía que intenta contener a la multitud. Luego Tommy abre su casa para aquéllos que quieran alcanzar el estado de gracia y pronto se llena, por lo que abre un campamento alrededor de ella, el cual es administrado por su tío Ernie, quien comienza a lucrar con la gente. Finalmente, Tommy, medio vuelto loco por el poder, pide a sus discípulos que se queden ciegos, sordos y mudos para que puedan alcanzar el nivel de iluminación que alcanzó él mismo, y la gente, evidentemente, lo rechaza y lo deja solo. Todo esto no es tan evidente como lo cuento, por supuesto. Las ideas son muy abstractas y deben ser encontradas en entrelíneas dispersas en las canciones. De hecho, para entenderlo cual tal lo narré, fue necesario que Pete Townshend lo explicara con peritas y manzanitas en múltiples entrevistas, y después ya quedó más claro con la película de 1975 y la obra de Broadway. La cuestión es que la idea principal, un chico sordo, mudo y ciego que se convierte en un gurú del Pinball, suena tremendamente idiota para sus detractores. Y quizá lo es, pero la idea es lo suficientemente simple como para volverse memorable y grandiosa. Al menos es más evidente como concepto que la idea de una Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta cantando con un tal Billy Shears un montón de canciones, el cual es el único concepto (si lo hay) del Sgt. Peppers. Y es bastante más simple y memorable que otras Óperas Rock, como el Quadrophenia de los mismos The Who, o el The Wall de Floyd. En ese aspecto, Tommy es bastante más directo y efectivo, y los 24 tracks ajustan perfectamente para narrar la idea que Townshend quiere describir, a diferencia del The Wall, en el que la idea de Waters parece quedarse corta y resulta un tanto confusa por el nivel de profundidad que pretende. Musicalmente es una joya, y quizá esto es lo que lo diferencia de otras Óperas Rock. Este es el mejor momento creativo de Townshend como compositor. Él escribió casi todos los temas, a excepción de uno de Enwistle, otro de Moon (en teoría lo escribió también Pete, pero se ignora porqué se lo atribuyó a Keith) y un cover de Sonny Boy Williamson. Lo sobresaliente es la cantidad de riffs de tremenda manufactura que hay en el disco. Rolas como “Pinball Wizard”, “Amazing Journey”, “Sparks” “I’m Free”, “The Acid Queen”, “Go To The Mirror”, “See Me Feel Me” y “We’re Not Gonna Take It” son monumentales, pegajosas, y sorprendentemente buenas, responsables en buena parte de que Townshend haya sido considerado por fin como un guitarrista de primera categoría. La mayoría de los temas son además acústicos, aunque no faltas las características explosiones eléctricas, pero ya usadas con mayor madurez y sin tanto feedback. Además de los grandes clásicos, hay temas menores, que van de los quince segundos al minuto y medio, y que sirven de enlaces para la historia, aplicando lo que hicieran en el Sell Out, pero de manera más efectiva. Todo está en función de la historia; la música va creando texturas en función de la ópera, y va alineada con las emociones que pretende transmitir. Y finalmente está ese “tema o figura musical central”, que vendría siendo el de “See Me Feel Me” que se repite varias veces en distintas canciones a lo largo del disco. Los demás integrantes de la banda también aportan. Roger canta de manera convincente, alcanzando ahora sí un dominio absoluto de su voz, luciendo poderoso con su rugido o conmovedor y emotivo según se requiere, aunque el mismo Pete canta una buena cantidad de temas. El bajo de John sigue creciendo, volviéndose cada vez más “expansivo” y creativo, ya cerca también de su mejor nivel. Keith ya está convertido en un monstruo, y hace un derroche espléndido de técnica a lo largo del disco. La banda ya está pues en plena madurez y lo demás será mantenerse lo más que puedan. Otro detalle es que Pete, Roger y John se las ingenian para hacer algunas armonías vocales triples (en ocasiones se doblan para lograr más) que suenan verdaderamente espectaculares, y además agregan pianos y teclados de manera discreta, pero aún no tan prominentemente como los sintetizadores del siguiente disco de estudio. Tenemos por ahí algunos cornos franceses y pequeños trucos de estudio, pero prácticamente es la alineación normal de The Who, un Power Trio más el vocal haciendo un despliegue virtuoso de técnica, con un sonido básico, pero suficiente. Cuenta la leyenda que Townshend tenía la intención de agregar orquestaciones para dar un sonido más redondeado y psicodélico, pero ya entonces llevaban 8 meses grabando y la disquera estaba exigiendo la entrega del disco. A final de cuentas, creo que fue para bien, ya que el sonido más “crudo” de la instrumentación es más que suficiente, no falta ni sobra una sola nota, y agregarle más quizá hubiera sido arriesgarse a sobreproducirlo. No es que no me guste el detallado del Quadrophenia, también es majestuoso, pero prefiero la sencillez y efectividad del Tommy. Vámonos con las canciones que son bastantes. El Tommy arranca con “Oberture” , un tema instrumental que sirve de entrada triunfal para la gran obra. La canción es majestuosa, y desde la misma entrada uno sabe que está ante algo diferente y muy especial. La canción tiene varias secciones y cambios de ritmo, recorriendo algunos de los riffs o “temas musicales” que veremos a lo largo del disco. Hay algunos pianos discretos, y John Entwistle se estrena de gran manera como intérprete de corno al hacer algunos buenos solos que le dan una vibra única a la canción. Al 1:30 mas o menos tenemos una angelical melodía vocal con las 3 voces. Ah, y desde la entrada Moon suena colosal, haciendo sus redobles y recorriendo la batería a su peculiar estilo, pero sin asfixiar las canciones. Hacia el 3:50 la canción baja de rimo y Pete se queda con su guitarra acústica haciendo algunos arreglos muy buenos. En los últimos instantes entra la voz y nos da a entender que el Capitán Walker ha sido dado por muerto en la Gran Guerra. Una gran, espectacular intro para esta maga obra. La Ópera inicia en sí con “It's A Boy” , un tema muy simple, con John nuevamente haciendo un arreglo de corno muy profesional y cálido, y Pete haciendo arpegios muy gentiles mientras el doctor (o la partera) le anuncia a la Sra. Walker que es un niño, y al final de los apenas 40 segundos la banda repite a coro “A Sooooon, A soooon”. Continuamos con “1921” , que con el simple título (astuto Pete), nos brinca 4 años, con la madre de Tommy con un amante que piensa inocentemente que 1921 va a ser un gran año, y así empieza la canción, muy ligera y optimista, con unos guitarreos, felices. En eso llega el Capitán Walker, quien sentencia al tipo mientas la música se va volviendo amarga, y mata al amante. La madre se pregunta en unos dramáticos puentes “What about the boy”. Y entonces Roger, Pete y John hacen un juego a varias voces en el que se da a entender que ambos padres le recitan al niño: “You didn't hear it.” Y Tommy responde “(I heard it)” ellos insisten “You didn't see it. (I saw it) You won't say nothing to no one (I won't say nothing to no one) Never in your life. (never in my life). Este fragment es importantísimo, porque explica el catatonismo del chicquillo, que no hace sino obedecer el resto de su vida las órdenes de sus padres. Musicalmente es hermosa, una balada que empieza con arpegios cristalinos de piano que después son reemplazados por la misma figura en guitarra. Los cambios van sirviendo para imprimir y reflejar el drama temático, y funciona realmente de principio a fin. Muchas veces no es muy tomada en cuenta, pero la canción está construída con una inteligencia apabullante por parte de Pete, que usa todos los recursos posibles (incluso varias voces) para lograr el efecto. Y Roger por su parte, es capaz de enchinarte la piel por la emotividad con que canta algunos fragmentos. La canción termina al 2:50 con unos rasgueos melancólicos, y un último grito de la madre: “What about the boy?” Seguimos con “Amazing Journey” , donde inicia Pete muy tranquilo con sus rasgueos y parece que vamos a seguir en el mismo tenor que la anterior cuando al :45, el Sr. Moon se nos desquicia y nos regala un despliegue inconmensurable de artillería que por sí mismo le inyecta un poder impresionante al mismo riffeo del principio. Aquí es cuando nos damos cuenta que Keith ha alcanzado ya su máximo nivel como baterista, síganlo el resto de la canción y vean como es imposible meterle un solo tamborazo más sin perder la elegancia. Roger canta en un tono agudo e hipnótico, y nos narra como Tommy se vuelve ciego, mudo, sordo y tonto. Tommy tiene 10 años y vive metido en sí mismo, en un delirio en el que transforma sus emociones en música. Al 1:35 cambian a un ritmo más festivo y machacón y cierran de nuevo con ese riff como con destiempos, que se liga a “Sparks”. “Sparks” es otro tema instrumental, con unos efectos psicodélicos de claves grabadas al revés que dan la impresión de chillidos de gaviotas (algo remotamente parecido a “Tomorrow Never Knows”) y un breve sólo eléctrico también grabado al revés. Esto intenta reflejarnos el viajesote mental que vive Tommy en su interior. Al minuto cambian el ritmo y John hace una línea-solo de bajo monumental, mientras también Moon hace lo suyo. Luego bajan las revoluciones de nuevo y nos muestran otro riff combinado de bajo con guitarra del 1:40 al 2:10. A partir de entonces cambian a otro tema musical, más agresivo y dramático, con remates de los platillos de Keith. Este tema se va difuminando hasta cerrar la canción al 3:47. Para ser instrumental es un tema verdaderamente fascinante y sigue transmitiendo emociones distintas en cada fragmento. Escúchenla con los ojos cerrados! Después tenemos “Eyesight To The Blind (The Hawker)” , un tema original de Sonny Boy Williamson. Townshend tomó un blues del ‘51 y lo redecoró para que quedara como ni mandado a hacer. De hecho no desentona en absoluto. Roger hace una voz amenazante y poderosa, impersonando a un tal Hawker, un padrote que presume a una de sus mujeres, que es tan buena en los suyo que es capaz de curar a los ciegos. Musicalmente hacen una especie de marcha que queda muy a tono con la letra agresiva, perdiendo la esencia bluesera y encajando muy bien al resto del disco, de modo que casi nadie se dará cuenta que es un cover si no lee los créditos. “Christmas” es otro de los puntos fuertes del disco que usualmente no son muy tomados en cuenta. Un verdadero despliegue de riffs inteligentísimos y cátedra de batería. El riff con que abre es juguetón y alegre, con Roger cantando sin respiro mientras John y Pete hacen divertidísimas voces de soporte que suenan como gallinas cacareando. Los padres de Tommy se preocupan aquí porque va a ser Navidad y Tommy no parece darse cuenta de su significado, ni de Jesús, y temen por la salvación de su alma. Entonces tratan de “despertarlo”, con ese cambio de ritmo al 1:55, con la madre gritándole histérica “Tommy can you hear me???” otro de los temas musicales que se repetirán. Al 2:30 hay otro cambio, con Tommy respondiendo tiernamente “See Me, Feel Me, Touch me”, aunque sus padres no lo oyen, evidentemente. Si la voz de Daltrey no te conmueve casi hasta las lágrimas en esta sección, entonces ve inmediatamente a tu cardiólogo más cercano para ver qué anda mal contigo. Luego tenemos “Cousin Kevin” con un arpegio y una batería que van llevando la rola, pero lo que hay que seguir son las armonías vocales entretejidas, agridulces, impresionantísimas. La rola está acreditada a Entwistle, única aportación suya al disco, pero se aprecia que Pete haya permitido una colaboración al menos. Es un tema menor, pero que alcanza momentos dramáticos por el espectacular manejo de los platillos de Keith, haciendo vaivenes todo el tiempo. La rola describe al malvado primo Kevin, un típico bully abusón que le pone unas palizas al indefenso Tommy. Parece que los abusos surten efecto porque finalmente lo llevan con la “doctora” recomendada por “The Hawker”. Se trata de “The Acid Queen” , una prostituta que intenta curar a Tommy con sexo y LSD. La canción es otro de los grandes clásicos del grupo, con un riff muy guitarrero, una batería de metralleta y una impecable interpretación vocal, esta vez del mismo Pete. El solo es sencillo, con guitarra eléctrica, pero suena salvaje, y la canción en sí logra dar una idea de cómo se lo pasó el pequeño Tommy. Bueno no. El efecto del ácido corre a cargo de "Underture" , que vendría cerrando el primer disco. Es un tema instrumental de poco más de 10 minutos. Muchos lo acusan de ser un relleno vil para completar el disco doble, pero la verdad es que es un verdadero catálogo de riffs y una cátedra de ejecución instrumental, nuevamente revisando los “temas musicales” a lo largo del álbum. Los vaivenes, cambios de mood y ritmo se supone que nos dan una idea de los efectos del ácido y el sexo en Tommy. Seguramente fue toda una experiencia! No dudo que haya sido una especie de relleno originalmente, pero si todos los discos tuvieran relleno de este nivel no habría discos con calificación menor a 8! Cierren los ojos y disfruten del viaje… La segunda parte abre con “Do You Think Is Allright” , un mini tema de 25 segundos donde destaca la manera en que se entretejen las voces, y los padres se preguntan si deben dejarlo con el Tío Ernie después de que la “Acid Queen” falló en su intento de curarlo. “Fiddle About” es un tema bizarro y siniestrísimo, donde, si Tommy no era suficientemente miserable, es sodomzado por el tío Ernie. Musicalmente tiene un mood bizarro, desde la intro con cornos, la rara melodía y luego ese coro repetitivo que te crispa los nervios. Si no supiera que esa es precisamente la intención la pondría en azul. A veces me recuerda los temas estroboscópicos de Syd Barret en el debut de Pink Floyd. Dura sólo 1:30, pero el final es tan abrumador que realmente te hace sentir en los zapatos del pobre Tommy. El tema está acreeditado a Entwistle. Sigue otra obra maestra, “Pinball Wizard” , una de las obras cumbres del Rock, con todas las virtudes de Townshend a la guitarra, desde ese guitarreo acústico que se combina con los Power Chords (me lo puedo imaginar haciendo el moline de viento con su brazo) para un riff potentísimo y clásico. Debe ser una de las intros más perfectas de la historia. Luego la canción revienta para otro riff eléctrico, y Roger sigue cantando a toda velocidad, narrando como Tommy se vuelve un mago del Pinball, convirtiéndose uno con la máquina, sin distractores, y sintiendo cada movimiento del juego, de manera que le pone una paliza al campeón mundial. La batería es monumental, con un espectacular manejo de los platillos. Al 2:15 la canción parece parar, pero repiten la formidable intro a manera de outro en un fade out. Una joya. Además de ser el tema central del disco, fue uno de los sencillos más emblemáticos de The Who, quizá su canción más famosa y representativa. Si obviamos la letra, es una rola poderosísima y de una ejecución impecable. Dura poco menos de 3 minutos, pero siempre, siempre me deja deseando que durara al menos el doble. Todo un clásico. “There’s a Doctor I've Found” es un temita inofensivo cantado por Pete, en apenas 25 segundos, con un pianito juguetón y en el que describe a la madre que ha encontrado a un doctor que puede curar a Tommy. Luego está “Go To The Mirror” con un endemoniado riff eléctrico, y una pegajosa melodía vocal en el que el milagroso doctor se da cuenta de que el niño, incapaz de ver, se embebe en un espejo. Luego viene el conmovedor tema de “See Me, Feel Me”, esta vez agregando un “Heal me” tras lo cual el Doc se da cuenta que hay un intento de reacción dentro de Tommy, y que el problema no es físico, sino psicológico. Así se van intercalando los diálogos con los temas musicales, subiendo y bajando el ritmo de manera dramática. EL doctor le pide que vaya al espejo. Al 2:30 entra una tercer sección, llamada “Listen To You”, combinando la potencia y la distorsión con una hipnótica melodía para hacer un cierre épico y majestuoso. En esta canción confluyen todos los temas principales de la Ópera, y Roger y Pete se van intercalando el liderazgo vocal para representar el diálogo o las voces de los distintos personajes. “Tommy Can You Hear Me” es otro tema menor, muy rítmico y con buenos arreglos de voz. Dura sólo minuto y medio y en él los padres vuelven a intentar comunicarse con Tommy, sabiendo que sigue ahí dentro. Luego “Smash The Mirror” con una intro muy poderosa en la que se combinan bajo y guitarra con los redobles. Roger suena salvaje personificando a la madre que se da cuenta de que Tommy se queda hipnotizado “viendo” su reflejo en un espejo, por lo que se da cuenta que sí puede ver. Al :40 hay un espectacular crescendo con el bajo marcando la tensión hasta que esta explota con la madre amenazando con romper el espejo, hasta que escuchamos los vidrios rotos y… bueno sacamos nuestras conclusiones. Este quizá, por su construcción y ese manejo de tensión, sea el mejor de los temas menores del disco. Continúa “Sensation” , en la que Tommy narra las sensaciones al “despertar” después de que se rompió el espejo. Una canción acústica con arreglos de piano, un buen bajeo y unos remates de trompeta muy curiosos, pero no es particularmente memorable. Tommy se vuelve una sensación y hacia el final narra sobre sus primeros discípulos. Luego “Miracle Cure” , de apenas 12 segundos. Es un Jingle muy al estilo del Sell Out, un spot de radio donde se esparce la noticia de que el maestro del Pinball ha despertado, y da cuenta de que se ha vuelto una celebridad. "Sally Simpson” aporta poco a la historia. La considero una canción menor de 4 minutos, con una melodía más bien débil. Pero lleva un buen piano y fragmentos con melodías vocales que rescatan la canción. En la historia, cuenta sobre Sally, hija del reverendo Simpson que se enamora de Tommy y está convencida que son el uno para el otro. Se escapa para verlo en uno de sus discursos, pero cuando Tommy se parece, se desata un caos en la multitud, y la policía responde y de pronto se da cuenta que tiene una herida de 16 puntadas en la cabeza. Al final termina con una cicatriz enorme y casada con un rockstar de California. En realidad solo sirve para darnos una idea del nivel de celebridad de Tommy a estas alturas, pero es de las canciones menos imaginativas, al menos musicalmente. Luego viene “I’m Free” ; otro excelente tema, donde comienza el clímax del disco. Es un tema corto, casi de la mitad que el previo, pero el doble de interesante, con un gran riff, incisivo y en escala, que convirtió este en otro de los temas clave de The Who. Daltrey suena angelical, como si verdaderamente hubiera alcanzado la liberación espiritual que predica Tommy. En la historia exhorta a seguirlo hacia la libertad del espíritu, ya convertido en una especie de Mesías. Los arreglos vocales son también celestiales, y a pesar de la agresividad de la guitarra eléctrica y la batería, las voces en general dan una sensación de búsqueda de paz. Hacia el final hacen una especie de reprise del cierre “Pinball Wizard”. En los conciertos arreglarían el orden de las canciones poniendo esta inmediatamente después de “Smash The Mirror” para que tuviera una referencia más directa a la liberación de Tommy de su estado semivegetativo. “Welcome” es el único tema que me parece malo. Más que nada porque es demasiado lenta, aburrida y los 4:34 que dura parecen eternos. Prácticamente no tiene melodía y parece un track experimental fallido, con todo y el cambio de ritmo al 1:30. En ella Tommy invita a todos sus discípulos a que vivan en su propia casa, hasta que ésta está repleta. Pudo haber sido un tema mucho más corto… “Tommy’s Holiday Camp” es más lúdica y divertida. Está atribuida a Keith Moon, quien personifica de nuevo al famoso tío Ernie (un mesías no guarda resentimientos), quien administra el campamento que se tuvo que armar para los seguidores de su sobrino, ya que la casa no fue suficiente. Al menos dura un minuto, y la voz de Keith, más la instrumentación con ese órgano eléctrico y el banjo hacen que sea divertida. Al final, el último “Welcome” lo hace con la misma voz negra de “Boris The Spider”, se acuerdan? El cierre es monumental, a cargo de “We’re Not Gonna Take It” , otro de los puntos fuertes del disco. Con un órgano y un muy buen ritmo, la canción inicia con Tommy dando la bienvenida a sus seguidores instándolos a jugar Pinball, y si quieren alcanzar la iluminación, a taparse los ojos, tapones de oído y corchos en la boca (al menos no les pidió que se mutilaran). Luego empiezan los puentes que dan nombra a la canción, el primero como un susurro, como si el descontento se fuera esparciendo al principio tímidamente. Para el segundo ya es toda la banda cantando, como si la multitud entera protestara. En medio, los coros son magistrales, sobre todo el segundo: “We're not gonna take it, Never did and never will, Don't want no religion”. Con lo que se da un ligero twist a toda la obra, convirtiéndola en una especie de sátira religiosa. Al 3:30, después de que sus seguidores le hacen saber que no se piensan tragar sus enseñanzas y lo piensan olvidar, Tommy entristece y vuelve el tema de “See Me, Feel Me”, con el que parece pedir perdón al darse cuenta que se queda de nuevo solo. Al 4:30 hay un monumental redoble y e insertan la sección de “Listen To You” para una monumental coda que se extiende hasta el minuto 7 en uno de los momentos más gloriosos del Rock. Para esta coda le insertan un par de estrofas que se van repitiendo como mantra, y que quizá es lo más sensato y hermoso líricamente de todo el Tommy. Este cierre nos deja con un gran sabor de boca por su aura magnificente y colosal, encontrando Tommy por fin el veradero sentido y la verdadera iluminación. Épica! Invariablemente uno se queda con la sensación de haber escuchado algo histórico, y que se sigue manteniendo fresco. Sus detractores se quedan con la idea de una historia inspirada en mucha droga (de eso no hay duda) pero que se queda en un niño ciego, sordo y mudo que juega Pinball, lo cual es solamente “Pinball Wizard”, no la obra completa. El guiño religioso de “We’re Not Gonna Take It” me da para ensar que es una sátira mucho más profunda de lo que parece, y que toca puntos que van desde la cobardía de los supuestos héroes de guerra (tómala Waters!!!), la transferencia de culpa de padres a hijos, las protecciones psicológicas que nos armamos nosotros mismos (aquí está el germen de The Wall!!!), los corrompidos lazos familiares, el fracaso de las drogas y el sexo como respuesta a una generación (!!!!), los “enamoramientos” a las figuras públicas, los abusos de la autoridad, los falsos mesías y el fallo de la religión, y finalmente la moraleja de que la iluminación, el nirvana, es único y personal, no impuesto por nada ni nadie. Pero es simplemente una sospecha mía, jajajaja. La cuestión es que es un disco que a mi punto de vista puede ser mucho más profundo de lo que parece a simple vista. Ese disfraz bobo de cuento psicodélico encierra bastantes cosas si se le mira bien, y de manera más efectiva y menos rebuscada que el ya mencionado The Wall. Por otro lado (y esto aprovechando par responde a una pregunta que me hacían), musicalmente es de primer nivel, con riffs, texturas, armonías, y se puede disfrutar tanto o más atendiendo meramente al poder musical y las emociones que genera la banda sin hacer caso absoluto de la letra. En este aspecto, el Tommy es quizá el mejor ejemplo de ello. La música, y el Rock principalmente, tienen su fundamento en la instrumentación y en la capacidad de transmitir emociones por parte de la mera música. Si además se da el raro caso de que la letra logra aportar, es un plus. Son raros los grupos que lo logran, y me parece que The Who a partir de aquí lo hace con bastante éxito. Sobra decir que este es un disco histórico, influyentísimo en muchos discos conceptuales posteriores, que aún hoy día sigue significando un antes y un después. La banda duraría 2 años interpretándolo en vivo, sólo 2 veces entero, el resto eliminado los temas menores y dejando una versión “mejorada y aumentada” como diría el mismo Townshend. De éstos conciertos hay un par de grabaciones consideradas entre los mejores conciertos en vivo jamás grabado, el Live At Leeds parte II y el Live at the Isle of Wight. Sólo pienso reseñar el Live At Leeds I (considerado el mejor en vivo de la historia), no la segunda parte, pero ya ahondaremos en el Isle of Wight, donde hacen un despliegue impresionante en la presentación de este disco. Con él, The Who se convertiría en una de las bandas más poderosas de la transición 60’s-70’s, junto con Zeppelin y los Stones, y mantendrían un nivel muy cercano a esta perfección durante sus siguientes dos discos. No lo diré muchas veces, pero este debe ser uno de los 10 mejores discos de la historia. Por lo tanto, un Must Have y un 10 indiscutible. Si no lo has oído, seguramente eres ciego, sordo mudo y… ya sabes. Por Corvan 7/Sep/2011 (Primer reseña original en Webs)

  • LIVE AT LEEDS (1970) | lacavernadecorvan

    LIVE AT LEEDS (The Who, 1970) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: 14 de Feb, 1970 Fecha de Lanzamiento: 16 de Mayo de 1970, UK Discográfica: Decca/MCA Productor: Jon Astley, Kit Lambert y The Who Calificación: 10 (MUST HAVE) (DISCO ICÓNICO) Era: Hard Rock (1968-???) Subgénero: Live Album Mejor Canción: Heaven & Hell o My Generation Canciones: Disco 1: 1) Heaven And Hell ; 2) I Can't Explain; 3) Fortune Teller; 4) Tattoo; 5) Young Man Blues ; 6) Substitute; 7) Happy Jack; 8) I'm A Boy; 9) A Quick One While He's Away; 10) Amazing Journey/Sparks ; 11) Summertime Blues ; 12) Shakin' All Over ; 13) My Generation ; 14) Magic Bus. Disco 2: Tommy (20 tracks). El mejor disco en vivo de la historia? Ni siquiera estoy seguro de que sea el mejor disco en vivo de The Who. JA! Gotcha! Hay un consenso casi universal que marca el Live at Leeds de The Who como el mejor disco en vivo de Rock del universo conocido por los siglos de los siglos amén. Casi como un dogma. Ya en serio, algo hay de cierto es esta paráfrasis de Macca. Resulta que el primer disco en vivo de The Who que oí fue el Live at the Amsterdam Opera House, grabado en 1969, porque estaba buscando algún recopilatorio y ese fue de hecho el único que encontré, de una discográfica llamada “On Stage” que al parecer editaba bootlegs de conciertos “menores” de artistas “mayores” en los 90’s. Debo decir que de inicio no me fascinó. Era muy chico y aún estaba con la fascinación Beatle-Stones-Doors-Zeppelin-Floyd. The Who me intrigaba por lo mucho que se decía de ellos, pero no me enganchó de primer oída. Estaba chavo, dirían algunos. Conforme fue pasando el tiempo el disquito se fue filtrando en mí y me obligó a buscar toda la discografía de estudio de esta banda y me quedé anonadado con su poder y virtuosismo. Luego encontré este Live at Leeds, que para muchos es el mejor disco en vivo de la historia. Yo no sé… Creo que debo coincidir. Si hay que elegir uno, por su fama cuasi mitológica, por el poder en bruto de la interpretación, por la impecable y virtuosa interpretación instrumental, por las tremendas líneas de bajo, por la rugiente voz, por la monumental batería, por el despliegue de riffs y artillería de Townshend, y además con el relativamente buen sonido, hay que coincidir con las masas y señalar el Live at Leeds como el favorito. Es impecable. Alguien puede lanzarle una piedra? Un guijarro? No? Yo tampoco. Pero vienen los peros, y no es que intente quitarle la etiqueta. Cuando lo anuncié la reseña como el mejor Disco de Rock en Vivo de la historia lo hice de manera sincera y casi todos adivinaron a qué me refería. Pero francamente es muy difícil señalar cuáles elementos se deben considerar para este honorable puesto. Hay que decirlo, hay varios conciertos que le pueden disputar esa etiqueta, desde el Live at the Isle of Wight de los mismos Who, el descomunal Live at the Fillmore East de los Allman Brothers, el Made in Japan de Deep Purple, el Get Yer Ya Ya’s Out de los Rolling Stones, el Live! de Bob Marley, el In Concert de Derek & The Dominos, el Absolutely Live de los Doors, el Pompeii de Floyd… O más recientemente algún bootleg de Radiohead (el Live At Earls Court) o el H.A.A.R.P. de Muse. Qué hace que uno sea mejor que otro? En todos ellos los artistas dan todo de sí y quedan inmortalizados en todo su esplendor, sin trucos de estudio, haciendo la verdadera magia del Rock, que es el refractar con su música esa energía del público, el mejorar las versiones de estudio con fluidez, con técnica, con acoplamiento, con virtuosismo y con improvisaciones, cosas que comparten todos los directos mencionados. Por otro lado es endiabladamente difícil lograr grabar exitosamente una banda en su mejor momento, porque generalmente este momento es poco antes de que explote su fama y alcancen su pico de popularidad. No es regla universal, pero generalmente sus mejores conciertos es cuando viven de ellos y no de la explosión de un álbum. Después de su disco icónico, las bandas se saturan, comienzan a cansarse, y las canciones se vuelven más mecánicas en directo. Y es difícil sobre todo cuando se trata de una sola noche (como en este caso), y no los mejores temas de un tour o de varios días, o incluso un collage de pedazos en una misma canción como el Absolutely Live. El hecho de grabarlo tal cual y tener esa presión, quieran que no, influye en el desempeño, y no por nada los mejores conciertos de Zeppelin o Hendrix o Janis no formaron parte de su discografía oficial. De hecho, difícilmente se habrá grabado siquiera el mejor concierto en la historia de cada banda. Esos quedan únicamente para los fans que tuvieron la suerte, y para la memoria del mismo grupo. El Leeds fue una sola toma de la noche 14 de Febrero de 1970. Townshend llevaba tiempo queriendo lanzar un directo de la banda. Desde mediados de 1969 grabaron muchas de las presentaciones de la gira del Tommy, pero a fin de cuentas el sonido no era muy bueno. Es una lástima, porque el álbum de Amsterdam que tengo es buenísimo, más crudo y fluído que el Leeds, con la banda más suelta y salvaje (sin llegar al nivel del Wight), pero ciertamente la mezcla es muy, pero muy inferior. El rumor dice que Pete quemó las cintas para evitar los discos piratas, aunque evidentemente se le escapó una que otra. Como no podían rescatar mucho de las más de 80 horas que tenían grabadas del tour, en 1970 agendaron 2 fechas, el 14 de febrero en la Universidad de Leeds y el 15 en Hull, para grabar enteras con un estudio móvil, y de las cuales seleccionarían los mejores cortes para el disco en vivo. Sin embargo, en Hull hubo problemas con la grabación del bajo, que quedó fuera en algunas rolas, por lo que se vieron obligados a usar la grabación de Leeds. Daltrey diría que fue una lástima, ya que la de Hull les salió mejor en ejecución y por la acústica del lugar, aunque en lo personal yo no la he oído. Por eso la broma de la duda de si es el mejor disco en vivo de The Who. Como sea, el disco es tremendo, eso nadie lo cuestiona. El disco original del ‘70 tenía sólo 6 rolas (de ellas 3 covers), más un sencillo con un par de temas más de esa noche. El relanzamiento en CD en 1995, con las cintas remasterizadas y un sonido aún más limpio y definido, trae consigo 14 temas, y actualmente es considerado el Leeds completo. Sin embargo hay un segundo disco, el Deluxe del 2001, que trae toda la parte del Tommy; bueno, no entero, pero la columna vertebral de la ópera Rock dejando fuera algunos rellenos menores. En el concierto, originalmente tocaron toda la sección del Tommy antes que "Summertime Blues", "Shakin' All Over", "My Generation", y "Magic Bus", pero se decidió romper la continuidad en el álbum para dejar el Tommy entero en el segundo disco y el resto de material de los LP’s y singles previos en otro, aunque generalmente cuando se refieren al Live at Leeds lo hacen al disco 1. Hay una última versión, la de 40 aniversario lanzada en 2010 que además de todo lo anterior, trae las tomas de la noche en Hull para un total de 4 discos. Regresando al Leeds para ésta época The Who ya era una verdadera aplanadora en vivo. Muchos de los temas que en estudio eran más tímidos, con más guitarra acústica y un carácter relativamente más suave. La banda aquí se va más por los singles que por canciones de LP’s (salvo el Tommy, obvio). “My Generation”, “A Quick One While He's Away” y “Tattoo”; salvo éstos, los demás son sencillos o covers, e incluso “Heaven & Hell”, con la que abren, nunca salió en estudio, sino que fue creada especialmente para concierto. De cualquier forma, en vivo se vuelven un dragón de 4 cabezas y le dan un trato mucho más feroz e incendiario a las canciones. Olvídense de los arpegios, de los gentiles rasgueos acústicos y por el estilo. Pete hace una carga de dinamita con su guitarra, usando sus famosos Power Chords, creando un catálogo de potentes riffs, dando un dinamismo lleno de Punch a las canciones, reinventándolas, mejorándolas (tanto las propias como los covers) y convirtiéndose en un verdadero mago. Pete aquí se muestra como un verdadero líder, es el que va dando las pautas, marcando los tiempos, dando la dirección a cada canción, mientras la intensísima sección rítmica conformada por Moon y Entwistle hacen una verdadera muralla sónica con las líneas, redobles y fills, ingeniándoselas para seguir a Pete a la vez, en una sincronización de verdad destacable. Roger suena tremendo, pero creo que su cúspide vocal la alcanzará hasta el Who’s Next. El Leeds, es pues un disco cargado de poder e impecable en ejecución. No sé si limpiaron el sonido o hicieron correcciones, pero es realmente perfecto, y no hay errores de ninguno de los músicos que haya podido detectar. Sin embargo, a pesar de la enorme potencia, no es el e vivo más poderoso de The Who. En el Isle of Wight suenan mucho más tempestuosos y brutales, con mucha más adrenalina, y es igualmente impecable. No sé si en Leeds, por el hecho de ser un auditorio cerrado, relativamente chico, y donde fueron universitarios y gente más seria, Pete y compañía se frenaron un poco y quisieron de alguna forma sonar “técnicos y correctos”; y no sé si el espíritu libre de Wight, en medio de la noche, en el campo, ante miles de hippies ovacionándolos, influyó en que prácticamente las mismas canciones suenen tan distintas. Como sea, Leeds es el que ha pasado a la historia como el Mejor álbum en Vivo, así que vamos con él. Para razones prácticas, estaré revisando la versión del 2001, viendo rápidamente las canciones del Disco 1 y las partes sobresalientes del disco 2 correspondiente al Tommy. El Disco 1 arranca con “Heaven & Hell” . Escuchamos de entrada los gritos y aplausos del público, Keith probando el bombo, John repasando la afinación de las 4 cuerdas y luego la espectacular pirotecnia con esa intro que está para tumbarnos del asiento. Los Power Chords con la guitarra distorsionada en el punto exacto, la compleja pero fluida línea de bajo, la poderosísima batería, con Moon recorriendo toda su batería a una velocidad impresionante, haciendo honor a esa fama de lunático con las baquetas. Una entrada explosiva que de inmediato nos lleva al verdadero nivel del a banda en vivo. Luego nos estacionamos en el doble tono de los versos, y Roger (o es el mismo John???) comienza a cantar con ese tono felino que de la nada alcanza altísimos rugidos. Una melodía adictiva, sobre todo cuando Pete se une en los coros para esas perfectas armonías. Un gran solo a 1:50, en el que, a pesar de que no hay segunda guitarra, la sección rítmica, colosal, no deja hueco alguno y crea el sustento para uno de los mejores requintos de Townshend. Esta canción la escribió Entwistle, pero nunca se grabó en estudio, siendo un clásico para abrir conciertos, y queda perfecta por su energía para entrar de lleno en el virtuosismo y fluidez de esta banda. Hubiera quedado perfecta en el Next, pero por alguna razón la dejaron de lado, y ni siquiera la lanzaron como single. La canción es perfecta en su construcción, pegajosa sin ser pop, permite que los tres músicos se luzcan en su virtuosismo, el requinto es extraordinario, el riff es de esos que se vuelven históricos, y es poderosísima. De las mejores canciones del catálogo de The Who y lo increíble es que sólo la podamos escuchar en vivo. A mi gusto de las mejores del concierto. Todavía no se difuminan los aplausos cuando entramos al ya conocido riff descendente de “Can’t Explain” . Ésta canción es de las que no se editó en ningún disco, pero fue lanzada como single en ’64-’65 y es parte de las ya clásicas de The Who. Fue de las primeras que compuso Pete cuando empezó la presión de los Beatles y de los Kinks de lanzar rolas propias. Jimmy Page tocó la segunda guitarra en el single. Aquí Pete se las arregla por sí mismo para hacer la poderosa guitarra de manera maestral. Pete siempre se caracterizó por funcionar más como un segundo guitarrista más que como lead, con sus potentes acordes y la manera de llevar las rolas, y esta es una perfecta muestra. La canción es genial, muy rítmica, con un riff incisivo de sierra eléctrica, el diálogo entre Roger y las armonías de John y Pete que le contestan el título tras cada verso. El bajo enorme, que no se contenta en llevar el riff, sino que agrega fills y remates como si fuera batería, y el mismo Moon que suena colosal. El solo de buena manufactura, mostrando que Pete también es un genio en este aspecto, aunque aquí es más bien breve. Un verdadero clásico que los muestra aquí en plena forma. Al final Roger platica un poco con el público, bromea, y presenta la siguiente canción. Viene después el primer cover de la noche. “Fortune Teller” , escrita por Allen Toussaint (bajo el pseudónimo de Naomi Neville) y grabada por primera vez por Benny Spellman. La versión de los Rolling Stones en el Got Live If You Want It me parece superior, más fluida y rápida con un trato más R&B, con ese espíritu oscuro y amenazador por los coros. Pero esta también es magnífica, más pausada y apocalíptica. The Who le da un gran trato a la versión y se la apropia por completo haciéndola casi irreconocible. Un bajeo elástico, la batería sin tregua, y esa forma en que rematan los coros: “Said You're in loOOooOOOOve" y un breve silencio que deja en suspenso para volver a cargar. Aceleran a partir de la segunda mitad, con los instrumentos ya a toda marcha. No es el mejor cover que hayan hecho los Who, pero es una muestra del gran trato que dan alas canciones ajenas. Al final se liga con los arpegios raudos de “Tattoo” , que es muy semejante a la limpieza técnica de la versión de estudio del Sell Out. Aquí podemos disfrutar esa perfecta combinación entre los 3, alternándose en las partes lentas, creando tensión y haciendo esos crescendos durante los puentes. El que más destaca y mejora es Moon, quien le imprime más fuerza a la batería, ya que John y Pete pocos cambios pueden hacer a la ya perfecta versión de estudio. Una obra maestra en estructura, y una impresionante muestra de armonías y escalonamiento vocal que tenía el cuarteto. Pocas bandas son capaces de repetir este despliegue que parece magia (cof cof –overdubs – cof cof) en estudio y mejorarlo incluso en vivo. Tras los aplausos, me parece que es Pete el que presenta la siguiente canción, compuesta por Mose Allison. “Young Man Blues” alcanzó su versión definitiva en manos de The Who. Esta versión es colosal. Considerando que la original es básicamente el poderoso riff con el patrón de blues, aquí tiene un trato apocalíptico con la batería y bajo haciendo figuras tan importantes como la guitarra, extendiéndola de una forma brillante a la que no le falta ni sobra una nota. La exactitud con la que se combinan los instrumentos para establecer el diálogo con Roger deja sin aliento. Daltrey por cierto, hace la canción en esta primera parte con esa manera de cantar, llena de blues y actitud, con un tono amenazador y aplastante. Parones y arrancones que suenan como cuchilladas sónicas, hasta que entramos a la larga sección instrumental, comenzando con el chugga-chugga de la guitarra, una especie de solo de bajo, luego el de la guitarra destrampada, Roger gritando al fondo desquiciado, Moon masacrando su batería, requintos y más requintos con una furia inusitada, en los que podemos oir a Pete exprimiendo cada recurso y nota de su brillante Gibson SG. Uno de los momentos más intoxicantes y maravillosos del rock. Bajan la instensidad por un momento para luego volver a crear esa erupción de notas que no cesa hasta el último rugido de Daltrey y el cierre apocalíptico al unísono. Sigue “Substitute” otro de los temas que sólo salió en single en el ’66. Curiosamente yo estaba absolutamente familiarizado con este setlist gracias al concierto de Amsterdam que me memoricé primero, pero mucha gente se habrá perdido de estos singles y les parecerán una grata sorpresa, ya que las versiones de estudio sólo saldrían en compilaciones. Una guitarra juguetona, con una melodía relativamente pop, pero que aquí es tratada sin miramientos. Incluso siendo un tema más melódico, Moon suena brutal y no se contiene en su constante ataque a los platillos. Después Keith bromearía diciendo que no recuerda haberla tocado de tan drogado que estaba: “los muchachos debieron haber puesto otro baterista en mi lugar”. Jajajaja! No, es mas bien triste, un deja vú, si saben a qué me refiero. Siguiendo con los temitas pop, viene “Happy Jack” . Ésta canción salió como single y como bonus track en versión acústica en el A Quick One. Aquí viene mejorada y aumentada, con la guitarra puntanedo tonos de manera sofocada y el bajo llevando el rol protagónico con ese juguetón riff. Van armando la tensión y en esta versión eléctrica si logran una tremenda explosión durante los coros, con los Power Chords como olas de tsunami y Moon nuevamente haciendo un despliegue descomunal. Los “la-la-la’s” son divertidísimos. En general, la canción mejora bastante, agarrando un punch del que carecía por completo en el álbum. “I’m A Boy” cierra esta trilogía de temitas pop relativamente inofensivos. Pete es quien inicia cantando, y con la guitarra relativamente limpia, hasta que Roger entra con su voz más ronca y la guitarra también se ensucia para el puente. Ambos se combinan para el estribillo “I’m a boy, I’m a boy”. La canción es relativamente sencilla en estructura, con Entwistle dominando con bajeo simple pero profundo. La sección del 1:30 en el que se escalonan para los “uhhhh’s” es simplemente majestuosa. Luego el aguijoneo de guitarra para regresar a los versos. La canción dura hasta el 2:40, pero el track se sigue 2 minutos más en lo que presentan la micro-ópera “A Quick One While He’s Away”, payaseando entre ellos y con el público, a quien arrancan más de una carcajada, amenazando incluso con que Keith Moon la va a cantar. “A Quick One While He’s Away” inicia con la sección acapella a 3 voces en perfecta armonía, a manera de intro. Vienen luego los arpegios y después la inserción de la sección rítmica. Roger canta en tono afectado y extendiendo la última sílaba, de manera bastante cómica. Al minuto vienen los coros en armonía. La batería y el bajo mejoran bastante, y hay mucha mayor presencia de la guitarra, que con la distorsión hace que la rola cobre una nueva dimensión. Al 1:30 viene el cambio de tono y sección, cantando un pegajoso estribillo a 3 voces que se convierte en una parte de “lalalá’s”. Las partes instrumentales suenan enriquecidas y más poderosas, y además se la pasan payaseando entre secciones. En la tercer sección, cerca del minuto 3, Moon recorre literalmente su batería a una velocidad imposible, hasta que entran en ritmo semi-country y festivo. Al 3:40 arranca la sección de “soon be home”, más calmada y rítmica, con Moon haciendo ese suave ritmo de galope con las baquetas. Otra serie de guitarrazos, para entrar al 4:50 a la parte más desmadrosa y alegre de la rola. Y bueno, se siguen con cambios a diestra y siniestra, amplificando para bien el efecto de la versión de estudio, que a comparación resulta casi inofensiva. Aquí la potencia instrumental resalta el aire lúdico y divertido de la rola, que se extiende hasta el 8:30. En este3 caso se van más rápido ya que en álbum dura más de 10 minutos. Sigue otro de los puntos destacados “Amazing Journey/Sparks” . Este tema es original del Tommy. Después de “A Quick One” en Leeds tocaron la parte que corresponde a Tommy, pero en la reedición de 1995 se brincaron toooda la Ópera Rock y dejaron sólo este tremendo corte. Para la reedición deluxe del 2001, en la que si se incluye en Tommy como disco 2, se omite este track en el disco 1y queda en orden como la pista 4 del Tommy. Bueno, el caso es que es algo que hay que oír para creer. La reinterpretación es magnífica. En el Tommy la canción es acústica, y le da un aire inocente, sencillo. Daltrey incluso canta en un tono casi infantil. Aquí Pete no podría subirle más a la distorsión, todos tocan al límite, con una batería apocalíptica que no tiene nada que ver con la timidez de estudio. La guitarra es poderosísima, atacando con agudos, de repente volviéndose una sierra devastadora, combinándose con el bajo, sacando a relucir riffs y más riffs por todos lados. Entwistle hace uno de los performances de su vida, jugando con los tonos, haciendo líneas elásticas y de repente tomando una velocidad que parece que está haciendo solos. Y hablando de, en la transición a “Sparks”al 3:15, Townshend hace un riff-solo descomunal que recuerda un poco a Hendrix en “Foxy Lady”. La canción va creciendo con el despliegue de virtuosismo casi violento, guitarrazos, el solo de bajo al 4:20 recorriendo todo el brazo de manera dinámica y sin perder el ritmo, hasta regresar a la figura principal. Ufff! Luego la parte centelleando al 5:15, con tremendas combinaciones. Es para quedarse babeando, en serio. Hacen ver la versión de Tommy como una canción de niños, terminando de manera verdaderamente apocalíptica. Si alguien aún en el universo duda que The Who merece cuando menos una B como banda, simplemente necesita sentarse y escuchar esta canción a todo volumen con audífonos. Continuamos con otro cover, “Summertime Blues” de Eddie Cochran, y que si me preguntan, también encontró su versión definitiva con The Who. Una canción a la que le sacuden un poco el sol y la arena para hacerla mucho más pesada, sin quitarle lo pegajoso, eso sí. La alentan un poco para que los Power Chords puedan hacer efecto. Aquí John se lleva la versión. Se trata de una canción con una escala de 4 tonos que suben y bajan. Algo muy simple. Pero Entwistle hace una cantidad de artilugios, líneas, riffs y figuras, que llenan absolutamente cualquier hueco. Alguna vez me pasaron una versión de The Who (no sé si ésta) sin la pista de guitarra por un error de grabación. Les juro que no hacía falta. Parecía que el solo estaba haciendo un inacabable bajeo que llenaba todos, absolutamente todos los espacios. Y, bueno, Keith tampoco desmerece, entre todos se la adueñan y le dan un trato mucho menos inocente que la original, pero esta rola es de John, sin duda alguna. Una verdadera cátedra de bajo. Siguiendo con los covers, vamos con “Shaking All Over” de Johnny Kid. Otra canción rockabuilly, rítmica y muy pegajosa, a la que le cambiaron la cara para convertirla en una rola amenazante y oscura. Desde el riff inicial, medio sofocado, con guitarra y bajo espejeándose en la deliciosa escala. Parón. Rugido de Daltrey. Regreso instrumental. Parón. “Shaking AaaAAll OooovEEEEEEER!!!!” No les encanta? Esta vez Pete va creando chispazos de guitarra, como verdadero lead, dejando que John se encargue del oscuro riff. Al 1:40 Keith hace un redoble a toda velocidad que da pie a un jam instrumental con un solo asesino de bajo mientras Pete juega con el feedback y Keith masacra su batería. Luego otra vez al ritmo y están haciendo una especie de triple solo al mismo tiempo. Pete revienta su guitarra con agudos. Roger grita al fondo. Crean una sensación espídica y ponderosa que quizá solo Zeppelin puede repetir. Hacia el final regresan a los versos y a un último estribillo, para despedirse con otra pincelada de Townshend. Brutal. Una verdadera maravilla y un gran tributo a Johnny Kid. Con estos dos covers, parece que hicieran todos los trucos imaginables del Rock, siempre parece que duran enormidades (no por malas, al contrario) pero “Summertime” dura apenas 3:20 y “Shaking” menos de 5 minutos. Cómo lo hacen? Es un misterio, pero son de los mejores covers de la historia. El tremendo cierre se extiende con “My Generation” el himno por excelencia de The Who. Y si la versión original era ya descomunal, en ésta hacen un medley que resume en 15 minutos el Tommy entero, con una cantidad de riffs orgásmicos, algunos tomados del Tommy, regresando eventualmente a “My Generation” otros improvisados, pero todos tejidos de una manera que los 15 minutos te mantienen al filo de tu asiento. Y a veces te tumban! Los requintos también sobn muy buenos. No es Hendrix, pero Pete sabe cómo tratar una maldita guitarra, y no lo hace gentilmente. Por momentos el tema se vuelve caótico, pero cuando parece que van a salir desbocados cada cual por su lado (como al 5:35) hace un silencio para reagruparse en torno a Pete y comenzar de nuevo con la creación de tensión. Esa parte en que Pete regresa con la guitarra tímida es excepcional. Sólo le falta usar un arco de violín. Jajaja. Y luego de la nada, se convierten en una locomotora desbocada, sin freno alguno, con Keith atacando sus platillos y el bajo de John retumbando, como si quisiera reventar los amplificadores sólo con las notas. La banda sigue improvisando secciones con maestría, a veces más tendientes al blues y a veces al Hard Rock. Al minuto 10 comienzan a armar un tremendo Medley con “Sparks”, "See Me, Feel Me" con la guitarra cortante. En serio, esto es algo que se debe escuchar antes de morir. Esta rola en vivo viene siendo el equivalente a “Dazed & Confused” de 27 minutos, con la ventaja de que no trae arco de violín y que no se requiere ser un experto para quedar fascinado por cada una de las notas. El nivel instrumental es monstruoso. Y junto con “Heaven & Hell” debe ser la mejor del álbum. La versión más conocida del Leeds cierra con “Magic Bus” , que fue otro single y que tituló una compilación de lados B en 1968. La original es acústica y más juguetona. Aquí prácticamente conservan el ritmo de Keith con las baquetas y la melodía. Pete hace arreglos eléctricos mucho más blueseros, y el mismo Roger canta de forma más oscura y feroz. Townshend y Entwistle contestan el título casi desgañitándose. La canción va tomando fuerza y creando tensión en el jam. La rola estalla hasta el 3:20, con la metralla de la batería y el bajo rugiendo, hasta que regresan lentamente a la figura bluesera para continuar improvisando y jugando con la intensidad, haciendo una pieza casi progresiva. En el punto climático tenemos incluso un solo de armónica de Roger, que quizá no sea un virtuoso, pero funciona a la perfección en la rola. Al 6 pareciera que se niegan a terminar y extienden el final de la canción y concierto durante minuto y medio, hasta ahora si el cierre absoluto y magistral. No es una canción muy conocida, pero le dan también un gran trato y sirve bien como cierre de concierto. Aplausos. Casi se puede ver a la gente de pie en la merecida ovación. El disco 2 trae el Tommy casi completo, con el siguiente tracklist: 1) Overture; 2) It's a Boy; 3) 1921; 4) Amazing Journey/Sparks ; 5) Sparks; 6) Eyesight to the Blind 7) Christmas; 8) The Acid Queen ; 9) Pinball Wizard ; 10) Do You Think It's Alright?; 11) Fiddle About; 12) Tommy, Can You Hear Me?; 13) There's a Doctor; 14) Go to the Mirror!; 15) Smash The Mirror; 16) Miracle Cure; 17) Sally Simpson; 18) I'm Free; 19) Tommy's Holiday Camp; 20) We're Not Gonna Take It . Me volvería loco si reseño de nuevo el Tommy, y más en esta versión en vivo. Por lo general se apegan a las estructuras de las versiones originales, pero evidentemente las rolas suenan potenciadas por la guitarra de Pete, que se olvida de la acústica por largos lapsos. La distorsión magnifica los tremendos riffs y los convierte en feroces rockers. Las mejores a mi gusto son (evidentemente) “Amazing Journey/Sparks” que ya la vimos en la versión del disco 1 sin el Tommy; “The Acid Queen” y “Pinball Wizard” también cobran dimensiones descomunales en este concierto, y el cierre con “We’re Not Gonna Take It”, es inmenso. Aquí se alcanzan a oír los cambios de pastilla de Pete, jeje. Sigue siendo una tremenda versión, pero Roger comienza a oírse cansado y llegando apenas a los tonos altos hacia el final del Tommy. En fin, sin desmerecer la versión en vivo de Tommy, el disco 1 es el que se volvió inmortal. Si pueden conseguir la versión de 14 temas está bien. El disco 2 con Tommy en vivo también es magnífico, pero el sonido no se limpió tan bien (no fue la misma remasterización, y se nota a leguas), y por la estructura del Rock Ópera, no hacen cambios mayores a las rolas como en el disco 1. Acaso más potencia, pero ya hacia el final comienzan a notarse más cansados, sobre todo Daltrey. Como sea, y en cualquiera de sus ediciones, el Live at Leeds no se volvió un disco mítico por nada. La ejecución y potencia son cosa fuera de este mundo. El sonido es relativamente limpio y en lo personal me encanta que el bajo predomine tanto y no está aplastado al fondo como muchos otros conciertos. The Who era una banda grande en estudio, pero inmortal en vivo, donde se destrampaban y daban su verdadera personalidad a las canciones: una mezcla perfecta de violencia y elegancia. Retomando la idea del inicio, no sé si sea el mejor en vivo de The Who. Tomando en cuenta la limpieza del sonido, quizá lo sea, pero ellos mismos reconocieron que no fue su noche más brillante. Con todo, el Live at Leeds ha pasado a la historia como el mejor disco en vivo jamás grabado. Imagínense al grupo en una buena noche!!! Un Must Have! Sin duda, además del aura mítica que lo rodea. Si no has oído el Leeds no has comenzado a oír Rock. Por Corvan 13/Jul/2012

  • A QUICK ONE (1966) | lacavernadecorvan

    A QUICK ONE (The Who 1966) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: Sep-Nov 1966 Fecha de Lanzamiento: Diciembre 09, 1966 UK Discográfica: Reaction Records / DECCA Productor: Kit Lambert Calificación: 7 Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966) Subgénero: La Psicodelia Mejor Canción: A Quick One While He’s Away Canciones: 1) Run Run Run; 2) Boris The Spider ; 3) I Need You; 4) Whiskey Man; 5) Heat Wave; 6) Cobwebs And Strange; 7) Don't Look Away; 8) See My Way ; 9) So Sad About Us ; 10) A Quick One While He's Away ; (BONUS TRACKS) 11) Batman; 12) Bucket T; 13) Barbara-Ann; 14) Disguises ; 15) Doctor Doctor; 16) I've Been Away; 17) In The City; 18) Happy Jack (acoustic version) ; 19) Man With The Money; 20) My Generation/Land Of Hope And Glory. Esta es una considerable baja con respecto al debut. Si nos tuviéramos que ceñir estrictamente al material del disco original, posiblemente le tendríamos que dar un 5 o un 6, pero afortunadamente con los Bonus Tracks de la reedición hay suficiente como para darle un débil 7. Y es que este es el disco más ligero de los Who, al menos en la década de los 60’s. El cambio de productor de Shel Talmy fue una ligerísima mejora en cuanto a sonido; sin embargo, Kit Lambert se vovió loco pidiéndoles al menos un par de canciones originales a cada miembro de la banda. Por el lado positivo, descubrimos que Entwistle, si bien no es un genio como Townshend, es un buen compositor, regalándonos dos buenas canciones aquí y a partir de este álbum se convertirá en constante aportador de algunas buenas melodías. Por el otro lado, Daltrey que no tiene nada de talento con la pluma con una composición muy floja (See My Way) y afortunadamente corta. La segunda canción que supuestamente debería haber aportado debió haber sido verdaderamente apestosa como para no incluirla. Por su lado Keith no es tan aberrante como escritor, pero francamente los suyo son los platillos. Pete muestra varias cosas muy interesantes, pero también muestra una cara muy comercial, ligera y carente de inspiración, con copias a los Beatles ye a los Beach Boys que no tienen nada que ver con el sonido de The Who. Sin embargo, no todo es malo aquí. Al menos el sonido es un poco mejor que el álbum debut y al menos la sección rítmica esta vez se escucha muchísimo más clara. Tal vez hicieron caso a mi sugerencia de clavarle un sacacorchos en la nuca a Talmy. Keith suena tremendo; aunque las canciones sean sencillas y más o menos idiotas, Moon se las ingenia para meter salvajes platillazos, redobles y arreglos que siempre suenan sorprendentes. Además, la canción que da título al disco es para muchos la primer ópera rock de la historia del universo. Me parece exagerado. No creo que una sola canción pueda considerarse una ópera rock, por más que tenga 9 minutos. Creo que es una excelente multiparte, bastante experimental y todo, que nos da uno de los mejores ejemplos del sonido que tendrá la banda ya con mayor madurez en los siguientes discos, y que además de alguna manera crea el cimiento de disco conceptual que será el Sell Out y quizá también da alguna idea de lo que será la ahora si ópera rock Tommy, pero esta canción por sí sola no creo que deba considerársele así. Lo cierto es que sin duda es lo mejor del disco. Otro punto que debemos tomar a favor, es que este disco es un reflejo perfecto del llamado “Swinging London” de 1966: Ligero, sin demasiados compromisos, abarcando cuanto puede, tomando influencias de aquí y allá, con toques de pop y psicodelia, un sonido loco y palpitante… Se sienten ya las vibras del Verano del Amor germinando en este disco, aunque en su manera más “Light”. Ahora, creo que parte en culpa del nuevo productor, el disco parece muy disperso, sin enfocarse a un solo punto o sin una dirección específica, a diferencia del debut y de los discos que seguirían a éste. Da la impresión de que intentan abarcar demasiadas cosas, hacer una especie de “Pet Sounds” con “Fresh Cream” con “Revolver” que en esos momentos eran la octava maravilla. Lo malo es que Lambert no era George Martin, y la sociedad de Townshend / Entwistle no era precisamente Lennon / McCartney. Además la presión de tener material tan pronto, presumiblemente para salir de la quiebra (Romper guitarras y baterías en vivo no sale gratis, muchachos) y aprovechar el impactante éxito del primer disco, llevó a que este tuviera mucho material de relleno que queda muy por debajo de los estándares a los que nos tienen acostumbrados. La voz de Roger además, mejora un poco, pero aún está lejos del gran vocalista que llegará a ser, con sus rugidos y gran potencia. En las armonías vocales en cambio aún les falta bastante. Hay demasiado falsetto a lo largo del disco, de los cuatro miembros, y en el mismo tono! Alguien debería avisarles a estos tipos que los Beach Boys cantaban en diferentes tonos, haciendo canciones con diferente profundidad y texturas. Aquí todos hacen lo mismo sin variar demasiado, lo cual suena estúpido, además de plano. Afortunadamente sip; alguien les avisó de esto y en el siguiente disco habrá una gran mejora en cuanto a armonía vocal. En realidad, en el siguiente disco habrá una mejora en TODOS los aspectos… El A Quick One abre con “Run Run Run” , que es un rocker furioso, lleno de feedback de guitarras, con una melodía muy pegajosa y un ambiente muy groovy y divertido. Al minuto 1, antes del solo, Pete hace juegos con los volúmenes y la retroalimentación de su guitarra con el amplificador, lo cual repite al 1:40 al terminar dicho solo. La canción me gusta, es buena, pero tampoco es algo genial del señor Townshed. Dejémoslo en un abridor decente. Curiosamente los Velvet hicieron una canción con el mismo título unos meses después, y si bien no es la misma armonía ni estructura, se parece mucho en esa atmósfera groovy y ligera. Después está “Boris The Spider” que es la primera de las composiciones de Entwistle. Como era de esperarse, la canción tiene una magistral línea de bajo, pero para sorpresa de todos, John además muestra buenas armonías, un poco repetitivas quizá, y a partir de las voces inquietantes en tono gravísimo intercaladas con agudos falsettos, logra ser una canción divertida. Las letras no son para tomarse en serio, más bien es un cuento de miedo infantil, pero esto aporta a lograr una canción divertida. Tal vez sea una de las canciones con voces más raras hasta esa fecha, y no sé si The Who haya influenciado de alguna manera con esta canción a los vocalistas de Death Metal que buscaban alcanzar una “Voz Negra”, justo como la araña Boris. La tercer canción es “I Need You” , una de las canciones de Keith. No es una obra de arte, pero la verdad no es tan mala como se pudiera esperar del primer intento de canción de un baterista. “I Need You” tiene una batería tremenda, con un Keith recorriendo su instrumento hasta el último milímetro y golpeándolo tan duro que uno se pregunta cómo es que sus sets de tambores soportaban, ya no digamos esta canción, sino un concierto entero! Cierto, la batería es para pararse y aplaudirle, es una de las razones por las cuales Keith es considerado entre los mejores tres batacos de la historia. Sin embargo, la melodía es simplona, un pop de letras medio bobas que suenan a una balada proto psicodélica. Según el libro “Anyway, Anyhow, Anywhere”, I Need You fue escrita para los Beatles… Mhh quizá por eso lleva el mismo título de una canción de los Fab Four! La letra dice: “We want to learn, Let us come and sitar with you-You talk to them, They laugh aloud, Yet they run to you, In any crowd..." Según esto, las voces que suenan al 1:15 tienen un fuerte acento de Liverpool… No sé qué tanto sea esto cierto, lo que sí es que a estas alturas ambas bandas ya eran compañeros inseparables de parranda, y Ringo y Keith eran íntimos compañeros de juerga. "Whiskey Man" es la otra canción de John, nuevamente con una gran secuencia de bajo, y un efecto de guitarra muy bueno desde el principio, aunque de alguna manera es de las que tienen un estatus menor en el disco. Por segunda ocasión John nos regala una letra muuuy rara, pero divertida: trata de cómo no hay cuartos para Whiskey Man en un hospital psiquiátrico. Válgame! Es que John no tenía amigos “normales”? "Heat Wave" es una canción fresca, pero que sospechosamente suena demasiado a los Beach Boys. La canción es original de los Holland Bros y fue interpretada por las Vandellas, me parece, por lo que es más una canción Motown que Surfer, pero vaya, el arreglo parece que hubiera sido hecho ad hoc para los californianos. No es mala, es divertida, pero The Who nunca logrará superar las armonías de los Beach Boys, y además aquí se pierde mucho de su sonido. Sólo la batería brutal de Keith queda, pero incluso la guitarra se pierde en los arreglos de la canción Motown. "Cobwebsn And Strange" es la segunda canción de Moon. Bueno... si se le puede llamar canción. Más bien se trata de una bizarrísima obra musical con ambientación circense que se sobrepone a lo más cercano a un solo de batería de Keith Moon que hallaremos jamás. Lo cual es bueno y malo, naturalmente. Bueno porque las obras de Moon siempre son grandes trabajos de batería y son mejores sin voces, y esta es además una muestra de que Keith es la estrella de este álbum. Su manera de tocar batería aquí es verdaderamente fantástica y aplastante. Lo malo es la ambientación circense. Nunca he sido fan de los circos, y menos aún de las canciones en este ambiente. Odio con odio jarocho “Being For the Benefit of Mr. Kite” de los Beatles. Así que esta canción puede ser grandiosa si uno bloquea todo lo que no provenga de las baquetas de Keith, de otra forma es una plasta de sonidos pseudosicodélicos bastante irritantes. El mayor problema con esta rola, al igual que algunas otras de este disco, es que si se toman como números de comedia medio locuaces se pueden casi disfrutar… pero si se les considera como canciones serias, entonces son un fracaso miserable. El séptimo track es “Don’t Look Away” . El ritmo es pegajoso y alegre, pero esta es otra de las contribuciones menores de Pete. La melodía es buena, y por momentos logran éxito en los coros, pero es una canción demasiado “light”, sin peso, con tintes de country que dan al traste lo poco bueno que podía tener la copia al estilo de los Beach Boys. Al menos este es quizá uno de los mejores momentos en el álbum de Roger “See My Way” es la composición de Daltrey y la peor rola del disco. Ni siquiera la batería de Moon la rescata. El mismo Roger ha aceptado que tiene la misma gracia que Avril Lavigne para hacer canciones buenas, sólo que al menos las de la fresa-wannabe-punk tienen connatos de melodía. En todo el catalogo de The Who habrá a lo más unas 3 o 4 rolas de Daltrey, y esta es una clara muestra de porqué. “So Sad About Us” es la novena canción, donde la banda por fin se quita influencias ajenas, toma lo bueno que hizo en su debut y coloca una gran canción, con buen ritmo pero sin ser rocker, con armonías hermosas sin ser una balada y donde el trabajo en equipo reditúa en una de las mejores del álbum. Aquí suenan intentos de guitarrazos de Pete que después perfeccionará y convertirá en su marca personal. Además hay bastante encanto en la parte en que Roger canta los “lalalalalalalalalalalalalalalalalala’s” después de la conmovedora línea: "you can't turn off my loving like you can't turn off the sun!". De lo mejor del disco, sin duda. El disco original cierra con “A Quick One While He’s Away” . Como ya dije, no creo que esto sea un rock ópera, sino más bien algo parecido a los medleys del Abbey Road, donde diferentes piezas y fragmentos se encajan a la perfección para lograr una pieza sólida y con una dirección muy específica. A mi gusto es una pieza enorme, donde se reflejan las cualidades de los cuatro músicos. Durante los 9 minutos que dura, nos narra la historia de una esposa que aprovecha una salida del marido para engañarlo con un chofer llamado Ivor para que después regrese el esposo y termine perdonándola dramáticamente con una coda casi operística: “You Are Forgiven”. La suite tiene bastantes partes, lentas, rápidas, algunas más estructuradas que otras, algunas son pedazos de otras canciones, pero logrando en general un éxito en cuanto a unidad y a la idea de una obra conceptual. Esta rola sería después una de las favoritas en vivo y tendría algunas interpretaciones en que sobrepasaría con creces esta versión de estudio, sobre todo en la versión del “Live At Leeds” Después vienen 10 bonus tracks en la versión remasterizada del disco, lo cual le da un poco más de consistencia y lo salva de un 5 cantado. No es que sean piezas de arte, en su mayoría son lados B, pero suenan más interesantes que algunas de las piezas originales del álbum. “Batman” no es un gran aporte, es casi idéntica a la de la serie sesentera, pero con el sabor the The Who. Y la línea de bajo es muy buena. Otra de las canciones para divertirse y no tomar demasiado en serio, jeje. “Bucket T” es otra canción no original de la banda que suena bastante a los Beach Boys. Este fue un sencillo que fue un tremendo hitazo en algunos países del norte de Europa. Venga, también es agradable y divertida, la verdad me es imposible escucharla sin poner una sonrisa de oreja a oreja, pero reconozco que no es uno de los clásicos de la banda. "Barbara Ann" si fue de hecho interpretada por los Beach Boys. Y esta es una copia casi exacta e impresionante por lo mismo. Incluso las armonías vocales están bien logradas, como copia al carbón, y la única diferencia, además de la brutal batería de Keith sería ese silbido lúdico a mitad de la rola. "Desguises" es de lo interesante del álbum, una canción psicodélica experimental con la guitarra de Pete sonando como un martillo y arreglos orientales a mitad de la canción. Esto es de lo menos ligero que hay en el disco, e incluso la batería lleva un ritmo hipnótico que va muy de la mano con el aura de la canción. “Doctor Doctor” es otra buena rolita, con un aire oscuro que me gusta bastante. Esta obra es también de Entwistle, cantada por el mismo en una octava arriba de su tono natural y con una base de bajo impresionante. Esta es a mi gusto una de las mejores canciones de John de los sesentas. “I’ve Been Away” es un valsesito también escrito y cantado por John. La canción es bastante cute aunque ligera. Y pegajosa! Esas partes en que sube la voz son encantadoras. La canción básicamente no tiene nada que ver con The Who, pero es imposible odiarla. Viene luego “In The City” que es una buena canción con todo el espiritu del surf californiano que bien pod´ria ser de Jan & Dean. Pero es original de Pete! Y de Keith! Para sorpresa nuestra Moon también tiene créditos en esta gran canción que nos llena de sol y arena con sus melodías. Es notable la habilidad de pete para hacer esto desde el frío y neblinoso Londres. “Happy Jack (acoustic version)” fue otro sencillo de bastante éxito y un posterior clásico en vivo. Esta es una versión acústica muy bien lograda, con esa tensión partiendo de la guitarra, los “Uhhhhhhh la la la la la” que van surgiendo de la nada y un buen requinto acústico para culminar en un gran orgasmo musical. “Man With The Money” es el penúltimo de los Bonus en la reedición de 1995 del A Quick One. Me gusta el manejo de tensión, como van saliendo del silencio hasta que los redobles de Keith hacen estallar la rola. Fuera de eso es otra más de las que componen este disco. Ya para terminar está una reedición de “My Generation/Land of Hope and Glory” que era bastante previsible después del éxito del sencillo y el LP anterior. Resulta curioso escuchar cómo se convierte en un caos para convertirse en “Land Of Hope And Glory”. Lo malo es que el solo de bajo se pierde en esta versión. A fin de cuentas lograron hacer con ella la polémica que esperaban, solo igualada por la interpretación de Hendrix del himno estadounidense unos meses después. Un disco interesante, que yo recomiendo escuchar aunque nos muestra la faceta más ligera y comercial de The Who. El disco es digerible y divertido, pero carece de peso y trascendencia real. Quiero recalcar que las canciones son sólidas y bien construídas en su mayoría, pero… como decirlo??? Les falta explotar, simpre parece faltarle solo una chispa para verdaderamente rockear Este es sólo un paso más para lograr la maestría de los siguientes discos. Después de todo, para dar un gran brinco hay que dar un paso atrás, no? Al menos es interesante como curiosidad histórica y tiene momentos bastante alegres y divertidos, aunque si eres un fan del Tommy o Quadrophenia, este disco tal vez te parezca inmaduro y muy poco arriesgado. Y lo es. Por Corvan 14/Abr/2009

  • THE WHO SINGS MY GENERATION (1965) | lacavernadecorvan

    THE WHO SINGS MY GENERATION (The Who, 1965) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Año de Grabación: Abr – Oct -1965 Fecha de Lanzamiento: 03 de Diciembre de 1965 Discográfica: Brunswick/Decca Productor: Shel Talmy Calificación: 8 Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966) Subgénero: La Invasión Inglesa Mejor Canción: My Generation, sin rival. Canciones: 1) Out In The Street; 2) I Don't Mind ; 3) The Good's Gone ; 4) La La La Lies; 5) Much Too Much; 6) My Generation ; 7) The Kids Are Alright ; 8) Please Please Please ; 9) It's Not True; 10) The Ox ; 11) A Legal Matter; 12) Instant Party (Circles) . Los Who llegaron a la escena discográfica mucho muy tarde con respecto a las demás grandes bandas británicas. Digo, estamos a finales de 1965, a punto de entrar a la era prepsicodélica, los Beatles, Stones, los Byrds, Kinks y Animals ya eran grupos consolidados a ambos lados del Atlántico y Cream ya estaba casi en proceso de formación. Sin embargo, este disco muestra una banda tremendamente madura, con una gran fuerza en el sonido y virtuosismo en todos sus instrumentistas, como no se había visto hasta entonces. El disco es una joya por dos razones: primero porque nos muestra baladas melódicas y un lado pop de The Who que no les escuchamos en ningún otro disco. Y esto no es demérito alguno. Muchas de estas son muy buenas y resulta muy curioso escucharlos haciendo canciones que se acercan un poco más al sonido de la primer mitad de los 60’s, “lindas”, desenfadadas, hablando de temas un tanto banales, muy melódicas y llenas de ganchos alegres. Y segundo por la manera que encaran el resto de las rolas: sin desarrollar aún el estilo de guitarrazos y despliegue de artillería en la batería en su totalidad, suena un grupo de avanzada, muy evolucionado para la época, con tintes protopsicodélicos y una actitud agresiva y amenazante tanto en letras como armonías e interpretación. Así, en el disco encontramos temas que nos remiten al rythm & blues de los Rolling Stones, a los riffs y armonías de los Kinks y a algunos toques de los Byrds, pero también hayamos algunas reminiscencias experimentales a la Velvet, y mas cercanos al Revolver de los Beatles que al Rubber Soul. Incluso, la canción principal, la archifamosa My Generation, ha sido considerada por muchos como la primera canción Punk de la historia, y sigue influyendo en infinidad de bandas de garage. Lo cierto es que este disco, bastante menospreciado por los fans, queda un poco por debajo del resto de la discografía, pero sin duda entra entre los mejores 10 discos del 65, mostrando ALGUNAS cosas mas de avanzada que lo que hacían los Beatles o los Stones por la misma época, y convirtiéndose en un disco influyentísmo en su generación, y catapultando a la banda a la fama en cuestión de horas. Ojo, esto no fue de la noche a la mañana. La banda ya tenía un par de años trabajando, habían pasado por crisis al grado de casi correr a Roger, y el disco estuvo enlatado por casi 6 meses por diversas razones hasta que finalmente salió a la luz. Como sea, estos tipos son un par de años más jóvenes que sus contemporáneos de Invasión Británica, pero no son improvisados y no suenan como tales. Ya tenían rato en la escena nocturna londinense y tenían una base de fans Mods muy fuerte, que los idolatraba por su actitud rebelde y por desbaratar sus instrumentos en el escenario. Además habían sacado ya algunos sencillos de cierto éxito, sin lo cual la disquera jamás les habría permitido sacar tal cantidad de canciones propias en el LP. Aquí pues, tienen un sonido agresivo, aún sin los guitarrazos típicos de Townshend, pero con una actitud rabiosa en general que no se había escuchado ni siquiera con los Animals, e incluyendo ya algunos solos que se irán perfeccionando para crear el posterior estilo que les conocemos a estos chicos. El disco abre con "Out Of the Street" . Se escucha una guitarra llena de tremo y un gritito de Roger: “Out!”con la que entra de lleno la canción desenfrenada. Daltrey hace aquí una buena entrega vocal, mostrándonos ese carácter salvaje y potente, con voz felina a la que nos irá acostumbrando. La canción tiene un buen riff, pegajoso, con coros espectaculares por parte de Pete y John. Aquí hay que mencionar algo: la batería de Keith es quizá la más poderosa que había sido lanzada en LP hasta 1965. Keith es una máquina en los tambores, incluso en rolas aparentemente sencillas de R&B como esta. La canción está llena de ganchos, subiendo y bajando de intensidad y ritmo, y es de las que están del lado “Early Sixties”, contagiando de un buen humor. Aún así, muestra cosas muy interesantes. La segunda rola, "I Don’t Mind" , es un cover de James Brown. Naaaaaaah, no se les da muy bien el Soul, pero parece que Roger era un gran fan del Sr. Brown y se empeñó en incluir un par de covers en el disco, de hecho, los únicos. La canción no es TAN mala, pero parece que todos traen puesto un freno de mano. Salvo el requinto de Pete, que hace unas arañitas interesantes, la canción es lenta, aburrida e incluso Roger suena como un cantante más del montón. En sí, me recuerdan a cómo sonaban los Rolling Stones en 1963 o 1964. Para esas épocas esta rola pudo haber sido un hitazo, pero en los albores de la era psicodélica esto suena a una canción de niños. Afortunadamente los chicos se recuperan con creces con "The Good’s Gone" , tercer corte del álbum. Esta canción sin duda es la mejor después de My Generation. Desde el tremendo riff arpegiado inicial, suena un algo sombrío y amenazante. Sin llegar a una complejidad tremenda, los ecos en la guitarra, el gran bajeo de Entwistle y los coros le dan un toque de avanzada, de la psicodelía de la que estará impregnado todo el ’66. El coro es genial, sencillo, pero igualmente oscuro y perfecto. La batería es sorprendente, recordando un poco lo que hace Ringo en Ticket To Ride. Hey! Atención! Al 2:20 escuchamos unos guitarrazos! Esos que sólo Pete Townshend sabe hacer. Son los primeros indicios de su estilo, y la canción suena simplemente genial cuando regresa al riff inicial con los redobles que le impone Keith. Esta canción es majestuosa y soberbia, adelantada al menos unos 8 meses al sonido que existía en US y Reino Unido en ese entonces, y que seguramente influyó en más de alguna banda californianas. "La La La Lies" es una canción simplona, de esas que sirven para poner a uno de buen humor mientras la escucha, pero que no te obliga a repetirla una y otra vez. Sobresalen acaso la batería siempre contundente de Keith y el tecladito peculiar de Nick Hopkins. Sip, ni más ni menos que el buen Nicky Hopkins que recién mencionábamos en la reseña del Truth de Jeff Beck, lo cual resalta su gran labor como sesionista desde estas épocas. Pero bueno, Roger no es exigido en absoluto. Cierto que la melodía es muy "cute", pero exagera de simplona, y esto pudo haber sido compuesta por los Apson en una crisis de creatividad. Bueno, al menos no es enfadosa aunque la secuencia de tonos es muy repetitiva. La influencia de los Kinks se nota mucho en la rola, pero definitivamente aquí Pete se queda a medio camino a comparación de Ray Davis. "Much Too Much" mejora un poco, y aquí se nota la influencia de los Kinks en un mejor sentido durante los riffs y armonía. Daltrey sigue con un freno de mano, pero la batería luce bombástica (en medio de la pésima producción) y Townshend hace algunos arreglitos que destacan además de sus intentos de guitarrazos y Nick Hopkins también tiene sus queveres. La canción sería sin duda mucho más disfrutable si el sonido no fuera una gelatina amorfa en la que difícilmente se distingue el bajo de la guitarra y donde los platillos de repente se vuelven en una muralla que opaca todo. Esto no es culpa de los músicos sino del productor Shel Talmy. Por otro lado, aunque la canción tiene un estilo alegre y desenfadado, hay algo amenazante y oscuro en la voz de Daltrey, que además suena limpia y en un tono muy bajo para lo que nos tiene acostumbrados. Viene después la obra de arte del álbum. El disco podría ser bueno sin "My Generation" , pero la inclusión de este himno generacional le da muchísima más fuerza. My Generation es considerada la primera canción Punk de la historia, y creo que los que afirman esto no están tan alejados de la verdad si consideramos la actitud en general, la letra, la interpretación y los pocos tonos en que se sustenta. Esto no dista mucho de los Ramones o The Clash, y luce tan fresca como el día en que vio la luz. La verdad es que la rola se basa en el impresionante despliegue instrumental de los músicos (incluyendo a Daltrey en la voz, esos tartamudeos son geniales). Aquí podemos percibir los primeros pre-solos de bajo con John Entwistle en ese inicio vertiginoso cuando la batería se calla. Los coros dan un tremendo sustento a la voz principal mientras Pete da unos guitarrazos que no varían de secuencia de tonos a lo largo de la canción, pero las secuencias no enfadan en lo más mínimo. Al 1:05 podemos oír nuevamente unos arreglos velocísimos de bajo en lo que puede ser considerado el primer solo de este instrumento en una canción no instrumental. Luego viene un primer aumento de tono y la voz de Roger se vuelve más salvaje y descarada para dar pie a un tremendo solo de batería en el que Moon da la impresión de estar masacrando sus tambores, dando pie a otro aumento de tono durante la especie de coda donde todos están luciéndose con sus instrumentos. Lo único malo, además de la producción, claro, es la duración de la rola, de apenas 3:10 fugaces minutos. No importa, ya vendrán las versiones extendidas en vivo donde la alargan a más de 15 minutos de virtuosismo. Esta versión tiene la ventaja de que no cansa en absoluto y lo deja a uno deseando escuchar más. Grandiosa. Viene luego "The Kids Are All Right" , que es otra balada melódica, esta vez muy reminiscente a All My Loving de los Beatles, pero con más punch por parte de la guitarra. La canción es buena, pero insisto en que me parece un poco fuera de época. Cierto. A veces se me olvida que las grabaciones fueron a principios del ’65. La canción es linda de cualquier manera, llena de ganchos y algunos buenos redobles de Keith. Los coros, por otra parte comienzan a ser una característica muy particular de la banda, siempre apoyando la voz de Daltrey que luce aquí muy fresca y juvenil. Me gusta en particular el puente que se hace al 1:10, donde logran una pequeña tensión instrumental para regresar a la armonía principal. La canción fue un tremendo éxito en la radio y como sencillo. El octavo corte es "Please Please Please" , el segundo cover de James Brown. La verdad suena innecesaria y fuera de contexto con el resto del disco. Al menos aquí Roger se parte el alma cantando y parece estar a punto de romper a llorar en cualquier momento rogándole a su chica. Pero insisto en que esto suena a algo sacado del primer disco de los Rolling con una mezcla de los Platters, y cualquier otra canción original de Pete hubiera quedado mejor, por ejemplo Can’t Explain, que salió como sencillo por esas fechas. "It’s Not True" es otra canción de Rythm N’ Blues, bien estructurada, llena de energía y también perteneciente al lado de canciones de “Early 60’s”. La canción no es mala, es muy divertida y llena de vitalidad, pero siempre me ha parecido sospechoso que el piano de Hopkins destaque más que la guitarra de Townshend. El décimo corte es "The Ox" , que era el apodo de John Entwistle en esos días. Este es otra rola de avanzada, totalmente instrumental donde la batería lleva un ritmazo desenfrenado desde la entrada y la guitarra de Pete es oscura, con mucho distorasionador y un efecto como delay que le da un algo oscuro y tenebroso. De hecho al principio la canción hace honor a su nombre y crea la ilusión de estar escuchando a un buey bramando. John por su parte también aporta con un bajeo bárbaro, que le dota de una mayor oscuridad a la canción. La guitarra por su parte se lleva gran parte del mérito de la canción, que podría encajar perfectamente en el Piper de los Floyd ya en pleno ’67. Es pues, bastante adelantada a su época, y Townshend hace un tremendo despliegue de su potencial con su guitarra, haciendo infinidad de trucos para mantenernos atentos a sus ocurrencias y dotando de una gran energía a la canción cuando no tiene muchas variaciones de tonos o letra siquiera que nos distraigan. No son necesarias en absoluto. La canción se sostiene por la calidad de los músicos, y produce escalofríos por su magnificencia. La penúltima canción es "A Legal Matter" , una canción divertidísima que habla de un tipo que no se quiere comprometer con la novia que dejó embarazada. El hecho de que la cante el mismo Pete resulta bastante sospechoso. Algún mensaje directo a alguna ex? Como sea, la canción no solo es divertida líricamente sino también musicalmente. El teclado nuevamente destaca aunque las armonías resultan muy inocentes. Me encanta la parte hacia el 1:20 en que todos hacen una pausa a un tiempo y el arpegio da pie a que todos entren nuevamente al ritmo festivo de la canción. El álbum cierra con "Instant Party (Circles)" , que es quizá la única canción que suena a diciembre de 1965, estando todas las demás en un ambiente anterior o posterior a esta fecha. Bueno, la rola tiene una atmósfera muy semejante a los Byrds (incluso hay una parte en que hace un “round and around and around…”. Armónicamente está muy bien lograda, con coros nuevamente como pilares, algunos guitarrazos y efectos como de cítara hacia los solos, una batería muy dinámica y llena de redobles y una sensación de experimentación. Hay también un sonido constante que no atino a saber si realmente es una trompeta o teclados. Para la fecha, imagino que es una trompeta verdadera, pero nuevamente con la horrible producción resulta imposible saber. Un disco bastante recomendable a fin de cuentas. Insisto en que los sonidos resultan muy curioso porque algunas canciones parecen de 1 o dos años antes y otras parecen de 1 o 2 años después, lo que habla mas bien que mal sobre las cualidades de la banda. El estilo de The Who está en proceso de construcción, pero es sin duda un tremendo debut, poniéndose casi a la par con las entonces ya vacas sagradas de la Invasión Inglesa. Por cierto, esta es sin duda una banda repleta de virtuosos, un supergrupo que se dio naturalmente y no por una selección de músicos de renombre, como fuera el caso de Cream, Beck's Band o Led Zep, y que a estas alturas apenas rondaban los 19 y 20 años. Es también de destacar que lanzaron un disco de esta categoría, donde hay tan poco relleno y mucha calidad cuando la tendencia era sacar discos con un par de sencillos y el resto pura basura. La banda irá madurando conforme lance los demás discos pero éste álbum vale la pena tenerlo, ya que es un clásico que influyó bastante en su época y aún hoy día se sostiene por sí solo. Por cierto, alguien debería clavarle un sacacorchos en la nuca a Shel Talmy, pero aún así el disco es totalmente recomendable…. Y si le doy un 8 es solo en comparación con el resto de la discografía de The Who, pero comparándolo con los discos del ’65, sin duda debería llevarse un 10. Por Corvan 29/Oct/2008

  • THE WHO SELL OUT (1967) | lacavernadecorvan

    THE WHO SELL OUT (The Who, 1967) Clic para escuchar en Spotify Artista: The Who (B+) Fecha de Grabación: May - Nov de 1967. Fecha de Lanzamiento: 15 de Diciembre de 1967, UK. Discográfica: Track / Decca Productor: Kit Lambert Calificación: 9 Era: Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966) Subgénero: La Psicodelia Mejor Canción: I Can See For Miles Canciones: 1) Armenia City In The Sky; 2) Heinz Baked Beans; 3) Mary Anne With The Shaky Hand ; 4) Odorono; 5) Tattoo ; 6) Our Love Was ; 7) I Can See For Miles ; 8) I Can't Reach You ; 9) Medac; 10) Relax; 11) Silas Stingy; 12) Sunrise ; 13) Rael; (BONUS TRACKS:) 14) Mary Anne With The Shaky Hand (Electric Version) ; 15) Someone's Coming; 16) Relax (Early Rehearsal); 17) Jaguar (Original Mono Mix) ; 18) Glittering Girl (Original Mono Version); 19) Tatoo (Early Mono Version); 20) Our Love Was (Take 12); 21) Rotosound Strings With Final Note; 22) I Can See For Miles (Early Mono Version); 23) Rael (Early Mono Version); 24) In The Hall Of The Mountain King . Cuando escuché este disco por primera vez no me impresionó demasiado. Actualmente me encanta, y sin duda lo coloco entre los mejores discos del ’67, aunque se queda un poco abajo respecto a la maravillosa trilogía de The Who: Tommy, Next y Quadrophenia. Otra curiosidad es que los quienes no son fans de The Who generalmente lo desprecian bastante, y sus fans en cambio lo sobreestiman, colocándolo en muchas ocasiones por encima de los mencionados. La cuestión es que no deja de ser un disco impresionante por donde se le vea. Para empezar es un disco conceptual. Es cierto que los Beatles se habían adelantado a mitad de año con el Sgt. Peppers, y de que la idea de un álbum conceptual no vino del grupo, sino de los managers, Kit Lambert y Chris Stamp. Sin embargo la idea en la que gira el disco tiene mucha más forma que el Peppers, ya que los chicos se dieron a la tarea de imitar una estación pirata de radio (Radio London, que de hecho si existió), que transmitía rock desde barcos fuera de los límites marítimos de Inglaterra. Y lo logran con total éxito!!! Nunca llegué a escuchar Radio London, por supuesto, pero al escuchar el LP realmente te transporta a los 60’s y al espíritu radial durante 45 minutos. Mientras Pete componía la música, John y Keith arreglaron todos los divertidos “comerciales”, algunos de ellos ficticios y otros reales, como Rotosound, Cocacola, los carros de John Manson y Premier. De hecho, realizando estos promos, los chicos esperaban ganar algún dinero, ya que si bien habían tenido un rotundo éxito con los sencillos, los dos discos anteriores no habían tenido grandes ventas, y romper instrumentos tras cada concierto no era precisamente barato. Funcionó con las cuerdas de guitarra Rotosound. y con Premier, que hizo baterías especialmente para Keith, y en menor grado con Coca Cola, pero no consiguieron que John Manson les diera un carro… Jajaja! Y esa es otra de las virtudes del álbum, que tiene un sentido del humor tremendo, aunque Pete se tomó muy en serio su trabajo y se puso como meta hacer el disco más redondo de The Who hasta el momento. Lo logra sin dudas, ya que el álbum está a años luz en cuanto a madurez del Quick One, aunque para su frustración, tampoco fue un hit en ventas, lo cual lo llevaría a idear el Tommy. A pesar de la seriedad de la intención, el disco es de los más divertidos de los 60’s, notándose que la banda se entretenía a raudales y disfrutaba la grabación, con hartas dosis de ironía, sarcasmo y parodias del consumismo, marcas de otras bandas y de la sociedad de los 60’s, además del tributo a las radios piratas que les permitieron escuchar a sus ídolos en la adolescencia. Desde el título del disco se nota una tremenda ironía, ya que estaban conscientes de que sus discos no vendían bien, por el juego de palabras “The Who - Agotado”, era en sí mismo una broma a ellos mismos. Ya con el material listo, lo ordenaron de forma que fuera un pequeño extracto de Radio London, con falsos anuncios y pequeños comerciales esparcidos, creando pequeños nexos entre las canciones verdaderas del álbum. De alguna manera, el material tiene tanta unidad, que ya me resulta extraño escuchar por ejemplo “Our Love Was” sin el preliminar jingle “Radio London reminds you, go to the church of your Choice!!!” Sin embargo la grandeza del disco no radica exclusivamente en su idea conceptual. Las canciones son grandiosas, incluso muchos de los jingles y comerciales. Hay una gran diversidad, desde rockers explosivos, baladas, canciones con influencia psicodélica (Pete estaba impresionado por un grupo del UFO llamado Pink Floyd y él mismo reconoció cierta influencia de Barret en el disco). Cada canción tiene ambientes distintos y transportan a diversos estados de ánimo, y eso es algo que pocas bandas de la época lograban, además de los Beatles. Todas son auténticas gemas, desde el aura psicodélica y majestuosa de “Armenia City In The Sky”, la calidez acústica de “Mary Anne With The Shaky Hand”, el irónico rock de “Odorono”, el encantador arpegio de “Tattoo”, el extasis casi religioso de “Our Love Was” y el magistral manejo de tensión y explosividad de “I Can See For Miles” (y ya mencioné todo el lado A sin querer). Pete demuestra una madurez impresionante como autor de joyitas pop, con una maestría a la guitarra que lo colocó entre los Guitar Heros, mientras que Keith está en uno de sus mejores momentos, con una inventiva estratosférica y prácticamente sin dar un respiro a su batería en todo el disco. John al bajo se muestra por encima del promedio de bajistas del ’67, salvo tal vez de Jack Bruce, pero aún está en transición hacia el nivel bestial que presentará en los siguientes discos. Roger por su parte suena cool y preciso como siempre, con esos aportes vocales en 4 tracks, y ya también cercano a su mejor nivel. En el aspecto vocal también hay algo a considerar: En el Quick One, Pete está en el rol de líder vocal en un cuarto del disco, mientras que aquí aparece presente en casi todas las rolas, ya siendo vocalista principal en “Odorono”, “Our Love Was”, “I Can’t Reach You” y “Sunrise” o en fragmentos (Armenia City…”, “Mary Anne…” y “Relax” que comparte con Roger), o haciendo coros. De hecho, es el disco de The Who en el que Roger tiene menos participación, ya que apenas es líder vocal en “Tatoo”, “I Can See For Miles” y “Rael”, mientras John canta “Heinz Baked Beans”, “Medac” y “Silas Stingy”. La portada, por otro lado, es de las más graciosas, originales y memorables del Rock. Siguiendo el concepto del disco, la portada está dividida en 4 paneles, dos al frente y dos en la contraportada. Al frente Townshend se está aplicando desodorante Odorono de una barra gigante y Daltrey está sentado en una tina llena de frijoles Heinz. Parece que agarró una pulmonía después de esta foto ya que los frijoles estaban congelados. Atrás Moon se está aplicando Medac de un tubo gigante en una superespinilla mientras Entwistle está en calzones de leopardo con una rubia en bikini también de leopardo de un brazo y un osito de peluche en otro, haciendo comercial de Charles Atlas, por los comentarios del pie de foto. La idea general es tan divertida que haré una excepción y agregaré la contraportada a la reseña. El disco inicia con un jingle de Radio London de los días de la semana con una voz con efectos electrónicos y una estridente sección de metales entre cada día, para dar pie al magistral fade in con que abre “Armenia City In The Sky” . La canción fue escrita por John Keen, amigo de Pete, que la hizo específicamente para el grupo. No sólo eso es factor para que suene tan distinta del resto del material, sino que es de las canciones que más influencia tienen del movimiento psicodélico. La canción tiene una rarísima sección de metales que en algunas pistas está grabada hacia adelante y en otros en reversa. Así, las trompetas, trombones y cornos hacen efectos delirantes, creando esa sensación rarísima y alucinante en toda la rola. La guitarra de Pete también está al revés, mientras que Entwistle se contenta con marcar simplemente los tonos. Moon es quien hace un papel bestial, con redobles y despedazando sus platillos. Al 2:40 hay una mezcla entre los metales y un solo rarísimo grabado completamente al revés. La melodía vocal es simple y pegajosa, muy pop, sobre todo en los coros, y con Pete y Roger compartiendo el liderazgo en el mismo tono. La rola cierra con otro jingle: “Wonderful Radio London… Wooopy” con la misma distorsión de voz del principio. Sigue el promo de “Heinz Baked Beans” con un ambiente muy festivo e hilarante, y con ese “What’sssssss for tea, Darling?” gracioso sobre todo la última vez en que John pregunta en un tono de voz muy gutural bizarro. El jingle es de apenas un minuto, pegajoso e inofensivo, con Keith haciendo un gran trabajo de tarola y mostrándonos el tenor de lo que serán los comerciales en el disco, ligeros, pero bien construidos. Sigue “Mary Ann With The Shaky Hand” , con un aire acústico, folky y juguetón. La canción es muy ligera e inofensiva, con muy buenas armonías vocales. Las letras son además divertidísimas, una burla en doble sentido a la sociedad británica y a la manera de escoger esposa. El ritmo es muy guapachoso y campirano, se siente quizá demasiado ligera y la versión eléctrica de los bonus track es a mi gusto superior, pero ésta tampoco es ofensiva. Al final las voces se cargan de un efecto de tremo vibrante para hacerle honor al nombre de la rola. Un pop ligero, pero muy divertido, que genera un ambiente muy cálido, y de paso demuestra que Pete también sabe usar la guitarra acústica. El cuarto track es “Odorono” , que se supone que es un comercial, pero se vuelve una canción completa, contando la historia de una chica a la que un pretendiente deja porque no soporta su olor. El comercial consiste en que su desodorante le falló y debió haber usado Odorono. No es genial y divertido? Bueno, la historia es patética, pero no deja de ser divertida. Además la melodía es extraordinaria, otra gema de pop con una magnífica guitarra chillando mientras marca los acordes y John hace un eficaz bajeo. Con otro tipo de letras, pudo haber sido tomada más en serio, pero da la impresión de que ni la misma banda lo hizo. Al final, una voz femenina anuncia: “It's smooth sailing with the highly successful sound of wonderful Radio London” Enseguida empieza “Tattoo” otra de las grandes piezas del disco. La letra es también una broma, sobre dos hermanos que creen que hacerse un tatuaje es lo que hace hombre a un hombre. A pesar de que no se toman en serio en cuanto a letras, el resto de la canción te puede tirar del asiento. El arpegio-riff es precioso, delicado, íntimo, y las armonías vocales son magistrales y cargadas de ganchos. En serio, estas armonías no le piden nada a las complejidades logradas por los Beach Boys o los Beatles. Al final, la broma es rematada por el sarcástico jingle: “Radio London reminds you, go to the church of your Choice…” que siempre me hace lanzar una carcajada. Sigue “Our Love Was” , con un riff descendente que recuerda vagamente “Dear Prudence” de los Beatles, con el detalle de que dicha canción saldría hasta un año después. La balada tiene una atmósfera muy dulce y delicada, y hasta Keith parece restringirse un poco con los tambores al principio. Después comienza a meterle más energía con platillazos. Las melodías y armonías vocales también son deliciosas, confirmando a Pete como un genio del pop. Al 1:35, cuando parece más empalagosa con el puente de love love love love love, los instrumentos estallan tras un brevísimo pero intensísimo solo de batería y una pasaje donde los instrumentos suben la intensidad. Pocas veces la guitarra de Pete suena tan dulce como en esta canción y pocas veces una balada explota de esta manera sin que suene forzado. Al 2:10 hay un vibrante solo a dos dedos, que resulta un tanto básico para los estándares de Townshend, pero encaja bien en la canción. Tras algunos jingles a los que difícilmente se les entiende, viene el plato fuerte del álbum. “I Can See For Miles” es una rolota, de las de mejor nivel del grupo y que muestran la potencia a la que nos tienen familiarizados. Desde los power chords de la intro, junto al impresionante trabajo de batería de Keith, creando una tensión que parece que va a explotar en cualquier momento, sobre todo cuando las excelentes armonías vocales comienzan a subir de intensidad en esa escala ascendente del coro y con la guitarra vibrando de manera estratosférica al fondo. Ufff! La rola es perfecta, desde el modo en que Roger enfrenta la canción, con cierta oscuridad, la batería explosiva de Keith que no deja un solo espacio (NI UNO SOLO!!!), el bajo puntenado para crear tensión, y la guitarra potente y exacta, vibrando como motosierra. Además las armonías vocales nuevamente rayan la perfección, con un trabajo de Pete más discreto, pero enlazándose perfecto en los coros (tremendamente complejos, traten de cantarlos para que vean) y algunos versos. Una rola de antología, deveras. Además, cuando se dice que el disco tiene algunas influencias del “Piper At The Gates of Dawn”, no se puede negar en absoluto al escuchar esta canción. Tiene ese aire de psicodelia cósmica de Syd Barret, y es innegable la influencia de Atronomy Domine en el punteo, los tiempos y los guitarrazos, y en general en la estructura de la canción, sin que necesariamente se le pueda llamar un plagio. Tras este enormísimo Lado A en el acetato, sigue un lado B ligeramente más flojo, pero se entiende que no se pueda mantener un nivel tan alto en todo el disco. Abre con un breve jingle cantado por John y esa voz gutural. La música seria empieza con “I Can’t Reach You” , una balada inofensiva, con cantidad de ganchos y un ambiente muy pop. Una hermosa interpretación vocal de Pete, que calma un poco las aguas después de la tormenta eléctrica de la rola anterior. La canción es linda y tiene un pianito muy mono, aunque no sobresale demasiado. Sige “Medac” que es un promo largo. Como promo está bien trabajado, aunque es ligeramente largo. Y como canción queda corta y le falta más estructura. Pero en fin, es otra de las bromas de la banda, así que no la tomemos demasiado en serio. “Relax” es una canción ácida con teclados dominando al fondo, llevando un medio tiempo que nunca logra explotar. Parece muy promedio, no mala realmente, pero no hay nada que llame la atención en ella, salvo algunos efectos de John recorriendo rápidamente el brazo del bajo para dar un efecto como de turbo. “Silas Stingy” tampoco es muy sobresaliente. La canta el mismo Entwistle, quien es compositor de ella. No es mala, pero parece una canción de miedo para niños, también influenciada por el “lado infantil” del Pipers, pero John no tiene la maestría compositiva de Syd para crear monstruos infantiles. El mayor problema acaso sea que el coro se repite infinitamente y ese “Money-money moneybag, here come Silas Stingy” se vuelve realmente fastidioso. “Sunrise” es una increíble balada de Pete, sólo él y su guitarra, cantando los versos en tres diferentes tonos, cambiando constantemente los sonidos, escuchándose por primera vez una guitarra absolutamente clara y cristalina. La melodía es algo complicada, pero brillante y emocional. Un excelente trabajo acústico de este genio, que uno tarda un tiempo en apreciar, y parece ser una de las pocas que tomaron realmente en serio en este disco. El álbum original cierra con el segundo intento de una miniópera por parte de Pete. “Rael 1 and 2” , una mini épica, o mejor dicho, una parodia bélica de un capitán traicionado por su tripuilación, con todo y marchas. La rola tiene algunos buenos arreglos y buenas armonías vocales, pero sobre todo un vistazo de la línea de guitarra que será la magistral “Sparks” en el Tommy, como hilando de algún modo este disco con el próximo, aunque realmente Townshend no tenía aún el germen de la maestral ópera rock. Además es la pieza más rockera del lado B. Ahora, un dato curioso sobre esta rola, que es quizá lo más interesante que tiene. Han notado que los primeros 15 segundos suenan totalmente fuera de lugar? Chéquenlo. Ya? Bueno, sucede que la banda, con todo y Al Kooper en el teclado, ya habían grabado casi toda la canción y dejaron la sesión de la tarde para continuarla al día siguiente, y dejaron el multitrack con los masters sin guardar. La doña de la limpieza del estudió llegó por la noche y la tiró a la basura, pero no vació el bote en una bolsa, sino que siguió echando restos como refresco y colillas de cigarros. El ingeniero de sonido Chris Huston fue quien se dio cuenta al día siguiente, encontrado con horror que los primeros 15 segundos estaban inservibles e irrescatables. Fue él mismo quien llevó a Pete, el más nervioso de la banda a una esquina y le dio la noticia, rematando con un “Pete, I’m sorry, but sometimes these things happen”. Townshend sonrió irónicamente, para alivio de Huston, pero luego el guitarrista fue a la cabina de sonido, tomo la silla y la arrojó a través del cristal de la cabina, provocando un daño de unas 12,000 libras. Volteó hacia Chris ycon la misma sonrisa amarga dijo “Don’t worry Chris, sometimes these things just happen. Por ello parece que los primeros 15 segundos de “Rael” es otra canción… porque de hecho lo es, ya que tuvieron que agregar cualquier cosa para tapar el agujero. Bonus Tracks: Los bonus tracks lanzados en la edición en CD de 1995 son un caos, ya que parece que en cada reedición cambian los nombres, o el orden, o de plano intercambian rolas por unas que no estaban en versiones anteriores, así que voy a hablar de la que tengo yo. Me gusta, me parece que aporta bastante y que quedaron canciones muy buenas que nunca se lanzaron, o que apenas salieron hasta el Odds & Sods. Porqué no las agregaron? Porque hubieran tenido que hacer un disco doble, y este material es por muchos llamado el “Lado C” del Sell Out, pero da apenas para una cara, por lo que habrían tenido que meter más relleno. Y eso no era bueno. Me parece mejor que Pete haya concentrado sus energías a planear una ópera sobre un pequeño maestro del Pinball desde entonces. De las rolas, rápidamente, “Mary Ann With The Shaky Hand” es infinitamente mejor en esta versión eléctrica, mucho más rítmica, juguetona y luminosa, y con un gran solo de órgano, que desgraciadamente tiene el volumen muy bajo. “Someone’s Coming” también destaca, tiene un ritmo como de marcha, buenos arreglos de metales y una armonía vocal pegajosísima. Le falta terminado, pero con una pulidita podría haber sido mejor que varias que sí entraron. “Relax” tiene como diferencia que en vez de teclado tiene un piano, y suena más cruda e inacabada todavía. No es de los que me fascinan del material extra. “Jaguar” es una canción feroz, con una magistral bajeo de Entwistle intercalado por la eminente guitarra de Pete. La batería de Moon también es magnífica la mayor parte, dando nota de su virtuosismo en las baquetas. Un rocker muy bueno que hubiera levantado el disco original por lo que demuestran instrumentalmente. “Glittering” también me parece una canción muy fuerte como para haber sido desechada, y hubiera cabido perfecta en el lado B. El riff ascendente es delicioso, y después lo retrabajarían, pero aquí funciona a la perfección. Después están dos tomas tempranas de “Our Love Was” y “Tatoo” son tomas menos acabadas, con solos distintos, etc, aunque realmente no aportan a los originales, que de hecho, son mejores. Sigue una segunda toma del promo de “Rotosound” con un desliz de bajo que se queda sonando por final. Después otra versión de “I Can See For Miles” , como aparece en el Odds and Sods y al final una toma de "Rael" muy, pero muy arcaica. De esta versión se tomarían los 15 segundos para cubrir el hueco de la versión definitiva. Finalmente mi versión cierra con “In The Hall Of The Mountain King” una rolota que muestra el lado más psicodélico de la banda, con influencias indudables de Barret en la atmósfera psicótica y en la construcción de excelente riff. Tiene tanto el sello del Floyd de Barret, que si esta toma de The Who se hubiera agregado al Piper, nadie hubiera pensado que era otra banda ejecutando. En la parte media de este instrumental, los tres se desquician absolutamente y podemos escucharlos haciendo solos al mismo tiempo. Increíble. Esta debió ser incluida, y es de las que hace que los bonus tracks eleven el valor del disco y no sean meras curiosidades. Excelente, enorme álbum. Desgraciadamente la banda aún no está en total plenitud, está en camino de, aunque es una tremenda mejora respecto al A Quick One. Otra falla es el sonido. El cambio de productor a Kit Lambert es apenas una mejora, y la única pieza que es rescatable en cuanto a sonido es afortunadamente “I Can See For Miles” quizá porque fue pensada primero como single. El resto está muy difuso, se mezcla y se pierde la sección rítmica, realmente una lástima el sonido. Y otro de los factores que evitan que le de un 10 es la falta de explosividad. A pesar de que musicalmente suena tremendo y demuestran que son un combo de virtuosos (sólo Cream y Jimi Hendix Experience tenían un nivel similar en el ’67), en este disco le falta a The Who soltarse y rockear como ellos saben. Suenan un poco contenidos y coqueteando demasiado con el pop, lejos de la furia del Sings My Generation, aunque no se puede negar la evolución y lo bien logrado de la mayoría de las rolas. El disco vale la pena definitivamente. Es lo mejor de The Who hasta ese momento, y es el mejor punto para empezar a descubrirlos en su etapa temprana. Además es el puente que une los inicios con la etapa de total madurez, el escalón que llevó a la banda a lanzar 5 discos de 10, imprescindibles en cualquier audioteca respetable, en un lapso cortísimo de tiempo. En este disco están apenas a un paso de ese enorme nivel. Por Corvan 20/Ene/2010

  • IN RAINBOWS (2007) | lacavernadecorvan

    IN RAINBOWS (Radiohead, 2007) Clic para escuchar en Spotify Artista: Radiohead (B) Fecha de Grabación: Feb ’05 – Jun ‘07 Fecha de Lanzamiento: 10 de Oct del 2007, Internet Discográfica: NINGUNA! Productor: Nigel Godrich Calificación: 9.5 (MUST HAVE) Era: (Post)-alternativo III: La Dispersión (2000-???) Subgénero: Alternativo Mejor Canción: Nude o Reckoner Canciones: CD1: 1) 15 Step; 2) Bodysnatchers ; 3) Nude ; 4) Weird Fishes/Arpeggi; 5) All I Need ; 6) Faust Arp; 7) Reckoner ; 8) House of Cards; 9) Jigsaw Falling into Place ; 10) Videotap e . CD 2: 1) MK 1; 2) Down Is the New Up ; 3) Go Slowly; 4) MK 2; 5) Last Flowers ; 6) Up on the Ladder; 7) Bangers + Mash ; 8) 4 Minute Warning. Uff! Qué difícil de reseñar es este disco! No sólo por la cantidad de canciones e información, ni por el formato (Algunos ni siquiera lo consideran doble), sino por el tipo de disco tan extraño que es. Creo que es el disco más subestimado de Radiohead, sí, incluso por mí. El The Bends al menos cobró reconocimiento a posteriori. Y el King Of Limbs no está subestimado: es flojo. Radiohead tiene esa extraña capacidad de reinventarse y sorprendernos cuando creemos que ya les hemos visto u oído todo. Este es su mejor disco desde el Abstractísimo Kid A, y quizá el más cercano al OK Computer en cuanto a texturas y emotividad. No deja de lado la experimentación electrónica, pero si bien en el Hail to The Thief habían mostrado indicios de retornar a bases más rockeras, digamos un 60%, este es mucho más orgánico, con apenas unas cuantas rolas con la electrónica como adorno, no como base, salvo una o dos excepciones. Incluso es más minimalista, con apenas instrumentación en algunas canciones, aunque no se olvidan de rockear como en sus orígenes con temas como “Bodysnatchers”, su rola más pesada desde el OK. El In Rainbows significaría hasta el momento el mayor lapso entre un disco y otro de Radiohead: 4 años. Al terminar la extensísima gira del Hail To The Thief, tras la cual el mundo revaloró sus experimentos electrónicos de inicios de milenio y volvieron a tomar un lugar como banda de culto, Thom Yorke y compañía se tomaron un largo descanso. En Febrero del 2005 se reagruparon para iniciar los preparativos y ensayos para un nuevo disco, aunque las grabaciones comenzaron hasta Agosto. Sin embargo las cosas no estaban fluyendo como esperaban. Empezó el 2006 y no tenían nada concreto. Las sesiones eran redundantes y no fluían. Para Febrero, decidieron trabajar con Mark Stent como productor, supuestamente para salir de su zona de confort y experimentar con alguien nuevo, dejando a Nigel Godrich de lado. Pero por esas fechas les dio la gana volver a girar y estuvieron muy ocupados a mediados de año encabezando festivales, apareciendo en TV y girando. Dirían que les sirvió mucho porque se volvieron a divertir y se sintieron como de 16 otra vez, después del fastidioso y frustrante proceso en estudio. Además en vivo pulieron los temas que habían empezado a componer, y no sólo eso, sino que rescataron varios que habían sido tocadas solo en vivo en giras anteriores, desde el OK, pero jamás habían sido lanzados en disco, por lo que se dieron cuenta que tenían un montón de material del cual disponer. Después del tour, retomaron la grabación, se dejaron de tonterías y le hablaron a Godrich, el sexto Radiohead... Y se hizo la magia! En lugar de meterse a un estudio, hicieron lo que otras bandas como los Stones, Zeppelin o Floyd hicieron cuando estaban atascados: rentar una mansión victoriana, mudarse y grabar ahí. El lugar elegido estaba en Wiltshire, y las canciones empezaron a fluir como agua. Después se pasarían a estudio convencional, pero el disco se armó prácticamente en Wiltshire. Pero bueno, lo interesante no fue que tardaron más de dos años en grabar el álbum, sino cómo lo lanzaron, dejando ver el pleito de Pearl Jam como TicketMaster como una broma amateur anti-mainstream. Con el Hail del 2003, la banda había completado su contrato de 6 discos con EMI, por lo que estaban libres. Thom Yorke diría: “No tenemos un contrato discográfico como tal….Lo que queremos es la vieja EMI de vuelta, los agradables y gentiles productores que trataban la música como un lindo proyecto y que no recibían tantas molestias por parte de los accionistas. Ah bueno, no hay mucha posibilidad de que pase eso”. En lugar de buscar un contrato con muchos, pero muuuchos ceros, le dieron una patada en la entrepierna al sistema. Como de todas formas, las bandas terminan quedándose con un 7-9% de las ganancias del disco si MUY bien les va, decidieron arriesgar y lanzar el In Rainbows por internet. Poco antes del lanzamiento, Yorke dijo a Time: “Me gusta la gente de nuestra discográfica, pero …sí, probablemente nos dé cierto placer perverso decirle "Fuck You” a su modelo decadente de trabajo”. No lo aman? El In Rainbows fue lanzado el 10 de Octubre del 2007 sin formato físico, a través de la web www.inrainbows.com , utilizando los servicios de la empresa británica Packet Exchange. La descarga incluía el disco 1 con 10 rolas en mp3 en archivo Zip. El mundo quedó estupefacto. Es decir, no dudo que hubiera otras bandas que anteriormente hubieran hecho distribución de sus discos exclusivamente por internet, pero bandas que apenas iniciaban, o de medio pelo, ninguna del tamaño de Radiohead. Por si fuera poco, en el sitio de descarga no había un precio fijo, sino que cada usuario pagaba lo que consideraba justo por el disco! Por supuesto que hubo un montón de aprovechados que no pagaron nada (un chelín era lo mínimo), pero en promedio pagaron £4, vendiendo supuestamente 1.2 millones de copias sólo en el primer día. Las grandes disqueras tragaron saliva. Billboard no lo contó porque alegaba que las ventas online no eran medibles o fiables... (cof cof iTunes, cof cof???) El disco cobró notoriedad por el inusual formato. La banda lo justificaría diciendo que de todos modos, todos sus anteriores discos se habían filtrado por internet antes de su lanzamiento. La verdad es que, aunque una tercera parte de las descargas no pagaran más que un céntimo, terminaron ganando más que con cualquier porcentaje a través de disquera, porque prácticamente el 100% de las ganancias eran para ellos. A final de cuentas Radiohead regresó al modelo cuasi estándar. La distribución Online estuvo abierta hasta el 3 de Diciembre del 2007, para después eliminar la opción de descarga. Desde el 3 de Diciembre, en la misma web, apareció la opción de preordenar el disco físico. El paquete incluía el CD con un segundo disco de 8 tracks inéditos, más 2 acetatos de vinyl con todo el famoso Arte radioheadiano y libros de letras a cargo de Stanley Donwood, su diseñador de cabecera. Todo a un módico precio de £40. Bueno, supongo que había que recobrar por los que pagaron un chelín. En realidad ése fue el paquete Deluxe preordenado. El CD doble normalito fue lanzado en Diciembre en Australia y Japón y en Enero del 2008 en Europa y América. Y aquí viene el verdadero Twist del In Rainbows: Si les sorprende ver distintos sellos en los discos, es porque, nada tontos, Radiohead se quedó con la propiedad del álbum, y simplemente hizo un contrato de licencia de distribución con Warner Chappell Music Publishing y otras discográficas que sirvieron sólo como puente en cada país, “Pagando” ellos por distribuir el álbum y no “al revés” como normalmente se hace. El In Rainbows fue distribuido como un Software y las discográficas se doblaron ajustaron al modelo de licencia! Un “préstamo” de su propiedad intelectual que la banda le hacía a las disqueras por un tiempo limitado y bajo sus condiciones, quedándose las distribuidoras con un pequeño porcentaje de la venta. Pocos notan que la verdadera revolución del formato del disco radica aquí, no en el lanzamiento Online!!!! Radiohead probó ser una banda lo suficientemente poderosa como para tomar control de su obra y del mercado. Dejó de ser un títere al que le quedaban migajas de las ganancias para realmente establecer un modelo como debería ser. El lanzamiento Online previo fue una especie de prueba para terminar de convencer a las distribuidoras, y en dado caso que se hubieran negado, bien pudieron seguir bajo ese formato, sin problema. Pero creo que lo que quisieron demostrar era otra cosa y lo hicieron. Jon Pareles del The New York Times, lo describiría como el experimento más audaz de la industria discográfica en años. Quizá el avance más grande para las bandas desde la negociación de regalías y porcentajes de conciertos que hizo Peter Grant para Led Zeppelin! Para Octubre, ya habían vendido 3 millones de copias físicas, y cerró el 2008 como el disco más vendido en vinyl. El King Of Limbs sería lanzado bajo el mismo formato de licencia. Sobre la polémica si es un disco doble o no… para mi no hay duda. Aunque la mayoría de reseñas abarcan solo las 10 primeras canciones. Para mi es obvio que el partirlo fue parte de la estrategia de lanzamiento, pero en esencia es un disco doble. La primera parte es evidentemente más fuerte, pero acaso la segunda es más emocional, y continúa con el mismo estilo a pesar de algunos rellenitos y momentos flojos. Musicalmente es difícil de describir. Ya habíamos comentado que el Hail To The Thief era una especie de conglomerado de los estilos por los que habían transitado desde 1997. Del In Rainbows no se puede decir algo diferente, salvo que es todavía más orgánico, Es como una continuación el Hail, pero mejorada. Tampoco es precisamente una segunda parte. Es más melancólico, mucho más personal, apasionado… humano! Tenemos la mayor presencia de guitarras desde el OK: Desde las murallas de distorsión de Bodysnatchers”, los arpegios, etc, el papel de Jonny y de Ed se vuelve prominente como hacía 10 años no se veía. Phil se vuelve un pilar que sostiene todo el disco con su batería, siendo su mejor perfomance en un álbum de Radiohead a la fecha, con un estilo más jazzy y complejo, sin acaparar reflectores. Thom también luce irreconocible. Es decir, sigue su peculiar voz e inimitable falsetto, pero luce humano por primera vez en 10 años, alejado de ese estilo robótico e impersonal. Vuelve a arriesgarse con registros altos, llegando al límite de su rango como en “Nude”, y sirve para unir y dar cohesión a todas las rolas. Por momentos es más un instrumento, como en “Jigsaw Falling Into Place” en la que inicia con esos “hummms”. Pareciera que no importa qué es lo que Thom está cantando o murmurando, sino cómo lo hace, liderando al resto de la banda con su voz y las brillantes melodías. Las letras también son un giro. Yorke escribiendo canciones de amor? Sí! En “House of Cards” se avienta líneas como “I don’t wanna be your friend, I wanna be your lover”. Thom diría que las letras eran “de seducción”. No quisiera estar en los tacones de Rachel, su novia-esposa, jajaja. En realidad creo que pasan las angustias existenciales, consumistas, tecnológicas y políticas que habían manejado a gran escala en los 4 discos previos a una angustia más personal. La crisis de la mediana edad? No sé, es un disco desolador, pero a la vez lleno de esperanza, a diferencia de los otros álbumes. Es difícil de explicar, pero creo que con el In Rainbows cierran el ciclo lírico que traían desde el OK. Es curioso. Recién adopté una perrita. Si a mis 17 años alguien me hubiera dicho que iba a estas alturas iba a ser un empleado, con una casa con jardín e hipoteca, casado, un niño y una niña adorables, y una perra mestiza con algo de Golden en la sangre, y viernes por la tarde de cerveza y bajo, me hubiera reído en su cara. Eso suena tan absoluta y absurdamente promedio! Si además me hubiera dicho que iba a ser feliz con ello, creo que le hubiera soltado un puñetazo. Y sin embargo, ahora que completo la familia con mi chucha y escucho este disco me llega esa sensación… Qué es lo que esperaba de la vida? No era esto, definitivamente. Yorke diría que el disco es sobre el pánico de darse cuenta que vas a morir. Es decir, uno lo ve siempre muy lejano. Uno está siempre esperando algo de la vida que te hará feliz. Siempre falta algo, siempre será mejor en el futuro. Y cuando al fin estamos próximos a la muerte, nos damos cuenta que la vida se nos fue esperando algo de ella, cuando la razón de la vida era la vida misma. “Malestar de la Mortalidad”, le llama mi esposa. Creo que el disco no es sobre el temor a la muerte, sino al temor a la vida. Al darse cuenta de. A ese trancazo de realidad que te llega a veces y te hace preguntarte “Cómo carajos llegué aquí?”. En fin, al menos es la impresión que me deja. Que la vida se te va sin avisar. Supongo que incluso a un Thom Yorke, con todo su legado musical, le llegan esas dudas existenciales en un plano más personal. Detrás del Rockstar, tiene una casa (sin hipoteca), probablemente con jardín, con su noviaesposa, un hijo y una hija. No sé si tenga una chucha… El disco inicia con “15 Step” . Lo que me brinca de inicio no es el seco beat electrónico de la batería de Selway, que nos remite a las abstracciones del Kid A o el Amnesiac. No, lo que me engancha de inicio son las líneas con que arranca: “How come I end up where I started? How come I end up, where I went wrong?” La lírica es minimalista y abstracta y recuerda algo el estilo de los discos mencionados, pero sirve para establecer la temática del álbum con esas dos líneas. A pesar de su estilo KidAiesco, se nota una gran diferencia cuando entran los hermanos Greenwood, con una guitarra jazzera y limpia por parte de Jonny, jugando con los armónicos y las escalas, mientras que Colin hace una colosal línea de bajo a partir del minuto 2. Phil Selway hace un complicadísimo loop de batería. No me encanta que use batería electrónica, pero hay que reconocer que el patrón que encaja es dificilísimo llevando un rol más que notable. Van armando cambios y creando un lento crescendo, con una atmósfera claustrofóbica. Es de las rolas que fueron perfeccionando en el Tour del 2006. Se supone que Colin y Nigel Godrich iban a meter las palmas a la canción, pero no les gustaba como sonaba, así que contrataron a unos niños del Matrix Music School & Arts Centre de Oxford, que en vez de hacer las palmas, se escuchan gritando alegremente justo en las secciones más enrarecidas. Sigue “Bodysnatchers” , la canción más ruidosa y agresiva de Radiohead, no sólo en este disco, sino desde “My Iron Lung”, si la memoria no me falla. El riff es poderosísimo, saturado, y me encanta la forma como van jugando con la intensidad. Se supone que pretendían una mezcla de Wolfmother con Neu! No deja de sonar cierta abstracción, cierto sonido Amnesiac, pero la banda suena potentísima. De hecho, es de las rolas que fueron grabadas “en vivo” en la mansión de Wiltshire, y por ello suena algo saturada y la voz de Thom con cierto eco. Jonny le sube la distorsión a todo a su guitarra, que cruje como nunca y se entreteje en un estupendo diálogo con la guitarra de Ed al 3:15, estallando para la coda. Hay algo fantasmal en los efectos (ondas martenot?) y los ecos. La letra está inspirada en la novela “The Stepford Wives”, sobre fantasmas victorianos, que honestamente no he leído. Pero Yorke se las arregla para encajar más líneas que siguen con la temática existencialista: “I do not Understand, What it is I've done wrong” empieza entrecortado, “I have no idea what I am talking about, I am trapped in this body and can't get out”, grita con una gran carga de angustia. Aquí empezamos a notar a Yorke más energético, recobrando ese monumental dominio melódico, llenando de ganchos los espacios, como los “hummms” “lalalás”, o “nononós” que lucen espectrales, y que usa como instrumento para impulsar el solo a doble guitarra, terminando con cierto paroxismo. Un tema infeccioso y potente. “Nude” contiende al título de la mejor rola del disco. Esta canción la estrenaron en vivo desde del OK Computer Tour, aunque con un arreglo diferente, y la fueron perfeccionando por 10 años. Por eso tiene cierta desolación de esa época. Los arreglos de cuerdas son bellísimos, es la primera de 5 temas en el disco con estos arreglos. Tiene cierta reminiscencia a “No Surprises” en cuanto a la melancolía y la poderosísima melodía, pero efectos más recientes. No sé si es melotrón con lo que inicia. Luego los preciosos arpegios, con la guitarra de Ed lagrimeando cada nota. El beat de Phil es simple, pero original, llevando los tiempos. Colin hace otra gran línea octavada de bajo que se roba al menos la primera mitad. La canción va creciendo de a poco, con las cuerdas jugando un rol primordial. La letra es desoladora, y también recuerda a “No Surprises” en el sentido de que es casi una canción de cuna instrumentalmente, pero la letra no es apta para suicidas: “Don't get any big ideas, They're not gonna happen”. Yorke canta con una emotividad conmovedora. Hacía años que no lo hacía así, llegando al clímax de la rola con esa nota alta en “You'll go to hell for what your dirty mind is thinking”, pero nuevamente, es notable por lo que hace con la voz cuando no canta la letra, con esa fenomenal escala ascendente con que cierra. Un tema bellísimo, valió la pena la espera de 10 años puliéndose. Continuamos con “Weird Fishes/Arpeggi”. Empezaron a armarla en vivo, en el Tour del 2006, y la llamaban simplemente “Arpeggi” por sus hipnóticos arpegios a dos guitarras, pero cuando la letra comenzó a cobrar forma le agregaron el “Weird Fishes”. La canción es básicamente ese raudo arpegio como espiral doble, que se entreteje con las guitarras de Ed y Jonny, de una forma hermosa, jazzy, funky, delicada a la vez. Ed aporta coros con gritos etéreos mientras Thom canta. Y Phil suena monumental, llevando el crescendo con ese complejo y rapidísimo beat. No necesita de brutales redobles para demostrar que crece con cada disco. La letra me llama muchísimo la atención. Es una especie de canción de amor: “In the deepest ocean, The bottom of the sea, Your eyes, They turn me… Why should I stay here? Why should I stay? I'd be crazy not to follow, Follow where you lead, Your eyes, They turn me”. Después viene lo de los gusanos y peces raros, pero en esencia es una rendición a su querida Rachel Owen. Y con rendición no me refiero a algo malo: “Porqué debo seguir aquí, si ni siquiera sé cómo llegué? Por ti.” No es una rendición negativa, sino a darte cuenta que quizá lo que visualizabas de inicio no era lo mejor. Es aceptar que el presente es mejor con ella. Y por ello me refiero a ella como su esposa aunque no estén realmente casados, porque la devoción que se entrevé en las líneas del disco son conmovedoras, pero no fáciles a simple oída. Esa es la parte de la esperanza del disco. La vida es dolorosa. Nunca va a salir como la planeamos. Pero puede resultar incluso mejor de lo que jamás soñamos, es sólo que estamos ahí en el suelo, mordisqueados por gusanos, quejándonos de lo que no fue… En fin, el manejo de tiempos es destacado. De ir como locomotora, paran de súbito al 3:10 dejando casi solo a Thom con la bella melodía, hasta reventar de nuevo al 3:40, insertando efectos espectrales y una colosal línea de bajo de Colin. Un buen día la podría marcar en rojo por la gran letra. Sigue “All I Need” , que no tiene nada que ver con la de Air. La canción es semilenta, con un Colin Greenwood haciendo una gran línea que se echa en hombros la canción, con destiempos y ligera distorsión, brincado, estirándose de forma elástica, con un dejo oscuro y siniestro, pero a la vez inocente. Jonny quería recapturar el ruido blanco de cuando tocaban en cuartos chicos, lo cual nunca sucedía en estudio. Por ello pusieron a la sección de cuerdas a tocar cada nota de la escala, llenando las frecuencias, por lo cual da ese sonido extraño y distorsionado. Jonny deja la guitarra de lado para centrarse en la creación de efectos con las ondas Martenot, lo cual le da un aire denso, y del vibráfono, que le da el tono inocente. Al 2:40 viene un cresendo dirigido por el piano para un pequeño clímax en el que confluyen todos los instrumentos de forma dramática, incluyendo a Thom casi sollozando, logrando una progresión inesperada pero fascinante. Las letras son una especie de continuación de la anterior, quizá las más directas rolas de amor de Radiohead. Casi dolorosa, confesional rozando lo voyeurista: “I'm an animal, Trapped in your hot car, I am all the days, That you choose to ignore” para irnos al precioso estribillo con una melodía asesina: “You are all I need, You are all I need, I'm in the middle of your picture, Lying in the reeds…”. La emotividad de la canción es apabullante. Sigue “Faust Arp” , una canción rara que me parece un ligero bajón. Nuevamente las guitarras de Jonny y Ed se entretejen en arpegios, esta vez más pausados. La sección de cuerdas hace magnificentes adornos, quizá demasiado pomposos. Yorke canta en un contrapunto muy raro, con melodía extraña y casi rapeada para el aire barroco de la instrumentación. No es mala, pero me parece que Thom choca esta vez con la instrumentación, causando un efecto muy raro, aunque estoy seguro que ésa era la intensión. Dura poco más de 2 minutos, y creo que junto a los MK’s esta fue la única que no tocaron en vivo previo al disco. Luego llega “Reckoner” donde retoman la poderosa emotividad, la melodía, la preciosa armonía con los overdubs (o es Ed?). Esta canción la comenzaron a presentar en vivo desde el 2001 con el tour del Amnesiac. Los arpegios y las complejas armonías recuerdan esa etapa, pero sin duda es mucho más humana, con la preciosa melodía y el falsetto con que Thom alarga las sílabas y lleva el liderazgo instrumental con su voz. La voz prácticamente no calla, y arma complejas sinfonías por sí misma, entretejiéndose con el fino arreglo de cuerdas que compuso Jonny. En el puente del final sigue murmurando, hasta que se desvanece en un fade out. Ed diría que el arpegio de guitarra fue una especie de homenaje a John Frusciante. Selway lleva una compleja percusión con panderos, maracas, batería, tambores, que va creciendo con la canción en una extraña mezcla Lo-Fi que contrasta con la claridad de los demás instrumentos. La letra fue prácticamente reescrita desde su versión original del 2001: “You are not to blame for Bittersweet distractors”. Al 2:30 en la parte en que Thom está casi a capella, canta una especie de estribillo celestial “because we separate Like ripples on a blank shore in Rainbows”, por lo que presumiblemente de aquí surge el título del álbum. La canción es preciosa, sin duda uno de los puntos fuertes del disco. Llegamos a “House of Cards” , que no creo que tenga nada que ver con la serie que protagoniza Kevin Spacey. Es un lindo tema pausado, con la sección rítmica de nuevo haciendo un gran papel detrás de los reflectores. Ed lleva un suave ritmo de Bossa Nova mientras Jonny juega con un montón de efectos, que aunados a la voz llena de eco de Thom causan un efecto cavernoso. Letras surreales, cantadas con convicción, nuevamente sobre un amor no convencional. Un tema lindo, muy relax, en el que los efectos esta vez no suenan escabrosos, sino que contribuyen a ese aire etéreo. Es linda, pero está lejos de ser la mejor del disco. Aún así, estuvo nominada a Mejor Canción de Rock en los 51 Grammys. Continúa “Jigsaw Falling into Place” , un tema más rápido y nervioso, con la guitarra acústica haciendo rápidos arreglos muy limpios, mientras Colin se lanza otra gran línea de bajo, que de repente se despega y hace tremendas figuras. Originalmente era llamada “One Pick” mientras iba cobrando forma en vivo. Thom inicia con un tono grave y desganado, mientras la rola va cobrando más intensidad y sin previo aviso eleva una octava, se suma la guitarra de Jonny, los coros al fondo y ya vamos a toda máquina sin darnos cuenta, con Selway cerrando como pulpo con los fills y sin perder el intenso beat. Es increíble como arman el crescendo hasta ese dramático puente instrumental al minuto 3 con el que termina de forma un tanto abrupta, dejándome siempre con una sensación de no saber qué diablos ha pasado. La tensión nunca revienta, y uno queda a la espera de la erupción. Las letras son soberbias. Thom las explicaría diciendo que son sobre experiencias caóticas-cotidianas que vio un fin de semana en Oxford. Jóvenes que corren sin saber que quieren, a donde van, cómo es que se arma ese rompecabezas sin darse cuenta. “I never really got there, I just pretended that I had, Words are blunt instruments, Words are a sawn off shotguns, Come on and let it out…” complementando la idea central del disco. Supongo que hubo cierto retrabajo lírico, pero es sorprendente cómo temas escritos en un lapso de varios años se complementan tan bien. “Wish away the nightmare, You've got the light you can feel it on your back”. La respuesta para salir de la pesadilla la tenemos ahí, es simplemente que no la queremos ver… Otro de los temas fuertes del disco, y uno que bien pudo entrar en el The Bends o incluso el OK. El primer disco cierra con “Videotape” , el tema más minimalista. También la estuvieron masajeando desde el 2006, y Thom diría que fue una agonía total. En vivo la canción era un monumental crescendo con un punto climático y emocional que dejaba a todos temblando. Pero era imposible repetirlo en estudio. “Lo intentamos bajo todo parámetro imaginable”. Un día Yorke se fue a casa y al regresar Jonny y Nigel habían desnudado por completo la canción dejándola en la versión minimalista como la conocemos en el disco. Un simple piano goteando una escala repetitiva y melancólica, acompañado por un beat procesado que poco a poco termina lanzando ráfagas de baquetazos. Phil contribuye así en ese tono fúnebre, marcial, pero a la vez esperanzador. Thom canta como si verdaderamente se fuera a suicidar. Y es que la letra es sublime, hablando desde la perspectiva de un tipo que esta videograbando su despedida porque no se atreve a hacerlo frente a frente, creando una poderosa carga emotiva, y cerrando con “No matter what happens now, I shouldn't be afraid, Because I know today has been the most perfect day I've ever seen”. Para muchos fue un poco decepcionante porque perdía esa poderosísima erupción que lograban en vivo. La tensión en esta versión se queda latente, pero no estalla como en las grabaciones, con requinto, beat en forma y toda la banda entrando para la coda. Esto quizá hubiera hecho que el In Rainbows cobrara proporciones épicas. La canción como quedó está preciosa, pero queda la sensación de que no la desarrollaron completamente. El disco 2 abre con “MK1”, que es una especie de continuación instrumental a “Videotape”, continuando con una vaga figura y Thom tarareando la melodía. Luego nos vamos con “Down Is The New Up” , que entra con un piano juguetón que me recuerda de lejos algún ritmo latino. Danzón? No sé. Pianos oscuros, batería jazzy, y una potente interpretación vocal de Thom, que hace no sé cuántas melodías, metiendo ganchos, llegando nuevamente al límite de su garganta, y cantando con desolación cuando quiere. El título lo dice todo, con letras circenses que anuncian de forma rimbombante que cualquier persona es prescindible. El puente apocalíptico con la excelsa orquestación del minuto 3 es exquisito, y da la sensación de que va a explotar como el Vesubio, pero regresan al mood pausado y pesimista para cerrar con el falsetto lloroso. “Go Slowly” retoma las atmósferas depresivas. El vibráfono da una sensación serena y dulce, junto con el hermoso arreglo de guitarra. Thom canta haciendo honor al título, lentamente. El sonido latente del sintetizador al fondo da una sensación como de un amanecer neblinoso. Hay cierta nota de esperanza y luz en las notas. Es bella, aunque también deja la sensación de que está inacabada, y que no logra una buena transición hacia la rara “MK 2”. Sigue precisamente “MK 2” , otro instrumental de un minuto, imagino que Greenwood jugando con las ondas Martenot, de forma totalmente innecesaria ya que no se hila con la anterior no con la posterior. Después inician las notas de piano de “Last Flowers” , una bella balada que inicia con Thom cantando una conmovedora melodía y el piano. Y ya. Al 1:15 entra una guitarra acústica haciendo un cálido rasgueo y el piano toma más ritmo. Letras catárticas, directas. Nuevamente pareciera que estamos en la sala escuchando a Thom hablando en ese lenguaje cifrado que tienen los novioesposos: “If you take me there you'll get relief, Relief, relief, relief, relief... And if I'm gonna talk, I just wanna talk, Please don't interrupt, Just sit back and listen”. Me encanta ese cambio de tonos menores a mayors al 3:15 para dar inicio a la coda. “It's too much, Too bright, Too powerful…” Regresamos a temas un poco más abstractos y reminiscentes al Kid A con “Up on the Ladder” . Una ambientación enrarecida y claustrofóbica. Un buen riff de bajo, pero que suena algo repetitivo. Sintetizadores que recuerdan a The Cure, texturas y capas que mezclan una sensación abstracta y etérea a la vez, la guitarra crujiendo siempre al fondo, el bombo de Selway como un corazón. Ese crujir o rasguñar, como de acetato viejo al 2:15, como si se colara la estática a los audífonos… Un tema muy raro y que no estoy seguro que encaje del todo con el mood del resto del álbum como un todo, salvo en el aspecto lírico, donde siguen las dudas existenciales de Thom: “I've been climbing up this ladder, I've been wasting my time”. “Bangers + Mash” tampoco encaja, y de hecho, me parece el único relleno feo del disco. Un riff machacón y fastidioso, una ambientación como festiva, funky, que de repente se oscurece. Thom rapea, con muy poco sentido de melodía, aunque sigue cantando como humano y no como robot. La sección rítmica es muy buena, pero el tema termina siendo repetitivo, abstracto, chocante y fastidioso. Cerramos con “4 Minute Warning” , que de hecho dura cuatro minutos. Inicia con un tono alargado de Ondas Martenot de casi un minuto. Hasta que arranca con el bajeo (es contrabajo, si no me falla el oído?) y pandero armando la base para que Thom entre con su melancólica voz anunciando que es una pesadilla y alguien lo va a despertar pronto. Hay algo desolador en la forma en que canta, pero a la vez lleno de esperanza: “I don't wanna hear it, I don't wanna grow old, I just wanna run and hide…” que termina dejándonos en suspenso, como se de repente la banda entera fuera a regresar para un colosal cierre. Pero no. El In Rainbows es un disco hermoso, donde Radiohead explora los sonidos de básicamente toda su discografía. Hay rolas que podrían entrar en casi todos sus discos, salvo el Pablo Honey. Pero a la vez suena cohesionado, con una gran línea lírica como espina dorsal, sin ser necesariamente un disco conceptual. Yorke regresa con todo el poder de su voz y como un maestro melódico, cosa que ya le extrañábamos. Phil Selway se agiganta, no con redobles brutales que acaparen palmas, sino con complejísimos patrones de batería que van guiando la intensidad de las rolas, más cercano al jazz que al Rock. Las guitarras destacan como hacía 10 años no se veían, sin requintos incendiarios y memorables, pero con arpegios presentes en casi todo el disco, y combinaciones entre Jonny y Ed que funcionan muy bien. Y Colin lanza también líneas muy buenas, con un papel discreto como Phil, pero complejo si se fijan a detalle. Porqué entonces no le doy la calificación perfecta, dirán? Aunque es un Must Have y uno de los mejores discos de Radiohead, le hace falta algo… No sé. En El Hail To The Thief dije que era algo neblinoso, y se difumina en la mente justo después de escucharlo. Algo parecido pasa aquí. El In Rainbows es más bello, más sólido, más detallado y delicado. Pero no bien termina uno se queda con esa sensación de “Qué ha pasado aquí????” queda el regusto de su belleza en los oídos, pero se desvanece como un sueño al despertar. No hay un tema como “There There” al menos, ya no digo del OK, que se te ancle en la mente. Le falta un minuto, una explosión definitiva, el punto catártico que quizá hubiera hecho de “Videotape” el himno de los dosmiles. Varias canciones parecen inacabadas, te dejan en suspenso, incluyendo el track final. El disco deja con esa sensación agridulce de que a propósito, la banda no quiso terminarlo, no quiso hacer otra obra maestra como el OK Computer… Y les respeto esa decisión. Por Corvan 13/Dic/2013

  • LIVE AT EARLS COURT (2003) | lacavernadecorvan

    LIVE AT EARLS COURT (Radiohead, 2003. Bootleg) Artista: Radiohead (B) Fecha de Grabación: Noviembre 27 del 2003 Fecha de Lanzamiento: Sin Lanzamiento Oficial Discográfica: bootleg Productor: N/A Calificación: 10 (MUST HAVE) Era: (Post)-alternativo III: La Dispersión (2000-???) Subgénero: Live Album Mejor Canción: Paranoid Android Canciones: 1) Intro – Where Bluebirds Fly; 2) There There ; 3) 2+2=5; 4) Sit Down, Stand Up; 5) Where I End You Begin; 6) Lucky; 7) Backdrifts; 8) I Might Be Wrong ; 9) Myxomatosis; 10)Creep; 11) Paranoid Android ; 12) Go To Sleep 13) Sail To The Moon 14) No Surprises ; 15) The Gloaming; 16) The National Anthem ; 17) Exit Music For A Film; 18) Idioteque ; 19) Encore (Crowd Noise); 20) Like Spinning Plates; 21) Just; 22) A Punch-up At A Wedding; 23) How To Disappear Completely 24) Encore2 (Crowd Noise); 25) We Suck Young Blood; 26) The Bends; 27) Follow Me Around; 28) Everything In It’s Right Place. La verdad no tenía planeado hacer un mes de conciertos, pero… Janis y Hendrix seguían con conciertos en orden cronológico en sus respectivas discografías y ya entrados en gastos, como no pude ir a la presentación de Radiohead en el Foro Sol del D.F., éste es mi premio de consolación para mi mismo y para los que esperaban una reseña detallada. La verdad es que nada sustituye ver a Radiohead en directo, pero quizá lo más parecido a ello es este álbum de su presentación en el Earls Court de Londres, el Día de Gracias del 2003, un disco no oficial donde suenan IM-PRE-SIO-NAN-TES y que no me explico como es que no ha habido un lanzamiento oficial de esta joya o de algo parecido. Bueno, en realidad, sí. La grabación, al menos la que tengo, tiene muy buena producción y sonido, presumiblemente por los técnicos e ingenieros encargados del mismo concierto más que a la ingeniería del disco en sí; y es que la grabación que tengo es de una estación de radio londinense y hasta se pueden escuchar los promos de X-FM. Ignoro si hay otras cintas. La verdad es que esta es una joya que posiblemente se edite a futuro cuando alguien se de cuenta de lo que vale realmente. Después de todo, tardaron 30 años en sacar el Live In Winterland de Janis! O quizá no. Tal vez Radiohead se decida a lanzar un disco de esta gira en proceso, incluyendo material del In Rainbows, pero hasta el momento, este es el mejor disco en vivo que he escuchado de Radiohead, superando incluso al “I Might Be Wrong” del 2001, que es un disco semioficial. Como sea, el Live At Earls Court de Radiohead es una prueba irrefutable de que son una de las mejores bandas en activo hoy en día. No sólo eso, sino que son capaces de modificar el sonido de sus discos para transformarlo y dotarlo de una potencia tremenda y avasalladora en vivo. Thom Yorke y compañía son sin duda uno de los espectáculos en concierto más impresionantes, y sin cambiar la esencia de sus originales, saben inyectarles una mayor aura rockera, un poder muy humano que se pierde un poco en medio de la parafernalia electrónica de estudio. Los discos Kid A, Amnsiac y Hail To The Thief, en los que se basa esta presentación, son muy abstractos y difíciles de digerir a primera oída, con sonidos electrónicos, experimentación con los pedales y efectos en la voz. No es progresivo, no es art rock, no es avant garde, no es alternativo ni es electrónico, sino una mezcla de todos esos géneros, resultando en algo único. Tardé mucho, años, en encontrarle gusto a estos discos. La verdad en un inicio me decepcionaron, yo esperaba unas continuaciones imposibles del OK Computer, pero poco a poco fui encontrándoles cada vez más sabor y entendiendo esa intrincada mezcla de sonidos raros y adelantados a nuestra época, al grado que necesito darle una escuchada a toda la discografía de estos británicos al menos cada 15 o 22 días. Este disco en vivo, realmente difícil de encontrar ya que está fuera de la discografía oficial, es un resumen de esas obras, mostrándolas acaso más humanas y accesibles a primera oída. Cuando lo descubrí, hará unos 3 años, ya era fan del periodo post OK, pero este concierto me hizo redescubrir los sonidos y encontrar un nuevo encanto en estos discos tan abstractos. Radiohead suena aquí como una máquina perfecta de hacer música, conjuntando algunos matices electrónicos con la furia y maestría de los instrumentos. Phil Selway a mi gusto se lleva el concierto. El trabajo de batería es muy diferente al de los discos ya que no suena tan seco y computarizado, como decirlo? tan ehrr… robótico? Cierto que en muchos tracks Selway tiene un efecto cercano al de su batería electrónica, y es imposible saber si en ocasiones toca con una. Me parece que no; creo que todos son efectos de audio y Phil logra con sus platillos y tambores un sonido bestial, demoledor, dándole el toque de rock que hacía falta en los álbumes, llevando las canciones a un extremo fuera de este mundo. Jonny suena también impresionante, haciendo con su guitarra muchos de los sonidos que originalmente yo atribuí a programas de computadora. Los requintos son formidables, tiene esa aura maniaco-depresiva, llevándonos de estados de ánimo lentos y azules hasta explosiones volcánicas de un segundo a otro. A diferencia de The Edge, además de tener un dominio matemático de su caja de pedales, Greenwood es dueño de una técnica maestral y brutal, impredecible, y sabe ir llevando las canciones a su antojo por atmósferas y texturas muy diferentes. Yorke, por su lado, es ese hombrecillo de apariencia autista y de voz melancólica que suena al borde del suicidio en cada canción. No es un poser tipo emo, sino que realmente contagia sus estados de ánimo con esa voz al borde del llanto, que no sé si decir si es privilegiada, pero sí es muy peculiar, hermosa a veces, un poco molesta y chillona en otras, agresiva y feroz en algunas. Siempre Sui Generis. Colin y Ed también hacen un gran papel, aunque me parece que quedan un poco opacados por el trabajo de sus compañeros. Radiohead además nunca repite setlist, según la leyenda urbana, por lo que es una cuestión a agradecer por el respeto que muestran a sus fans al hacer de cada concierto una experiencia única, y es también de reconocer y aplaudir, ya que demuestran un dominio y conocimiento de su discografía y no sólo de un puñado de rolas del momento, como muchas otras bandas. El disco abre con música reggae de fondo mientras la gente espera el inicio del concierto. Si a esto agregamos a la multitud rugiendo en los encores de los tracks 19 y 24, nos quedan 25 canciones, que suele ser también el número de temas que Radiohead interpreta en cada concierto. La gente estalla al ver salir a la banda al escenario y se escucha esa batería descomunal, aplastante, con tambores que parece que fueran golpeados por mazos enormes. Selway tendrá una gran noche y comienza con el pie derecho. “There, There” es la punta de lanza de su última producción discográfica hasta ese momento, Hail To The Thief dedicada con cariño a la dupla Bush/Blair. Se fijan que ahora en tiempos de crisis, les queda todavía mejor la dedicatoria? En fin, la canción es perfecta para abrir el concierto, con un ritmo medio para ir prendiendo el ambiente, pero con una batería verdaderamente descomunal y mastodóntica. Los siguientes dos temas, “2+2=5" y “Sit Down…” son también del Hail, iniciando los ambos con una atmósfera íntima y delicada, casi minimalista y terminando en una explosión de ritmo. “Where I End…” del mismo disco, empieza con un tiempo más rápido, pero siguen los juegos atmosféricos de las guitarras, haciendo ese efecto groovy sostenido y un tanto escalofriante. Estas tres canciones son de las que adquieren una dimensión muy diferente en vivo. El sexto track, "Lucky" , pertenece al OK Computer, y hacen una versión cercana a la del álbum. Esta es una de mis canciones favoritas de dicho disco, por lo que es un deleite escuchar esta recreación en vivo. El requinto de Jonny en el coro siempre me ha parecido sencillo y maravilloso, y los teclados que se agregan le dan un aire de majestuosidad. La estructura, los juegos de rimo… todo en esta canción es mágico! "Backdrifts" es otra pieza del Hail, conservando su aura experimental y rara. En algunos estados de ánimo este tipo de música resulta realmente inquietante. La batería de Phil suena aquí con efectos muy raros, y me es imposible determinar en qué tiempo está llevando ese ritmo de locos, pero estoy seguro que no es 4/4. “I Might Be Wrong” es el octavo track, perteneciente al Amnesiac. Un riff elástico y poderoso, que le da a toda la canción una sensación de vértigo y que resulta endiabladamente pegajoso sin ser comercial. Cuando recién escuché el Amnesiac este riff se me quedó rondando por semanas. Aquí la canción suena refrescada y con una energía que no posee en el disco de estudio. La desesperación de Yorke es contagiosa. "Myxomatosis" es quizá la canción más rara dentro de todas las rarezas del Hail, pero también gana bastante en esta versión en vivo. Curiosamente, después de una de las rolas más complicadas y experimentales de Radiohead, salen con la cancioncita complaciente que los llevó al estrellato entre las adolescentes gritonas, “Creep”. Creo que a la banda le gusta esta canción tanto como a mi. Suenan como con hueva y resignados a tocar esta canción para el público. Hasta los guitarrazos de Jonny antes de los coros suenan desganados. Pero al menos le dan ese gusto a su público, tomando en cuenta de que a fines de los 90’s se negaron rotundamente a tocarla. Viene otro de los platos fuertes, “Paranoid Android” del OK. Uff!!! Nada que pueda decir de esta versión alcanza. La banda logra recrear cada detalle de la intrincada y delicadísima versión de estudio, añadiendo además la fuerza de la interpretación en vivo. Por ahí hay un momento en que una de las guitarras suena ligeramente desafinada, justo antes de la parte de “rain down…”, pero luego parece corregirse al vuelo e incluso se da el lujo de hacer algunas pequeñas modificaciones. Gran, gran canción multiparte, perfecta en todo sentido, mi favorita absoluta de la banda, y esta versión en vivo no desmerece nada. Con “Go To Sleep” y “Sail To the Moon” regresamos al Hail… la primera con un ritmo frenético desde el inicio, la segunda con un piano melancólico y un aura enorme de tristeza. La atmósfera melancólica que logran es impresionante. Aprovechando la atmósfera íntima, inician la preciosísima balada “No Surprises” , the cutest song in the world según Corvan. Los pianos y teclados de campanitas son simplemente conmovedores, y Thom no necesita recurrir a esa voz aguda y temblorosa para sonar tan deliciosamente melancólico. "The Gloaming" inicia con un juego de voces muy creepy al inicio. Esta es quizá donde hacen un mayor uso de recursos electrónicos, agregando loops de ritmos y de las mismas voces. No soy fan de esta canción, pero el mérito es que se animen a recrear estas difíciles secuencias de sonido en vivo. Después viajamos al Kid A con “The National Anthem” la mejor rola de dicho álbum. La gente estalla al reconocer ese riff demoledor de bajo con distorsionador. La canción suena potenciada en vivo, mucho mejor lograda que en estudio, y dejándonos boquiabiertos por los sonidos que Greenwood es capaz de sacar de su guitarra y la manera en que Selway trata a su batería, con brutal precisión. Las secuencias de voces al fondo suenan maravillosas y ayudan a darle un ambiente más raro a la canción. Como una canción tan “sencilla” y de tan pocos tonos puede resultar tan genial? Con el track 17 regresamos al OK. “Exit Music For a Film” es otra de las canciones tranquilas, que nos sume de inmediato en un estado de introspección, apegándose mucho a lo realizado en el disco, aunque Jonny agrega un feedback raro a lo largo de toda la canción. Con “Idiotheque” volvemos al Kid A y un Greenwood jugando con su caja de pedales, para cerrar la primera parte e irnos al primer encore y la multitud rugiendo. Regresan con “Like Spinning Plates” del Amnesiac, y después hacen una colosal versión de “Just” , tocando por primera vez un tema del The Bends, agregándole tremo a los arpegios y guitarreos. "A Punch-Up At A Wedding" tiene un ritmo lento y cadente, casi funky y casi bailable. El track 23 es “How To Disappear Completely” , con otro guitarreo agridulce y atmósferas apesadumbradas. La banda se va nuevamente del escenario y viene el segundo encore, para regresar con “We Suck Young Blood” , para la cual piden al público ayuda para llevar el ritmo lento y casi fúnebre con las palmas. Impresionante el sonido de la multitud aplaudiendo a un tiempo. Cuando el ritmo se vuelve loco la gente calla, pero milagrosamente recupera el tiempo preciso cuando la banda regresa al ritmo leeeeeeeeeeeeeeeento. Después está “The Bends” del disco homónimo. Gran interpretación, y lo único que da pena es que no hayan interpretado también “My Iron Lung”. La penúltima canción es “Follow Me Around” , con el típico guitarreo y sin mucha instrumentación extra, para cerrar con “Everything In It’s Right Place” del Kid A. Esta es otra gran canción, con la que hacen explotar a la gente que ya está totalmente entregada y en éxtasis, palmeando desde el inicio. Nuevamente los juegos de sampleos y experimentos electrónicos, dando lugar a una tremenda y energética improvisación en la parte media que se va desvaneciendo en un fade out para terminar con una ovación y una canción en el sonido local que indica que ahora sí culminó el concierto. Radiohead nos regala una obra de arte en vivo en este disco, una pieza redonda con lo mejor de su repertorio hasta entonces. Me hubiera gustado acaso oír un poco más de The Bends y del OK, pero no tengo problema alguno con el tracklist como está. Al contrario, me parece que hace más accesible a los fans los discos post-OK, y si siguen sin digerirlos del todo, esta es una excelente oportunidad para escucharlos desde otra perspectiva. En cualquier caso, esta es una pieza única, que por la gran cantidad de temas y la energía con la que son interpretadas, realmente crea la sensación de estar ahí, en algún lugar del Earls Court escuchando la banda en vivo. Mucho más completo que el “I Might Be Wrong – Live Recordings” y con una calidad de sonido espectacular. Un viaje recomendadísimo, lo más cercano a estar realmente en un concierto de Radiohead, para todos los que nos hayamos perdido esta gira 2009. Un MUST HAVE! Por Corvan 17/Mar/2009

  • HAIL TO THE THIEF (2003) | lacavernadecorvan

    HAIL TO THE THIEF (Radiohead, 2003) Clic para escuchar en Spotify Artista: Radiohead (B) Fecha de Grabación: Sep ’02 – Feb ‘03 Fecha de Lanzamiento: 9 de Junio del 2003, UK Discográfica: Parlophone Productor: Radiohead y Nigel Godrich Calificación: 8.5 Era: (Post)-alternativo III: La Dispersión (2000-???) Subgénero: Alternativo Mejor Canción: There There o 2+2=5 Canciones: 1) 2+2=5 ; 2) Sit Down Stand Up; 3) Sail to the Moon ; 4) Backdrifts ; 5) Go To Sleep; 6) Where I End and You Begin; 7) We suck Young Blood; 8) The Gloaming ; 9) There, There ; 10) I Will; 11) A Punchup at a Wedding ; 12) Myxomatosis ; 13) Scatterbrain; 14) A Wolf at the Door. El Hail to the Thief es un caso muy extraño. De alguna manera siempre me ha parecido un disco nebuloso, sin demasiada identidad… y salvo “There There”, la mejor canción de lejos del álbum, sin algún tema que mi memoria retenga después de un rato. No les pasa a ustedes? Si el Amnesiac debió llamarse Kid B, a éste disco le hubiera sentado mejor el título de Amnesiac. Días atrás estaba dispuesto a ponerle menor calificación. Pero escuchándolo, me encuentro que, si bien el disco no funciona bien como unidad, a diferencia de los trabajos previos de la banda, es una colección de excelentes rolas que funcionan por sí mismas. En el caso de las bandas consagradas, siempre queda la duda de qué dirección tomar en el siguiente disco. A estas alturas, Radiohead ya lo había probado casi todo, y ya se habían estresado demasiado reinventándose y haciendo un nuevo sonido para cada disco, de modo que el Hail to the Thief es una especie de conglomerado musical de los estilos por los que ya habían transitado. Mantiene muchos de los elementos electrónicos de sus dos predecesores, pero también es un regreso al sonido cargado de guitarras que la banda tuvo en los 90’s. Con decir que el final de “2+2=5” debe ser lo más potente del grupo desde el ’97. Es pues el disco más accesible desde el OK, aunque sin dejar de experimentar e incorporar cosas inusuales como sistemas análogos, ondas Martenot, pianitos de juguete, xilófonos, sampleos… Radiohead había estado girando en Europa en el verano del 2002, presentando ya algunas nuevas canciones. De pronto se dieron cuenta de que tenían material suficiente para meterse al estudio nuevamente, así que viajaron a Los Ángeles, donde grabaron parte del disco en apenas 2 semanas, bajo la producción de Nigel Godrich. Terminarían después la grabación en Inglaterra a finales de año e inicios del 2003. Se supone que las grabaciones fueron mucho más relajadas que los dos álbumes previos. Varias canciones usan de nueva cuenta la formación estándar de Rock, e incluso varias fueron grabadas en un formato “en vivo en estudio”. Al no haber un tema central, el grupo se dedicó a cada canción de manera separada, dejando que las grabaciones fluyeran como venían, sin forzarlas por algún camino específico. Creo que por eso contrasta tanto este disco. Los álbumes previos, al menos desde el The Bends, mantenían al menos una unidad musical, un estilo e identidad propios. Y a partir del OK, si bien no son obras conceptuales tal cual, manejan una dirección lírica sobre la alienación, el consumismo, etc., que les dan cierta unidad, un carácter propio que hace que dichos discos funcionen aún mejor como piezas enteras. Aquí no. El Hail To The Thief mantiene esa sensación desoladora y claustrofóbica, pero ya nos e siente esa sensación de urgencia apocalíptica de los discos anteriores. Uno no sabe qué esperar canción tras canción, lo que genera confusión. Después de un inicio muy rockero (“2+2”=5”) que recuerda un poco al sonido de The Bends, nos vamos a otro tema con base electrónica y muy repetitivo (“Sit Down”), y luego a una preciosa balada tipo canción de cuna (“Sail”), y luego a otro tema abstracto (“Backdrifts”) que parece un descarte del Amnesiac, innecesario a estas alturas, y luego a un tema con guitarra acústica (“Go To Sleep”), que sin tanta producción incluso pudo entrar en el Pablo Honey, y así, yéndonos hasta “There There”, que bien pudo entrar en el mood del OK Computer… Es decir, uno no tiene ni puta idea de la dirección que lleva el disco, parecen estar dando volantazos a diestra y siniestra con cada tema. Pero supongo que ésa era la intensión. El disco pierde pues identidad como unidad, y por ello creo que es poco memorable. Lo cual no significa que es malo, simplemente que no creó un shock en crítica y fans como los anteriores. Radiohead ya no podía revolucionar más, no tenía nada más que demostrar; su última innovación fue con los gemelos Kid A-Amnesiac, pero de alguna forma era lo que todo mundo esperaba, un nuevo cambio de sonido, un nuevo trancazo para el nuevo milenio, o al menos, algunos esperaban aún un regreso al OK. No fue nada de ello, sino un mix de canciones con diversos estilos recorridos durante su carrera, y por ello creo que es un disco tan subestimado y que decepcionó a mucha gente. Por otro lado, no creo que sea un disco complaciente. Es decir, no creo que la banda haya intentado complacer a sus dos públicos, al noventero que tenía 6 años esperando un regreso al OK, o a los que habían aceptado el nuevo sonido electrónico como una maldita genialidad y esperaban un Kid C (si me entienden). Simplemente la banda hizo lo que mejor sabe hacer: lo que le da la gana, sin intentar quedar bien con nadie más que con ellos mismos. En ese sentido, el disco funciona canción por canción. Hay temas flojos evidentemente, innecesarios a mi gusto, y el disco es ligeramente largo. Pero hay también temas muy buenos y creo que no coincidiremos todos con las marcadas en rojo, ya que hay otras rolas muy fuertes que podrán ser tus favoritas, pero estaremos de acuerdo que hay una que otra joyita que quedó muy menospreciada en la discografía del quinteto. Líricamente el Hail To The Thief se vuelve todavía más abstracto. En algunas canciones es más evidente y aguda la carga política (“2+2=5”) de tintes orwellianos, y en algunas se nota la madurez lírica de Yorke a pesar del minimalismo. Pero en otras Thom resulta realmente desconcertante, con letras casi dadaístas que no hacen sino aumentar esa especie de atmósfera de confusión que rodea el disco. En cuanto al título, Yorke negó que estuviera dedicado a George Bush por su “triunfo sin mayoría” en las elecciones del 2000, en un país que se ufana por ser “ejemplo de democracia”. Pero creo que es demasiado evidente, Jajaja! El disco arranca con “2+2=5” . Con ese título uno podría esperarse una canción abstractísima que suene a sistema binario, pero para sorpresa de todos, Radiohead coloca una canción donde al final las guitarras vuelven a ser protagónicas y arman una coda climática y explosiva! De hecho sí inicia con sonidos computarizados y entrecortados, pero apenas unos segundos, para dar paso a un arpegio que da una sensación de urgencia, con todo el viejo sello de Jonny Greenwood (no lo extrañaban?). Thom canta una angustiante línea vocal, muy melódica, que contrasta con el incisivo arpegio. Al 1:20 la guitarra cambia a un punteo de mandolina y Thom comienza a subir la intensidad a partir de la línea “It's the devil's way now, There is no way out”, preparando la explosión que finalmente llega casi al minuto 2. Esta tercera sección se caracteriza por tener los instrumentos a tope con un Selway inmejorable en la batería y Yorke repitiendo como desquiciado “Payin’ attention, Payin’ attention…”. Casi al 2:30 tenemos un puente instrumental rockerísimo, a 2 guitarras, cambiando el tono de la canción y un pseudorequinto de Jonny, para inmediatamente irnos a la coda, en la que Yorke canta con un fraseo endiablado: “I try to sing along, But the music's all wrong, Cos I'm not”, y la banda agregando distintos arreglos para un espídico cierre. Aunque la canción no está exenta de efectos electrónicos, las guitarras vuelven a ser supremas protagonistas y tienen momentos verdaderamente incendiarios. Es una canción compleja, con una cantidad de cambios de tonos y tiempos que sorprende para los apenas 3 minutos de duración. En este aspecto recuerda vagamente la complejidad de “Paranoid Android”. La letra está basada en 1984 de Orwell, con un poder político supremo que controla todo e incluso dicta cómo se debe pensar, a pesar de que la lógica diga lo contrario. A mi gusto una gratísima sorpresa. A pesar de que no es un sonido nuevo para la banda, se extrañaba algo de este estilo más rockero. Sigue “Sit Down Stand Up” , que es un tema que sé que puede resultar controversial. La canción abre con notas de xilófono repiqueteando inocentemente, un beat sintetizado y discreto, y un piano profundo al fondo, repitiendo una secuencia de notas. Se siente algo siniestro en la atmósfera. Thom repitiendo el título con la orden contradictoria, con una ausencia total de emociones, e insertando versos como “Walk into the jaws of hell”. La cuestión de que sea contradictoria es que para muchos será fascinante el tremendo crescendo que se avientan durante casi 3 minutos, haciendo un brutal manejo de la canción y llevando la rola al límite, hasta que al fin revienta al minuto 3 en un beat electrónico acelerado, y Thom se nos vuelve loco repitiendo “The Raindrops” hasta el cansancio. El crescendo es magnífico, pero la segunda parte no me convence ni le encuentro mucho sentido, me parece muy repetitiva. A algunos los mata de aburrimiento y les parece un punto débil del disco. A otros les parece una obra de arte como construyen la tensión y la consideran de los puntos altos. A mi me pasa las dos cosas, la segunda parte me parece innecesaria. Por ello mejor opto por dejarla en neutral. Luego tenemos “Sail To The Moon” , una hermosísima balada que me parece una pieza muy subestimada en la discografía Radioheadiana. Las notas lentas de piano se combinan con un lindo arreglo a guitarra limpia, creando una atmósfera cálida, hipnótica, de ensueño, no sin cierto twist extraño. Luego entran los sintetizadores (o son las ondas Martenot?) con un manto de eco y tremo, que realzan la sensación nocturna. Thom hace una melodía encantadora, delicada, esta vez muy emotiva, alargando eras las últimas sílabas. Los teclados van dejando caer eventualmente gotas de notas psicodélicas que quedan relampagueando, y luego se apagan para dejar nuevamente ese bello diálogo entre piano y guitarra. La letra es sobresaliente. La escribió Thom para su hijo. Y bueno, en la primera parte no olvida recordarse a sí mismo que es un fracasado, pero espera que su hijo haga las cosas mejor, no sin ciertas dosis de ironía: “Maybe you'll be president, But know right from wrong, Or in the flood, You'll build an Ark”. La letra funciona en el sentido literal, pero conociendo a Yorke, podría ser también una burla a las altas expectativas que los padres ponemos en nuestros hijos. Como sea, es una canción hermosa, que recuerda un poco la vibra de “No Surprises”. “Backdrifts” es un tema mucho más abstracto. Iba a decir que crea una sensación desértica, pero el término no me convence. Ese beat procesado no tiene nada natural. Diría más bien asfixiante. La banda combina ese ritmo desencajado con el sonido oscuro y acuático de (ahora sí) las ondas Martenot al fondo, creando un telón siniestro aunque sutil. Thom canta nuevamente con ese tono impersonal que crispa los nervios, haciendo una letra pesimista capaz de deprimir a Barney el dinosaurio. Esto no es malo en sí. El Kid A y Amnesiac tienen canciones más abstractas y asfixiantes. La cuestión es que parece ya innecesaria después de dichos discos. Bueno aún así podrían ser pasables los primeros 3 minutos. Pero a partir de ahí queda únicamente el beat y eventuales arreglos que no llevan a ningún lado en la segunda mitad, o repeticiones del “estribillo” que alargan demasiado la rola. A estas alturas los constantes cambios de dirección son confusos. No tengo nada en contra respecto a la primera parte, pero la segunda mitad me parece ya excesiva, incluso para los estándares de Radiohead. “Go To Sleep” mejora bastante, regresando al sonido guitarrero y con una tremenda línea de bajo de Colin. De hecho, me recuerda mucho el estilo de The Bends, aunque más producida. Pero la combinación de guitarras, una acústica y otra crujiente, me encanta. La banda recobra esa vieja energía que desbordan por la combinación de instrumentos en que todo funciona: las dos guitarras, la tremenda línea vocal más simple y directa, la línea de bajo que va haciendo escalas de gran manufactura y el gran manejo de tiempos de Phil, que sabe cuando echar hacia arriba la canción con platillazos y cuando hacerse hacia atrás con los tums. Cambios de ritmo complicados, e incluso al 2:30 Jonny intercala una especie de solo con algunas líneas de Yorke, para luego hacer ahora sí un solo radioactivo, (procesado por un sistema en computadora, casi al azar) hasta que la canción se va diluyendo en un fade out. Definitivamente tiene esa energía de una banda en vivo y no me extrañaría que esta fuera de las que grabaron en este formato. Luego viene “Where I End and You Begin” con la presencia de las Ondas Maternot de inicio, creando ese efecto “creepy”. Después de unos instantes, entra la sección rítmica con una sencilla pero enorme línea de bajo y un complejo patrón de batería, que suena esta vez menos procesada. Thom hace una línea vocal que resume casi todas las del dicos. No es mala, de momento suena bien y encaja en la canción, va marcando la intensidad con los cambios de tono, pero no hay ganchos, no son melodías memorables y se desvanecen casi después de haber escuchado la canción. Sé que Radiohead reniega de los sonidos comerciales, pero creo que particularmente en este disco, Yorke descuida mucho la memorabilidad. No hay además muchos cambios. Es el mismo círculo repitiéndose, nuevamente jugando al crescendo y a los juegos instrumentales, y al final de nueva cuenta abusa de la repetición lírica: “There'll be no more lies, I will eat you alive”. Enseguida llega “We Suck Young Blood” . Ésta es una canción fúnebre, casi espectral, que podría inducir al suicidio al mismísmo Mickey Mouse. Un piano demasiado solemne haciendo escalas descendentes, un trabajo minimalista de Phil con los platillos, y unos aplausos espaciados que intensifican la sensación desoladora. Muy lenta. Demasiado. Lo único que interrumpe la monotonía es el pequeño Puente instrumental al minuto 3, que sólo dura unos 15 segundos, pero luego regresan al patrón. Las letras nuevamente confusas. Yorke nunca es directo, pero “Are you hungry? Are you sick? Are you begging for a break? Are you sweet? Are you fresh?” Aquí no hay una intension en absoluto. O si el título refiere vagamente a una crítica política, bueno, esta vez lo matizó demasiado bien… No es una mala canción, pero a mitad del disco se siente un bache creativo y de nuevo, el tiempo es demasiado al llegar a los 5 minutos. “The Gloaming” , me parece, demuestra aún más pereza de la banda. El tema más experimental del Hail To the Thiefs, en el que prácticamente todos los sonidos (excepto la voz de Thom, extrañamente clara) están procesados por computadora. Suena innecesaria al ser muy similar a Backdrifts, y al no aportar nada a la experimentación que ya habían hecho en los dos discos previos. Quizá hubiera quedado mejor en el The Ereaser, pero aquí suena floja y fuera de lugar. Afortunadamente llega “There There” a rescatar la mitad del disco, siendo quizá su canción más espectacular y majestuosa desde los tiempos del OK. Entramos con ese beat hipnótico, con tintes remotos y tribales de Phil. Quizá no sea el más complejo de su carrera, pero creo que es el más memorable, el más representativo de Selway. Y luego el par de guitarras entrelazándose con los rasgueos y arpegios, dando una sensación turbia y elegante a la vez. Hacía mucho que Jonny y Ed O’Brien no se combinaban de esta forma, armando riffs, escalas, adornos, licks y demás en todo lo largo de la canción. Me encanta en particular ese momento al 3:15 en que la banda regresa y una de las guitarras suena mucho más cristalina, que le da un toque muy Okeycomputerista. Colin también hace un gran papel con un bajeo elástico y creativo, aunque queda opacado por el performance del resto de la banda. Al 4 la canción revienta con un beat más firme y una especie de requinto corto de apenas 2 o 3 notas, pero que suena magnífico. La canción sigue en un crescendo espectacular, con Thom elevando el tono, hasta que la guitarra chirria, callan todos los instrumentos y queda sólo el ritmo oscuro y arcaico de Selway hasta que la termina con un par de remates casi al 5:30. Líricamente es ambigua, con Yorke cada vez más abstracto (una lejana referencia a La Odisea de Homero?), pero lanzando grandes líneas como “Just ‘cos you feel it doesn't mean it's there” que canta a forma de mantra, o “We are accidents waiting Waiting to happen”, que es uno de los versos que mas me gustan de toda la discografía. Las líneas melódicas son pegajosas, hay ganchos, y en general, es un enormísimo trabajo en equipo, recobrando el espíritu majestuoso, sombrío y rockero de los viejos tiempos que solo puede resultar en una genialidad. No por nada fue la más radiada y representativa del disco, lanzada como sencillo y hasta nominada al grammy. “There, There” es una joya que debe estar entre mis 10 favoritas de la banda. Después llega “I Will” , que, sobra decir, no tiene nada que ver con la de los Beatles. Nada. Es una canción casi macabra. Se dice que el mismo Thom lloró la primera vez que la escuchó terminada. Musicalmente es la más minimalista del disco, con apenas una guitarra limpia haciendo acordes lentos y dramáticos. Thom hace overdubs para metre varias voces en tonos medios y una octava más aguda, que dan un tono casi eclesiástico, casi fúnebre. La letra es extrañísima, no sé si se la dedicó a su hijo, pero es muy buena, retratando esa paranoia Yorkeiana de inicio a fin: “I will, Lay me down in a bunker underground, I won't let this happen to my children, Meet the real world coming out of your Shell”. De hecho, esa es casi toda la letra, jeje. El valor realmente cae en la aplastante atmósfera que logran con tan poco, y en las tremendas letras, casi escalofriantes. A pesar de que la canción no es muy memorable y que difícilmente la podrán tararear después del siguiente track, es una muestra del avance lírico de Thom. Enseguida tenemos “A Punchup At A Wedding” , con aires muy lounge, y una gran línea de bajo de Colin que se lleva la rola y enseguida hace que se te borre de la memoria el track anterior. Luego un piano juguetón, y la voz etérea de Thom con un coro celestial de overdubs al fondo, que después del inicio hacen cacofonías para un twist oscuro. Luego entra la línea vocal, más sólida que el promedio del disco. Poco a poco van agregando más tensión, el piano se vuelve más complejo, la voz más desafiante, la guitarra empieza a hacer licks, la batería más fills... Pero Colin sigue con esa línea hipnótica, llevando la rola con las 4 cuerdas. Es nuevamente un lento crescendo, pero esta vez funciona mejor que “Sit Down. Stand Up”, quizá por el bajo que mantiene una exquisita tensión, o las incorporaciones electrónicas al final, no sé. No se siente tan larga a pesar de que llega a los 5 minutos. La letra, se dice que es otra alegoría a Bush, con su manía de andar borracho y bravuconear y hacer el ridículo en eventos de la socialité estadounidense. Cuando apenas te estás relajando, llega “Myxomatosis” , que es “la rola rara” según Jonny. Nuevamente su hermano Colin es quien arma el tema con el bajeo distorsionado, haciendo un círculo complejo y con un efecto asfixiante. De fondo hacen varias capas de Martenot. Thom canta en un tono absolutamente abstracto, y la batería tiene un efecto procesado y seco. La letra es más variada y narrativa, pero esta vez si me deja con una total incógnita. Quizá sobre control mental y un ataque a los medios… No sé. La cuestión es que en general no me gusta esta canción, pero no sé si la banda la hizo precisamente con la intensión de, es decir, hacer sonidos chocantes. "Scatterbrain" es una canción linda, una especie de balada, con Phil tocando gentilmente los tambores, la guitarra lanzando notas casi a manera de canción de cuna, y la voz de Thom fraseando libremente. Letras extrañas, agridulces, contrastando con la suave música: “Any fool can easy pick a hole I only wish I could fall in, A moving target in a firing range”. En la parte media las guitarras hacen disonancias, y luego se agregan teclados y una segunda guitarra. La canción es linda, pero tampoco tiene ganchos, y el hecho de que la melodía sea tan diversa hace que sea poco memorable, lejos de esa aura magnifiscente de “No Surprises”. El disco cierra con “A Wolf at the Door” , con un teclado juguetón, casi de carrusel, con lentos vaivenes. La voz de Yorke es rarísima, en un inusual tono bajo, y con un fraseo que parece más bien rap (por si no había suficiente confusión en el disco). La canción va creciendo de a poco, con Yorke agregando angustia y velocidad a la línea vocal, y elevando una octava en lo que vendría siendo el estribillo. La instrumentación también sube por momentos, sin llegar a explosiones, pero con un Selway destacado, hasta el cierre delicado y tranquilo. Las letras son también raras, quizá satíricas: “Snakes and Ladders flip the lid, out pops the cracker smacks you in the head, knifes you in the neck, kicks you in the teeth”. El mundo es una metáfora del lobo, que se quiere comer la inocencia de los niños La canción contrasta una de las líneas vocales más raras de Thom con una buena instrumentación. Hay días en que la marcaría en rojo… El Hail to the Thief es un buen disco. Me parece que en su momento fue injustamente ignorado. Bueno, casi todos los discos de Radiohead tardan un tiempo en ser apreciados y procesados. El Hail tuvo incluso nominaciones y premios que discos previos no tuvieron, pero en realidad me parece que en fans y crítica tuvo un efecto de ni fu ni fa, y a diferencia de los anteriores, su apreciación no creció con el tiempo. Quizá esto no fue de gratis. El Hail to The Thief muestra un avance en el aspecto lírico, pero pocos o nulos avances musicales. Tampoco es culpa de Radiohead, no les podemos exigir que nos apantallen con cada entrega. Creo que a estas alturas la banda ya había dejado atrás su tope, por lo que no les quedaba más que hacer una buena recapitulación por diversos estilos. Las canciones aquí no tienen una unidad, una dirección uniforme. Bien podrían desparramarse en cada uno de los discos anteriores. Tampoco es eso lo que le resta puntos al disco, no necesita ser un álbum conceptual para ganarse un 10 (ahí está The Bends). Es sólo que la calidad musical es muy variable, hay temas flojos, repetitivos o muy largos. O de plano con sonidos demasiado chocantes o abstractos. Pero también hay varios muy buenos, injustamente olvidados, y al menos uno que entraría en mi top ten del grupo. No espero que coincidamos en todas, ya que algunas en blanco estuve a punto de dejarlas en rojo o azul, la pareciación de las rolas es también variable y de acuerdo a estados de ánimo. Aún así, en general, no es el mejor disco del grupo, pero sigue siendo una entrega sólida, que se destacaría en ese árido 2003 y que daría inicio a esa etapa más ambigua y dispersa de Radiohead. Por Corvan 26/Dic/2012

  • AMNESIAC (2001) | lacavernadecorvan

    AMNESIAC (Radiohead, 2001) Clic para escuchar en Spotify Artista: Radiohead (B) Fecha de Grabación: Ene ’99 – Mar ‘00 Fecha de Lanzamiento:5 de Junio del 2001, UK Discográfica: Parlophone Productor: Nigel Godrich Calificación: 8 Era: La Dispersión (2000-???) Subgénero: Alternativo Mejor Canción: Pyramid Song o Knives Out Canciones: 1) Packt Like Sardines in a Crushd Tin Box; 2) Pyramid Song ; 3) Pulk/Pull Revolving Doors ; 4) You and Whose Army?; 5) I Might Be Wrong ; 6) Knives Out ; 7) Morning Bell/Amnesiac; 8) Dollars and Cents; 9) Hunting Bears; 10) Like Spinning Plates ; 11) Life in a Glasshouse . El Amnesiac es como el hermano gemelo malvado del Kid A. De hecho fue grabado en su mayoría durante las mismas sesiones, por lo que el estilo es indiscutiblemente el mismo. No es que hayan sido descartes propiamente, no son lados B, (o en su caso es la mejor colección de Lados B y descartes de la historia!), sino que la banda no quiso arriesgarse a hacer un disco doble porque consideró que sería agobiante, excesivo y ciertamente tenían razón. Por sí mismos estos discos gemelos son pesadísimos, por su abstracción, las difíciles texturas, los ambientes electrónicos, y hacer un disco doble con esta música hubiera sido inhumano. La banda además consideraba que se anularían uno al otro. Están relacionados, indiscutiblemente, pero fueron pensados más o menos como obras separadas. Éste es mucho más denso. Es cierto, hay más presencia de guitarras, pero las canciones abstractas son más difíciles y asfixiantes. La sensación de claustrofobia aquí es mucho mayor que en su predecesor, y me parece que toma más escuchadas para poderse digerir. Por otro lado hay temas más amigables y que de hecho salieron como sencillos, caso de “I Might Be Wrong” y “Knives Out”, que nos acercan un poco al lado más “humano” de Radiohead. Mientras que podemos iniciar otra guerra mundial con la pregunta de cuál disco de Radiohead es el mejor, creo que hay dos cosas en las que podemos concordar casi universalmente: El Kid A y el Amnesiac son los discos más emparentados de la banda, por eso menciono medio en broma que son gemelos. No sólo porque se cocinaron al mismo tiempo, sino por que los sonidos, las líricas y esa sensación de extrañeza abstracta que deja son muy, pero muy similares. Pero igual que los gemelos, no podemos decir que sean iguales. Este no es el Kid B, definitivamente. Sin ahondar demasiado en las letras y las atmósferas, ambos discos tienen personalidades distintas, que se perciben a simple oída. Uno sabe que están relacionados sin saber precisamente cómo. En realidad aún no me explico ése cómo, es un algo intangible, un nexo extraño, quizá en la experimentación, en las atmósferas abrasivas, en la sensación de angustia que queda, esa aura desolada y apocalíptica que comparten. Thom Yorke dijo: “Están separados porque no podían estar juntos, se cancelan uno al otro como obras terminadas…” “De alguna manera creo que Amnesiac le da a Kid A otra explicación; algo traumático ha está ocurriendo en Kid A… esto es mirar atrás, tratar de unir las piezas y encontrar eso que ha ocurrido.” Y no lo podría definir mejor, el Amnesiac es un rompecabezas sonoro, de una dificultad extrema, que está armándose constantemente y que no sé si tenga final. Es uno de esos laberintos eternos sobre los que escribía Borges. Sobre las diferencias entre los discos, el mismo Yorke lo explica mucho mejor de lo que podría hacerlo yo: “Creo que el arte de la portada es la mejor manera de explicarlo. El de Kid A es todo a distancia. El fuego está ocurriendo en el otro lado de la colina. Con Amnesiac, estás de hecho dentro del bosque mientras el incendio está ocurriendo.” Es difícil explicarlo, no quedo del todo satisfecho con la idea de los incendios, pero debo concordar con Yorke y es quizá la mejor manera de ponerlo en palabras. Ambos son álbumes apocalípticos, desoladores, que reflejan de algún modo el vacío de esta sociedad del nuevo milenio. Pero el Amnesiac es más angustiante, con atmósferas más bizarras, arenosas, abstractas. Todas las sensaciones del Kid A se potencian y magnifican para dejarnos con esa sensación de paranoia, de cuerda alrededor del cuello, de un inevitable fin. Mientras que en el Kid A hay un dejo de esperanza, en el Amnesiac no. Esas notas de jazz con las que cierra el disco dejan con la sensación de máxima impotencia, de que Yorke está ahogado en whisky, en algún bar jazzy de Londres, o de Nueva Orleáns… de que todo está perdido. Las letras son más crípticas y minimalistas que en su predecesor. Yorke parece o estar lanzando ideas a lo estúpido y sin sentido real o ser un maldito genio que juega ajedrez con nuestra mente. Por los trabajos líricos en los demás discos, es obvio que no está improvisando. Yorke, es pues, capaz de lanzarnos en apenas unas líneas, poemas devastadores: “"I jumped in the river, what did I see? Black eyed angels swam with me," o "We are going to crack you're little souls" o “Cut the kids in half” en el contexto de un devastador divorcio. En fin, la letra es más minimalista, pero quizá más expresiva que en el Kid A. Yoke tiene esa capacidad genial de exorcizar sus demonios e involucrarnos y reflejarnos a todos mientras lo hace. Se abre el alma con la suficiente fuerza como para representar al mundo entero, y muy pocos letristas son capaces de ello. Ahora, la principal diferencia entre los discos, y la principal razón por la que el Amnesiac no alcanza el mismo nivel de genialidad que el Kid A, es porque no fluye del mismo modo. Mientras el Kid A logra un flujo constante de energía entre canción y canción y el disco se siente como un producto único, al que no se le puede mover nada, no pasa lo mismo con Amnesiac. En el Kid A hay transiciones excelentes: como “Optimistic-In Limbo”, que hace que los cambios sean sutiles y cómodos. En el Amnesiac no hay nada de eso. Los cambios entre tracks son bruscos y hasta incómodos, con cierta sensación forzada. Estamos en una canción electrónica como “Packt” y de repente cambiamos a una canción de piano como “Pyramid”, y luego nos vamos a un extremo experimental y abstracto como “Pulk”, o estamos en una canción a pura guitarra como “Hunting Bears” y brincamos a la abstracción electrónica para cerrar con Jazz. Es decir, el disco es variado, acaso más que el Kid A, pero el manejo de los temas y atmósferas, así como sus transiciones lo hacen mucho, pero mucho más difícil, más transgresor. Una pesadilla electrónica. Pero les ha pasado que a pesar de la angustia, quieren regresar a esa pesadilla porque les queda algo pendiente? El Amnesiac es esa pesadilla. Hay algo que se olvida siempre. Y hay que regresar a resolverlo. El disco abre con “Packt Like Sardines in a Crushd Tin Box” , que de inmediato nos lanza el mensaje de que este va a ser un viaje más bizarro que el Kid A. Una atmósfera sombría, electrónica, casi robótica. Thom canta de una manera brutalmente insensible, carente de emociones, eso es quizá lo más aterrador y extraño de la canción. Lo demás es una ambientación electrónica, como si nos metiéramos al procesador de una supercomputadora a escuchar sus pensamientos. Las letras empiezan con esa contundencia que puede tener Yorke en apenas unas palabras: “After years of waiting nothing came, As your life flashed before your eyes”. Después los 4 minutos que dura la letra se resume a incontables repeticiones de “I'm a reasonable man, Get off my case, Get off my case…” de manera casi obsesiva, mientras al fondo los efectos electrónicos crujen, tintinean, el beat se detiene y reinicia, y los teclados resultan ser lo más coherente del tema, no sin cierto aire gélido y también impersonal. El twist del track está en su título. La atmósfera impersonal refleja ese mundo en el que somos un número, una sardina más en un autobús o un metro atiborrado en el que no somos nada. Un tema escalofriante y mucho más poderoso de lo que aparenta. Enseguida nos vamos a “Pyramid Song” , una hermosa balada donde predomina el piano minimalista de Thom, cantando con una voz nostálgica, mucho más emocional que en el primer track. De hecho es el extremo opuesto, y la banda no se molesta en crear matices. Por un lado es una buena sorpresa, pero también el contraste puede ser muy pesado. Bueno, el caso es que “Pyramid Song” es una rolota, fuerte contendiente a ser la mejor del disco, y una de las poquísimas del Amnesiac que la banda toca regularmente en vivo. Yorke canta con ese pesimismo que nos pone al borde del llanto, y con líneas impresionantes como “I jumped into the river, Black-eyed angels swam with me” o “There was nothing to fear and nothing to doubt”. Letras crípticas, que unos dicen que se inspiran en la divina comedia, otros en el Libro Tibetano de los Muertos, que si habla de la muerte, de un suicidio, que Yorke transporta al escucha al momento en que se ahoga en un río… lo cierto es que es conmovedora, sujeta a un trillón de interpretaciones y que es un prisma musical, que cambia de color dependiendo del estado de ánimo con que la escuches. El tema data de 1999, año en que Yorke la interpretó en vivo por primera vez, pero no había encontrado su versión definitiva hasta el Amnesiac. Una absoluta maravilla, con un fantástico crescendo de violines, y un trabajo complejo de Phil Selway en la batería a partir del minuto 2, aunque por momentos recuerda un poco a “How To Disappear Completely”. “Pulk/Pull Revolving Doors” me parece el tema más asfixiante del disco. Y es otra muestra del cambio radical de texturas en el disco. Un tema totalmente electrónico, con todos los sonidos procesados, incluyendo la voz de Thom que suena extrañísima. Las letras son inteligibles, por lo que hay que buscarlas para leerlas, y aún así siguen siendo incomprensibles, jajaja. Hablan sobre puertas, con mayor intensión de lo que aparentan: “There are doors that let you in and out, But never open, But they are trapdoors, That you can't come back from”. Y échele la cantidad de interpretaciones que quiera: drogas, las frías relaciones interpersonales del cambio de milenio, las elecciones y decisiones que tomamos en nuestra vida, internet, etc, etc, etc. Un tema árido, sin melodía, que es como escuchar un ir y venir de bits con ese sonido que viene a oleadas. Entiendo perfectamente la idea experimental y me resulta admirable, pero ciertamente sobrepasa mis límites y me parece excesiva, sobre todo por sus 4 minutos de duración. Después está “You And Whose Army?” , otro temita minimalista en que Thom inicia cantando prácticamente a capella, con una voz lejana y etérea, una guitarra muy sutil y una melodía remota, que en conjunto no sé por qué siempre hacen que me parezca una canción sacada de los 20’s. la banda entra hasta el 1:45, trayéndonos de regreso con un espectacular crescendo y dando un fascinante twist a la canción. Pianos y batería, no es mucho, pero es suficiente para que Thom imprima mayor intensidad a la canción y haga un cierre impresionante. La letra, de nueva cuenta es un gran signo de interrogación: “You think you drive me crazy, Come on, come on, You and whose army?” para cerrar con “We ride tonight Ghost horses”. Una mezcla de jazz, balada, electrónico, rock experimental… Todo funciona muy bien, y esa parte a la mitad en que la canción cambia de ser Thom Yorke a la entrada de toda la banda es uno de esos momentos climáticos y orgásmicos que Radiohead logra al menos una vez en cada disco. Luego llega “I Might Be Wrong” . Johnny Greenwood ataca desde el principio con un riff infeccioso y poderoso, algo primitivo y malévolo, pero que a la larga se volverá un poco repetitivo. Su hermano Colin hace también una destacada figura de bajo al fondo, aunque queda un poco opacada por el volumen de la guitarra. Sobre este riff y el beat también repetitivo, Yorke se encarga de crear las atmósferas y subir y bajar la intensidad sin sonar tan bizarro como otros tracks. Al 3:55 tenemos un falso final, cuando parece que la rola termina, Jonny hace unos simples pero lindos arreglos a guitarra y agregan un loop para el cierre definitivo. Líricamente es una incógnita. Entre las líneas que destacan: “I used to think, There is no future left at all” o “Let's go down the waterfall, Think about the good times, And never look back…” Ninguna de las letras de Radiohead son al azar, pero muchas dejan un gran signo de interrogación. Esta sobre todo es una de esos pasillos indescifrables del rompecabezas llamado Amnesiac. Cuando la tocan en vivo la canción mejora notablemente, sonando más humana y con mucho mayor poder. Enseguida viene “Knifes Out” un tema similar al anterior en el sentido de que lleva mucha más guitarra y es en cierta forma más accesible. No son temas pop, siguen siendo experimentales y con aires paranoicos, pero siguen el formato más tradicional de una banda y recuerdan un poco más los sonidos del OK que del Kid A. En fin, es bueno oír guitarras de nuevo, sobre todo se Id O’Brien hace un trabajo tan bueno y creativo a lo largo de la canción. La progresión de acordes tiene cierto lejano parecido a “Paranoid Android”. Líricamente se supone que se divide en tres partes, una sobre el canibalismo, otra sobre un hombre que se aleja de su esposa e hijos con la idea de nunca volver y la tercera sobre una mirada “de 100 metros”, de cuando alguien te mira a los ojos desde cierta distancia, con intenciones asesinas, según Yorke. Una mejora respecto a “I Might Be Wrong” que suena más plana y repetitiva. Aquí Yorke y O’Brien muestran muchos más recursos y variaciones para enriquecer el tema. Luego tenemos “Morning Bell/Amnesiac” , que es otra dulce pesadilla. Por momentos muy saturada, también asfixiante, pero con algo dulce o inocente en los pianos y xilófonos ( la “campana matutina que tintinea durante toda la canción”, pero hay también algo extraño y bizarro, y no sé cual es la fachada y cual el trasfondo. La melodía también es suave e hipnótica, recuerda vagamente a “No Surprises” pero mientras aquélla era una hermosísima balada sin mayores pretensiones, esta es experimental e inquietante. La letra es abrasiva, hablando sobre un divorcio y dividirse todo, incluso los niños. La campana de la que no se puede deshacer desde que despierta, la petición desesperante de liberación… El octavo tema es “Dollars And Cents” con un beat rápido e incisivo, un buen riff de bajo y unas oleadas sónicas que no estoy seguro si con teclados, melotrones o una orquesta. La banda hace esta vez combinaciones espectaculares para, sobre el mismo esqueleto y con el mismo ritmo, generar tensión y hacer explosiones increíbles, como al minuto 2, cuando más y más Thom Yorkes empiezan a sumarse, y la banda hace una especie de mini clímax para luego regresar a donde empezaron, bajando la intensidad. La letra es una durísima crítica al ritmo de vida actual y en general al liberalismo económico: “You don't like living in a business world, You don't have goals and you never stay, There are no more goals in our liberal world, Living in times when I could stand it”. Una canción angustiante, donde se combinan las guitarras con los teclados para crear texturas densas, no tan electrónicas, pero que igualmente crean esa sensación claustrofóbica. Sigue “Hunting Bears” un temita instrumental en el que Jonny Greenwood hace prácticamente todo, entretejiendo notas de su guitarra con cierta influencia de blues, y con una carga de melancolía que realmente no necesita letra o la voz de Thom para ponernos al borde de las lágrimas. La carga de eco es perfecta, y es un claro ejemplo de que los silencios valen tanto o más que las notas, ya que las pausas que hace, alargando las notas, son precisamente lo que le da ese tono gris y dramático. Una gran demostración de la capacidad técnica de Jonny en apenas 2 minutos. Después está “Like Spinning Plates” , regresando al lado más experimental de Radiohead. Esta es la melodía al revés de “I Will”, tema que saldría hasta el 2003 en Hail To The Thief. La primera mitad es este extraño experimento sonoro, y da la impresión de que es un tema instrumental abstracto, hasta que al 1:45 entra al fin la voz. Como la estructura principal estaba al revés, Thom no se sentía cómodo cantando “normal” por lo que buscaron a un compositor que les ayudó a “voltear” la melodía y Thom la cantó enteramente al revés. Por ello suena más extraño de lo normal. Jajaja. Y no lo hace mal, en partes incluso se entiende, sobre todo en el dramático coro. La canción se vuelve bastante más interesante a partir de la entrada de la voz, aunque este fragmento es más bien corto. Pero este es un ejemplo de que cuando experimentan con inteligencia pueden hacer cosas bastante impresionantes, y no sólo un montón de ruidos. El disco cierra con “Life In A Glass House” que arranca con un cascabeleo extraño y ecos que dan la impresión de otro tema abstracto. Pero en seguida inicia un pianito juguetón, una sección de vientos y un oboe para crear una atmósfera de jazz desolador al más puro estilo de Nueva Orleáns. Humphrey Lyttelton se encargó de arreglar y dirigir la sección de vientos que por momentos parece estar improvisando de manera exquisita. Yorke canta con desolación, se vuelve emoción pura y casi me lo puedo imaginar con la cara sobre la mesa y la botella de whiskey en una mano, cantando sin esperanza alguna mientras el grupo de jazz toca al fondo, a las 3 de la madrugada. Las letras reflejan a la perfección esta desesperación: “Once again, I'm in trouble with my only friend” o “Well of course I'd like to sit around and chat, But someone's listening in” o “Once again, we are hungry for a lynching ,That's a strange mistake to make”. El caos que se genera ya hacia el final es increíble, y es otro de los puntos climáticos del disco. Una pieza absolutamente brillante y exquisita, de las más brutalmente menospreciadas del grupo. Entiendo la dificultad de interpretarla en vivo, pero eso no quita que sea una de las joyas más injustamente olvidadas en el repertorio de Radiohead y una manera realmente sorpresiva para terminar el disco. Uno termina sin saber qué rayos ha pasado. Cierta sensación de algo majestuoso, pero también de pesadilla, de rompecabezas inconcluso, de más preguntas que respuestas a cada escucha. La experimentación está a tope: La abstracción de “Packt”, la extrañísima y bizarra “Pulk/Pull”, la agridulce “Morning Bell/Amnesiac” la guitarresca “Hunting Bears”, la computarizada “Like Spinning Plates”, la sorpresita jazzera “life In A Glasshouse”, la emotiva “Pyramid Song” e incluso las más canciones más estándar como “I Might Be Wrong” o “Knives Out”, que a estas alturas una canción más estándar era sorpresivo viniendo de esta banda, jeje. Todo esto es un terreno desconocido. Ya habíamos dado un atisbo en el Kid A, pero aquí es más complejo, más asfixiante, más abstracto y más profundo. Aquí estamos en el incendio mismo que antes sólo veíamos desde fuera, estamos quemándonos vivos y no hay nada que podamos hacer. No hay manera de resolver este puzzle. Es angustiante. Pero es adictivo. Y eso solo puede ser una señal de que su autor es un maldito genio. En este caso, un genio de 5 cabezas. Independientemente de la polémica que pueda generarse sobre si “Pulk/Pull Revolving Doors” es buena o no, creo que el Amnesiac no fluye tan bien como el Kid A, y por lo mismo no alcanza la misma maestría. Es por ello más que nada que no le doy la nota perfecta. Aún así es un disco muy consistente, muy fuerte y si se quiere, con más personalidad que el Kid A, aunque no es el mejor disco para empezar a descubrir a Radiohead. retomando la idea de los hermanos gemelos, el Kid A es el hermano mayor más lindo, simpático, encantador y algo alocado. Pero el Amnesiac es el más inteligente, astuto, impredecible y con un dejo de malicia. Por Corvan 11/Ene/2012

  • KID A (2000) | lacavernadecorvan

    KID A (Radiohead, 2000) Clic para escuchar en Spotify Artista: Radiohead (B) Fecha de Grabación: Ene ’99 – Abr ‘00 Fecha de Lanzamiento: Oct 02, 2000. UK Discográfica: Parlophone / Capitol Productor: Nigel Godrich & Radiohead Calificación: 10 (MUST HAVE) Era: (Post)-alternativo III: La Dispersión (2000-???) Subgénero: Alternativo Mejor Canción: How to Disappear Completely o National Anthem Canciones: 1) Everything In Its Right Place ; 2) Kid A; 3) The National Anthem ; 4) How to Disappear Completely ; 5) Treefingers; 6) Optimistic; 7) In Limbo; 8) Idioteque; 9) Morning Bell; 10) Motion Picture Soundtrack. Cómo afrontar el Kid A? Yo en lo personal creo que fue uno de los accidentes más felices de la historia. Dicen que ha sido el disco más extraño, arriesgado, y de difícil asimilación en debutar en el número 1 de ventas. Seamos francos, el debutar en el primer lugar no fue mérito del Kid A, fue mérito del OK Computer. En la historia hay discos que se vuelven un trancazo gigantesco y que generan una enorme expectativa en el trabajo próximo de la banda. Caso del Dark Side of The Moon-Wish You Were Here, o el Led Zeppelin IV-Houses Of The Holly, o A Night At The Opera-A Day At The Races, y así. Este fue el mismo caso. El Kid A era el álbum más esperado y que había generado mayor expectativa desde el In Utero de Nirvana. El mundo esperaba que Radiohead fuera la banda que rescatara al Rock, el grupo que lo llevaría a nuevas alturas, y no podía aguantar un segundo más a escuchar la obra maestra con que saldrían los de Oxford. Así que debutó en la cima y vendió millones de copias en las primeras semanas por lo que se esperaba de él. Recuerdo haber hecho fila para comprarlo. Creo que ha sido el único disco por el que he hecho fila en mi vida. Lo que pasó después básicamente fue un común denominador a nivel mundial: un total desencanto, con los ojos muy abiertos y la mandíbula un poco descuadrada, cara de WTF??? y el consiguiente desprecio. El disco es absolutamente abstracto, las guitarras apenas se notan, dominan los arreglos, la creación de texturas y la experimentación electrónica, la lírica es brutalmente minimalista y, básicamente, es la antítesis de OK Computer. Es una obra de difícil asimilación. Creo francamente que el mundo no estaba listo en el 2000 para el Kid A. Muchos lo guardamos sin entender qué le había pasado a la gran promesa del Rock. Los medios lo acribillaron. Más tarde, a algún idiota se le ocurrió decir que era una maldita obra de arte, y tardaríamos uno o dos años, ya con el Hail To The Thiefs más masticado, en darle una nueva oportunidad. Escucharlo de nuevo y con más calma. Descubrir sus secretos, encontrar que era el soundtrack perfecto para la transición del nuevo milenio…. Y maravillarnos con esta obra de arte. Hoy en día, los mismos medios que lo crucificaban y se asqueaban cuando vio la luz, son los que lo ponen irremediablemente entre los 10, o algunos entre los 3 mejores discos de la primer década del milenio, y un par, en el hipócrita primer sitio. Por eso digo, el que vendiera tantos millones de copias fue uno de los accidentes más felices de la historia, porque logró que, quienes esperaban un nuevo “Creep” o de menos un nuevo “Karma Police”, dejaran el disco como nivelador de la pata dispareja de la cama, cuando mucho, para irse corriendo a alabar a Coldplay o a la versión más comercial, cursi y sermoneadora de U2. Mientras que, quienes terminaron dándole una segunda oportunidad, descubrirían la avanzada de los sonidos del milenio, y terminarían descubriendo una buena cantidad de grupos y discos de gran calidad a los que hubiera sido imposible darles oportunidad sin el Kid A, como Sigur Ros, Aphex Twin o Kashmir. Y también nos permite ver cuáles son los supuestos medios musicales con una doble cara y doble discurso. Su primer lugar fue una chiripa, pero finalmente fue suerte que se merecía. En fin, a mi no me gusta la doble moral. Debo reconocer que el Kid A me tomó unos 2 años en asimilarlo y tomarle el gusto. Como muchos, o mejor dicho, como todos, yo esperaba una continuación del OK Computer. Sin embargo, tardé en darme cuenta de que un OK Computer 2 no tenía sentido, y que si la banda deseaba superarse, el Kid A era la única opción que tenía para no repetirse y seguir innovando. Caminar hacia el frente y no estancarse. Arriesgaron mucho? Sí; aún hay gente que no soporta el sonido de Radiohead posterior al OK Computer. El Kid es un disco muy difícil, muy abstracto, con sonidos electrónicos dominando, casi carente de emociones directas (al contrario que el OK, donde la emoción es primordial), lleno de angustia, paranoia, alienación, genera cierta claustrofobia, experimental rayando en lo bizarro, por momentos es repetitivo y asfixiante… Por instantes parece demasiado inhumano, demasiado impersonal y abstracto, y eso llega a dar escalofríos, pero esa es precisamente su intención. Mostrar al mundo alienado y carente de alma del 2000, y por accidente, quedó de perfecto soundtrack para los ataques del S-11 y la parafernalia inhumana que desató. El Kid A surgió desde el éxito del OK, cuya gira y consiguiente fama dejaron severamente descontentos a los Radiohead, particularmente a Thom Yorke, que cayó en depresión porque según él, el mundo malinterpretó el verdadero sentido del disco. Después de un bloqueo creativo, la banda se metió al estudio a inicios del ’99, básicamente aterrorizada por lo que debían hacer ahora para superar al OK. El grupo tenía opiniones divididas sobre la ruta a seguir. Por un lado, unos querían seguir una dirección más comercial, semejante al The Bends, llena de posibles sencillos de no más de 3 minutos y formidables arreglos a 3 guitarras. Ed O’brien era de los que impulsaba esta idea, y aceptémoslo, es lo que todos esperábamos. Pero era una opción muy fácil, y era un retroceso en el sonido de la banda, algo que ya habían intentado y en lo que ya habían tenido éxito. Además, lo que menos deseaban era mantenerse como el centro de atención. Thom quería lo contrario. Por esas fechas estaba muy metido en la música electrónica y había hecho de DJ, por lo que estaba fascinado con la idea de más darle prioridad al ritmo por sobre la melodía. De cualquier forma, Thom es el motor creativo de la banda, así que convenció al resto de hacer un trabajo experimental, donde la voz fuera un instrumento más y no la figura que lidera, y donde los demás integrantes aportaran al disco sin sus instrumentos tradicionales, saliéndose de su zona de comfort. Radiohead se metió al estudio en París, de nueva cuenta con Nigel Godrich como productor, pero continuaban con cierto bloqueo creativo. Las propuestas de Thom eran, más que maquetas o esqueletos, meras cajas de ritmo. Luego se fueron a Copenhague. El problema es que básicamente todos se sentían inseguros. Ed diría. “Asustaba. Es como, bueno… yo soy guitarrista, y de repente había una canción sin guitarra, o sin batería, y me las tenía que ingeniar para aportar algo.” A fines de año se mudaron a Oxford y las ideas y sonidos comenzaron a fluir con más facilidad, y los demás comenzaron a entender más las ideas de lo que buscaba Thom, así como las herramientas para lograr esos sonidos, como Protools o Cubase. Si uno va a hacer un disco electrónico, pues es necesario entender cómo hacerlo. Básicamente todos los sonidos del disco fueron procesados a través de la computadora. No hay un solo sonido en estado puro. Para el 2000 ya tenían 6 de las canciones del disco y estaban avanzando con mayor rapidez, intercambiando instrumentos. Thom tocó el bajo en “The National Anthem”, por ejemplo; Jonny Greeenwood aprendió a tocar el Ondium Martenot para varias canciones, y compuso el arreglo de cuerdas para “How To Dissapear Completely”; ambos dirigieron la sección de metales de “The National Anthem”; Colin experimentó con batería electrónica y sampleó sus propias grabaciones para lograr sonidos más electrónicos y procesados; Ed transformó un solo suyo de guitarra en la atmosférica “Treefingers”. La banda, que empezó insegura y desganada con la idea, de repente encontró el hilo y se obsesionó con el sonido, empezaron a salir montones de canciones y no paraban de curiosear y experimentar con amplificadores, filtros de micrófonos, sintetizadores, procesar todo por computadoras y cambiar efectos una y otra vez para ver cómo sonaba mejor. Terminarían grabando unas 30 canciones, pero gracias al cielo se apiadaron y se negaron a un disco doble, que hubiera sido brutalmente excesivo. La selección de temas y el orden (que obsesionaba sobremanera a Yorke) casi fractura a la banda, pero finalmente se decidieron por 10 tracks y guardaron el resto. Mucho de ese material conformaría el Amnesiac, que se puede decir, es un hermano gemelo del Kid A, aunque ligeramente inferior. El disco fue lanzado en plena era Napster, justo cuando el MP3 estaba transformando radicalmente la manera de distribuir la música, dándole un golpe tremendo al formato tradicional de CD. La banda decidió no lanzar ningún sencillo, pero a la vez les aterrorizaba la tremenda presión de ser EL disco posterior al OK Computer. Radiohead comenzó a tocar canciones en vivo durante una gira europea poco antes del lanzamiento, y hubo gente que los grabó, los subió a Internet, y gracias a Napster, las canciones nuevas se filtraron. En los conciertos posteriores, las multitudes ya coreaban las canciones nuevas sin que hubieran sido aún lanzadas, siendo de las primeras veces que este fenómeno se daba. La banda, lejos de molestarse, se sintió maravillada, y encontró en la distribución digital un gran aliado. Por ello no es de extrañar que hayan lanzado “These Are My Twisted Words” gratis en formato digital en 2009, con el consiguiente rumor de que su siguiente LP en 2011 será en el mismo formato. Tómala, Metallica!!! El caso es que, a pesar de los temores del grupo, el disco amaneció en primer lugar de ventas prácticamente en todo el mundo el 2 de Octubre del 2000. Al no tener un sencillo y ser un disco sin canciones comerciales, la disquera lanzó pequeños videos como promos, llamados “blips”, pero la verdad es que eran realmente innecesarios por la expectativa creada sobre la banda gracias al OK. Pudieron haber hecho un cover de “Revolution #9” de 70 minutos y aún así hubiera sido primer lugar. El disco inicia con “Everything In Its Right Place” , una canción oscura y perturbadora, que sumariza muy bien el mood del disco. La canción no tiene guitarras, ni batería. Es Thom y un piano eléctrico. Y otros 10 o 12 Thoms de fondo haciendo sonidos inconexos, entrecortados, lo que le de aun aura absolutamente bizarra. Como al 1:45 aparece una voz agudizada al acelerarle la velocidad que me recuerda mucho los sonidos de los “minions” en la película “Despicable Me”. Luego voces al revés, más y más Thoms con sonidos ininteligibles y se crea una muralla apabullante de voces El piano, por su parte, fue procesado para añadirle mayor fondo y eco. Al principio suena agradable, pero la repetición de notas en una armonía disonante, además del tiempo extraño en que está grabada (no es 4/4), termina siendo perturbadora después de un rato. Las letras son repetitivas, básicamente 3 o 4 líneas que se repiten de principio a fin, destacando “Yesterday I woke up sucking a lemon”, que representa la cara que hace uno al chupar un limón, que era el sentimiento de Thom al componer la canción, aún durante el abrasivo tour del OK. Finalmente el título surgió cuando las cosas comenzaron a fluír durante la grabación del Kid A. Las pocas líneas contrastan con la lírica más rica en imágenes del disco anterior, y Thom diría que tanto las letras como los sonidos (no solo de esta canción sino de todo el álbum), tuvieron cierta influencia en el dadaísmo. La canción al final deja con cierto escalofrío. Es oscura, es minimalista, pero majestuosa y casi apabullante. “Kid A” , la rola que titula el disco, es aún más difícil, más abstracta e inconexa. Al principio da una falsa sensación de ternura por el sonido del piano, como de xilófono o de cajita de música, que recuerda vagamente (muy vagamente) “No Surprises”. Pero luego entra otro teclado más acuoso y cargado de eco que viene a romper esa sensación feliz de deja vu, y le da a todo un aura extraña, viciada, como de pesadilla. Luego viene la voz, que está procesada a un nivel casi ininteligible. Hay que buscar leerla para entenderla, o al menos tratar de entenderla, ya que tampoco así tiene mucho sentido. Esta fue de las rolas para las que Thom escribió palabras o frases en papeles, las metió en un sombrero y las fue sacando al azar, una técnica también dadaísta. La batería también se sintetizo y está entrecortada, de repente siguiendo un ritmo, luego desapareciendo y cambiando, al igual que el bajo. No hay que buscar entender esta canción. No hay que intentar buscarle belleza. Es pura abstracción. La canción se liga al final con “The National Anthem” , una de las joyas del álbum, y que en las sesiones de grabación se titulaba “Everyone” (Ignoro porqué, jajaja). Thom tocó aquí esa simple pero fabulosa línea de bajo que hace que la canción sea más fluida. La batería va en lento crescendo hasta que se desquicia al final, haciendo destiempos y parones súbitos que descuadran a propósito la rola. La voz luce impersonal, casi robótica, sin sentimientos, salvo en la impresionante coda donde trasluce rabia y desesperación en sus gritos. Pero es cierto, la voz es un instrumento más, no una figura guía. El colosal bajeo nunca cesa, es lo que protagoniza y da forma a la canción. Lo que destaca y hace ese Twist bizarro son los espectaculares arreglos de metales que hicieron Thom y Jonny. Se supone que están inspirados en las secciones de vientos de Charles Mingus, caóticos arreglos de jazz aparentemente al azar que entran al 2:40 con apenas dos tonos, pero dando un efecto espectacular. A este riff inicial se van sumando más y más trompetas que hacen que la canción colapse al 3:40, cuando queda sólo sostenida por el bajeo y algunas trompetas tímidas asediando, hasta que vuelve a prender para un aún más caótico final. En esta canción, además, Jonny estrena el uso de las ondas Martenot. Al parecer, “The National Anthem” la tenían ideada desde tiempo atrás, pero les parecía muy rara como para integrarla al OK, y muy buena como para lanzarla como lado B de alguno de los sencillos. Finalmente, su aura bizarra queda perfecta para el Kid A. Seguimos en plan grande con “How To Disappear Completely” , la mejor canción a mi gusto. Esta fue compuesta durante el tour del ’98 y la pensaron también como lado B de algún sencillo, pero dirían que no sabían cómo grabarla, aún no comenzaban la “verdadera experimentación”. La canción es preciosa, es lo más cercano al ambiente más melancólico y humano del OK. Yorke se acuerda de dar expresividad a su voz, los efectops no son tan hostiles y realmente logra conmover con la emotividad con que canta “I’m not here, this is not happening”, una línea breve, pero demoledora y que me encanta. Jonny Greenwood hace también uso de las ondas Martenot, y aquí es más fácil percibirlas por ese sonido como de elefante etéreo al segundo 15. Él mismo se encargo del bello arreglo de cuerdas, aprovechando que es el único con estudios musicales y de composición. Los arreglos son perfectos, sutiles y resaltan la belleza y melancolía de la canción y los vaivenes creados por el Martenot. Otra novedad (Al menos para el disco) es que aquí si hay guitarra!! Al principio se escucha un sutil guitarreo acompañado de una simple pero efectiva línea de bajo de Colin. Es la canción más “normal” del disco, cargada de una profunda melancolía y una majestuosidad conmovedora. Vale la pena escucharla con audífonos para percibir cómo las ondas inician de lado derecho para acabar del lado izquierdo. Después llega “Treefingers” , una canción instrumental que aparentemente es de sintetizador. En realidad era un pedazo de un solo de guitarra Ed O’Brien que se modificó a través de computadora para alterarlo y darle ese acabado ambiental y fantasmagórico. El track es muy relax, un viajezote que siempre me hace pensar en una ballena moviéndose muy despacio en las profundidades del mar. Tras esta pausa, viene el ritmo tribal de “Optimistic” , una de las letras más complejas, en donde, en medio de imágenes sombrías de muerte y desolación, dan un atisbo de optimismo con “The best you can is good enough…”. La canción en sí es compleja, con un riff de guitarra rasposa, más rockero, que va llevando toda la canción, de nuevo hay Ondas Martenot, y una batería sintetizada que se une a las percusiones por momentos. Al ser la más rockera del disco y al no haber sencillos, esta fue la que usualmente tomaron las estaciones de radio para promocionar el álbum. A pesar de ser de las que tienen una ambientación más “en vivo” y de ser la única con la alineación previa a 3 guitarras, tiene muchos detalles digitalizados, loops de las mismas guitarras, la batería es electrónica, y las ondas logran darle un efecto etéreo, como desfasado y surreal. Hacia el 4:50 la canción termina y cambia a una outro con un ritmo bailable, nada que ver con el resto de la canción. Sigue “In Limbo” , con unas progresiones de arpegios muy raros, una batería procesada por computadora. Esta fue de las que salieron en las primeras sesiones de grabación, y era conocida como “Lost At Sea”. Una de las más abstractas y repetitivas, donde la banda se enfoca más en crear texturas y experimentar con diversidad de sonidos y se despreocupa por la melodicidad. “Idiotheque” es la canción que me resulta más chocante del disco. Esta es idea de Jonny, inspirada en un tema de Paul Lansky (se tomaron la molestia de darle crédito!) sobre el que se basó Greenwood para samplear y experimentar con el tema. Yorke diría que es como cuando vas a un club y el volumen de las bocinas está tan alto que el beat te noquea. Las letras son perturbadoras, tomando tintes de una nueva Era de Hielo que puede acabar con la humanidad. De las canciones más difíciles de asimilar en el álbum, pero es un ejemplo de música hecha enteramente en lap top. Luego llega “Morning Bell” que se liga con el beat al final de “Idiotheque” y cambia a una base de piano electrónico. Otra donde hay fuertes cargas de experimentación y abstracción. Las guitarras suenan como aves marinas zumbando y creando efectos raros, crujiendo e intentado romper la línea por instantes. La canción se va volviendo muy repetitiva con el loop de la batería, y ese par de notas del teclado que se repiten incesantemente. Una canción muy rara, donde hasta el minuto 3 comienzan a meterle variaciones con más voces, loops, efectos de fade in, los mencionados chillidos de guitarra y arpegios neuróticos, que terminan dando un aura totalmente esquizofrénica a la canción. El disco cierra con “Motion Picture Soundtrack” , una canción anterior incluso a “Creep”, y en la que intentaban capturar el espíritu de una canción para película de Disney de los 50’s. De ahí el aspecto más luminoso y soñador. Thom la grabó con un órgano de pedales, mientras que los otros miembros agregaron los efectos de arpas y doble bajo, además de esa voz dramática voz femenina del 2:15. Realmente logran emular el espíritu de una película cursi de los 50’s. Hacia el 3:15 la canción se apaga en un falso final y regresa hasta el 4:15 para una onda larga de Martenot y otros efectos raros que se evaporan al 5:10. La música se apaga, pero el track continua en silencio hasta los 7 minutos. El Kid A es un disco difícil. Uno tiene que darle bastantes oídas antes de empezar a tomarle gusto, pero una vez que lo haces se vuelve adictivo y uno puede accesar más fácilmente a los trabajos posteriores de la banda. Los sonidos del disco definen a la perfección no sólo la transición del milenio, sino toda la primer década, paranoica, asustadiza, alienada, enajenada, abstracta y surreal, diluída cada vez más en la tecnología. No suena en absoluto a los 90’s, sino a un sonido de avanzada (y eso que ya tiene 11 años), a lo que de niño uno pensaba que sería el siglo XXI, y por ello me parece que es uno de los trabajos que abrieron puertas y cambiaron el rumbo recién en el 2000. Minimalista, inquietante, angustiante, electrónico, abstracto, más enfocado en las texturas y la experimentación de sonidos que en la creación de líneas melódicas o riffs memorables… un riesgo que sólo podía tomar una banda como Radiohead, que siempre está a la búsqueda de algo más y un paso adelante del resto de los grupos. Por ello el mundo tardó en descifrarlo y darle el lugar que le corresponde, y por lo mismo, es un disco al menos TAN revolucionario como el OK Computer. A mi gusto, uno de los mejores 5 discos de la primer década del nuevo milenio. Quizá lo único que comparte con el OK es la genialidad con que fue hecho. Eso y la sensación de vacío, esa especie de sorpresa melancólica que te deja al terminar de escucharlo, no importa cuántas veces lo hayas oído antes. Un Must Have. Por Corvan 29/Ene/2011

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