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And in the end
The love you take
Is equal to the love
You make...

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THE BEATLES

“And in the end, the love you take

is equal to the love you make.”

 

  "A"

INTRO EDITADA Y MEJORADA

Década Principal: 60's 

Eras Principales: 

Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

La Psicodelia (1966-1969)

Hard Rock (1968-???)

Miembros Clave:

John Lennon, Guitarra Rítmica y voz

Paul McCartney, Bajo y voz

George Harrison, Guitarra líder

Ringo Starr, Batería 

Canciones Clave: 

A Day In the Life, Golden Slumbers/Carry That Weight/The End, While My Guitar Gently Weeps, Something, Oh! Darling, Dear Prudence, Eleanor Rigby, She Loves You, Come Together, In My Life, Helter Skelter, For No One, Here Comes The Sun, Ticket To Ride, Strawberry Fields Forever, Hey Jude, Don't Let Me Down, Penny Lane, Day Tripper, Tomorrow Never Knows, Nowhere Man, Revolution, Drive My Car, We Can Work It Out, I'm The Walrus, A Hard Day's Night, Paperback Writer, Help!, It's All Too Much, Lucy In The Sky With Diamonds, I Want You (She's So Heavy), Hey Bulldog, Rain, All You Need is Love, I Feel Fine, Let it Be, Yesterday, Get Back, Norwegian Wood, Across the Universe, Michelle, I Want To Hold Your Hand, Girl, All My Loving, Hello Goodbye, Can’t Buy Me Love, I Dig A Pony, And I Love Her, With A Little Help From My Friends, She’s Leaving Home … uff

Técnicamente son 50, pero en Spotify tuve que dividir el Medley de Golden Slumbers…

Link a La Lista de Spotify de La Caverna de Las Mejores Canciones de The Beatles

 

La primera vez que escuché a los Beatles fue en la carretera rumbo a casa. Era un casette viejo pero muy bien grabado que acababa de comprar en un tianguis de Mazamitla, el pueblo natal de mi madre. A ella le entusiasmaba la idea de que a mí me interesara la música que ella oía de niña, así que puso la cinta y brotó ese sonido mágico, cadencioso, lento de las trompetas que semejan un tren que se pone en marcha hasta alcanzar buena velocidad mientras la voz de un tipo con mucho eco decía “Roll up for the magical mystery tour, step right this way”. No entendía muy bien lo que eso significaba, pero ahora me resulta delicioso que precisamente con esta melodía, con esta frase, iniciara el camino musical que poco a poco he ido recorriendo, y agradezco a esa canción haber pisado del lado izquierdo de la música y no el derecho. Por supuesto, se trataba del Magical Mystery Tour pero en la carátula del casette se veían cuatro melenudos cruzando una calle por el paso peatonal; error garrafal del pirata que grabó la cinta, por lo que algún tiempo creí que el MMT era el Abbey Road.

 

En fin, ese fue el momento decisivo en que la música me atrapó, a los 8 o 9 años, ya algo mayor si tomamos en cuenta que muchos tienen sus Kindergarden musical desde la cuna, con los discos de sus padres. Los míos no tenían ni entendían absolutamente nada de rock, y lo más que se acerca a una enseñanza musical fue cuando mi madre me tarareó un poco fuera de tono Yellow Submarine al preguntarle sobre los Beatles. Ella, aunque de gustos muy conservadores, no pudo evitar crecer con esa música en la infancia. Incluso yo, unos 20 años después de su separación, fui a dar con los Beatles intrigado por la fuerza que aún tenían en la tele, en la prensa, en la radio, mucho antes del nuevo Boom de las Antologías. Los Beatles aún siguen siendo un fenómeno, una fuerza popular… De tal manera que un niño sin ninguna influencia directa de padres, tíos, hermanos (lo cual ya es en sí difícil de encontrar), puede aún descubrir por sí mismo TODO lo que significan cuatro melenudos cruzando una acera por el paso peatonal.

 

No recuerdo bien si en esa primera oída me voló más la cabeza The Fool On The Hill o All You Need Is Love. El caso es que entiendo perfectamente las palabras de García Márquez cuando dijo que para él, escucharlos por primera vez fue como pasar del blanco y negro al color. Un antes y un después. Lo escuchaba a todas horas, y nunca ninguna otra música me había absorbido y emocionado tanto con esos caleidoscopios musicales. Necesitaba más, y el hecho de que no incluyera la tan mentada Yellow Submarine me hizo esperar pacientemente una semana para volver y comprar una edición mexicana de una recopilación de sus éxitos, básicamente lo que unos 13 años después sería el disco 1. La primer canción era She Loves You y lo primero que pensé fue que me habían timado y vendido el casette equivocado. ¡Ese era otro grupo! Sin el caleidoscopio, más pegajoso y rítmico, más melódico, más joven, pero otro grupo, carajo. La variedad de sonidos en esa hora de música y el efecto que hizo en mi fue brutal y al escuchar todo el casette (que tenía sus grandes éxitos en orden cronológico) me fui dando cuenta de que era la misma banda, aunque pareciera increíble. No sé si esa misma impresión causa en todas las personas cuando escuchan por primera vez un disco con canciones de varias épocas de los Beatles... Poco después conseguí que un amigo me prestara esas cajas horriblemente deliciosas de LP’s vendidos por Reader’s Digest, 8 discos con el recorrido cronológico de la banda y algunas líneas con lo más básico de su biografía. Cuando ya no pude sacarle más jugo, tomando en cuenta que tenía unos 10 u 11 años, brinqué a los Rolling Stones, con una colección de éxitos de los 60’s, luego a los Doors, y años después sigo maravillándome con nuevas (es un decir) bandas de los 60’s y 70’s que recién descubro. Pero los Beatles fueron la puerta. Y siguen siendo mi banda favorita, la que más amo y de la que cada vez descubro nuevas cosas, nuevas capas y detalles, anécdotas que recién salen (como lo del bajo perdido de Paul) y de la que más aprendo musicalmente.

 

Esta fue mi revelación, mi iniciación en el mundo de la música, mi pérdida de la virginidad musical. No sé si todo mundo tenga una, y definitivamente no todos la tienen con los Beatles, pero podría asegurar que un buen porcentaje de amantes del rock tienen alguna historia similar… 

Esto es sólo un ejemplo de lo que puede ocasionar la música del cuarteto de Liverpool. ¿Los más grandes? No lo sé… Según la encuesta de Billboard en 2005, la mejor banda de rock en la historia era Pink Floyd por su reunión del Live Aid el 2 de Julio de ése año. En 2007 sería Led Zeppelin por sus conciertos en la O2. En 2018 la película Bohemian Rhapsody catapultó a Queen de nuevo a la estratósfera incluso para las nuevas generaciones, y poco después las últimas giras de los Stones con Charlie hicieron lo propio. En 2025, el mega concierto Back To the Beggining puso a Ozzy y a Black Sabbath como el centro del universo que trascendió las fronteras del metal… Y como estos ejemplos hay muchos. La mejor banda? Independientemente de encuestas y momentos, catalogar a una banda como la más grande me resulta de lo más innecesario. Artísticamente, Los Beatles no innovaron gran cosa. Nop, no crearon el Rock, ni la Psicodelia, ni la Protesta… nop, tampoco el Heavy Metal ni el Rock Ópera. Tal vez introdujeron el sitar, llevaron la experimentación hasta catástrofes tan lastimeras como Revolution #9, expandieron el uso del estudio y fueron los primeros en incluir las letras de las canciones en las portadas. ¿Y?

 

Algunos sostendrán que Led Zeppelin era EL Dream Team de virtuosos en sus instrumentos, o que Pink Floyd logró la música más perfecta en al menos cuatro discos y que las letras de Waters eran más profundas y su música más precisa. O que el simple genio de Manzarek y la personalidad de Morrison, sin menospreciar las grandes cualidades de Krieger y Densmore, llevan a The Doors a ocupar ese sitio con su música oscura y semi-improvisada de poetas suicidas. O que los Stones son la maquinaria de conciertos más grande que haya existido Todos tienen razón. Incluso habrá quien afirme lo mismo de bandas más actuales como Radiohead, Sigur Ros, Dream Theater o Arcade Fire.

Lo que quiero decir es que técnica y artísticamente (forma y fondo) hay muchas, pero muchas bandas que superan con creces a los Beatles. Los ya mencionados son un ejemplo sencillo, por no decir de Yes, Blue Oyster Cult, Zappa, King Crimson, etc. No, Los Fab Four no eran propiamente virtuosos en sus instrumentos: George tiene requintos geniales y exquisitos, con precisión y sentimiento, pero nunca figurará al lado de Hendrix, Page, Clapton, Beck, King y los demás grandes héroes del requinto. Es más, su sonido peculiar con slide lo definió justo al romperse la banda. Ringo fue un excelente baterista, quizá el mejor músico de la banda, con un tempo y una manera de tocar para la canción impecables, pero técnicamente fue superado con mucho por Keith Moon, Ginger Baker, Mitch Mitchell, entre otros. No es que necesitara técnica, su mérito es que hacía los arreglos perfectos para cada canción.

Paul inició como un bajista que no destacaba demasiado, que se contentaba con marcar el ritmo, pero fue evolucionando en ese pique con Brian Wilson, haciendo líneas cada vez más complejas, y siendo responsable de que el bajo se volviera instrumento protagónico y que miles de chicos se interesaran por las 4 cuerdas. Ya a finales de los 60’s se hizo dueño de la banda liderando con el bajo, y si bien no es el mejor bajista que haya habido, las líneas y estructuras con las que se echaba al hombro las canciones (I Want You, Hey Bulldog, Come Together, Don’t Let me Down, mencionando algunas), son realmente muy melódicas y sobresalientes, siendo aún uno de los bajistas con mayor influencia en la historia. Por otro lado, líricamente Lennon siempre tuvo como maestro a Bob Dylan. Bueno, no siempre pero a partir del 65 sí, y aunque logró melodías hermosas por sus letras, odas al doble sentido y a la lengua afilada, e incluso canciones que se convirtieron en himnos de diferentes generaciones, es discutible si pudo alcanzar líricamente a Bob. Usualmente menospreciado en la guitarra rítmica, no sólo era muy bueno, armando la estructura melódica de la canción, sino que eventualmente hacía buenos solos.

Los Beatles no son maestros del fondo y forma que es lo que constituye esencialmente al arte. Entonces ¿Por qué los Beatles son tan encabronadamente grandes? Porque ninguna otra banda toca fibras tan profundas como ellos; es decir, ninguna otra transmitió tan bien el espíritu de su época al grado de convertir la música en una cultura, cultura pop, cultura de protesta y activismo, cultura hippie, cultura de esperanza en otro estilo de vida, en fin, una forma de vida en sí misma. Lograron metamorfosearse visual y artísticamente sin perder naturalidad, aunque no siendo creadores de corrientes, al menos sí siendo sus caras más visibles, y me parece que de manera sincera. Y quizá por esto mismo es la banda más querida, relevante e influyente en la historia…

Además ninguna banda es tan diversa ni dominó tan bien todos los géneros por los que se atrevieron a transitar, a saber: rock, pop, baladas, bolero, folk, country, swing, blues, psicodélico, jazz, hard rock, heavy metal, canciones de cuna, música infantil (que no es lo mismo), collage experimental (éste sin éxito), etc.

Ninguna otra banda logró hacer de su propia biografía una parte inherente y relevante de su música. CASI toda persona que recibe de golpe y trancazo su música y queda anonadado con ella, no tarda en buscar biografías y empezar por Hamburgo y los días difíciles de Liverpool, el famoso “Señores han grabado su primer número 1”, el Ed Sullivan Show, siguiendo con las andanzas de A Hard Day’s Night y Help! con sus respectivas películas, la suspensión de giras por cansancio, la muerte de su manager, la llegada de Yoko, la experiencia trascendental en la India, la lucha por el control, los choques de egos, la inevitable ruptura… La vida de los Beatles como individuos y como banda va ligada directamente a su música, y aunque no dudo de que haya muchísima gente que no tenga ni la más mínima idea de sus vidas y aún así disfrute su obra, sostengo que la música es tan atrayente que invita o inspira a conocer todos estos detalles, que por demás son mucho más fascinantes que los de cualquier otra banda.

 

Finalmente, ningún otro grupo llevó la música popular al catálogo de arte ni logró con ello hacer tanta polémica hasta nuestros días sobre el límite que divide la música popular y el arte. Aún existe debate sobre si, por ejemplo, Yesterday se trata de una obra inspirada por clásicos como Schubert o si ocurrió simplemente como una balada cualquiera que bien pudo llamarse “Huevos Revueltos” (como de hecho estuvo a punto de ocurrir). Con ello los Beatles rompieron el tabú del rock, la barrera generacional que había existido desde que Bill Halley creó los primeros acordes de esa música endiablada para rebeldes sin causa. El rock, señoras y señores, podía ser escuchado y disfrutado al igual por chicos y grandes, ya no era sólo hacer la música más estridente posible, ya no se trataba de hablar de temas exclusivamente adolescentes. Se trataba de música UNIVERSAL. Nuevamente fue Dylan quien se les adelantó en este aspecto, pero como siempre, ellos fueron quienes lo perfeccionaron y lo dieron a conocer. Imposible imaginar al Sr. Zimmerman componiendo Yesterday, ¿O sí?

 

Ahora, la premisa principal de los detractores de los Beatles es que fue una banda comercial convertida en monstruo por la mercadotecnia. No lo niego: Su primer álbum alcanzó el número 17 en el Reino Unido debido a que Brian Epstein, su manager, compró toda la edición para la tienda de discos de su propiedad. Brian era un empresario después de todo, y uno muy bueno. Convirtió el nombre The Beatles en el más rentable en la historia de la música; creó la Beatlemanía; abarrotó estadios; vendió muñecos, máscaras, pelucas, estampas; creó un fenómeno que se le escapó de las manos y que aún hoy día vende con el simple nombre a pesar de que cualitativamente el producto vendido sea cuestionable. En 1963 predijo “En verdad te digo, los chicos del 2000 seguirán escuchando a los Beatles” cuando los mismos John y Paul aún o creían que durarían en la cima más de un par de años. Hoy siguen dominando Spotify. Pero todo esto no hubiera sido posible si no hubiera habido una dosis de calidad. ¿Quién se acuerda hoy de los New Kids on the Block? ¿Quién?

Cierto, los Beatles recibieron una gran ayuda mercadotécnica, pero ellos mismos renegaron de ella en el ’66, dejaron las giras y con ello la Beatlemanía, incluso propiciaron la antibeatlemanía con los comentarios sobre ser más grandes que Jesús (en realidad Lennon dijo que eran más famosos, lo cual es MUY diferente), dejaron de dar conciertos, y aún así siguieron en la cúspide, logrando sus mejores obras a partir de ésa época. Basta dar una ojeada al chart 1 de Billboard de 1960 a 1962 para darse cuenta de que la industria trataba a toda costa de matar el rock con baladas y ritmos menos provocativos. Si bien no es su mejor época, el Rock & Roll de sus primeros años tiene una calidad sobresaliente sobre el resto de sus contemporáneos y refrescó totalmente un género que estaba en peligro de muerte.

Nop. Los Beatles no son hijos de la mercadotecnia y del dinero, aunque no se puede negar que se beneficiaron de. Lo que sí afirmo es que son hijos de la casualidad, o mejor dicho, de una serie de casualidades que hacen imposible que una historia semejante se repita en mucho, mucho, mucho, pero muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo. Lo fascinante de su historia no son los “Si Hubiera”, sino los “Si No Hubiera”:

Si el padre de Paul, que tenía una banda de Jazz, no le hubiera enseñado a su hijo fundamentos musicales básicos, y sobre todo, armonía vocal, quizá John no se hubiera interesado tanto en ese mozalbete que conoció en una kermesse en 1957 y las armonías no hubieran sido uno de sus sellos distintivos.

Si Paul no hubiera conocido a George en la parada de autobús de camino a la escuela, nos habríamos perdido de muchos de los trabajos de guitarra más hermosos del Rock.

Si Stu no hubiera ganado dinero vendiendo unos cuadros y su mejor amigo, Lennon, no lo hubiera convencido de comprar un bajo para unirse a su banda, aunque no tuviera la más mínima idea de cómo tocarlo, quizá hubiera entrado un bajista más competente. Y esto habría evitado dos cosas: Que Astrid Kirchner, novia de Stu en Hamburgo, les cambiara el peinado al flequillo francés que definiría su imagen en los primeros años. Y dos, que Paul tuviera que tomar el bajo por descarte, ya que ni John como líder del grupo, ni George como el más hábil en la guitarra, se quisieron cambiar a las 4 cuerdas, lo que a la larga llevó a una revolución del rol de dicho instrumento.

Si Brian Epstein no hubiera tenido una tienda de discos (NEMS), jamás se habría interesado en averiguar cuál era ese grupo por el que tanto preguntaban los adolescentes. En segundo lugar, si no hubiera sido homosexual, jamás de los jamases se habría interesado en convertirse en manager del grupo cuando los fue a ver al club en el que tocaban (CASUALMENTE a dos cuadras de distancia), ya que más que interés musical o, siquiera comercial, tenía interés en John. 

Si la industria discográfica hubiera estado interesada en el rock, DECCA hubiera contratado de inmediato a los Beatles para su primer disco, ya que indudablemente se habían convertido en la banda que mejor tocaba éste género en toda Inglaterra y posiblemente en todo el mundo. Sin éste interés, EMI, su segunda opción, los hubiera mandado a una buena subsidiaria y no a Pharlophone, donde el productor de discos de comedia, George Martin, terminó siendo un factor decisivísimo en el sonido Beatle. Y si no me creen vayan a las Antologías, donde se puede ver el armazón de las canciones sin la mano de Sir Martin. En este aspecto, no me imagino qué hubiera sido de la banda sin esta figura, el maestro y depurador musical, creador del clavicordio de In My Life, el arreglo de cuerdas de Yesterday y Eleanor Rigby, todos los arreglos orquestales en el Sargeant Peppers, Magical y posteriores… en fin, considerar a los Beatles sin George Martin es francamente imposible, (e imaginarlos con Spector es peor).

 

Si los Beatles no hubieran llegado justo en Febrero del ‘64 a Estados Unidos para su primer gira, los resultados quizá no hubieran sido los mismos: Los gringos venían de un altisonado duelo por su recién asesinado presidente, que había infestado la radio con canciones fúnebres, además de la temporada invernal de villancicos. Norteamérica ansiaba cualquier cosa, CUALQUIER COSA que sonara alegre, y precisamente aterrizaron desde el otro lado del Atlántico con la mayor campaña publicitaria hasta entonces ¿Adivinen quién…?

 

Si no hubieran conocido a Dylan, no sólo su sonido se habría quedado estancado en los cuatro primeros discos, sino que no habrían probado drogas, lo cual alteró sustancialmente su música, sus letras y su papel social. Ahondando un poco, Dylan fue tan necesario para los Beatles como loe Beatles para Dylan, y en conjunto ocasionaron una revolución musical y social sin precedentes, sin la cual muchos de los grupos más grandes de ésa década no hubieran sido posibles.

Sin Viet-Nam, que ya arrastraba antecedentes de años atrás pero que explotó mediáticamente en el ’66, la revolución musical de los 60’s tampoco habría existido, ya que se necesitaba una base en la cual cimentar dicha revolución, una causa real hacia la cual dirigir toda la ira reprimida, en la cual excusar el uso de drogas, la rebelión del vestir, del actuar, del vivir que terminó creando la cultura hippie, la anticultura que en el ’67 llegó a alturas insospechadas y llegó a convencer al mundo, al menos por un tiempo y a través de las mejores obras jamás creadas, y mediante el año más creativo en aspecto musical en toda la historia, de que dicho cambio era posible.

 

Continuando, sin lo asfixiante de la Beatlemanía y lo frustrante de sus conciertos en los que a duras penas se escuchaban ellos mismos, difícilmente hubieran dejado de hacer giras. Fueron los primeros y hasta el momento, son pocos los grupos que aguantan sin la publicidad y potencia de las presentaciones en directo. Sin embargo, sin esta situación, difícilmente hubieran podido presentar discos tan impecables, tan exactos, tan trabajados como los del ’67 en adelante. Y así mismo, sin la ausencia de giras, Epstein no se habría sentido tan inútil como para caer en la depresión que lo llevó a la muerte por combinar un exceso fatal de barbitúricos con anfetaminas, y cuya muerte fue el lento comienzo del fin.

Sin esta orfandad, quizá no se habrían embarcado a la India, donde surgió el disco más variado de todos los tiempos, el White Album (The Beatles, de cualquier forma, más conocido como White Album). Luego vienen muchos factores: Yoko, Linda McCartney y su familia, la polaridad natural de John hacia una música más política y la tendencia de Paul hacia lados más melosos y comerciales, las peleas por el nuevo manager…

 

Afortunadamente, los Beatles acabaron donde tenían que acabar (quizá), y afortunadamente el hubiera no existe, así que todas las hipótesis de lo que hubiera pasado sin estas coincidencias son polvo en el viento. No me imagino a los Beatles causando lástimas en estos días. No, no, no! los Beatles acabaron en la cúspide y ese es otro factor para que sean el grupo más querido de todos los tiempos. John, George y Ringo decidieron no continuar tras la terquedad de Paul, aunque la historia demuestre que él tenía razón. No ocurrió como con los Stones y Brian Jones, ni con los Doors y Morrison, con una sustitución o con un vacío, respectivamente. Los Beatles supieron incluso morir cuando tenían que hacerlo, y si se reencontraron más allá de la tumba a mediados de los 90’s fue porque John pidió una disculpa a nivel mundial con Real Love, una disculpa que ni Yoko se atrevió a detener y que contiene en letras el abrazo que nunca se pudieron dar dos hermanos y dos genios musicales como Lennon y McCartney. Tras ellos nos queda un excelso legado como solistas, pero uno no puede saber qué hubiera pasado si la simbiosis hubiera continuado, y esto también hace más grande la leyenda.

 

Otro punto importantísimo es el cuidado de su legado por parte de los Beatles sobrevivientes, Yoko, Olivia, y los mismos hijos, sobre todo Dhani y Sean. De alguna forma, a pesar de la disolución, Los Beatles siempre se han mantenido presentes y vivos. Desde el Red and Blue álbums de 1973, los Past Masters de 1988, los BBC’s, el proyecto de las Antologías 1 a 3 a mediados de los 90’s, el 1, los box sets de aniversario con remasterizaciones y tomas alternas, y finalmente la Antología 4 y la esperada versión Beatle de Now And Then. Sin contar las giras masivas de Paul donde más de la mitad de los temas son de los 60’s, y en los que nunca pierde oportunidad de rendirle tributo a George y a John (Chulada de versión de I’ve Got A Feeling con Lennon en las pantallas). Y los boxsets y reediciones de trabajos en solitario que Sean y Dhani han hecho de sus respectivos padres. Los mismos han dicho que es para mantener viva la flama Beatle en una sociedad en la que el consumo se ha vuelto inmediato y en el que las nuevas generaciones están más propensas a olvidarse de ese legado. Creo que mientras sigamos enseñando a nuestros hijos de buena música, podrán tener gustos más actuales, e incluso de géneros muy distintos, pero jamás se perderá de vista (o de oído) el catálogo de los Beatles en sus listas de reproducción. Me tocó vivirlo en el concierto de Paul en Guadalajara en 2012, pero sobre todo en Ciudad de México en 2024, al que fui ya con mi hijo adolescente y me tocó verlo cantar de principio a fin y llorar y emocionarse como el montón de chiquillos que también había en el Foro Sol…    Brian Epstein se quedó corto.

Sobra decir que, si tuviera que irme a una isla desierta con una sola discografía, los elegiría a ellos. ¿Por qué? Porque a lo largo de todos sus discos hacen parecer que hacer buena música es algo fácil, siendo que, en realidad, los buenos discos, por no decir las buenas canciones, se dan a cuentagotas. También sobra decir que la sobresaturación que me ha ocasionado escucharlos tanto no significa que me dejen de gustar lo más mínimo, ni que entre más música descubro, más los aprecio. Sin embargo, todo esto tampoco significa que no los vaya a criticar lo más objetivamente posible, porque también la banda más perfecta de la historia tiene sus bemoles.

 

Alineación:

John Lennon - Voz principal, coros, guitarra rítmica, eventualmente teclados y bajos. La voz más intelectual, política y crítica del grupo, y quien arriesgó con los temas más experimentales. El líder en la primer etapa.  

Paul McCartney – Voz principal, coros, bajo, eventualmente teclados y hasta trompeta y batería. Multi instrumentista, pero al fin y al cabo el bajo era su instrumento y fue donde creó una revolución melódica en la manera de interpretarlo y su rol en los grupos.   

George Harrison – Guitarra líder, coros (tercera voz magistral), voz principal y sitar. El Beatle callado, pero que hacía los adornos perfectos, el que trajo a la banda la influencia hindú, el misticismo, y armonías magistrales.

Ringo Starr – batería, ritmos, muy eventualmente voz principal. Un batería cuya influencia ha sido reconocida desde Phil Collins, Dave Grohl, Curt Cobain (que empezó tocando batería por Ringo), hasta Chad Smith. Siendo zurdo tocando en un kit para diestros, tiene un beat muy peculiar y difícil de igualar, pero nunca fue flashy ni exagerado, sino que siempre tocó en función de la canción.

Todos compositores y magos. Además, George Martin: En la producción y arreglos. Billy Preston en los teclados de los últimos discos, ¿Y por qué no? Eric Clapton en el requinto, al menos una canción, fue también Beatle.

Sobre su historia, quizá no agrego muchos detalles en sí en esta Intro, o se tocan muy superficialmente, pero pueden checar las entradas individuales de sus carreras solistas, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, donde viene toda la historia del cuarteto con más detalle, desde el punto de vista de cada uno. Estas entradas fueron publicadas en 2017, y son más o menos el mismo formato de las 4 películas dirigidas por Sam Mendes a estrenarse en 2028, recorriendo la historia desde los diferentes puntos de vista de John Paul, George y Ringo. Y que espero con ansias!

Por Corvan 

25/Ago/2007  

​Editado: 24/Abr/26

IF YOU WANT BLOOD YOU’VE GOT IT (AC/DC, 1978)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artista: AC/DC (C)

Fecha de Grabación: 30 de Abril de 1978

Fecha de Lanzamiento: 13 de Octubre de 1978, US

Discográfica: Atlantic Records

Productor: Harry Vanda & George Young

Calificación: 10



Mejor Canción: Whole Lotta Rosie, seguida de Bad Boy Boogie

Canciones: 1) Riff Raff; 2) Hell Ain’t A Bad Place To Be; 3) Bad Boy Boogie; 4) The Jack; 5) Problem Child; 6) Whole Lotta Rosie; 7) Rock & Roll Damnation; 8) High Voltage 9) Let There Be Rock 10) Rocker.
 

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Si, ya sé, me estoy saltando el Powerage, pero sinceramente, quería aprovechar el momento en que AC/DC está terminando la parte latinoamericana de su gira Power Up reventando cada estadio en el que se presenta para poder arrancar reseñas con este disco. Ya regresaremos al Powerage, pero era imposible pasar por alto el huracán que está convertido la banda australiana. Angus a sus 71 años sigue siendo una bestia en el escenario, y aunque se extraña enormidades a Malcolm, Stevie no lo ha hecho nada mal. Esta gigantesca gira inició el 17 de Mayo del 2024 y la última fecha está prevista a fines de Septiembre del 2026, por lo que es algo verdaderamente monumental. No, no los fui a ver, mañana precisamente es la segunda fecha en Ciudad de México. Por el tamaño de gira y las vicisitudes que han tenido los últimos años, huele, apesta a despedida, pero guardo esperanzas de que salgan de nuevo y me toque verlos.

Bueno, me estuve preguntando cómo arrancar en forma las reseñas, y tras varios intentos, me vino como anillo al dedo un video de AC/DC convirtiendo el estadio de River de Argentina en una marea humana. Qué bárbaros, mi respeto a los argentinos por su manera de rockear!!! Y me dije a mí mismo: mí mismo, empecemos alfabéticamente para ser justos. Así que en vez de matarlos con una reseña imposible de las 4 Antologías de los Beatles (que ya vendrán, pero por separado), prefiero iniciar por el momento y el alfabeto con este discazo, que es la mejor prueba (y única versión oficial) del poder en vivo de AC/DC con Bon Scott.

Para 1978, los Young, Bon, Cliff y Phil, se habían convertido en una verdadera máquina. El Powerage, lanzado en Abril del ’78, les había traído muy buenas ventas, pero lo que realmente los catapultó finalmente al estrellato, fue la enorme gira de 63 conciertos en Estados Unidos, que inició en Junio. La banda decidió pasar 2 semanas de vacaciones en Miami antes de arrancar, conscientes de que necesitaban cargar pilas. Iniciaron teloneando 4 conciertos a Alice Cooper en la Costa Este, mientras el Powerage iniciaba su ascenso en las listas. Cabe mencionar que Cliff Williams acababa de reemplazar a Mark Evans al bajo durante las sesiones del Powerage, dando mucha más solidez y dinámica a la sección rítmica, pero esta sería su primer gira y se notó la mejora en vivo de inmediato. En Julio se presentaron en Texas, San Antonio, California, Utah, Oregón, Missouri y Canadá, donde actuaron junto a Montrose, Aerosmith y Molly Hatchet, según los rumores, dejándolos como amateurs ante el poder que habían desarrollado los australianos a estas alturas, pero que le dio oportunidad a Bon de irse de juerga con Steven Taylor y Joe Perry, quien quedó extasiado con su música. Participaron en el Texas World Music Festival, donde alternaron con Ted Nugent, y básicamente por donde llegaban, arrasaban. Si hoy en día, son una máquina de poder… Cliff Williams y el mismo Angus coincidirían que estaban en su mejor momento en vivo, y si bien tienen buenos registros con Brian, en el ’78 eran una máquina perfectamente engrasada, llenos de juventud, y en plenitud de fuerza.

Cuando pisaron Los Ángeles, en el repleto Starwood, un joven Vince Neil los fue a ver y quedó tan extasiado que ahí mismo surgió la semilla de Motley Crüe. Posteriormente alternaron con Van Halen y Pat Travers en Oakland, mientras el Powerage seguía su lento ascenso en Billboard, a pesar de que llegaban con muy poco o nulo apoyo de la radio. Por esas fechas los escuchó el empresario Bill Graham, duelo del Fillmore East y West, que eran desde hace años catedrales del rock y la música, en Nueva York y San Francisco, respectivamente. Llenaron el West con 65 mil personas. Estados Unidos simplemente no podía seguir ignorándolos. Pero su potencia no era todo felicidad. Bandas como Foreigner se negaban a salir después de los australianos (y se entiende). Incluso Eddie Van Halen alguna vez le preguntó a su manager si en verdad iban a salir después de ese tornado australiano. A AC/DC no les importaba si eran los primeros o los últimos… su mantra antes de cada concierto se mantenía intacto: Salimos a matar!!!  

Tal era el ambiente dentro de la banda, que el tema se volvió inevitable, y lo sacó finalmente Angus el 29 de Julio en una entrevista para el Star News: “Un disco en vivo podría captar nuestra estancia allá donde está la gente y la energía y las mujeres, donde puedo hacer de la guitarra algo letal.”

Vinieron nuevos conciertos como teloneros de Aerosmith (Hairy Smith, como los llamaba Bon), Foreigner y Van Halen en Chicago. Ahí diría Peter Mensch, manager de Aerosmith: “La gente viene a ver a Aerosmith, pero sale hablando de AC/DC.” Durante agosto telonearon a Alvin Lee (Ex Ten Years After), Rainbow, Ted Nugent y Cheap Trick. Cada vez más gente iba a verlos a ellos en lugar de los estelares, hasta que, en la parada de Jacksonville, Cheap Trick de plano les pidió que cerraran el concierto. En Septiembre, en la costa Este, telonearon a UFO, Blue Oyster Cult y a Thin Lizzy. Para estas alturas, sus presentaciones terminaban en tumultos, y Bon tenía que apañárselas para aplacar un poco los ánimos. Los estelares salían usualmente paniqueados al escenario. En una de ésas ocasiones, en Cleveland, el manager de Thin Lizzy, molestísimo, fue hasta donde el ingeniero de sonido, Ian Jeffrey, lo tumbó de un puñetazo y bajó el volumen en pleno concierto, dejándolos básicamente con los monitores. Tras el concierto, los Young, de estatura y mecha muy corta, fueron tras el promotor, pero tras amenazar con darle una paliza, terminó en una demanda por 20 mil dólares a favor de los australianos por equipo dañado. Bueno, incluso hoy en día tienen fama de ser el espectáculo con más decibeles del planeta tierra!

La gira terminó con los conciertos del 2 y 3 de Octubre, con el Powerage llegando a las 200 mil copias vendidas. Fue cuando retomaron la ida del En Vivo. Ya tenían tiempo acumulando cintas de los conciertos de esa gira, por lo que George Young y Harry Vanda retomaron su papel de productores, contrataron a Mark Orpiz como ingeniero de sonido y le dieron el montón de cintas. Entre los 3 fueron seleccionando pistas y empezaron a hacer mezclas y más mezclas. Tenían para un disco triple de buena calidad, pero contrario a los estándares de la época, querían un disco corto, pero endemoniadamente bueno. La base del disco es el concierto del teatro Apollo de Glasgow, del 30 de Abril de 1978. Se escogió por la energía particular de esa noche, en que Bon y los Young, de raíces escocesas, se lucieron, e incluso salieron con las tradicionales faldas escocesas.

Al disco se recortó Dog Eat Dog y otros temas del concierto, pero se dejó el encore Rocker como cierre del álbum. El diseño de la genial portada se hizo a partir de una fotografía tomada en Agosto antes del concierto de Boston. Modificaron una guitarra y pusieron sangre falsa a Angus para que pareciera que se estaba haciendo harakiri con ella. El título del álbum se basó en la respuesta de una entrevista de un periodista a Bon, al que le preguntó antes de un concierto: “Qué se puede esperar del gupo?”  - “Sangre”

 

 

El disco abre con Riff Raff. Lo primero que escuchamos es el rugido de la gente, aplausos, silbidos de expectación y unos instantes de feedback que aumenta la tensión hasta el :40 cuando entra el riff de Angus, jugueteando con su guitarra, prendiendo al público, hasta que la canción revienta al 1:30 y entra el riff-raff principal y sin darnos cuenta vamos en una maldita locomotora a toda marcha. Bon no entra hasta el 2:24, con su voz aguardentosa, imperfecta quizá, pero que Brian me perdone, la más adecuada para ese Rock puro para la maquinaria llamada AC/DC. Malcolm muestra porqué era de los mejores guitarras rítmicos del mundo, y viene el primer solo pirotécnico de Angus al 3:05. A que Eddie tomó un par de notas durante los conciertos que Van Halen compartió con AC/DC??? AL 4:10 viene la secuencia de notas ascendentes y la banda vuelve a toda marcha. El público ruge, Bon ruge, la SG de Angus ruge en un diálogo imposible, y la sección rítmica ahora con Cliff suena más cohesionada que nunca. Rock & Roll puro!!!

 

Seguimos con Hell Ain’t A Bad Place To Be, del Let There Be Rock, y su demoledora intro, hasta que la tensión revienta al :30 con ese Hey You! De Scott y el resto de la banda entrando. Insisto, Bon no es perfecto, no es muy técnico, pero tiene una actitud que arrasa con todo, su voz es otro instrumento tan afilado como las guitarras de los Young. Si a eso le sumamos el show que montaba echándose a Angus sobre los hombros… Viene el incendiario solo al 2:35, que se extiende hasta el 3:10, y de regreso a los alaridos de Bon. Esta es de los puntos fuertes del Let There, pero aquí queda un poco opacada por el resto de las canciones. Estuve a punto de dejarla en blanco, pero Bon... Lo que hace Bon aquí es para los anales del Rock!  

Bad Boy Boogie arranca con su poderoso riff sin más preámbulo. Una aplanadora desde el primer segundo, y se entiende porque gente de la talla de Joe Perry y Gary Moore tuvieran pánico de salir al escenario después de una banda capaz de esto. La canción sigue armando tensión en su escala ascendente hasta los estribillos y hasta ese puente elástico de Angus al 1:55 que es uno de los momentos más sublimes de la historia del Rock, hasta que Phil Rudd queda solo acompañando como un latido de corazón y luego vuelven todos a la carga, para un solo pirotécnico. Al 2:40 Angus se queda sosteniendo la nota mientras Malcolm hace un riff machacón en incisivo, y luego la rola parece apagarse. Se escuchan las palmas del público. La guitarra de Angus empieza a chisporrotear. Tensión. Magia. Imaginen esto en un estadio con 60 mil personas en Latinoamérica! Al 4:45 empiezan de nuevo a subir cada vez más, hasta que los baquetazos de Rudd vuelven a poner la locomotora a toda marcha y volvemos en forma a la canción, con Bon gritando, las guitarras en una combinación perfecta, y la sección rítmica como un reloj enorme y perfectamente sincronizado. Al 6:23 parece que la canción se apaga, pero el menor de los Young se las ingenia para alargarla con feedback y un regreso chisporroteante hasta que el resto de la banda baja el telón. Pueden creer que dura 7:30? Una verdadera joya.

Sigue The Jack, del T.N.T. y me mantengo diciendo que es una canción divertidísima, donde el 90% del mérito es de la tremenda personalidad de Bon y la letra, con su doble sentido en referencia a una ETS que le pasó una groupie… El solo es soberbio, pero en general no deja de ser un tanto repetitiva y… bueno… música de stripper. Lo dije! Con todo, es un clásico, y se presta para que Bon entonces, y ahora Brian, hagan cantar al público como al 2:40. No es mala. En absoluto. Pero pudieron haber incluido It’s A Long Way en su lugar.

 

Problem Child, del Dirty Deeds, arranca con todo, se escucha la ovación de la gente y Bon se hace dueño desde que empieza a cantar. La conjunción de las 2 guitarras y de la sección rítmica es celestial. Noten cómo Cliff se separa de la batería al 1:25 para acelerar rumbo al explosivo estribillo. El solo viene al 1:55 y es otro de esos momentos que definen al Rock. Y al 3:35 suben medio tono para hacer que el estadio ahora sí se derrumbe. Es de esas canciones que terminan en el clímax del solo y se puede sentir con la reacción de la gente al final, aunque la corten.

 

Whole Lotta Rosie en su versión de estudio es una fuerte candidata a ser la mejor canción de la historia de AC/DC. Pero esta versión en vivo suena más desbocada, más poderosa, con la banda y el estadio en pleno estallido. El riff de Angus junto con la metralla rítmica de Malcolm son dignas de monumento. Phil se desbarata con las baquetas, Cliff es una máquina, y en general todo es… brutal. AC/DC para estas alturas se habían vuelto maestros en esos parones y arrancones. El solo es meteórico, de un segundo a otro bajan la intensidad al 2:45, pero en lugar de apagar a la gente, escuchen su reacción al fondo. Y luego de nuevo a toda máquina, con Angus tratando de asesinar su guitarra y Bon gritando el título a todo pulmón para ese final apoteósico.

 

Luego viene Rock & Roll Damnation del Powerage, con ese riff envenenado, Bon adueñándose de todo con esa actitud de ”me voy a dejar el alma aquí”. El estribillo en donde hay que seguir la melodicidad del bajo, y luego los parones marca de la casa, pero terminando en unos exquisitos agudos, y luego los “Damnation” que gritan los Young mientras les responde Scott. Usualmente no mencionamos mucho a Cliff, pero aquí simplemente se luce, sigan al bajo. Es de las más cortas del disco, pero no deja de ser poderosa.

 

Continuamos con High Voltage, de su disco australiano homónimo de 1975. Una tremenda versión en vivo, fiel a la versión de estudio, pero insisto en que, ya encarrerados con la adrenalina del concierto y del público, tomas nuevos tamaños. E insisto, Williams es mucho mejor bajista que Evans, e hizo más click con Rudd, y se nota en esta versión. Al 2:50 se encuentra manteniendo la canción mientras Bon empieza a jugar con la gente 7 años antes del mítico Eo de Mercury. La guitarra de Malcolm chisporrotea de nuevo, su hermano menor comienza un solo casi tímido, rindiendo tributo a Chuck Berry (se lo pueden imaginar brincando como pato?), y de la nada, al 4:28 ya estamos otra vez en plena descarga de Alto Voltaje, con la adrenalina a todo y con ganas de estar saltando.

 

Let There Be Rock no da respiro. Arranca con la potencia con que terminó la anterior, las guitarras sucias dando brochazos de rock. La sección rítmica se queda sosteniendo la canción mientras Bon lanza los primeros versos bíblicos. Al minuto vuelven los Young, Malcolm como sierra, Angus como alguien que habla mejor con la guitarra que con la boca, lanzando destellos de luz con sus dedos y las cuerdas. Y de nuevo el tren a 180 kph. Cliff galopa con el bajo, Bon casi escupe las letras “Let There Be Light! Let There Be ROOOOOOOCK!!!” Un riff tras otro, un solo tras otro, y sin darnos cuenta se nos han ido 8 minutos y medio de una cátedra monumental de cómo hacer Rock. Si los AC/DC del 2026 son capaces de desplegar al menos la mitad de energía que tienen aquí, de verdad me arrepiento de no haberlos ido a ver en esta gira. El final de Angus es simplemente sublime, no es algo que se pueda preparar de antemano, sino algo que va saliendo conforme las noches en carretera y la energía del escenario. Dios! Los últimos 3 minutos son para levantarle un monumento colosal a ese genio de 1.57 mts!!! Se fue Bon, se fue Malcolm, pero el día que se vaya Angus ese día se acaba AC/DC!!!

 

El disco cierra con Rocker, del T.N.T. Es la canción mas corta del disco, con apenas 3:15. Es parte del encore, y Bon ya se nota algo cansado, pero sin sonar mal. La rola tiene muchísima energía, pero si bien supera con creces la versión de estudio con los solos de Angus, me sigue pareciendo un Rock & Roll muy genérico. Supongo que es un buen cierre, pero tenían una buena baraja de opciones para hacerlo realmente espectacular.

 

 

En fin (tenía 8 años esperando decir esto), el disco no tiene malos momentos, aunque pudo tener mejores. Es posible que hubiera detalles en las grabaciones de otras canciones que las hicieron descartarlas o que decidieron ceñirse estrictamente al repertorio de la noche de Glasgow. Pero en sí es un álbum en vivo impecable, poderoso, donde se nota la energía en crudo de la banda, sin un solo error que haya detectado, con una química brutal con el público sin que éste opaque. Y la banda, son el ejemplo de un grupo perfectamente sincronizado y engrasado, una máquina perfecta de hacer Rock que podía desbaratar estadios hace casi 50 años y que lo sigue haciendo ahora. La cuestión es que aquí está Bon Scott en su prime, demostrando que quizá no era el cantante más técnico, pero en su momento, uno de los mejores y más carismáticos frontmen del mundo. Y Cliff redimensiona por completo la sección rítmica. No demerito a Brian Johnson, y muero por verlo en vivo antes de que dejen de rodar, pero la energía, la potencia, el rock puro que muestran en este disco me hace pensar que difícilmente veremos de nuevo a AC/DC rockear como lo hicieron en Glasgow en 1978.

 

Espero equivocarme…

 

Y espero verlo.

Por Corvan

10/Abr/2026

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