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EMERSON, LAKE & PALMER (Álbum, 1970)

Artista: Emerson, Lake & Palmer (C)

Fecha de Grabación: 1970

Fecha de Lanzamiento: 15 de Octubre  de 1970, UK

Discográfica: Island/Atlantic Records

Productor: Greg Lake

Calificación: 9.5

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Progresivo 

Mejor Canción: Uff! Cualquiera de las de rojo!

Canciones: 1) The Barbarian; 2) Take A Pebble; 3) Knife Edge; 4) The Three Fates; 5) Tank; 6) Lucky Man.

De donde diablos salieron estos tipos?  Es decir, como es que salen de la nada y lanzan un disco casi perfecto? Bueno, en realidad no salieron de la nada. Ya comentábamos que, aunque como banda, ELP llegó un poco más tarde que el resto de las bandas Prog fundadoras, los tres integrantes ya llevaban algún recorrido y experiencia. Greg Lake como bajista y cantante de King Crimson en el disco debut, Keith Emerson como la fuerza motora de The Nice, y Carl Palmer como baterista de Atomic Rooster. Así  que en realidad no debió sorprender tanto el que el debut de un grupo fuera tan, ehrrrrr… grandilocuente.

Estuve tentado a usar la palabra “pretencioso”. En algún momento de los 70’s estuvo muy de moda la siguiente broma: “Cómo deletreas Pretencioso?: ELP”. La verdad es que me parece un término más bien despectivo y peyorativo, por más que Starostin diga que está justificado con una buena ejecución. La palabra me deja con la sensación de que el grupo pretende algo muy alto y no lo logra; en este sentido el debut de ELP NO es pretencioso porque por momentos incluso lucen sobrados, haciendo las cosas con una facilidad y fluidez impresionantes. O al menos esa impresión me causan.

Por otro lado, las otras bandas progresivas tuvieron una etapa de desarrollo. Yes no sonó a Yes hasta el tercer disco, empezando con sonidos más psicodélicos. King Crimson siempre estuvo mutando de integrantes y de estilos. Pink Floyd empezó también como banda psicodélica, perdió el rumbo un rato y quizá el único disco verdaderamente Prog que jamás hizo fue el Animals. Genesis empezó como un grupo de adolescentes haciendo muy buen pop que no vendió un centavo, y no sería hasta el tercer disco cuando empezaron a encontrar su ruta. Es decir, todos tuvieron un periodo de incubación antes de alcanzar su sonido, pero ELP parece  haber surgido ya en un nivel de tremenda madurez, con un estilo definido, con las funciones de cada miembro perfectamente diferenciadas, y con un estilo único. Esto se debe no sólo a la experiencia que ya traían, sino a que los tres se complementaron de manera perfecta. No por nada son el primer Supergrupo Prog, y me atrevería a llamarlos en general, el mayor Supergrupo del Rock, después de Cream, claro. The Nice estuvo siempre dominada por las influencias neoclásicas de Emerson. Keith es uno de los tecladistas más monumentales de la historia. Prefiero el estilo de Ray Manzarek, pero técnicamente Emerson es muy superior, y durante los 70’s, quizá el único músico que llegó a estar a su nivel fue Rick Wakeman. Con Greg Lake y Carl Palmer encontró por fin a los tipos con los que podía explotar todo su potencial. ELP basa su sonido en la capacidad de insertar arreglos a diestra y siniestra de Emerson, pero no tendrían el mismo efecto si la sección rítmica no lograra mantener la atención con la fuerza con la que lo hace, o si las melodías vocales no fueran buenas.

No es que Lake y Palmer sean el grupo de soporte de Emerson por supuesto, pero por obvias razones es el que más destaca, al ser de los pocos grupos en el que el sonido del teclado impera sobre el de la guitarra.

Así, después de que dejaran al mundo boquiabierto con la interpretación que hicieran en el festival de Isle of Wight el 23 de Agosto del ’70, y que a juzgar de muchos estuvo a la par de la participación estelar de The Who, amanecieron al día siguiente como estrellas mundiales. Ahmet Ertegun, presidente de Atlantic Records, viajó desde Estados Unidos para firmarlos, diciéndoles que si eran capaces de vender 20 mil asientos antes de lanzar un solo disco, no quería ni imaginar lo que pasaría cuando tuvieran un álbum. Así firmaron con Atlantic y su subsidiaria europea Island Records, por entonces quizá la disquera de Rock más poderosa del planeta.

Las grabaciones fueron rápidas, pero no se siente para nada un disco forzado o apresurado. Es un disco muy democrático, en el que todos contribuyen con piezas propias que ya tenían previamente. Keith Emerson aporta con arreglos de piezas clásicas, como el Allegro Barbaro de Bartok, rebautizado convenientemente como “The Barbarían”, o la Suite Francesa No. 1 en Re menor de Bach que terminaría siendo “Knife Edge”, o “Three Fates” que es una suite de su autoría. Greg Lake contribuye con “Take a Pebble” y “Lucky Man”, un par de hermosísimas baladas a las que los demás integrantes aportan bastante para convertirlas en piezas épicas. Y Carl Palmer pone su granito de arena con “Tank”, que es una pieza de 8 minutos que inicia con un arreglito instrumental como pretexto para dejar un extensísimo y apantallante solo de batería, al más puro estilo de “Toad”, aunque la comparación esté desgastadísima. Apenas 6 temas, en los que prácticamente todo les funciona para hacer un enorme debut, y darle el último impulso que necesitaba el Prog para consolidarse como el movimiento más fuerte a inicios de la nueva década.

El disco abre con “The Barbarian” que es una reinterpretación de una pieza clásica del rumano Bartok. ELP es de todas las bandas fundadoras del Prog la que más influencia tiene de la música clásica, y Emerson no tenía empacho en agregar largas secciones de los viejos maestros del piano a sus creaciones. Afortunadamente los acreditaba, no como Page-Plant, que por creer que tomaban prestadas melodías de Blues de los 30’s, ya podían adueñárselas y nadie se daría cuenta. En fin, un temazo, que inicia con el bajo distorsionado de Lake para crear un efecto colosal, la batería da una vuelta, se detiene, regresa y entra el mastodóntico teclado haciendo esos poderosos arreglos. Es increíble como Emerson te puede agarrar y transportar una vez que empieza con sus trucos, y al menos la primera sección (por no hablar de la intro), que dura hasta el 1:18 y que termina con una nota alargada del bajo distorsionado, es uno de los momentos más gloriosos del Rock, y la prueba de que esta banda nació en plenitud. Después viene el arreglo a piano de la pieza de Bartok, interpretada a mucha mayor velocidad, por lo que requiere una tremenda técnica. Lake hace un arreglo en segundo plano mientras Palmer le agrega velocidad con un punteo rapidísimo a la tarola. Hacia el 2:30 empiezan a subir de intensidad hasta un poderoso orgasmo musical que termina con un gong y de nuevo el riff de bajo. Increíble la sección media, pero también es impresionante los arreglos que la banda hizo al inicio y al final. Escuchen a Carl dando vueltas como loco por toda su batería al final, sin perder una nota! Y las líneas de bajo de Lake, que alterna con distorsión y sin. Es realmente magistral lo que estos tres tipos pueden hacer. Uno queda anonadado. Noqueado por la demostración de poder. Cuando digo que ELP tiene literalmente un sonido mastodóntico por el sonido del teclado y la potencia de la sección rítmica me refiero a canciones como ésta. Apenas después de que termina uno se da cuenta de que no tiene voz.

Sigue “Take a Pebble”, que es una balada de Greg. Inicia al menos de este modo, de manera suave y muy al estilo Folk, recordando un poco a “Epitaph” del debut de King Crimson. El punto fuerte aquí es la voz y la sublime melodía vocal de Greg. Pocos vocalistas de Prog tienen esa capacidad de sonar convincentes y sinceros y por lo tanto, de enganchar emocionalmente al escucha, Peter Gabriel, quizá... Greg Lake lo hace con aparente facilidad. Las letras no son malas, pero son un tanto excesivas, les falta algo, pero en realidad no es lo que canta sino cómo lo canta. Esta primera parte de la balada dura hasta el 2:25. A partir de entonces Emerson se adueña de la rola con su piano, haciendo espídicos arreglos. Lake lo va siguiendo haciendo intrincadas líneas, recorriendo todo el brazo de su bajo, mientras Palmer hace un beat de ferrocarril desbocado. Al 3:40 Lake inicia un rasgueo muy suave de guitarra acústica que comienza a hacer arreglos tipo country en un lento crescendo, hasta que de repente tenemos un alegre riff country con los demás llevando el beat con las palmas de la manera más boba y encantadora posible. Luego hace arpegios y arreglos más clásicos y al 6:25 Emerson se vuelve a adueñar del tema con un hermoso interludio a piano, con eventuales punteos dramáticos de bajo. Esta sección es un despliegue de técnica y virtuosismo de Keith. Al 8:25se incorporan bajo y batería. Emerson sigue haciendo exactamente lo mismo, pero la incorporación de la sección rítmica le da un toque muy jazzera la canción. Palmer hace unos destiempos exquisitos, mientras Lake juega con escalas. Noten en esta parte cómo lo que hace Keith es notable, pero la incorporación de bajo/batería le da otra dimensión!!! ELP no es Emerson, son la suma de las tres fuerzas, definitivamente. Hacia el 10:40 queda de nuevo solo el piano y parece que ha terminado cuando un raudo arpegio abarcando quizá las 3 escalas nos vuelve a colocar en la sección de la balada. Greg nos hipnotiza de nuevo, mientras Palmer hace dramáticos tamboreos. “The daybreak is your midnight; the colours have all died, Disturbing the waters of our liiiiiiiiiiiiives, of our lives, of our lives, of our liiiiiives...”.  Uff! No es un cierre tan hermoso que duele? Una canción con todo: balada, Folk, Clásico, Country, Jazz. Qué mas quieren? Alguien además de estos tipos pueden combianr tantas cosas tan bien en apenas doce minutes? Además de King Crimson, claro?

Continuamos con “Knife Edge”, una canción dramática y con un riff principal algo oscuro y malévolo. Esta es otra pieza de Keith, en la que también usa el recurso de un riff de su autoría, un tanto psicodélico, una sección media instrumental que es un pasaje clásico de Bach, y un cierre nuevamente a toda marcha con la figura de Rock. La rola arranca con un riff asesino de bajo, y un Lake cantando una melodía que espejea esa línea, pero en un tono agresivo, amenazante, extraño en él, pero que funciona a la perfección en la rola. Luego un puente instrumental en el que dominan los arreglos psicodélicos del teclado, pero en la que también hay líneas brutales de bajo. Palmer se las arregla para catapultar la rol de 0 a un trillón de kilómetros por hora en un redoble de 2 segundos. Y en el puente del 1:50 suena imponente. Es mi parte favorita. Luego Keith hace un solo con disonancias, pero la sección clásica inicia hasta el 3:20. En lugar de cambiar a clavicordio, está grabado con un órgano. Si lo notan, es una sección relativamente corta, pero se toma la decencia de acreditar al maestro Bach. Luego regresan a la sección rocker con el riff desaforado y el final son básicamente los tres instrumento haciendo tres solos hasta que la canción parece desinflarse. A propósito claro. Gran tema.

La segunda cara del disco inicia con la Suite “The Three Fates” de Emerson. Es un tema instrumental en donde básicamente manda al diablo a sus compañeros para lucimiento suyo. Pero vale la pena. La canción está dividida en tres partes: “Clotho” que es el pasaje en órgano que dura hasta el 1:50. Luego “Lachesis” que es en piano y que me parece la más interesante, con mayor técnica e influencia de los maestros clásicos, y me parece hermosa particularmente a partir del minuto 3. Esta parte se alarga hasta el 4:31 cuando regresa el drama cuasirreligioso del órgano por unos instantes, para después regresar al piano, pero esta vez con batería y bajo, sólo para el cierre. Esta parte tiene algo de tropical, no sé, no me termina de convencer el cierre. Un poco más de egoísmo por parte de Keith hubiera estado mejor esta vez, aunque tampoco es que sea malo, solo un poco largo para un jam. Esos últimos 3 minutos salían sobrando.

“Tank” es un solo de batería de casi 7 minutos. Bueno, usa el recurso ya trillado de arrancar con alguna sección instrumental que lleva ritmo y algún riff o arreglo con el pretexto de después dejar al bataco haciendo cosas que sólo dejan con la boca abierta a otros batacos virtuosos, pero que nos aburren enormidades al resto de los mortales. Jajaja, no es cierto. Bueno, algo. El caso es que es algo ya visto con “Toad” de Cream, “Moby Dick” de Zeppelin o “Grand Vizier” de Floyd. Solos de batería con un despliegue de técnica impresionante, sacando artilugios inconcebibles, tratando de romper el record Guiness de beats por minuto o segundo. Hay que estar en el mood para estos solos. La ventaja de “Tank” es que Palmer lleva la técnica a otro nivel, y que la sección del solo va del 1:30 al 4:10, por lo que la larga outro con todo y solo de teclado no la hace tan pesada. Lo malo es que con esta y “Three Fates”, ya van más de 15 minutos instrumentales.

Finalmente tenemos “Lucky Man”, una balada compuesta por Greg Lake. La curiosidad de esta canción es que fue agregada como “relleno” a petición de la disquera ya que el disco se quedaba algo corto. Lake la propuso, y la grabaron a disgusto de Carl y Keith. Obviamente tenían que esforzarse para lucir en una balada acústica. Lo curioso del caso es que la canción estaba compuesta por Lake, pero cuando tenía apenas 12 años, y por eso tiene ese aire pastoril, medieval e inocente. Y lo irónico es que terminaría siendo uno de los mayores éxitos comerciales de ELP, considerada junto con “From The Beginning” también acústica, sus mejores y más emblemáticos temas. Para coraje de Emerson, jajajaa. Pero la verdad es que todos hacen un gran papel. Sin duda se lo lleva Greg con esa fascinante melodía vocal y la interpretación, además del guitarreo-arpegio que te engancha por sí mismo. Hasta un requinto eléctrico se avienta a la mitad, y de buena calidad, aunque no sea rápido. La canción pudo funcionar grabada sólo por él, pero Palmer hace una ardua labor para insertar un tamboreo épico que encaja casi de milagro. Y Keith hace uno de los mejores solos de su vida. Lake le pidió que usara un sintetizador Moog para el final de la canción, y es de las primeras ocasiones (si no la primera) en que se graba este tipo de sintetizador en el Rock. Emerson lo hizo a desgano, y ni siquiera preparó algo, sino que improvisó en la sesión. El solo que escuchamos es tal cual la primer toma. Impresionante. La canción es redonda, sigue siendo el sello de ELP, pero con un sonido más accesible, que fue el que enganchó a millones de personas con el trío. Además sería el single que llevaría al disco a la cima. Sigue siendo de mis favoritas.

Y es todo. 6 temas que conforman un debut no únicamente sólido, sino brillante. Uno podrá desprotricar cotra el pretencionismo de ELP, pero aquí suenan cautivadores de principio a fin y usan un arsenal de recursos para mantener el disco en gran nivel, y se sigue escuchando fresco, poderoso, creativo, y artístico. Por supuesto que la primer cara sobresale, y en cambio el principio de la segunda puede resultar pesado, sobre todo si tampoco eres muy fan de los solos de batería kilométricos y sin un ritmo definido. Esta parte es la única que me impide darle el 10 perfecto, aunque como ya mencioné, no resulta TAN pesado como otros solos de batería por el estilo, y no descarto en algún momento subirle ese medio punto.

En fin, un álbum muy completo, con un montón de estilos y congregando lo mejor de Prog: Hermosos e inspirados teclados al nivel de Rick Wakeman, poderosos y fluidos bajeos que no le piden nada a Chris Squire, una voz fuerte y emotiva a la Peter Gabriel, y una batería que no es Neil Peart, pero se acerca bastante y luce apantallante de principio a fin. Un derroche de técnica y virtuosismo sin los excesos que vendrían en discos futuros. No sé si sea el mejor o no de ELP, creo que ese lugar lo tiene Tarkus, pero personalmente este debut es mi disco favorito del grupo. 

Por Corvan 

27/Feb/2012

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