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IF YOU WANT BLOOD YOU’VE GOT IT (AC/DC, 1978)

 

 

 

Artista: AC/DC (C)

Fecha de Grabación: 30 de Abril de 1978

Fecha de Lanzamiento: 13 de Octubre de 1978, US

Discográfica: Atlantic Records

Productor: Harry Vanda & George Young

Calificación: 10



Mejor Canción: Whole Lotta Rosie, seguida de Bad Boy Boogie

Canciones: 1) Riff Raff; 2) Hell Ain’t A Bad Place To Be; 3) Bad Boy Boogie; 4) The Jack; 5) Problem Child; 6) Whole Lotta Rosie; 7) Rock & Roll Damnation; 8) High Voltage 9) Let There Be Rock 10) Rocker.
 

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Si, ya sé, me estoy saltando el Powerage, pero sinceramente, quería aprovechar el momento en que AC/DC está terminando la parte latinoamericana de su gira Power Up reventando cada estadio en el que se presenta para poder arrancar reseñas con este disco. Ya regresaremos al Powerage, pero era imposible pasar por alto el huracán que está convertido la banda australiana. Angus a sus 71 años sigue siendo una bestia en el escenario, y aunque se extraña enormidades a Malcolm, Stevie no lo ha hecho nada mal. Esta gigantesca gira inició el 17 de Mayo del 2024 y la última fecha está prevista a fines de Septiembre del 2026, por lo que es algo verdaderamente monumental. No, no los fui a ver, mañana precisamente es la segunda fecha en Ciudad de México. Por el tamaño de gira y las vicisitudes que han tenido los últimos años, huele, apesta a despedida, pero guardo esperanzas de que salgan de nuevo y me toque verlos.

Bueno, me estuve preguntando cómo arrancar en forma las reseñas, y tras varios intentos, me vino como anillo al dedo un video de AC/DC convirtiendo el estadio de River de Argentina en una marea humana. Qué bárbaros, mi respeto a los argentinos por su manera de rockear!!! Y me dije a mí mismo: mí mismo, empecemos alfabéticamente para ser justos. Así que en vez de matarlos con una reseña imposible de las 4 Antologías de los Beatles (que ya vendrán, pero por separado), prefiero iniciar por el momento y el alfabeto con este discazo, que es la mejor prueba (y única versión oficial) del poder en vivo de AC/DC con Bon Scott.

Para 1978, los Young, Bon, Cliff y Phil, se habían convertido en una verdadera máquina. El Powerage, lanzado en Abril del ’78, les había traído muy buenas ventas, pero lo que realmente los catapultó finalmente al estrellato, fue la enorme gira de 63 conciertos en Estados Unidos, que inició en Junio. La banda decidió pasar 2 semanas de vacaciones en Miami antes de arrancar, conscientes de que necesitaban cargar pilas. Iniciaron teloneando 4 conciertos a Alice Cooper en la Costa Este, mientras el Powerage iniciaba su ascenso en las listas. Cabe mencionar que Cliff Williams acababa de reemplazar a Mark Evans al bajo durante las sesiones del Powerage, dando mucha más solidez y dinámica a la sección rítmica, pero esta sería su primer gira y se notó la mejora en vivo de inmediato. En Julio se presentaron en Texas, San Antonio, California, Utah, Oregón, Missouri y Canadá, donde actuaron junto a Montrose, Aerosmith y Molly Hatchet, según los rumores, dejándolos como amateurs ante el poder que habían desarrollado los australianos a estas alturas, pero que le dio oportunidad a Bon de irse de juerga con Steven Taylor y Joe Perry, quien quedó extasiado con su música. Participaron en el Texas World Music Festival, donde alternaron con Ted Nugent, y básicamente por donde llegaban, arrasaban. Si hoy en día, son una máquina de poder… Cliff Williams y el mismo Angus coincidirían que estaban en su mejor momento en vivo, y si bien tienen buenos registros con Brian, en el ’78 eran una máquina perfectamente engrasada, llenos de juventud, y en plenitud de fuerza.

Cuando pisaron Los Ángeles, en el repleto Starwood, un joven Vince Neil los fue a ver y quedó tan extasiado que ahí mismo surgió la semilla de Motley Crüe. Posteriormente alternaron con Van Halen y Pat Travers en Oakland, mientras el Powerage seguía su lento ascenso en Billboard, a pesar de que llegaban con muy poco o nulo apoyo de la radio. Por esas fechas los escuchó el empresario Bill Graham, duelo del Fillmore East y West, que eran desde hace años catedrales del rock y la música, en Nueva York y San Francisco, respectivamente. Llenaron el West con 65 mil personas. Estados Unidos simplemente no podía seguir ignorándolos. Pero su potencia no era todo felicidad. Bandas como Foreigner se negaban a salir después de los australianos (y se entiende). Incluso Eddie Van Halen alguna vez le preguntó a su manager si en verdad iban a salir después de ese tornado australiano. A AC/DC no les importaba si eran los primeros o los últimos… su mantra antes de cada concierto se mantenía intacto: Salimos a matar!!!  

Tal era el ambiente dentro de la banda, que el tema se volvió inevitable, y lo sacó finalmente Angus el 29 de Julio en una entrevista para el Star News: “Un disco en vivo podría captar nuestra estancia allá donde está la gente y la energía y las mujeres, donde puedo hacer de la guitarra algo letal.”

Vinieron nuevos conciertos como teloneros de Aerosmith (Hairy Smith, como los llamaba Bon), Foreigner y Van Halen en Chicago. Ahí diría Peter Mensch, manager de Aerosmith: “La gente viene a ver a Aerosmith, pero sale hablando de AC/DC.” Durante agosto telonearon a Alvin Lee (Ex Ten Years After), Rainbow, Ted Nugent y Cheap Trick. Cada vez más gente iba a verlos a ellos en lugar de los estelares, hasta que, en la parada de Jacksonville, Cheap Trick de plano les pidió que cerraran el concierto. En Septiembre, en la costa Este, telonearon a UFO, Blue Oyster Cult y a Thin Lizzy. Para estas alturas, sus presentaciones terminaban en tumultos, y Bon tenía que apañárselas para aplacar un poco los ánimos. Los estelares salían usualmente paniqueados al escenario. En una de ésas ocasiones, en Cleveland, el manager de Thin Lizzy, molestísimo, fue hasta donde el ingeniero de sonido, Ian Jeffrey, lo tumbó de un puñetazo y bajó el volumen en pleno concierto, dejándolos básicamente con los monitores. Tras el concierto, los Young, de estatura y mecha muy corta, fueron tras el promotor, pero tras amenazar con darle una paliza, terminó en una demanda por 20 mil dólares a favor de los australianos por equipo dañado. Bueno, incluso hoy en día tienen fama de ser el espectáculo con más decibeles del planeta tierra!

La gira terminó con los conciertos del 2 y 3 de Octubre, con el Powerage llegando a las 200 mil copias vendidas. Fue cuando retomaron la ida del En Vivo. Ya tenían tiempo acumulando cintas de los conciertos de esa gira, por lo que George Young y Harry Vanda retomaron su papel de productores, contrataron a Mark Orpiz como ingeniero de sonido y le dieron el montón de cintas. Entre los 3 fueron seleccionando pistas y empezaron a hacer mezclas y más mezclas. Tenían para un disco triple de buena calidad, pero contrario a los estándares de la época, querían un disco corto, pero endemoniadamente bueno. La base del disco es el concierto del teatro Apollo de Glasgow, del 30 de Abril de 1978. Se escogió por la energía particular de esa noche, en que Bon y los Young, de raíces escocesas, se lucieron, e incluso salieron con las tradicionales faldas escocesas.

Al disco se recortó Dog Eat Dog y otros temas del concierto, pero se dejó el encore Rocker como cierre del álbum. El diseño de la genial portada se hizo a partir de una fotografía tomada en Agosto antes del concierto de Boston. Modificaron una guitarra y pusieron sangre falsa a Angus para que pareciera que se estaba haciendo harakiri con ella. El título del álbum se basó en la respuesta de una entrevista de un periodista a Bon, al que le preguntó antes de un concierto: “Qué se puede esperar del gupo?”  - “Sangre”

 

 

El disco abre con Riff Raff. Lo primero que escuchamos es el rugido de la gente, aplausos, silbidos de expectación y unos instantes de feedback que aumenta la tensión hasta el :40 cuando entra el riff de Angus, jugueteando con su guitarra, prendiendo al público, hasta que la canción revienta al 1:30 y entra el riff-raff principal y sin darnos cuenta vamos en una maldita locomotora a toda marcha. Bon no entra hasta el 2:24, con su voz aguardentosa, imperfecta quizá, pero que Brian me perdone, la más adecuada para ese Rock puro para la maquinaria llamada AC/DC. Malcolm muestra porqué era de los mejores guitarras rítmicos del mundo, y viene el primer solo pirotécnico de Angus al 3:05. A que Eddie tomó un par de notas durante los conciertos que Van Halen compartió con AC/DC??? AL 4:10 viene la secuencia de notas ascendentes y la banda vuelve a toda marcha. El público ruge, Bon ruge, la SG de Angus ruge en un diálogo imposible, y la sección rítmica ahora con Cliff suena más cohesionada que nunca. Rock & Roll puro!!!

 

Seguimos con Hell Ain’t A Bad Place To Be, del Let There Be Rock, y su demoledora intro, hasta que la tensión revienta al :30 con ese Hey You! De Scott y el resto de la banda entrando. Insisto, Bon no es perfecto, no es muy técnico, pero tiene una actitud que arrasa con todo, su voz es otro instrumento tan afilado como las guitarras de los Young. Si a eso le sumamos el show que montaba echándose a Angus sobre los hombros… Viene el incendiario solo al 2:35, que se extiende hasta el 3:10, y de regreso a los alaridos de Bon. Esta es de los puntos fuertes del Let There, pero aquí queda un poco opacada por el resto de las canciones. Estuve a punto de dejarla en blanco, pero Bon... Lo que hace Bon aquí es para los anales del Rock!  

Bad Boy Boogie arranca con su poderoso riff sin más preámbulo. Una aplanadora desde el primer segundo, y se entiende porque gente de la talla de Joe Perry y Gary Moore tuvieran pánico de salir al escenario después de una banda capaz de esto. La canción sigue armando tensión en su escala ascendente hasta los estribillos y hasta ese puente elástico de Angus al 1:55 que es uno de los momentos más sublimes de la historia del Rock, hasta que Phil Rudd queda solo acompañando como un latido de corazón y luego vuelven todos a la carga, para un solo pirotécnico. Al 2:40 Angus se queda sosteniendo la nota mientras Malcolm hace un riff machacón en incisivo, y luego la rola parece apagarse. Se escuchan las palmas del público. La guitarra de Angus empieza a chisporrotear. Tensión. Magia. Imaginen esto en un estadio con 60 mil personas en Latinoamérica! Al 4:45 empiezan de nuevo a subir cada vez más, hasta que los baquetazos de Rudd vuelven a poner la locomotora a toda marcha y volvemos en forma a la canción, con Bon gritando, las guitarras en una combinación perfecta, y la sección rítmica como un reloj enorme y perfectamente sincronizado. Al 6:23 parece que la canción se apaga, pero el menor de los Young se las ingenia para alargarla con feedback y un regreso chisporroteante hasta que el resto de la banda baja el telón. Pueden creer que dura 7:30? Una verdadera joya.

Sigue The Jack, del T.N.T. y me mantengo diciendo que es una canción divertidísima, donde el 90% del mérito es de la tremenda personalidad de Bon y la letra, con su doble sentido en referencia a una ETS que le pasó una groupie… El solo es soberbio, pero en general no deja de ser un tanto repetitiva y… bueno… música de stripper. Lo dije! Con todo, es un clásico, y se presta para que Bon entonces, y ahora Brian, hagan cantar al público como al 2:40. No es mala. En absoluto. Pero pudieron haber incluido It’s A Long Way en su lugar.

 

Problem Child, del Dirty Deeds, arranca con todo, se escucha la ovación de la gente y Bon se hace dueño desde que empieza a cantar. La conjunción de las 2 guitarras y de la sección rítmica es celestial. Noten cómo Cliff se separa de la batería al 1:25 para acelerar rumbo al explosivo estribillo. El solo viene al 1:55 y es otro de esos momentos que definen al Rock. Y al 3:35 suben medio tono para hacer que el estadio ahora sí se derrumbe. Es de esas canciones que terminan en el clímax del solo y se puede sentir con la reacción de la gente al final, aunque la corten.

 

Whole Lotta Rosie en su versión de estudio es una fuerte candidata a ser la mejor canción de la historia de AC/DC. Pero esta versión en vivo suena más desbocada, más poderosa, con la banda y el estadio en pleno estallido. El riff de Angus junto con la metralla rítmica de Malcolm son dignas de monumento. Phil se desbarata con las baquetas, Cliff es una máquina, y en general todo es… brutal. AC/DC para estas alturas se habían vuelto maestros en esos parones y arrancones. El solo es meteórico, de un segundo a otro bajan la intensidad al 2:45, pero en lugar de apagar a la gente, escuchen su reacción al fondo. Y luego de nuevo a toda máquina, con Angus tratando de asesinar su guitarra y Bon gritando el título a todo pulmón para ese final apoteósico.

 

Luego viene Rock & Roll Damnation del Powerage, con ese riff envenenado, Bon adueñándose de todo con esa actitud de ”me voy a dejar el alma aquí”. El estribillo en donde hay que seguir la melodicidad del bajo, y luego los parones marca de la casa, pero terminando en unos exquisitos agudos, y luego los “Damnation” que gritan los Young mientras les responde Scott. Usualmente no mencionamos mucho a Cliff, pero aquí simplemente se luce, sigan al bajo. Es de las más cortas del disco, pero no deja de ser poderosa.

 

Continuamos con High Voltage, de su disco australiano homónimo de 1975. Una tremenda versión en vivo, fiel a la versión de estudio, pero insisto en que, ya encarrerados con la adrenalina del concierto y del público, tomas nuevos tamaños. E insisto, Williams es mucho mejor bajista que Evans, e hizo más click con Rudd, y se nota en esta versión. Al 2:50 se encuentra manteniendo la canción mientras Bon empieza a jugar con la gente 7 años antes del mítico Eo de Mercury. La guitarra de Malcolm chisporrotea de nuevo, su hermano menor comienza un solo casi tímido, rindiendo tributo a Chuck Berry (se lo pueden imaginar brincando como pato?), y de la nada, al 4:28 ya estamos otra vez en plena descarga de Alto Voltaje, con la adrenalina a todo y con ganas de estar saltando.

 

Let There Be Rock no da respiro. Arranca con la potencia con que terminó la anterior, las guitarras sucias dando brochazos de rock. La sección rítmica se queda sosteniendo la canción mientras Bon lanza los primeros versos bíblicos. Al minuto vuelven los Young, Malcolm como sierra, Angus como alguien que habla mejor con la guitarra que con la boca, lanzando destellos de luz con sus dedos y las cuerdas. Y de nuevo el tren a 180 kph. Cliff galopa con el bajo, Bon casi escupe las letras “Let There Be Light! Let There Be ROOOOOOOCK!!!” Un riff tras otro, un solo tras otro, y sin darnos cuenta se nos han ido 8 minutos y medio de una cátedra monumental de cómo hacer Rock. Si los AC/DC del 2026 son capaces de desplegar al menos la mitad de energía que tienen aquí, de verdad me arrepiento de no haberlos ido a ver en esta gira. El final de Angus es simplemente sublime, no es algo que se pueda preparar de antemano, sino algo que va saliendo conforme las noches en carretera y la energía del escenario. Dios! Los últimos 3 minutos son para levantarle un monumento colosal a ese genio de 1.57 mts!!! Se fue Bon, se fue Malcolm, pero el día que se vaya Angus ese día se acaba AC/DC!!!

 

El disco cierra con Rocker, del T.N.T. Es la canción mas corta del disco, con apenas 3:15. Es parte del encore, y Bon ya se nota algo cansado, pero sin sonar mal. La rola tiene muchísima energía, pero si bien supera con creces la versión de estudio con los solos de Angus, me sigue pareciendo un Rock & Roll muy genérico. Supongo que es un buen cierre, pero tenían una buena baraja de opciones para hacerlo realmente espectacular.

 

 

En fin (tenía 8 años esperando decir esto), el disco no tiene malos momentos, aunque pudo tener mejores. Es posible que hubiera detalles en las grabaciones de otras canciones que las hicieron descartarlas o que decidieron ceñirse estrictamente al repertorio de la noche de Glasgow. Pero en sí es un álbum en vivo impecable, poderoso, donde se nota la energía en crudo de la banda, sin un solo error que haya detectado, con una química brutal con el público sin que éste opaque. Y la banda, son el ejemplo de un grupo perfectamente sincronizado y engrasado, una máquina perfecta de hacer Rock que podía desbaratar estadios hace casi 50 años y que lo sigue haciendo ahora. La cuestión es que aquí está Bon Scott en su prime, demostrando que quizá no era el cantante más técnico, pero en su momento, uno de los mejores y más carismáticos frontmen del mundo. Y Cliff redimensiona por completo la sección rítmica. No demerito a Brian Johnson, y muero por verlo en vivo antes de que dejen de rodar, pero la energía, la potencia, el rock puro que muestran en este disco me hace pensar que difícilmente veremos de nuevo a AC/DC rockear como lo hicieron en Glasgow en 1978.

 

Espero equivocarme…

 

Y espero verlo.

Por Corvan

10/Abr/2026

ACDC If You Want Blood You've Got It.JPG

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