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FRANZ FERDINAND (Album, 2004)

Artista: Franz Ferdinand (D)
Fecha de Grabación: 2003
Fecha de Lanzamiento: Feb 09, 2004 UK
Discográfica: Domino Records
Productor: Tore Johansson, Franz Ferdinand
Calificación: 
9

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Indie Rock (2001-???)

Mejor Canción: Take Me Out, pero Dark Of The Matinee se queda muy cerca.

Canciones: 1) Jacqueline; 2) Tell Her Tonight; 3) Take Me Out; 4) The Dark Of The Matinee; 5) Auf Achse; 6) Cheating On You; 7) This Fire; 8) Darts Of Pleasure; 9) Michael; 10) Come On Home; 11) 40 Ft.

Ah que buen disco!! Este sin duda es un clásico de nuestro tiempo. En los últimos años es difícil encontrar un debut tan sólido, con música inteligente y bien hecha, que a pesar de ser ligera, funky y hasta bailable, tenga tal cantidad buenas rolas, cero relleno, y haya logrado éxito tanto comercial como con la crítica especializada. Además del detalle de ser un pilar de un nuevo género, logrando conjugar muchas influencias para lograr un sonido incatalogable que terminó por definirse como Indie. Ya veremos el género a detalle en su respectiva Era; sin duda el término es ambiguo y se aplicaba a muchas bandas desde los 90’s o antes, e incluso los Kings Of Leon y los Strokes se adelantaron con sus respectivos debuts, pero no se masificó la expresión sino hasta que Franz Ferdinand saltó a la fama con este gran álbum, uno de los mejores del nuevo milenio y una cumbre que los mismos Franz no han podido alcanzar. Así, por cuestiones prácticas, tomaremos el Is This It de los Strokes, el Youth and Young Manhood de los Kings of Leon, éste album y el Hot Fuss de los Killers, como los que cofundan formalmente el género Indie. Franz Ferdinand fue, pues la punta de lanza de un movimiento que si bien no rescató de manera definitiva al Rock de su tumba, si le dio una bocanada de aire fresco en tiempos en que todo sonaba reciclado y soso.

Franz Ferdinand se formó alrededor del 2002; Alex Kapranos, cantante y guitarrista tocaba junto a Paul Thompson, baterista y juntos  ya habían realizado algunas composiciones propias. Poco después ingresó un amigo de Kapranos, Bob Hardy, como bajista, aunque apenas y sabía tocar. También fue Alex quien jaló al guitarrista Nick McCarthy, después de conocerse en una fiesta y casi agarrarse a golpes porque Nick le estaba robando su vodka.  Así se conformó la alineación que conocemos.

Franz Ferdinand comenzó a presentarse en clubes de Glasgow, Escocia, y a destacar por su sonido propio, fresco, y descarado. La música de este disco bien puede ser considerada ligera, divertida e insolente, sin mayores pretensiones que hacer rolas para poner a las chicas a bailar en los clubs, pero a la vez tiene una gran inteligencia en la construcción de estructuras y arreglos, dando un sonido sofisticado, con toques retro y que va mucho más allá del rock-pop común.

En Mayo del 2003 Laurence Bell quedó impresionado con su sonido y los firmó para lanzarles su primer EP en la disquera independiente, Domino Record. El EP se llamó Darts Of Pleasure, siendo lanzado a fines de ese 2003 y logró un discreto éxito en las listas, pero en cambio llamó poderosamente la atención de la revista New Musical Express, en la que recibieron el primero de muchos premios que vendrían.

La banda entonces se trasladó a los estudios Gula en Suecia, donde el productor de los Cardigans, Tore Johanssen les grabó éste primer y sorprendente LP. El disco tuvo una recepción tibia al principio, y parecía que iba a ser un rotundo fracaso en USA, pero a finales de año el video de “Take Me Out” comenzó a prender en MTV y de la noche a la mañana el disco se volvió un suceso, vendiendo más de un millón de copias en poco tiempo y ganando premios al por mayor en Mercury Music Prize, en triple J Hottest 100, los Brit Awards en MTV, y la banda se presentó en los Grammys y tuvieron su participación en Guitar Hero, llegando a vender casi 4 millones de copias en el mundo. Y la verdad con merecimientos. Esta es una de esas joyas raras que combinan la genialidad con un desenfado abrumador. La actitud de la banda es “me voy a divertir”, pero la música es seria, muy seria, elaborada, con arreglos espectaculares, canciones cortas que le dan vertiginosidad al disco de menos de 40 minutos y ello evita que haya canciones enfadosas o que se puedan considerar de relleno. No vamos a encontrar progresivo ni letras filosóficas aquí, pero no es esa su intensión. Su propósito es divertir, y lo logra perfectamente, pero además dejando un sabor de boca como si hubiéramos escuchado la música de desmadre más elegante y refinada del mundo (Válgame la expresión!), en parte por la tesitura de la voz y en parte por el cuidado en la construcción musical.

El disco abre con “Jacqueline” en la que Kapranos comienza recitando la intro sin nada de acompañamiento, como aflojerado, y uno se queda con cara de what por unos momentos, hasta que al segundo 45 la línea de bajo nos recuerda que esto es rock y no un disco de poesía improvisada. La batería y las guitarras se incorporan de manera escalada para construir de la nada un poderoso e incisivo riff y la rola ya está a toda máquina, con un ritmazo funk que genera descargas de adrenalina. La voz regresa hasta el 1:25 con ese coro “is always better on Holiday” mientras las guitarras siguen dando una sensación de vértigo por la cantidad de arreglos y recursos que despliegan. Al 2:15 hay un instante en que la canción se mantiene sólo por la batería y en seguida regresamos al riff inicial. No, no es la octava maravilla, pero funciona perfectamente bien y da la impresión de que ha pasado por encima una fiesta Express, cargada de potencia, solvencia musical, cantidad de ganchos y mucho rock.

Después llega “Tell Her Tonight”, que tiene un ritmo mucho más funk y una voz más aguda, con coros que hacen unos juegos perfectos. El riff es agudo a tres cuerdas, menos potente pero igual de efectivo que el anterior. El coro tiene una voz más fresca y es pegajoso como la miel, con un excelente juego de batería y una guitarra que hace punzar una cuerda. Poco después del primer minuto la banda demuestra qué tan en serio se toma las canciones haciendo una verdadera fiesta en la canción, y realizando un regreso entrecortado y fenomenal. Apenas poco más de dos minutos, pero de nuevo logran su cometido sin mayores pretensiones.

Viene ahora la joya del disco. “Take Me Out” tiene una construcción cuidadosa que raya en lo perfecto, y podría ser de las mejores de esta primer década del milenio. Los efectos de las guitarras, cargadas de distorsión pero haciendo tonos distintos sin contraponerse, construyen lentamente una tensión creciente junto a la batería y la voz y parece que al minuto todo va a explotar, pero en lugar de acelerarse, la banda baja de ritmo marcando los tonos por unos 10 segundos hasta que el colosal riff de guitarra y el bajo logran adquirir ese medio tiempo delicioso en el que se va armando el resto de la canción. Las letras son tremendamente idiotas, como casi todas las de Franz Ferdinand, pero la armonía vocal y los juegos de voces en los coros son deliciosos, logrando envolverte con la fuerza de la canción. Al 2:35 suena espectacular la manera en que Alex Alarga el “Come Oooooooooooon…” mientras la banda se calla y hace una breve pausa para volver con el “Take Me On”. La canción acaba de súbito, en pleno coro al 3:12 y suenan aún un par de martillazos de guitarra disolviéndose, dando la impresión de que la cortaron y dejándonos con ganas de más. Una obra perfecta, con extremo cuidado en los detalles y que resume muy bien el desenfado de esta generación Indie.

Después está “The Dark of the Matinee” que mantiene el buen nivel de la rola anterior con un ambiente un poco más oscuro sin renunciar a lo festivo. Inicia con un bajeo profundo muy disco, usando al “15 nuevamente el recurso del stop para que la guitarra se incorpore con un riff punzante. Al segundo 32 hay otro cambio de ritmo que permite la incorporación de la voz y al 50 otro cambio, dando un poco más de luz a la canción y preparando al tremendo y pegajosísisimo coro al 1:05. Notan la cantidad de recursos y cambios que hacen en apenas poco más de un minuto? Después del coro, cuando Alex canta el “Yes It’s miiiiiiine…” realizan otro puente con una secuencia de acordes muy mona que prepara el regreso al riff inicial. Cambios de ritmo, coros intercalados, el espectacular riff, la gran armonía vocal que parece montaña rusa, todo se conjugan para que sean 4 minutos de una verdadera caja de sorpresas, con una cantidad de cambios y recursos que ya quisieran las bandas prog setenteras para sus suites de más de 20 minutos. La diferencia es que esta canción logra matizar de manera muy inteligente todos estos pequeños fragmentos, que de otra manera hubieran parecido pedazos de distintas canciones pegadas a la fuerza.

La quinta canción es “Auf Achse” donde el teclado toma un rol más protagónico, y la guitarra hace, al menos en un inicio, un arreglo vibrante pero que queda en segundo plano. La canción inicia un poco frenada en cuanto a ritmo, pero siempre dando la idea de que va a explotar. La letra me parece un poco mejor, pero no deja de ser de ligue. Al 1:40 ese ritmo semilento-disco se acelera enormidades para un coro confuso y después el teclado toma un papel secundario por momentos para dejarnos solos con la voz y batería hasta el regreso de la estructura inicial, ya con un ritmo desenfrenado y un bajeo que ya quisiera Gloria Gaynor. Resalto esto porque es una estructura mucho más simple que la anterior, pero la banda sabe ir haciendo matices y cambios para jugar con la instrumentación y darle más profundidad a una armonía principal repetitiva, que esta vez va a cargo del teclado, de manera que esa repetición pasa totalmente desapercibida. Astutos, no?

Después está “Cheating On You”, con más influencias punketonas, una estructura más sencilla y un riff también flojo. Pero a fin de cuentas sigue siendo una canción de desmadre y ese es el propósito de todo el disco. Además dura apenas 2:30 por lo que no llega a hartar, pero sin duda es la canción menos trabajada del disco. Aquí hay que seguir la batería de Thompson que se avienta de repente unos redobles interesantes.

Con “This Fire” regresa la construcción rápida de tensión, los cambios de ritmo y los riffs majestuosos. Las dobles guitarras suenan tremendas contestándose, y esas escalas en que van subiendo tonos a tres cuerdas durante los versos suenan muy bien, anticipando las explosiones en los coros: “Burn this city, burn this city!”. Al 2:25 añaden un nuevo recurso al hacer un cambio de tono para el puente y después de nuevo ese riff ascendente y ya al final todos volviéndose locos para acabar con un guitarrazo. Impresive!

El octavo track es “Darts of Pleasure” que había sido la punta de lanza en el EP. La canción es vertiginosa, con la voz llevando la canción y las guitarras contestándole una tras otra. El ritmazo es impresionante. No es una canción con tantos ganchos y recursos como las anteriores, pero inevitablemente siempre termino bailando con un pie al escucharla.

Sigue “Michael” que también fue un sencillo, pero de alguna manera la melodía me gusta menos que las otras canciones elaboradas. Esta bien construida, pero no me gusta la manera como rematan con el “Michael” en los versos y el coro se me hace muy desordenado. Además el ritmo es frenético, pero me pregunto si realmente es bailable. Tampoco es del todo mala, pero creo que queda un poco por debajo del promedio.

Afortunadamente vienen con otra rola que ya se ha vuelto un clásico, “Come On Home” que tiene una espectacular intro en base al una guitarra punteada maravillosa. La batería de nuevo parece desbaratarse para llevar ese tiempo y la armonía vocal esta vez si funciona con los parones, empezando a toda máquina para después sonar más íntimo con el “so come on home, so come on home…” y majestuoso con el “hoooooooooome”. Después el teclado repite la secuencia de tonos que hiciera la guitarra punteada al inicio por lo que no dan la idea de estarse repitiendo. Kapranos termina apenas susurrando, lo cual nos da la idea de su agilidad para matizar cambios tan bruscos. Gran canción sin duda.

El álbum cierra con “40 ft.” Que lleva un inicio punteado distinto a lo que habíamos escuchado, aunque cuando ya entra toda la maquinaria, el estilo es reconocible. La canción suena como muy refinada, con ese gancho vocal “Lalalalá Laralalá Lalaláaaa”. Las guitarras crujiendo al fondo y una entrada espectacular a doble voz en el coro. Un requinto muy formal poco después del minuto 2, en el que inicia con el riff, pero se va despegando poco a poco de la línea. No es la cosa más técnica del mundo, pero funciona. Después la canción se apaga un poco con otro laralá y un efecto que parece armónica y suena muy a la Gorillaz. Ya al final todo se vuelve un caos delicioso con el que termina la canción y este enorme disco.

Podría ser difícil juzgarlo. Podríamos decir que es pop. Podríamos decir que es música sin trascendencia. PERO NO LO ES. La verdad es que es un excelente disco, que si bien carece de letras, le sobra mucha música. Es divertido, pero todos los integrantes manifiestan respeto por la música y la utilizan como herramienta para divertirse Y divertirnos sin más pretenciones. El segundo álbum tiene un sonido más maduro pero de alguna forma parece que han perdido el factor sorpresa. Y el tercero es una muestra de que el Síndrome del Tercer Disco existe, ya que intentaron copiar los ritmos bailables de este debut pero suenan como adolescentes llenos de hormonas que se olvidaron de añadirle contenido, o al menos el ingenio y frescura que usaron para este disco. Así pues, se podrá decir lo que quieran de este álbum, pero la tremenda construcción y los recursos musicales que despliega la banda le ameritan ser un clásico absoluto del Indie y del nuevo milenio.

Por Corvan 

7/Ago/2009

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