
HARRY STYLES: TOGETHER, TOGETHER
Estadio GNP, Ciudad de México.
10 de Agosto del 2026
Antes que nada, debo aclarar dos cosas: Uno, que esto no es una reseña de concierto propiamente. Y dos, no soy Fan de Harry Styles. Van de la mano, ya que no espero hacer una Intro de Harry ni reseñar sus discos. Entonces porqué tomarme la molestia de escribir una Editorial sobre Harry Styles? Bueno, el tercer punto es que no planeaba hacerlo, pero su concierto del 10 de Agosto en el Foro Sol, digo Estadio GNP, fue una cosa verdaderamente impresionante que, para mi sorpresa, disfruté enormidades, y que no puedo pasar de largo.
Pero vamos por partes. Corvan, si no eres fan de Harry Styles, que diablos hacías en un concierto suyo? Bueno, para explicarlo me tengo que poner en plan personal de nuevo. Hace casi 3 años, en Noviembre del 2023, llevé a mi hijo Risp a la Ciudad de México a ver a Paul McCartney, en el Tour Got Back. Yo ya lo había visto en 2012, y francamente me gustó más el concierto de Guadalajara, pero esa vez era para que él disfrutara la experiencia, y vaya que lo hizo. Pues bien, mi hija Janis, esa que en 2012 les presenté todo orgulloso como recién nacida, ya creció. Ahora tiene 14 años. Está aprendiendo a tocar guitarra, y disfrutamos música en común como los Beatles, Hombres G y Vetusta Morla. Pero también le gusta música más propia, no de su generación, de ella, que le apasiona. No es que sea chica adolescente fan del K-Pop o Boy Bands (que no tendría nada de malo), pero le gusta en particular Harry Styles. No One Direction, Harry, su etapa solista. Me di realmente cuenta cuando saqué los tonos en guitarra, ese simple F – Dm - C, y ver la emoción de su rostro cuando le enseñé cómo tocar Sign Of The Times. Hace unos meses, a la hora de la comida, me dijo tímidamente, casi como resignada de antemano a un “no” rotundo: “Papá, Harry Styles abrió una nueva fecha en la Ciudad de México”. My God, yo ni sabía que tenía fechas planeadas. No es mi tipo de música. No es en nuestra ciudad, por lo que hay que planear un viaje… No le dije que sí. Pero tampoco le dije que no. Y ese día más tarde me puse a checar precios y me di cuenta de que ella lo valía. Su cara cuando le dije que ya teníamos boletos lo fue todo.
Así que nos fuimos a CDMX, tomamos el vuelo el lunes en la madrugada y nos quedamos en un Airbnb cerca del Foro Sol, digo, Estadio GNP (la maldita costumbre!). Un mundo de gente, la mayoría chicas más o menos de la edad de Janis, TODAS con playeras de Harry, acompañadas de sus madres. Una entrada algo caótica, con puestos ambulantes de mercadería pirata donde nos hicimos de una camisa para ella y luego nos arrepentimos de no comprar más. Los boletos eran en gradas, del lado derecho desde una perspectiva viendo el escenario de frente (casi en el mismo lugar donde vi a Paul con mi hijo hace 3 años. Ya no estoy para chutarme un concierto parado desde general, y además tuvo sus ventajas, como se verá.
Llegamos con algo más de una hora de anticipación, y desde arriba veíamos como el inmenso Foro se iba llenando, mientras escuchábamos los últimos temas de Jorja Smith, la encargada de abrir los conciertos de Harry en esta gira, y que interpretó un R&B muy agradable. La primer sorpresa para mí vino desde antes de que el concierto arrancara. Ya me había tocado ver ambientes pre-conciertos muy buenos, sobre todo con Paul, en las que el sonido pone música de los Beatles (que no está en el setlist) o músicos relacionados y la gente corea. Pero este pre fue simplemente espectacular: Ni siquiera eran canciones de Harry o One Direction, sino canciones como “Oye Mi Amor” de Maná que todo el estadio coreó, o “Hasta Que Te Conocí” de Juan Gabriel, o “El Rey” con Alejandro Fernández, que hicieron que se escuchara más el canto que el mismo sonido del estadio. Se sentía como una fiesta. Yo era el colado, pero lo estaba disfrutando bastante.
Harry Styles saltó al escenario con puntualidad inglesa a las 9 en punto. Las luces se apagaron y el estadio rugió y se puso de pie para no volver a sentarse. Harry salió con pantalón gris holgado, una camisa café claro con vivos en azul y su infaltable corbata en café más oscuro. Inició con “Are You Listening Yet?” que es lo más que puedo decir al conocer apenas 2 o 3 canciones suyas. Por ello digo que esto no es una reseña de concierto como el resto de las que he hecho, ya que no entraré en detalles de cada una de las canciones que interpretó, sino lo que me llamó la atención y que merece ser mencionado en un página dedicada al Rock. Harry tiene una personalidad aplastante. No es un divo, sino que tiene una verdadera comunión con sus fans. En todo momento estuvo corriendo a lo largo y ancho del gigantesco escenario montado, no el típico que está al fondo con todos los músicos, sino plataformas con forma rectangular y con un pasillo en medio que le permitía acercarse e interactuar con todo el público ubicado en todo el tercio frontal del estadio. Y mientras hacía esto, cámaras (drones?) muy bien ocultos lo reproducían en las dos pantallas gigantes, pero agregando brillos y efectos de videos de tik tok que resultaban fascinantes. Estos pasillos tenían luces y efectos que encendían conforme el cantante avanzaba. La producción pues, fue extraordinaria para mí, acostumbrado a conciertos de Rock, pero esto eclipsó a Metallica y a Roger Waters que eran los conciertos que más me habían anonadado en ese aspecto.
En algún punto se soltó la lluvia. No una llovizna ligera, sino un aguacero que parecía que el cielo se caía sobre la ciudad. Las espectaculares luces recorrían el escenario y el público, dando un efecto más dramático a la lluvia. Mientras muchos artistas suspenden o cancelan por el clima, Harry siguió corriendo por todos lados. En algún punto se resbaló, pero no cayó. Y lo que más me llamó la atención: mantuvo a sus músicos resguardados en una especie de domo a salvo del agua. Si algo sé, es lo incómodo de estar recibiendo toques cuando haces un circuito al tocar las cuerdas del bajo o guitarra y acercarte al micrófono. Harry interpretó algunos temas tocando la guitarra en pleno aguacero, casi cegado por el agua, y únicamente sacó a 2 de sus coristas/bailarinas para llevarlas a recorrer el escenario bajo la lluvia en una estudiada coreografía. Casi tras cada canción se detenía a agradecer al público, y recordando que ahora sí era el último de su residencia en México, con cierta nostalgia por despedirse del país y diciendo lo maravilloso que había sido estar acá. La ubicación en las gradas nos permitió mantenernos totalmente secos gracias a los domos superiores.
Cuando dejó de llover, salió a cambiarse (salió después con el mismo atuendo, pero seco, para mantener coherencia visual, que es otro detalle que pocos consideran) y la banda se quedó tocando un tema de One Direction, que al parecer no puede cantar en vivo, pero nada impide que un estadio con 60 mil almas lo haga. Y de nuevo, el rugido de la gente opacaba el poderoso sistema de sonido del GNP. Nunca había entendido como es que los Beatles no se escuchaban en estadios. Pues a 60 años de distancia del último concierto de los Fab Four en San Francisco, al fin lo entendí. Si la gente hubiese querido, el concierto entero hubiera sido un único grito de inicio a fin a pesar de los poderosos sistemas de sonido actuales, pero Harry además sabe mantener el ritmo, dar pausas. Interpretó una balada con pura música de cuerdas, y eso es otro punto, que todos los arreglos eran en vivo, con instrumentos reales. El grupo de violines y chelos regresarían en varias canciones, y sólo hubo un par en que apareció un DJ con ritmos pregrabados.
Los músicos increíbles. Antes del encore presentó a cada uno y la mayor ovación fue para Sarah Jones, la baterista, que además de estar guapísima, destacó con las baquetas haciendo los intrincados beats disco de las canciones bailables y llevando ritmos más pausados en las baladas.
Hacia el final, hizo una pequeña dinámica con su guitarrista, Juan Ariza, colombiano. Harry agradecía por el tiempo maravilloso que estuvo en México y Ariza traducía en broma al español, señalando que explotaba a los músicos, no los dejaba comer ni dormir, o no se sabía sus nombres, causando la risa de la gente. Al final Juan aclaró la broma, le agradeció a Harry por el grupo que había reunido y agradeció por las muestras de solidaridad a Colombia, que esa misma mañana había sufrido un devastador terremoto de 7.4. Harry corrió por todo el escenario gritando en español “Viva México, Viva Colombia, Viva Latinoamérica” y terminó improvisando una canción ahí mismo.
Cerró con sus dos canciones más emblemáticas. Podrá o no gustarte Harry Styles, pero todo buen rockero debe saber reconocer el Buen Pop. Y dentro del Buen Pop hay canciones que trascienden géneros y épocas, como “Beautiful” de Christina Aguilera, “Angel” de Robbie Williams, “Hey Ya” de Outkast, “Uptown Funk” de Bruno Mars. Bueno, me entienden. “Sign Of The Times” entra en esa categoría. Mi hija ya estaba afónica a esas alturas, pero ver su rostro mientras iniciaba la canción fue algo verdaderamente mágico. El tema es sencillo, pero poderoso, y la voz va llevando lentamente al clímax para volver a los sutiles pre-coros en falsetto. Es una gran canción. Y el cierre definitivo fue “As It Was” con ese pegajoso riff de piano eléctrico, Harry corriendo por todos lados y el estadio entero en una fiesta total. Al terminar, Harry y sus músicos hicieron caravana, mientras fuegos artificiales iluminaban el cielo. Si acaso me quedé con ganas de escuchar “Kiwi” que es una de las 3 rolas que conozco y la más rockera de su repertorio.
No es que fuera predispuesto a sufrir o a pasar un mal rato. La cuestión es que NO creí que fuera a DISFRUTAR tanto de un concierto de un artista con el que no estoy muy familiarizado. Sin embargo, salí de ahí no sólo contento, sino con un enorme respeto. Este chico sabe muy bien lo que hace: Compone sus canciones, las interpreta en guitarra y piano, está a cargo de los detalles de los arreglos, tiene buena voz, baila y es todo un showman. Y es un tipo muy sencillo, muy profesional, con respeto a sus músicos y a su público, eso no es algo que se pueda actuar o fingir.
Al final creo que todo mundo salió feliz. Para mí, ver la cara de satisfacción de Janis era más que suficiente. Fue de esos momentos de padre e hija que no se nos va a olvidar, junto con los siguientes días en que recorrimos la ciudad. Pero sí, este viejo rockero que entró con playera de Pink Floyd disfrutó sobremanera del concierto, y entendió porqué Harry Styles puede llenar 6 noches el Estadio GNP, y hubiera podido agregar 1 o 2 fechas de haber querido. Y eso es MUY difícil de lograr…
Incluso para ídolos del pop.
Por Corvan
15/Ago/2026
